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viernes, 10 de julio de 2015

Un mundo infeliz

Año 2022. François es un catedrático de literatura en la Sorbona de París que vive en la más inmensa apatía, en soledad y sin ningún atisbo de mejora en el horizonte. Para su sorpresa, el Partido Musulman francés, verá incrementado su poder de manera harto sorprendente, hasta llegar a disputarse con el Frente Nacional de Marinne Le Pen el Eliseo. Todo esto supondrá un vuelco para su vida y para la de toda Francia.

Precedido del inmenso ruido mediático que genera cada novela de este autor, que en este caso, además se vió aumentado por coincidir su publicación con el día en el que se cometió la infame y trágica matanza en el semanario "Charlie Ebdo", Michel Houellebecq presenta su nueva novela, "Sumisión",  que ha hecho que haya terminado teniendo que tener un guardaespaldas las 24 horas del día por estar amenzado de muerte por integristas musulmanes.

A pesar de todo el revuelo montado (revuelo, que una vez leída la novela, no se termina de entender del todo, pero sobre escribiré luego..), cuando pase el tiempo y las aguas vuelvan a su cauce, lo único que quedará será el valor de la obra como tal. ¿Y es una obra que en realidad merezca la pena? Pues sin encontrarse entre sus mejores trabajos, para mí esos son "Plataforma" y "Las partículas elementales", si que se trata de un libro interesante, más que por su narrativa, por las reflexiones que plantea sobre la sociedad occidental moderna.

Porque a pesar de que Houellebecq es tachado, con demasiada ligereza, de provocador, en este caso el autor no busca tanto escandalizar, como ofrecer un retrato de la desorientación y tristeza vital del hombre occidental, y por añaduría, de la población occidental en general. Pero para hacerlo, lejos de los exabruptos que le aupan a las páginas de los diarios, opta por mostrar como un régimen, que significa un retroceso en los valores que tanto ha tardado en conquistar la sociedad moderna, es abrazado de manera voluntaria y democrática por la población francesa, cuna de las ideologías sobre los que se basa el sistema político y social actual. Para dejarlo más claro y acudiendo a las dos distopías políticas más celebres, Houellebecq, que aquí opta por acercarse más a "Un mundo feliz" de Aldous Huxley, que a "1984" de George Orwell. Y no deja de ser un acto lógico a nada que se piense, ya que si algo nos demuestra la historia es que los absolutismos más terribles que se han conocido, fueron  siempre, en primera instancia por lo menos, elegidos y auspiciados por los votantes, en general empujados por el descontento y la deriva vital, y las promesas de fraternidad y grandeza. Porque, como el propio autor cita en el libro, cuando una civilización se derrumba, es porque se había suicidado antes. Por eso, el panorama político que pinta, que empuja al electorado francés a elegir en segunda vuelta entre el Frente Nacional de Marine Le Pen y el Partido Musulman, no puede resultar más plausible en nuestro día a día, con unos políticos que solo se preocupan por ser reelegidos, siendo capaces de pactar con cualquiera para lograrlo y generando así el desencanto en la población. Población que ante una situación de incertidumbre y de ausencia de de valores, encuentra en la vuelta a ideologías retrógradas las certezas que necesita. Porque si otra cosa queda clara si se vuelve la vista atrás (o si leemos esa visionaria obra maestra que es "Alamut" de Vladimir Bartol...), es que las utopías son ideas muy poderosas y seductoras, que hacen que la sociedad pierda la capacidad crítica: la pureza y fraternidad de la nación aria, el compromiso de igualdad sobre el que se sustenta el comunismo, la promesa de vida eterna de las distintas religiones... Todas estas ideas, han calado en la Humanidad a lo largo de la Historia. Y dudo mucho que su fracaso haya servido como aprendizaje al Ser Humano: si vivimos lo suficiente veremos como se repiten.
El que el gobierno del Partido Musulmán sea logrado en las urnas es, a mi entender, todo un acierto. En lugar de optar por un golpe de estado lleno de violencia y sangre, el autor sacrifica el impacto que esto podría tener para construir algo menos llamativo pero mucho más perturbador. Vendría a ser lo mismo que aleja las ya citadas "1984" de "Un mundo feliz": donde la primera muestra un gobierno basado en el miedo y la represión, la segunda opta presentar por un sistema político que se apoya en el hedonismo y la ausencia de reflexión de al ciudadanía. Leer la obra de Orwell es terrorífico, pero la de Huxley terminando siendo una experiencia mucho más perturbadora, porque la situación que plantea es más perversa y creible, y las reflexiones que genera en el lector son más duraderas...
Todo esto es muy interesante y esta bien planteado, pero hay un problema: en lugar de haber optado por desarrollarlo a través del desarrollo de la trama, como si que logró hacer en su anterior trabajo "El mapa y el territorio", en este caso el escritor francés opta por hacerlo a través de conversaciones que mantiene el protagonista con otros personajes. Dichos diálogos son interesantes, pero muy discursivos, lo que hace que uno sienta por momentos que está leyendo un ensayo más que una novela.
Y ya para ir cerrando la polémica sobre la imagen que da del islamismo. A la vista de los comentarios encendidos que ha generado, uno no puede evitar pensar que la inmensa mayoría de la gente no se ha parado a leer la novela. Puede ser que a algunos les moleste que se recuerde que el Islam es una religión que permite la poligamia y que recorta la libertad de la mujer (como también la recorta el catolicismo más retrógrado, ojo), pero por lo demás, la imagen que da de esa religión es bastante respetuosa, y su manera de retratar a los musulmanes, y en especial al presidente de la nación no cae en ningún momento en la caricatura ni el maniqueísmo.

Como anécdota, no puedo cerrar la entrada sin llamar la atención sobre el hecho de que se ha recortado mucho la carga sexual respecto a las novelas previas: el follar no le sirve de alivio, ni siquiera momentáneo, del vacío existencial del protagonista. Lo único que parece hacerle disfrutar de la vida es la comida, a la que se dedican bastantes párrafos. ¿Será que Houellebecq ya ha dejado atrás el sexo en su vida y se ha volcado en la gastronomía como única fuente de deleite? Los años no perdonan ni a los más libidinosos...




Una novela interesante, pero en la que Houellebecq se ha preocupado más desplegar sus tesis que en contar una buena historia. De cualquier manera, seguiré esperando sus próximos trabajos como agua de mayo, porque este autor es muy necesario en nuestros días. Como despedida curiosa, una canción cantada (a medias) por el escritor.


martes, 26 de mayo de 2015

Clases magistrales.


Un día en una librería me encontre este libro en un edición de bolsillo y di palmas con las orejas, ya que hasta entonces solo había encontrado por internet ediciones de lujo bastante caras, que se me iba de presupuesto.
Ahora un poco de contexto. Por si alguien no lo sabe hay que tener en cuenta el contexto en el cual se produjeron estas conversaciones. Hitchcock había sido visto hasta entonces como un mero artesano que realizaba películas de suspense, hasta que gracias sobre todo a la labor de Truffaut y Claude Chabrol cuando eran críticos en "Cahiers du cinema", se empezó a gestar el cambio en la valoración que se hacía de su trabajo, para llegar a ser reconocido a día de hoy como uno de los más, sino el más, importante creador de formas de la historia del cine.

Hitch se muestre muy severo con su cine, y no tiene problema en reconocer los fallos que el considera que tienen sus películas. Se explaya en todos los aspectos, tanto la construcción del guión y los actores, como los aspectos técnicos. Y no tiene ningún problema en asumir los fallos en todos ellos. A veces reconoce que los fallos se debieron a sí mismo: bien por su inexperiencia, en sus primeras películas inglesas, y también en sus primeras incursiones en el cine norteamericano: bien por su afán de lograr repercusión, lo que le llevo en ocasiones a luchar por conseguir a las estrellas más grandes del momento, como Paul Newman o Ingrid Bergman, como protagonistas, por más que no fueran los más apropiados para esos roles. En ocasiones acusa de esas deficiencias a la falta de medios, y en otras a las ingerencias del estudio o del productor, sobre todo a Selznick. Hay momentos  en los que esa dureza para consigo mismo me ha sorprendido especialmente, como lo duro que se muestra con películas como "La soga" o "Naufragos", dos de sus trabajos que más me gustan... Tendré que volver a revisarlas, a ver si tiene razón don Alfredo, o se pasó de exigente con su obra
Curiosamente nunca culpa al público de los fracasos: nunca sale de su boca un "esa película fue incomprendida" o un "el público no estaba preparado para esa película aun". Esto último llama la atención, cuando día sí, día también encontramos a advenenizos defendiendo sus fracasos a capa y espada y culpando a la audiencia de inmadura o de mal gusto (por más que esos sean dos males también frecuentes a día de hoy entre los espectadores). Aunque es cierto, que con libros como este, y corrientes de pensamientos auspiciadas por "Cahiers de cinema" y "Sight & Sound" se fue dando forma a lo que se ha llamado "política de los autores" a la hora de juzgar una película, que entiende al cine como arte y al director como su único creador. Sin embargo, cuando uno se para a leer entrevistas con John Ford, Howard Hawks, Buñuel, o esta con Hitchcock, encentra para su sorpresa que ellos, basicamenet se veían como creadores de ficciones para entretener al público. Cuanto distancia hay entre esta generación y los que se erigen en salvadores del cine porque su corto haya sido seleccionado en Sundance... Pero volvamos al tema, que me dejo llevar.
Con los que no se muestra tan comprensivo es con cierto sector de la crítica cinematográfica, a los que el califica de "verosímiles" (y que hoy en día siguen existiendo... aunque afortunadamente cada vez en menos medida), que derrengaban su cine por el hecho de sostenerse sobre premisas poco creíbles. Afortunadamente, Hitchcock siempre defendía de que el se valía de sus guiones como premisas sobre las que desarrollar la intriga mediante sus míticas set-pieces.
Además de esto otra cosas que sorprende mucho es como  las conversaciones le consolidan como un narrador nato, ya que no pierde la ocasión para contar anécdotas, personales o de otros, y como las habría resuelto visualmente de una manera que es casi como la estuviera uno viendo. Así deja comentarios jugosos como que su desprecio por narrar con diálogo lo que puede ser descrito con la cámara (ese error/horror que sigue igual de extendido a día de hoy...); que el primer ataque de la asesina de "Psicosis" no fue rodado por Perkins, sino por otro hombre disfrazado para desorientar al público; que en los 70 encontraba francamente difícil encontrar proyectos, ya que todo lo que se ofrecían eran thrillers de alta carga política, algo que a él nunca le atrajo; o la que a mí quizás me ha resultado más sorprendente, que es cuando argumenta que a él lo que realmente le interesaba era imaginar una película, concibiendo los planos y el story-board, algo que en lo que fue pionero, siendo el rodaje en realidad algo bastante tedioso, y, atención, que el sería feliz si una vez escrito el guión y realizada la puesta en escena, ¡¡bastara con introducirlo en un ordenador para obtener la película!! ¿Que hubiera hecho Hitch en estos tiempos de la imágenes de síntesis digital y la animación por ordenador? ¿Se estaba adelantando el maestro 30 años a lo que luego traería la Pixar? Nunca lo sabremos...
Dado que las conversaciones acabaron antes de que rodara sus dos últimos trabajos, "Frenesí" y "La trama", la última parte del libro vendría a ser una suerte de apéndice en el que Truffaut comenta sus últimas conversaciones con el maestro en relación con el estreno y recepción de estos trabajos, además de los homenajes que recibió en los últimos años en los que el realizador francés estuvo presente. Y es una pena, porque uno echa de menos que no se explaye sobre esa obra maestra que es "Frenesí".
Truffaut tiene una actitud aceptablemente valiente, señalando las cosas que el considera que funcionan y las que no de la película, y sabe salir bastante bien parado de entrevistar a alguien a quien admira tanto, lo que no tiene que ser sencillo. Pero me decepciona un poco como hasta el epílogo, que como ya he comentado no es una conversación como tal, no reflexiona, por ejemplo, sobre la tremenda carga sexual que tenían las películas del maestro, uno no sabe si por pudor ante una persona de la edad de Hitchcock. Si no, no se entiende que pase de largos temas tan obvios y tan interesantes como la homosexualidad latente en "La soga" y "Rebeca"; la amarga reflexión sobre el matrimonio que supone "La ventana indiscreta", con el personaje interpretado por Stewart aceptando unicamente el matrimonio tras partirse las dos piernas, signo obvio de la castración.


De cualquier manera un grandísimo libro que todo amante de Hitchcock y del cine (¿se puede ser lo uno sin ser lo otro?) debería leer. Muy recomendable. Como despedida os dejo un video con todos los cameos que realizó en sus películas.




miércoles, 17 de diciembre de 2014

Los chavales del jaco

Renton, Sick Boy, Spud, Tommy y Begbie, los futuros protagonistas de "Trainspotting", tienen unos 20 años en el Edimburgo de mediados de los 80. Dejados de lado por las políticas de la Thatcher, la mayoría de ellos acabaran enganchados a la heroina.

Ultimamente estoy volviendo mucho a Irvine Welsh, si hace poco salía por aquí la adaptación de su novela "Escoria", hoy hablo de su última novela.Casi diez años después de darle continuación (la estupenda "Porno") a la novela que le dio la fama "Trainspotting", Irvine Welsh regresa con este "Skagboys" a sus personajes fetiche, y al que seguramente sea su alter ego, Mark Renton para describir los hechos que echaron a perder a la mayoría de sus compañeros de generación. Vamos lo que se ha dado en llamar, una precuela...
Con los años Welsh se ha ido depurando mucho como narrador, dejando de la lado la narrativa sincopada que tenían sus primeros trabajos, que venían a ser casi una concatenación de anécdotas vividas por los mismos personajes. Ahora se nota que el autor tiene claro desde el principio hasta donde quiere llegar, y eso le da una narrativa más medida y cohesionada.

Este cambio narrativo, que ya se iba viendo en parte en "Las pesadillas de Marabú" y "Escoria", se hizo tangible en la excepcional "Cola", que vendría a ser una novela bisagra en su carrera, acometiendo a partir de ahí novelas más ambiciosas en duración y narrativa. Welsh a devenido en una suerte de Dickens del siglo XXI, que retrata con una certera mirada entre irónica, tierna y descarnada la sociedad contemporanea. Su prosa rica, con un genial manejo de todo tipo de registros y sus agudas referencias a la cultura popular del momento, lo convierte en un gran cronista. Y al igual qir el maestro Dickens, es muy difícil no dejarse arrastrar por su escritura y acabarse sus novelas en un suspiro.

A la par que ha ido mejorando su escritura, el escritor ha ido dejando atrás esos escenas brutales que tan frecuentes eran en sus primeras obras. Habrá alguno que eche esto de menos, y que acuse al escocés de haber perdido espontaneidad y haberse aburguesado, y aunque si que ha pedido algo de frescura y sobre todo de humor, yo lo veo como un avance. En esta novela, aunque los exabruptos son menores, hay secuencias que ponen la piel de gallina, como aquella en la que una adolescente acuciada por el mono y su chulo, llega a acostarse con el hombre que mató a su padre por dinero. O la secuencia de sexo salvaje y totalmente amarga que se produce entre Renton y otra mujer, un ejercicio de autocastigo brutal que define de manera perfecta el desasosiego y nihilismo del protagonista...

Volviendo con el tema del humor, como ya he comentado, en este obra hay bastante menos, pero es que toda la novela está presidido por un tono melancólico y triste. En parte quizás sea deba por lo que esta novela tiene de autobiográfica, lo que seguramente haya hecho que muchas vivencias y recuerdos de amigos fallecidos a causa de la epidemia del SIDA y me imagino que ese tema le habrá dejado pocas ganas de bromear.Y por otra parte está el hecho de que al conocer el destino fatídico que van a tener algunos de los personajes, que hace que el lector tenga la sensación de estar presenciando un accidente a cámara lenta: por momentos se siente cierta angustia por lo que a los personajes les espera a la vuelta de la esquina...

Pero no solo habla de la adicción al caballo, sino que también refleja muy bien el desmembramiento del sistema social que llevo a cabo la Thatcher, con esas represiones brutales de las huelgas, y la sensación de desamparo que eso genero en los jóvenes de aquella generación.

Una buena novela, triste y amarga, pero que da voz a uno de los peores dramas que hubo en la Europa de los 80, la adicción masiva de la heroina. Un buen regalo para fechas venideras. Para cerrar, una canción mítica de "La polla records" que a buen seguro le hubiera encantado al Mark Renton de 20 años. Y al de 40 también...



viernes, 20 de diciembre de 2013

Amores universitarios


Aunque se ha hecho esperar diez años desde su genial "Middlesex", compramos hace unos meses este "La trama nupcial", pero servidor no ha podido hincarle el diente hasta este pasado mes aprovechando las vacaciones.

Este libro nos cuenta el triangulo amoroso que se establece entre Madeleine, Leonard y Mitchell son tres compañeros de promoción en la universidad de Brown en 1982, año de su graduación.

Así leído puede parecer que la historia va a ser una chorrada, y que para ver triángulos amorosos podemos ver cualquier teleserie de universitarios. Pero no podemos olvidar que este hombre fue capaz de, partiendo de la historia de un transexual, crear una novela rio y contarnos la deliciosa historia de una familia de ascendencia griega en los EE.UU. del siglo pasado. Aquí un inciso: ¡¡¡Que alguien fiche a Ang Lee para que dirija esta adaptación, por Dios!!! Superada esta llamada de atención que no conducirá a nada, sigamos con el tema que nos ocupa. En este caso la novela es menos ambiciosa y se nos cuentan unicamente unos cuantos años de la vida de los personajes, lo que hace que el final quede un tanto abrupto, que deja al lector pelín insatisfecho.

Si en la anterior novela ya se veían varios apuntes autobiográficos, en este el autor parece haber aumentado más la carga personal. Los personajes tienen la misma edad que él tenía cuando estaba acabando la carrera, y uno de ellos es, al igual que él, de ascendencia griega. Esto no tiene que ser en si mismo malo, pero yo creo que en este caso reduce la capacidad de el lector de identificarse con los personajes. Tampoco ayuda a empatizar que en ocasiones, y sobre todo al principio del libro, se extienda demasiado dando un montón de referencias literarias sobre la literatura romántica del siglo XIX y sobre el movimiento litereario deconstructivista de los 70-80. Aunque en parte esta justificado, ya que la novela juega un poco a ser un ejercicio metaliterario y a deconstruir la citada novela romántica (algo así como lo que hizo Michel Faber en "Flor blanca, pétalo carmesí" de Michel Faber), le falta un poco más de ironia y de distancia para que ese enfoque funcione del todo.




Pero bueno, no hago más que decir defectos, y no quiero que quede la sensación de que es un mal libro, ya que no lo es en absoluto. La novela se lee a gusto, gracias a la escritura de por Eugenides. Es un placer dejarse llevar por las anécdotas que cuenta del pasado de los personajes, con ese estilo rico pero a la vez sencillo que tan bien maneja el autor. Los pasajes en los que describe tanto la enfermedad mental de uno de los personajes como la busqueda espiritual de otro de ellos son intensos  y conmovedores sin caer en lo escabroso, algo que ya demostró hacer de maravilla en sus anteriores novelas con temas como la transexualidad o el suicidio en "Las vírgenes suicidas". No creo que nadie vaya a sentir que sea una perdida de tiempo el haber leido la novela.

Da un poco pena que no haya mantenido el nivel de "Middlesex", pero es que pocas novelas lo logran. Puede seguir contando conmigo cuando saquen su próximo trabajo. Para despedirse la canción de Talking Heads de la que sale la cita que abre la novela "Once in a lifetime":



viernes, 18 de octubre de 2013

10 años sin Manuel Vázquez Montalbán


Hoy 18 de Octubre,se cumplen 10 años desde que Manuel Vázquez Montalban muriera, así que voy aprovechar esta ocasión para rendirle homenaje a mi escritor español favorito.
Cultivó un montón de géneros con interesantes incursiones en el ensayo (“La aznaridad”, “Autobiografía del general Franco”), el teatro (“Cuarteto”) e incluso los poemas. Pero si por algo pasará a la historia, además de por su labor enciclopédica y divulgadora de la gastronomía, será por su obra novelística, y sobre todo por la serie Carvalho
Con su estilo rico y culterano, este hombre logró con la saga de Pepe Carvalho la crónica más lucida que yo he leído sobre la historia española desde la Transición hasta el inicio del siglo XXI. Y es que Montalbán utilizó al personaje, para sobre una base de novela negra, transitar todo tipo de géneros, desde la sátira política “Roldan. Ni vivo ni muerto”, hasta el género de aventuras “Los pájaros de Bangkok”, pasando por la política ficción “Asesinato en el comité central” o ese broche de oro con forma de libro de viajes que fue “Milenio Carvalho”.

Carvalho es un personaje único. No cuesta reconocer al personaje como una alter ego parcial del autor: antiguo militante del Partido Comunista, que reniega de ideologías; amante de la gastronomía como acto supremo de expresión del refinamiento y también la brutalidad humana; erudito y calcinador de libros por el daño que le han hecho a su personalidad… Además es fascinante como es capaz de pasar del localismo, con esa Barcelona que es una con el personaje, a una universalidad inabarcable (Thailandia, Holanda, Argentina, EE.UU., Marruecos, Francia…), para acabar dando la vuelta al mundo en su última novela. Es por eso que a mí siempre me gustó leer sus novelas cuando me encontraba de viaje: me sentía más cercano a Pepe cuando me encontraba lejos de casa.

Si hay algún descarriado que nunca se ha acercado a Carvalho, yo le recomendaría empezar con “Tatuaje” (auténtica primera novela del personaje, aunque antes estuvo “Yo maté a Kennedy”, pero que según cuenta la leyenda, nació en una sobremesa etílica de la apuesta sobre si era capaz de escribir una novela negra en 15 días …), para seguir con “Asesinato en el cómite central” (en él se investiga el asesinato de un remedo de Carrillo…), la fascinante “Los pajaros de Bangkok”, “El Balneario” (en la que el autor, como Unamuno, se llega a enfrentar con el personaje…), o “El premio” (en la que hace un retrato irónico y descarnado de la burguesía española de los 90). Y si se es amante de la cocina, es también una muy buena idea acercarse a algunos de los interesantes y lujosos libros que escribió repasa la gastronomía ibérica.


A Vázquez Montalbán, la muerte, en una de esas casualidades literarias que superan a la ficción, le encontró en el aeropuerto de Bangkok a la edad de 65 años. Una muerte muy acorde con su afán viajero, pero no hubiera estado de más que se hubiera producido 10, o mejor, 20 años más tarde, para que el autor hubiera podido arrojar a través de los ojos de Carvalho su punto de vista sobre los atentados del 11-M, el auge y posterior desmorone del ladrillo, y por supuesto la crisis y la manera en que han lidiado con ella los políticos de este país. Da mucha pena pensar en lo que nos hemos perdido… Os dejo con estupendo documental que le dedicaron hace poco

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Desmontando a Marvel

Una de las cosas que más me gusta en la vida es enterarme de los entresijos que hay en las cosas que nos rodean. Siempre me ha interesado. Algunos dirán que es curiosidad, otros que es morbo y otros que es una rareza, pero a mí me encanta. Además no discrimino: me interesa el proceso de creación que hay detrás de todo, desde las sartenes (soy la típica persona que se deleita viendo el programa “¿Cómo lo hacen?” en Discovery…), hasta, por supuesto, las cosas que más me gustan, como el cine (adoro los “making of”), la música o los tebeos. En el caso de estos últimos y de los de la Marvel en particular, aun más, ya siempre me ha intrigado el saber que hay entre bastidores de algo que ha formado parte de mi vida diaria desde que aprendí a leer. Porque todos hemos leído/visto reportajes sobre música o sobre el cine, pero encontrar esto sobre los tebeos era hasta ahora misión (casi: ahí están la excelente colección “Los profesionales” del maestro Gimenez) imposible. Pero por fin ha llegado este estupendo libro y ha arrojado luz sobre el tema.


Este libro vendría a realizar la misma función que hace, salvando las distancias, los imprescindibles libros de Peter Biskind “Moteros tranquilos, toros salvajes” y “Hollywood, mentiras y cintas de vídeo”: airear los triunfos y miserias de la Marvel, que fue capaz de sacar a los superhéroes del ostracismo en el que se encontraban a finales de los 50, para convertirlos en unos de los iconos más importantes de la cultura popular de este siglo XXI. Pero, claro, en el trayecto se fueron acumulando unos cuantos cadáveres en el armario…

Podemos ver que la imagen idílica del Bullpen Bulletin, (que aquí nos llegó en dosis mínimas, pero que en EE.UU. fue uno de los puntales de su éxito), con gente gastandose bromas continuamente, improvisaciones espontaneas de canciones de los Beatles, y visitas diarias de los aficionados afanosos de conocer a sus ídolos, existió, pero durante poco tiempo y con matices. Siempre la realidad apesta más que la leyenda…

Para empezar había autores, como el propio Kirby que trabajaban en su casa en Nueva Jersey todo el día, los siete días de la semana, optimizando al máximo el tiempo del que disponía, para lograr hasta 6 paginas diarias, para lograr un salario bastante magro, y que no se correspondía en absoluto con las ventas millonarias que alcanzaba su trabajo. De hecho, el libro deja bastante clara la actitud miserable que tuvo Marvel, negándose en muchos momentos a devolverle sus páginas originales para venderlas a coleccionistas. Sin que Kirby oliera en ningún momento el menor porcentaje de estas ganancias, por supuesto…



Stan Lee queda retratado más como un brillante showman (que lo es: solo hay que ver alguna entrevista suya para comprobarlo…) que como un auténtico guionista de tebeos. Sus comentarios dan a entender que a él le hubiera gustado trascender la historieta para elaborar guiones o novelas (recibía visitas de directores como Fellini o Resnais para manifestarle la admiración que sentían por su obra…), pero victima de su éxito, ha quedado para siempre ligado a Marvel siendo su cara más reconocible.





Y el tercer padre fundador Steve Ditko, es mostrado como un autor tremendamente creativo, pero difícil como el solo, capaz de rumiar durante una semana un comentario recibido por un colaborador para, en el momento más inesperado echárselo en cara. Sin olvidar el hecho de que la mayor parte de la época en la que dibujo Spiderman, estuvo sin dirigirse la palabra con Stan Lee…




Además la empresa aplicaba contratos leoninos en los que ni por asomo aparecía el más mínimo reconocimiento sobre la autoría de los personajes e historias, pero es que ni siquiera les pagaban royalties (según cuentan, les costó unos 20 años lograr esto ultimo…).

Los culpables de la burbuja tebeística en 1992:
Arriba: Larsen, Liefeld, McFarlane y Silvestri
Abajo: Portaccio, Lee y Valentino
Pero solo habla de los padres de la mitología Marvel, sino que retrata toda sus historia hasta llegar al momento actual. Vemos la llegada de autores hippies como Steve Gerber, Steve Englehart o Jim Starlin, que se ponían morados de LSD para lograr sus psicodélicas historias, ¡¡y como los que los fans enviaban cartas con porros como felicitación por su trabajo!! Y también la mezcla entre comportamiento visionario y oportunista y narrativo que siempre ha guiado la empresa, que fue capaz de crear a Pantera Negra como primer superhéroe negro (y adelantandose asi a la utilización del nombre por parte de los activistas negros), pero que también creo a Dazzler para intentar subirse al carro del boom de la música disco de finales de los 70...Se narra toda la etapa de Jim Shooter, en los 80, que en su momento salvó la empresa de la ruina total, con cimas del tebeo superheroico como las de Miller en Daredevil o Simonson en Thor y abismos como crear los (casi siempre) despreciables crossovers, y de rebajar la complejidad de los tebeos a cotas casi subterráneas (No me puedo resistir a reflejar aquí el hecho, de que DC, visto el éxito de Marvel, estuvo a punto de cederle sus principales series durante una año para que las revitalizara ¡¡¡¡¿¿¿¿????!!!!). Pasamos por los oscuros años 90, que se inician alcanzando cotas de ventas inimaginables con el despegue de los autores conocidos como la generación Image (Todd McFarlane, Jim Lee, Rob Liefeld, Erik Larsen…) que lograron vender hasta ¡¡¡ocho millones de copias de un ejemplar!!!, pero que tenía truco, ya que la mayoría de esa venta de la compra de decenas de ejemplares por coleccionistas especuladores, que lograron una burbuja de precios, que cuando explotó casi hunde la industria (¿Os suena esta situación?). Y así llegamos hasta el renacimiento que supuso la llegada del siglo XXI, con una importancia renovada de la labor del guionista (Mark Millar y Brian Michael Bendis, que también han acabado siendo engullidos por su propio ego…) y aciertos como la creación del universo Ultimate (por lo menos en su primera época…), pero también con una excesiva supeditación de los tebeos a sus futuras adaptaciones cinematográficas, que obligan a minimizar los cambios y las historias más audaces para no condicionar las hipotéticas películas venideras.

Los mismos muchachos 20 años después (no me podía resistir...):
Lee, McFarlane, Larsen, Valentino, Silvestri, Liefeld, Portaccio
Me he hecho mucha ilusión el apéndice que habla sobre la historia de las publicaciones Marvel en España con un repaso por las distintas etapas y editoriales, que desvela cosas como que ¡¡¡El Dr. Átomos y el Prof. Loki del correo de los lectores eran la misma persona!!! Aun me estoy recuperando del shock…


Una lectura que cualquier aficionado a los tebeos va a disfrutar de principio a fin, en la que quizás se echa de menos, además de algunas fotos, y que preste un poco más de atención a los tebeos en si mismos, que a veces quedan en un segundo plano entre broncas, traiciones, premios, ventas y negociaciones. Pero es un fallo mínimo que no ensombrece el fascinante reportaje que se nos ofrece sobre esta mítica editorial, que con sus luces y sombras nos ha marcado a muchas de las grandes obras que (por talento o por azar) han creado. Para acabar esta delirante videoclip que nos muestra a Stan Lee como más le gusta estar: siendo tratado como una estrella y rodeado de chatis:

lunes, 19 de agosto de 2013

Deuda saldada


Como ya dije cuando escribí sobre "El tesoro de la Sierra Madre", este verano estoy aprovechando los huecos que tengo para ponerme al día con algunas carencias imperdonables, y una de ellas era Charles Dickens, del que tengo que reconocer, con bastante rubor de vergüenza, que no había leído nada. NADA DE NADA. Así que tocaba enmendarse. Y decidí hacerlo con "Historia de dos ciudades". Y a falta de mejores palabras, solo puedo decir que me alegro no haber esperado más para leer este pedazo de obra maestra.

Por si hay algún descarriado más por ahí como yo, contaré un poco de que va la novela. A medio caballo entre Inglaterra y Francia, se nos va contando la Revolución Francesa y sus años previos a través de una serie de personajes cuya vida se desarrolla a caballo entre los dos países. Para establecer un mejor panorama de todo esto, encontramos sus personajes entre todas los estamentos de las sociedades de las dos naciones: de desposeídos labradores franceses a los nobles que les esquilman hasta el agua que beben y de vigilantes-recaderos de (más otros trabajos menos legales...) un banco del Soho londinense a sus altos empleados. Todos estos y muchos más.

Este libro me ha impresionado por muchos motivos.
Uno de ellos es la manera que tiene el autor de tejer todo un tapiz a base de episodios en principio inconexos que, poco a poco, se van mostrando determinantes: una gran manera de unir no solo los destinos de los personajes, sino también la de dos paises tan importantes el uno para el otro, y a la vez con tantas disputas a cuestas, como la pérfida Albion y la Galia.
Otra cosa que me ha llamado la atención es como el escritor manipula al lector para hacerle cambiar su punto de vista, convirtiendo lo que al principio desea en algo que, cuando finalmente ocurre, pasa a ser algo horripilante. y al revés, de tal manera que al final el lector termina por darse cuenta de que está en terreno inseguro y de hay que meditar todo y valorar las consecuencias de cualquier cosa que nos cuente. Además de verter una mirada bastante ecuánime sobre la Revolución Francesa, mostrando la asfixiante situación previa a ella, pero también la retahíla de cabezas que hizo rodar (literalmente).
Luego estan los personajes, algunos de ellos inolvidables como el patético Carton, que es uno de los mejores antihéroes que he conocido, el hilarante Jerry Cruncher, con sus modales salvajes y su cachonda jerga al hablar, o el misterioso doctor Manette.
Y por último, pero quizás lo más importante, ¡¡como escribía este tío!! Posee un estilo muy vivo, cinematográfico en el mejor sentido del termino (no en el de "El código Da Vinci" y similares...), y capaz de saltar en la misma página de la carcajada a la congoja al borde de la lágrima. Hay frases que se se te quedan grabadas para siempre, a veces por su ingenio, y a veces por su profundidad. Y que decir del final, uno de los mas emotivos que recuerdo haber leído nunca.

Antes de que arda la red, avisamos de que nuestra gata esta bien, pero como estamos en Agosto, hemos cogido a Sua para que nos haga una sustitución de verano

Por si no ha quedado claro, lo recomiendo a cualquiera que sepa leer y que al igual que yo haya cometido el error de no leerlo hasta ahora. Y por supuesto que me voy a leer más libros de este hombre. Auguro muchas buenas horas de lectura.

domingo, 7 de julio de 2013

Periodismo cinematográfico del bueno

La falta de valor de algunos editores y/o la vagancia de los lectores ibéricos, hace necesario que en ocasiones tengamos que dejar la pereza que da leer en inglés a un lado para encontrar libros como este “Gods and monsters”, de Peter Biskind.

Este autor, que cualquiera que se precie de disfrutar el cine debería conocer, hace unos años nos regaló dos de las crónicas más lúcidas que se han escrito sobre el cine americano moderno: “Moteros tranquilos, toros salvajes”, sobre la generación de autores que en los 70 cambio Hollywood para siempre Coppola, Scorsese, Spielberg, De Palma, Hasby, Hiller, Friedkin, Bogdanovich, Lucas; y “Sexo, mentiras y Hollywood” sobre el auge del cine independiente en general, y de Miramax y Sundance en particular. Pues tras bastante tiempo de esperar a que alguien se decidiera a publicar por aquí más trabajos suyos, me cansé y pedí que me los regalasen para las pasadas Navidades. Y por la magia de vichy tea cup y the book depository (no me pagan nada de verdad, es que esta página es la caña, de verdad...), y tras unos meses (demasiados) enfrascado en otros menesteres, por fin me he terminado el primero de ellos, una recopilación de artículos escritos a lo largo de los últimos 40 años que no tiene desperdicio.

Por su naturaleza compilatoria, encontramos artículos de lo más variado: se habla de la “La ley del silencio” y su carácter autobiográfico dentro de la vida de su realizador, Elia Kazan, en relación a la delación que hizo durante la Caza de Brujas de McCarthy; hay jugosas disgresiones sobre “El cazador” de Cimino, que es vista como una alegoría homosexual, algo que vista la vida posterior de su realizador, adquiere matices fascinantes; otros artículo habla sobre la lectura política de la primera trilogía de “Star Wars”, que es vista como anti-Guerra de Vietnam y anti-Nixon y a la par que ensalza el mundo oriental con personajes auténticamente zen, como Yoda; o de como las películas de Indiana Jones presentan un marcado tono colonialista; la carga política presente en las cintas de ciencia ficción producidas en los 50 y 60, y como las había de izquierdas, de derechas y centristas; y también reflexiona sobre el posicionamiento política que se puede encontrar en la crítica cinematográfica, sobre todo en el trabajo de dos de los críticos más importantes de EE.UU. junto con el recientemente fallecido Roger Ebert, Pauline Kael y Andrew Sarris.

Jon y Barbra: Este tio empezó de peluquero y llegó a directivo de estudio... Así nos va.
Y luego entrando en un ámbito más de cotilleo, hay jugosos artículos dedicados, entre otros, a: la vida y suicidio de Don Simpson, (responsable de algunas de las cosas más horteras que se hicieron en los 80); la complicada personalidad de Terrence Malick, sobre el que hay un estupendo artículo que habla de su vida en el tiempo que transcurrió entre “Dias de cielo” y “La delgada línea roja”… Aunque quizás los que más he disfrutado han sido los que hablan de dos agente míticos de dos épocas cruciales de Hollywood. El primero de ellos es Charles Feldman, que fue el hombre que gestionó la carrera de gente como Lauren Bacall, Howard Hawks o John Wayne y que inició el principio del fin de las condiciones leoninas que los estudios tenían sobre los interpretes. Y la otra es Sue Mengers, que gestionó la carrera de varios interpretes y directores durante la época dorada del “New Hollywood”: Robert Redford, Gene Hackman, Sidney Lumet, Brian De Palma, Paul Newman, Bob Fosse, y sobre todo, Barbra Streisand. Lo más jugoso de la historia es la relación que tuvo con esta última, en la que se explaya bastante, y que descubre cosas como que el, durante un tiempo, poderosísimo productor Jon Peters (“Batman”, “Rainman”, “Flashdance”) inició su carrera siendo ¡¡¡peluquero!!! Pero tuvo el ojo (y los arrestos, porque no decirlo...) de hacerse novio de la Streisand, y de ahí fíjate como medró el tío.
Fijaos como se relama ante el jugoso librito...
Los que no hayan leído a esta autor se sorprenderán por su estilo, capaz de tratar temas ciertamente espesos de manera muy ágil, aunando crítica cinematográfica, ensayo sociopolítico e irónico cotilleo de una manera inigualable. Hay que reconocer que de primeras, la manera tan política que tiene de encarar los temas resulta en ocasiones un tanto chocante por lo rebuscado de las conexiones que establece, pero se perdona si tenemos en cuenta que este hombre se formó culturalmente en los 60 donde todo tenía (o simplemente debía tener) un cariz político: el cine, la literatura, la música y hasta el amor y el sexo. Lo único malo que se puede decir del libro es que es una pena que el libro no incluya fotícos, ya que sería muy jugoso ver reflejados algunos de los momentos que refleja en esta obra.

En fin, un libro interesante para cualquier amante del cine y una oportunidad para leer buen periodismo cinematográfico, algo que se antoja cada vez más difícil, sobre todo si uno no se anima a leer en inglés, por que leer a día de hoy bastantes (alguna se salva…) de las revistas cinematográficas más celebres en español, es una  experiencia bastante ingrata. No se pero leyendo este libro me venía a la cabeza Joan Baez, así que aquí os dejo con la mítica canción que hizo con el maestro Morricone:

martes, 23 de abril de 2013

Fluoresecencia divina



Hacía tiempo que tenía ganas de leerme "La biblia de neón" de John Kennedy Toole (que aúna la triste casualidad de ser a la vez opera prima y obra póstuma) y por un motivo u otro (pereza, olvido, falta de tiempo) no lo había hecho, hasta que el otro día se me encendió la bombilla en la biblioteca y lo cogí. Y la verdad es que ha sido una lectura bastante afortunada.

David es un niño que vive en un pueblo del sur profundo en los años 30 del pasado siglo junto a su difícil padre, su sumisa madre y su estrambótica tía, antigua artista de variedades. Iremos viendo su vida entre maestras neuróticas, predicadores que ejercen su influencia en el pueblo de manera caciquil, y la vivencia de la Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias en la distancia.

Como se puede ver, esta obra entraría en lo que llamaríamos novela iniciática, ya que vamos siguiendo la historia de David desde su infancia hasta el inicio de la madurez, y como va conociendo la mezquindad y cobardía de algunos adultos, el lado positivo y negativo de la familia y, como no, el despertar sexual.

La lectura se hace muy amena, ya que además de tratarse de una novela corta, esta escrita de manera ágil. Aunque era su primera novela, el autor demostraba aquí un manejo más que aceptable de todo tipo de registros, desde el cómico-satírico al violento, pasando por el romántico. Teniendo en cuenta que el autor se crió en el Mississippi y que era hijo único, no cuesta encontrar referencias autobiográficas en la novela (algo muy frecuente en primeras obras). Además también resuenan ecos de "Otras voces, otros ámbitos" de Truman Capote y la obra teatral de Tenesse Williams: enfermedad mental, lucha de clases, ambientes familiares claustrofóbicos y enfermizos. Quizás lo menos de redondo de la novela es el final, que queda algo forzado y excesivo, y cierra la novela de algo abrupta, pero no quita para que se guarde buen recuerdo de la obra.

A modo de curiosidad comentar que hay una adaptación cinematográfica a carga de Terence Davies, director de la aclamada (aunque a mí me dejo algo frio) "The Deep Blue Sea", realizada en 1995. La adaptación pasó con más pena que gloria, pero al parecer cuenta con Gena Rowlands dando vida a la tía-vedette, y lo mismo algún día le de una oportunidad.

Y para acabar, otra conexión intercultural. Los canadienses Arcade Fire, tomaron el nombre de esta novela para darle nombre a su disco más épico. La verdad es que no lo entiendo mucho, ya que aunque si que es fácil encontrar puntos de conexión entre los de Win Butler y el universo de John Kennedy Toole (esa mirada melancólica sobre la infancia, la manera en la que la familia marca nuestra vida...), estas ideas están más presentes en sus otros dos discos. Quizás sea por el hecho de que la grabaron en iglesias y por la grandilocuencia y el uso del órgano en varias canciones... En fin, sea como sea, no se puede desaprovechar la ocasión para escuchar la canción del mismo nombre y que la espera hasta ese anunciado disco de este año se nos haga más corta:


lunes, 4 de marzo de 2013

El matón implacable



Los últimos libros que he leído no me han emocionado mucho, pero la semana pasada acabé “El tiempo es un canalla” (prestado por mi cuñada) de Jennifer Egan, que fue el ganador de, entre otros muchos, el premio Pulitzer en 2011. Y aunque no es una obra maestra, se lee agradable, y es relativamente original.
El modo de narración entraría dentro del tipo historias cruzadas, ya que cada capitulo tiene a un personaje por protagonista en un episodio de su vida, probablemente el más determinante de ella, y en cada uno encontramos también a los protagonistas de otros capítulos jugando un papel más secundario. En cada capítulo, además de un cambio de protagonista, y dado que el tema último de la novela es el paso del tiempo y los cambios que genera en las personas, la narración va saltando en el tiempo (y en ocasiones también en el espacio) desde los 70 hasta el 2021, de manera muy desordenada al principio, aunque, conforme se acerca al final, va adquiriendo una estructura más lineal.
Lo que nos cuenta la novela es la historia de unos cuantos habitantes de Manhattan, relacionados todos ellos de una manera u otra con el mundo del arte en general, y la música en particular. Los personajes son bastante variopintos: aspirantes a cantantes punks adolescentes reconvertidos en magnates discográficos ahora de capa caida; asistentes personales cleptómanas; estrellas cinematográficas adolescentes venidas a menos en su edad adulta; periodistas que nos pueden controlar sus instintos amorosos; publicistas devoradas por sus excesos de ambición… Vemos la desgracias venidas a consecuencia de lo que en su momento les pareció lo mejor que les había pasado en su vida; encuentros casuales que les cambiaron su futuro; errores que les salvaron la vida; parejas que parecían inevitables y que nunca ocurrieron, y otros que parecían abocados al desastre y sobrevivieron a todo; segundas oportunidades y otras que nunca volverán. Todo eso y mucho más.


La novela esta escrita de manera amena, y se lee con gusto. Como casi siempre cuando se trata de una novela de historias cruzadas, hay altibajos en el ritmo y el interés, pero a pesar de ello no se llega a hacer aburrida en ningún momento. En cuanto al estilo de la novela, como ya he comentado, es agil y ameno. Quizás la única pega que se le pueda poner es que hay un intento de variar de registro en cada capítulo para acercarlo más a su personaje, que en ocasiones funciona y en otras no tanto. Hay capítulos narrados en primera persona, otros están contado en tercera persona, y otros por narrador omnisciente. Hay también algunos experimentos narrativos con fortuna desigual: quedan bien, como, por ejemplo, los momentos en los que se  apoya en recortes (ficticios) de la prensa para refutar o contradecir la versión del protagonista para hacernos ver la diferencia entre lo que nos cuenta el personaje y lo que en realidad fue. Otros, como un capitulo narrado a través de diapositivas de Power Point, quedan más fallidos. La pena es que, al final, uno no logra dejar de darse cuenta que toda la novela esta escrita por la misma persona, que imagino que será lo que la autora quería evitar.
De cualquier manera eso no quita que la novela se disfrute bastante. Eso sí, tengo que avisar a los que esperen muchas referencias musicales, sobre todo por esa portada con un casete, se sentirán decepcionados. Hay referencias musicales al punk y al rock, y al final un concierto tiene gran peso en la trama, pero que nadie se espere una novela rock, porque no lo es.
Por cierto, según reza la solapa del libro, la HBO ha comprado los derechos. Para una serie lo veo un poco complicado, pero para una miniserie maja, si que da la cosa.
Por último el titulo, no es una traducción del original, sino una frase que pronuncia un personaje en un momento determinado. La verdad es que esta traducción tan creativa se perdona en este caso, ya que el titulo original es “A visit from the Goon squad”, que es prácticamente imposible de traducir. Los Goon squad son las bandas de matones que se dedicaban a presionar a la gente para que se uniera a un determinado sindicato, o para que aceptara unas condiciones laborales. Como es lógico, en el caso de la novela, el matón sería el tiempo, implacable y con muy buena memoria. Cualquier intento de traducirlo hubiese sido un desastre…

Para acabar os dejo con una canción que me ha venido a la mente al reflexionar sobre el libro la mítica “Disco 2000” de Pulp, que también habla de lo que tenía que haber sido y no fue, y que a mi me genera a la par diversión y tristeza, como la novela.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Conversaciones con Brian De Palma


Hace un par de meses me compré este libro en la librería de la Filmoteca de Dublín (pequeña pero bastante chula) y me ha hecho pasar ratos estupendos.
Brian De Palma, por si no se nota, se cuenta entre mis cinco realizadores vivos favoritos. Así de simple. Y no porque haya hecho películas perfectas (solo "Atrapado por su pasado" podría llegar a serlo), pero sus trabajos derrochan siempre una gran pasión y resultan, como mínimo, fascinantes de ver, dejando en la memoria secuencias de esas que nunca se olvidan (la muerte de la chica en "Impacto", el carrito en las escaleras de "Los intocables", la fiesta de "Carrie", los robos de "Misión: Imposible" y "Femme fatale", el principio de "La Furia", la visualización del crimen inicial en "Doble cuerpo"...).
El libro recopila varias de las entrevistas que ha realizado para distintos medios desde el año 1971, cuando estrenó su primer éxito, la divertidísima "Hermanas", hasta 2002, cuando tenía pendiente de estreno su última gran película "Femme Fatale". Esto nos permite trazar una radiografía de su carrera con todos sus altos y bajos. Así le vemos entusiasmado tras ver las reacciones ante los primeros pases de la citada "Hermanas"; ilusionado antes del estreno de "El fantasma del paraíso" que finalmente patinó en taquilla; vemos su reacción tras dos de los mayores éxitos críticos y de público "Carrie" y "Vestida para matar". Pero no solo glosa sus éxitos. No evita pronunciarse sobre el patinazo que supuso a todos los niveles "La hoguera de las vanidades" (que tampoco es tan mala, pero queda lejos, muy lejos de la genial novela de Wolfe) o responder a las (absurdas) acusaciones que ha surgido a lo largo de su carrera tachandolo de sádico, pornografo, misógino, sensacionalista... Es curioso como en las diferentes entrevistas se le plantean estas preguntas en varias ocasiones a lo largo de los años, y el siempre responde lo mismo: que siempre busca ideas visualmente interesantes para sus películas, y que la violencia y las mujeres son muy cinematográficos y lucen bien en pantalla. Unas cinco o seis veces responde a esto en el libro, pero nada, siempre vuelve a aparecer la preguntita de marras. Y es que es muy socorrido preguntar esas chorradas.


Además también hay jugosas anécdotas, como cuando tuvo que volver a rodar toda la persecución final de "Impacto" porque ¡¡¡le robaron el camión que tenía la dentro la lata con esa secuencia!!!, o que lleva casi cuarenta años grabando las entrevistas que le realizan con su propia cámara y que tiene todos estos documentos guardados. O que una de las entrevistas sea una conversación entre De Palma y Tarantino (fan acerrimo de De Palma) que estaba a punto de convertirse en una estrella con "Pulp Fiction".  Toda una delicia freakie.  Aquí teneis una muestra de como se defiende el de Nueva Jersey (vistiendo, como siempre, una chaqueta militar) en las entrevistas.




Otro aspecto interesante de las entrevistas recopiladas, es el valor que tiene como crónica de los últimos cuarenta años de Hollywood. De Palma comenta la relación que mantiene con sus amigos Scorsese, Spielberg, Coppola y Lucas;  recuerda los rifirafes que tuvo con Bernard Herman que le musicó "Hermanas" y "Fascinación"; nos pone los dientes largos hablando de proyectos irrealizados que en aquel momento parecian ya realidad, como su versión de la novela "El hombre demolido", la adaptación de "El príncipe de la ciudad" con Travolta como protagonista, el proyecto de robos espectaculares "Nazi´s gold" que debería haber seguido a "Misión: Imposible", o una película de terror sin titulo que iba a ir tras "Femme Fatale"... Siempre nos quedará nuestra imaginación

En resumen, un libro que gustará a los fans del barbudo, y que hace más corta la espera hasta que llegue "Pasionn" su nueva obra, que como casi todas sus grandes películas promete mujeres atractivas y suspense a mansalva. Os dejo con el trailer a la espera de que la estrenen por estos lares.


martes, 19 de junio de 2012

No juzgues un libro por su portada...

Mira que lo hemos oído veces esto, y yo mismo no lo suelo aplicar, pero hace poco en una biblioteca municipal vi en la sección en las que exponen las novedades la portada del libro "Morir a los 27" y me llamo la atención con la silueta de un músico empalado con una guitarra, y me dije a mi mismo: "Pues igual esta bien..." Y lo cogí. En que hora... Menos mal que era la biblioteca publica, y que no me he comprado ese peñazo.



El libro cuenta la investigación que se abre en Madrid, tras producirse en el hotel Ritz la muerte del líder de la banda más importante del mundo en ese momento "The Walrus", así llamados en homenaje a la canción de los Beatles "I am the walrus" (estupenda canción, por cierto), tras un megaconcierto en el Santiago Bernabeu. En esta trama se verán enredadados  Matthew Chapman (el asesino de John Lennon), la mafia bulgara, un gurú de las descargas ilegales de la red, y una periodista musical excentrica y jugadora empedernida de poker,  modalidad Texas Hold´Em, que para eso esta de moda.

Como se ve la trama es un despropósito, pero aun así en la historia del cine y la literatura, hay obras maestras que parten de premisas completamente descabelladas, debido a la manera en la que están narradas. Si hubiese tirado por el lado salvaje y pasado de rosca, pues por lo menos hubiese quedado divertida, o gamberra, que siempre esta entretenido. Pero claro, si hubiese seguido por ese camino hubiese resultado escandaloso, y eso nunca es comercial...

Bueno, pues este no es el caso, puesto que la historia esta narrada de una manera mecánica y sin gancho ninguno. No cuesta imaginarse al autor pensando:
 "-Quiero escribir un best-seller. ¿Que es lo que más se ha vendido ultimamente?
-Espera que piense un poco... Tiene que ser un thriller, que es lo que más vende por que lo pueden leer hombres y mujeres.
-Se lleva mucho el tema de las conspiraciones y las tramas pseudo-sobrenaturales al estilo Dan Brown. Pues de eso también ponemos un poco.
-¿Que más podía meter?
-Los libros del sueco ese también se han vendido mucho, así que lo mismo podía hacer que un trozo de la historia pase por Escandinavia.
-Dicho y hecho.
-Además de todo esto podía hablar un poco de las descargas ilegales, que el tema tiene tirón. Y claro, el poker Texas Hold´Em que se lleva mucho ahora y así enseño lo que sé sobre el tema...
-Si esto tiene buena pinta. Seguro que se vende como churros"

Si este era su intención, pues lo ha logrado, porque lo que ha parido es un churro total. Pero como ya he dicho antes, los pastiches pueden tener su punto, pero es que en este caso, probablemente influido por los libros de Dan Brown y su afan divulgador (o eso debe de creer el...), pues se dedica a meter morcillas de anécdotas y datos curiosos, que no vienen a cuento (y que además, no serán nada novedosos para alguien que este medianamente puesto en la historia de la música y cultura pop), para demostrar que es alguien culto, y el libro además de entretener, eduque.

Además de esto el libro está escrito con capítulos muy cortos, para que te enganches, te lo leas rápido y no te des cuenta de la tontería que te están contando. Por que esa es otra, la trama esta muy mal llevada, avanzando a bandazos, y con un final abrupto y completamente predecible. En cuanto a los personajes, pues les ha puesto algún apunte de personalidad curioso para hacerlos más pintorescos (muy poco, no nos vaya a salir un libro protagonizado por freaks...), e intentar camuflar que son meros maniquís unidimensionales...

Si lees la solapa del libro, te enteras de que el nombre del autor no es real, sino un seudónimo, y no me extraña, por que yo no pondría mi nombre a esto ni por asomo.


Me costó hacer la foto, y es que ni la gatica se quería acercar a este libro...


Mi opinión de no le dediquéis el tiempo a este libro, ni siquiera como lectura al borde de la piscina o de la playa este verano. No creo que os sintáis insultados, ya que el libro es demasiado anodino para eso, pero dudo os aporte nada, ni siquiera honesto entretenimiento.

Como de todo hay que sacar algo positivo, os dejo la citada canción de los Beatles "I am the walrus". Si alguien la conoce gracias a este libro, será lo mejor que se puede sacar de este desaguisado:

sábado, 17 de marzo de 2012

El azote moral de Francia



En este post vamos a hablar un poco de Michel Houellebecq, uno de los escritores más polémicos de la actualidad, pero, para nosotros, uno de los más interesantes también.
Nacido en 1956 como Michel Thomas, desde pequeño sus padres, hippies y activistas del 68 francés, se desentendieron de él, dejandole al cuidado de su abuela, de la que tomó su apellido cuando comenzó a escribir, diciendo que lo hizo por ser ella la única persona por la que se ha sentido querido. Ha sido tachado de misogino, pornografo, racista e islamofobo. Y algo de eso quizas haya, pero no esta mal revolver conciencias en estos tiempos de corrección política. Ha cultivado todos los géneros: poesía, ensayos, articulos de opinión, el genero epistolar, y por supuesto, la novela.
En principio estudió para ser Ingeniero agrónomo, se casó y tuvo un hijo, pero al poco se divorció cayendo en una depresión y retomando su costumbre juvenil de escribir poesia, que fue publicando en algunas revistas literarias.
Pero con lo que que empezó a obtener reconocimiento fue con su novela "Ampliación del campo de batalla" en 1994. Esta novela narra la historia de un informatico sumamente infeliz, y sus frutraciones. Esta novela la escribió precisamente cuando el trabajaba como informático, empezando con esto su costumbre de incluir apuntes biográficos en sus novelas. Con ella llamó la atención, además de levantar bastante polémica con sus momentos de sexo. No es su mejor novela, pero no era un mal empiece. Se hizó una pelicula sobre ella, pero no la hemos encontrado por ningún lado, asi que no os podemos decir que tal.




En 1998 volvió a la carga con "Las partículas elementales", y con esta si que levantó mucha polvareda. Narra la historia de dos hermanastros, que son abandonados por sus padres, hippies de mayo del 68 y criado por su abuela. Con esta novela ganó bastantes premios, pero también recibió muy duras críticas en Francia, ganandose enemistades (que el tiempo solo ha hecho que acrecentar) por su descarnada visión del hippismo, del New Age y de la sociedad occidental actual en general, aunque eso no quita para que la novela incluya una emotiva, aunque triste y desgraciada, historia de amor. Y no se acabó hay la polémica, ya que los protagonistas, claramente alter-egos del autor, mostraban hacia su madre un rencor tremendo, llegando a insultarle incluso en su lecho de muerte... El autor llegó a decir que su madre estaba muerta, pero al poco apareció la propia mujer para dejar claro que no era así, y dando su versión de la relación entre ella y Houellebecq. Si os interesa, y os apañais más o menos con el inglés, aqui teneis una entrevista que le hizo el Guardian. Esta novela fue adapatada en un película alemana del mismo nombre, que no está mal, y que es bastante fiel, quitando la parte final, cercana a la ciencia-ficción, y con un final menos amargo.


Si os fijais vereis que ella es Franka Potente, la de la estupenda "Corre, Lola, Corre"

En 2000 publico su novela corta "Lanzarote" en la que mostraba fantasias sexuales del protagonistas con una adolescente arabe... Esto unido a algunas declaraciones que hizo respecto al Islam, hizo que fuera denunciado por algunas asociaciones islamistas, y fue llevado a juicio, pero no fue condenado, ya que sus opiniones se consideraron amparadas por la libertad de expresión.

En 2002 volvió con "Plataforma" en el que incidía en el tema del islamismo integrista, y que además daba un punto de vista, digamos, distinto, del turismo sexual. Esta obra fue adaptada al teatro en nuestro país, en un montaje bastante curioso y audaz, con un estupendo Juan Echanove como protagonista.

Ya os hemos dicho que era audaz...


En 2005 publicó "La posibilidad de una isla", que reincide en su nihilismo y su visión descarnada y triste de la sociedad occidental. Esta es su novela más cercana a la ciencia ficción, genero que ya había tanteado en parte en otras novelas suyas. En nuestra opinión, es el menos redondo de sus trabajos. En 2008 dirigió y estrenó la adaptación cinematográfica, que fue un fracaso, y no se ha estrenado por aquí.


Aqui le teneis a Houellebecq ¿dormido? ¿bebido? junto al "hablemos del mileniarismo, cojones, ya" Fernando Arrabal. Son amigos y el segundo le dedicó un ensayo al primero

Y por ultimo en 2010 sacó a la luz "El mapa y el territorio", que ganó el premio Concourt en Francia. Quizas sea su novela menos polémica en cuanto a temática y provocación, pero aun así tampoco pasó sin hacer ruido... En ella, el autor utiliza trozos sacados de la Wikipedia, lo que hizo que fuera tratado de plagiador. En fin, que nunca se libra... En esta novela, no introduce retazos autobiográficos, sino que diresctamente aparece el mismo como personaje. Y retratandose de manera bastante inmisericorde y severa, como una amargado semialcoholizado.
Bueno, pues esto es todo. Seguro que dentro de algún tiempo nos dejará otra novela que hablara de la ausencia de felicidad y de la busqueda de esta, que es de lo que van todas sus novelas en el fondo, que, por supuesto, no pasara inadvertida, por un motivo u otro. Si no lo habeís leido os recomendamos leerlo, asi tendreís vuestra opinión y no tendran que contaroslo.



jueves, 16 de febrero de 2012

Algo se cuece en Baker St 221B



Y es que ultimamente tenemos a Sherlock Holmes hasta en la sopa (televisión, cine, tebeos...), y nosotros encantados, ya que lo encontramos fascinante.
Este personaje, sin duda uno de los más grandes e influyentes de la toda la historia de la literatura, fue creado por Sir Arthur Conan Doyle hace la friolera de 130 años. Es curioso que, más de un siglo después de su creación, guste tanto, pero es que la manera que tiene de encarar sus casos engancha. Y mucho.
Esto me recuerda como la influencia del personaje está en distintos medios de ficción, donde se han creado personajes pintorescos y tocapelotas que bordean lo antisocial (hay quien dice que todos ellos sufren el Sindrome de Asperger), y en muchos casos drogatas (en las novelas nuestro detective consume opio y cocaina...), como los famosos  Dr. House o Lisbeth Salander de la saga Millenium. Por si os interesa conocer más en profundidad las similitudes de Holmes y House, podéis acceder aqui




Sherlock comenzó siendo el protagonista principal junto con el Dr Watson de las famosas novelas y relatos cortos que transcurren en el Londres de entre siglos, de corte detectivesco, y que destacan por estar genialmente escritas, se leen en un suspiro.

Hoy quiero recomendar "El estudio en escarlata" (1884), la primera de las novelas, que presenta la personaje y que  mezcla la resolución de un crimen, con la explicación de la historia de la curiosa ciudad de Salt Lake City de manera fantástica. Es muy fácil de leer y muy entretenida.



Para los que les de pereza leer, existen muchas pelis de Sherlock, últimamente destacan la dos superproducciones de Hollywood dirigidas por Guy Ritchie (2009 y 2011). Mucha acción y aventura, para pasar un buen rato en el cine, sobre todo la primera.  Y es que segundas partes...




En televisión ahora tenemos la fantástica serie "Sherlock" que está teniendo mucho éxito y que, a pesar de estar ambientada en nuestro tiempo y cambiar bastantes cosas del argumento, es bastante fiel en espiritu a las novelas. Está protagonizada por Benedict Cumberbatch, que está inmenso como Holmes (que, por cierto, ya no se droga, se conforma con dejar de fumar...cosas de la corrección política) y que ahora tenemos en los cines en la espléndida "El topo" y en "War horse", y a Martin Freeman, que sera Bilbo Bolsón en "El hobbit", también estupendo como el Dr Watson. Además la serie esta contada de una manera poco convencional, que rompe con la imagen de clasicismo que muchas veces se asocia con el personaje.





Y para acabar un poquito de nostalgia ochentera: