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lunes, 4 de febrero de 2013

Alma y Alfred


Desde que supe que se iba a poner en marcha este "Hitchcock", se me pusieron los dientes largos, y es que una personalidad tan fascinante como la del orondo londinense, puede dar para mucho. Si alguien duda al respecto, que se lea la biografía que le dedicó Donald Spoto, que además de estar muy bien escrita, da una imagen bastante acertada de la compleja y contradictoria personalidad de Hitch.
La película sitúa al espectador en un momento de inflexión en la carrera de Hitchcock: venía de triunfar con "Con la muerte en los talones" entre público y crítica, pero aun así, la industria ya pensaba en él como en alguien que ya había dado todo lo que tenía que ofrecer. Así que como acto de autoafirmación y contradiciendo a los más cercanos, el director decidió poner en marcha una película de terror de bajo presupuesto, llena de sangre y desnudos, que adaptaba un libro que a su vez se inspiraba en los crimenes reales de Ed Gein, uno de los más retorcidos psicopatas de la Historia. A pesar de ser probablemente el director de más éxito de su momento, no faltaron multitud de problemas con la censura, los estudios, los actores, y con su más importante colaboradora, su mujer, Alma Reville.

Esta película la disfrutarán sobre todo los amantes del cine en general, y de Hitchcock en particular (que deberían ser los mismos...): permite al espectador ver los entresijos del rodaje de "Psicosis" y del sistema de estudios y la censura de la época. Es una gozada ver el ambiente que rodeó realización del proyecto: preparación, rodaje, postproducción y promoción. Además nos adentra en la atípica relación que mantenían Alfred y Alma como matrimonio y como colaboradores. Es en estos momentos en los que mejor funciona la película. Vemos la inseguridad y el egocentrismo del cineasta, pero también su audacia y su genio creador. Y en cuanto a Alma, somos participes de su resignación ante el (merecidísimo) tirón mediático y reconocimiento popular del que disfrutaba su esposo, aunque también se nos permite experimentar sus momentos de hartazgo por el ninguneo (injustificado) que sufría.

Esta película tiene aciertos y desaciertos en todos los aspectos:
- El guión en general logra mantener el interés, aunque hay dos cosas que lo deslucen. Una son los insertos oníricos en los que Hitchcock conversa con Ed Gein, que no aportan nada a la trama y se hacen bastante aburridos. Y otra es que la película se acaba convirtiendo en la típica historia de superación tan en boga en estas fechas (esta cinta se estrenó en temporada de premios, aunque solo ha tenido suerte en maquillaje), con un cartelito final de esos que explican que todo acabó bien, algo que queda forzado, y además falta a la realidad, ya que obvia por completo la tormentosa relación que tuvo el cineasta con Tippi Hedren, de la que los dos, cada uno a su manera, salieron muy perjudicados...
- En cuanto a los actores, todos están bastante bien (incluidas las en ocasiones muy irregulares Scarlett Johanson y Jessica Biel), aunque a Hopkins se le va la mano con el aspecto bufonesco del personaje. Cualquiera que haya visto sus películas y sus series, sabe del sentido del humor de Hitchcock, pero aquí lo explotan en exceso, lijando demasiado las facetas más oscuras del personaje, probablemente para evitar que sea demasiado antipático al público. Le hubiese ido bien un poco más de perversión a la hora de dar vida al personaje.
- Y por último la realización. Tiene momentos hechos con mucho desparpajo: el empiece y el final, que son un homenaje a los monólogos con los que el Maestro empezaba su serie; la presentación del proyecto en sociedad; el rodaje de la secuencia de la ducha; o la promoción y el estreno de la película, divertidísimos. Pero como ya he comentado anteriormente, hay otros en los que se echa de menos más perversión, reduciendo a insinuaciones aspecto muy importantes de la personalidad del cineasta (como ocurre con la obsesión que en ocasiones desarrollaba por las actrices de sus películas), que quedan como meros apuntes a pie de página, como si le diera miedo escandalizar a la platea al explotar estos aspectos. Y también están los bajones de ritmo que se producen a lo largo de la película, que a pesar de durar unos 100 minutos, se puede hacer algo aburrida por momentos.

En fin, esta obra tiene su interés (dudo que algún amante del cine no lo encuentre), pero este viene sobre todo por el hecho real que sirve de origen a todo (el rodaje de una de las películas más importante de la historia por parte de uno de los mayores creadores de lenguaje cinematográfico) que por los valores de la película en si misma.