Tres adolescentes, Claire, Marcia y Cassey, son son raptadas tras la fiesta de cumpleaños de la primera de ellas por Kevin, un joven afectado por personalidad múltiple, por motivos desconocidos.

Y eso que un tema como el de la personalidad múltiple tiene bastantes papeletas para caer en el ridículo, bien por una interpretación irrisoria del protagonista, o bien por una puesta en escena deficiente. Por suerte, tanto el protagonista y el realizador logran salir bastante airosos del desafio.
James McAvoy, que ya había demostrado en su carrera la capacidad de reflejar tanto candidez como perversión, ofrece aquí un tour de force que le permite salir airoso de papelones tales como travestirse de una sosias de la señora Rottenmeier o bailar breakdance desde la personalidad de un preadolescente. Si este papel hubiera caido en manos de un, por ejemplo, Jared Leto, seguro que estabamos ante una película muy distinta. Y peor.
Y luego está la estupenda (como casi siempre) puesta en escena de Shyamalan. Como en toda su carrera ,continua siendo un maestro a la hora de crear suspense (en la linea de sus maestros Hitchcock y Spielberg), con momentos como la modélica secuencia del rapto, que trabaja muy bien el punto de vista, o el climax (y me trajo a la memoria "La mujer pantera", versión Torneur), tenso y clautrofóbico. También sigue siendo muy efectivo a la hora de crear encuadres que definan sus personajes. Hay algunos que saltan más a la vista, como esos planos que reflejan la espiral que asciende a la consulta de la psiquiatra, que quizás pequen de ser demasiado obvios. Pero hay otros aparentemente simples pero más efectivos, como el primer plano en el que aparece Cassey (dignamente defendida por Anna Taylor-Joy, aupada a grandes proyectos tras su intervención en "La bruja") que deja claro que se trata de alguién que se siente fuera de lugar en todo momento. O como mediante la mera distribución de las chicas en el encuadre en la habitación donde se encuentran retenidas, logra explicar tanto la relación que les une como la diferente actitud que tienen en su nueva situación. Y hay en esta película algo completamente nuevo en Shyamalan y es la carnalidad en el más amplio de los sentidos. En el sentido libidinoso del término, están las protagonistas adolescentes que van perdiendo ropa a lo largo de la película. Pero no se queda en el mero afán de enseñar carne tan típico del cine de terror, sino que el indio lo lleva un paso más allá. Dos de estas chicas, van perdiendo ropa
(sexy y a la última moda) conforme se van degradando y despersonalizando a los ojos de su captor, sellando su trágico destino. En el lado opuesto está la tercera de ellas, a la cual perder la ropa (oscura, holgada y un tanto ajada), es decir, al desprenderse de aquello que utiliza para ocultar lo que le avergüenza, logra la salvación. Y siguiendo con la carnalidad, sin entrar en detalles/spoilers es esta película de Shyamalan más descarnada, y en la que el cuerpo y sus efluvios (cicatrices, sangre, visceras, orina...) juegan un papel más importante.

Si acaso "La visita" nos había dejado alguna duda, este "Multiple" confirma que Shyamalan no estaba muerto, sino de parranda. Ojala el éxito comercial que está teniendo le permite volver a levantar proyectos como los que cimentaron su fama. Y a la vista del alucinante cameo (yo solté un gritito en el cine) todo apunta a que puede haber retornos celebradísimos en el horizonte.