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miércoles, 15 de febrero de 2017

Almas fracturadas.


Tres adolescentes, Claire, Marcia y Cassey, son son raptadas tras la fiesta de cumpleaños de la primera de ellas por Kevin, un joven afectado por personalidad múltiple, por motivos desconocidos.

Mucho se está hablando de estos días de este película como la resurrección del ultimamente defenestrado Shyamalan, pregonando a los cuatro vientos que esta es su primera película que recupera el pulso desde "Señales" o, para los más radicales, incluso desde "El sexto sentido". Y si bien estoy de acuerdo que se trata de un trabajo estupendo, que seguramente vuelva a dar al realizador indio la posición de poder a la hora de levantar proyectos que tuvo a principio de este siglo, no estoy en absoluto de acuerdo con que haya estado tantos años perdidos. Si uno se libra de los prejuicios y de las modas que se dedica a aupar y a hundir realizadores de la manera más arbitraria, es bastante obvio que a excepción de la infumable "Airbender", todas sus películas tiene algo de interés. Quizás la peor sea "After Earth", a pesar de que el principal motivo de que no funcione es un error de casting flagrante, fruto del peor caso de nepotismo visto en el Hollywood reciente. Afortunadamente con su simpática "La visita" recuperó lo que mejor se le da: historias pequeñas, casi íntimas, basados en referentes populares (tebeos de superheroes, cuentos de hadas...) que les confieren una pátina fantástica, y que lo que que buscan en última instancia es reflexionar (con más o menos fortuna, siendo honestos) sobre temas universales: la incomunicación, la realización, la perdida de la Fé (religiosa o no), el miedo, la familia... Pues este "Múltiple" depura dicha fórmula para acercarse mucho a sus mejores trabajos.

Y eso que un tema como el de la personalidad múltiple tiene bastantes papeletas para caer en el ridículo, bien por una interpretación irrisoria del protagonista, o bien por una puesta en escena deficiente. Por suerte, tanto el protagonista y el realizador logran salir bastante airosos del desafio.

James McAvoy, que ya había demostrado en su carrera la capacidad de reflejar tanto candidez como perversión, ofrece aquí un tour de force que le permite salir airoso de papelones tales como travestirse de una sosias de la señora Rottenmeier o bailar breakdance desde la personalidad de un preadolescente. Si este papel hubiera caido en manos de un, por ejemplo, Jared Leto, seguro que estabamos ante una película muy distinta. Y peor.

Y luego está la estupenda (como casi siempre) puesta en escena de Shyamalan. Como en toda su carrera ,continua siendo un maestro a la hora de crear suspense (en la linea de sus maestros Hitchcock y Spielberg), con momentos como la modélica secuencia del rapto, que trabaja muy bien el punto de vista, o el climax  (y me trajo a la memoria "La mujer pantera", versión Torneur), tenso y clautrofóbico. También sigue siendo muy efectivo a la hora de crear encuadres que definan sus personajes. Hay algunos que saltan más a la vista, como esos planos que reflejan la espiral que asciende a la consulta de la psiquiatra, que quizás pequen de ser demasiado obvios. Pero hay otros aparentemente simples pero más efectivos, como el primer plano en el que aparece Cassey (dignamente defendida por Anna Taylor-Joy, aupada a grandes proyectos tras su intervención en "La bruja") que deja claro que se trata de alguién que se siente fuera de lugar en todo momento. O como mediante la mera distribución de las chicas en el encuadre en la habitación donde se encuentran retenidas, logra explicar tanto la relación que les une como la diferente actitud que tienen en su nueva situación. Y hay en esta película algo completamente nuevo en Shyamalan y es la carnalidad en el más amplio de los sentidos. En el sentido libidinoso del término, están las protagonistas adolescentes que van perdiendo ropa a lo largo de la película. Pero no se queda en el mero afán de enseñar carne tan típico del cine de terror, sino que el indio lo lleva un paso más allá. Dos de estas chicas, van perdiendo ropa
(sexy y a la última moda) conforme se van degradando y despersonalizando a los ojos de su captor, sellando su trágico destino. En el lado opuesto está la tercera de ellas, a la cual perder la ropa (oscura, holgada y un tanto ajada), es decir, al desprenderse de aquello que utiliza para ocultar lo que le avergüenza, logra la salvación. Y siguiendo con la carnalidad, sin entrar en detalles/spoilers es esta película de Shyamalan  más descarnada, y en la que el cuerpo y sus efluvios (cicatrices, sangre, visceras, orina...) juegan un papel más importante.


Sin embargo, en esta película Shyamalan sigue flaqueando en lo que casi siempre suponía el punto débil de sus películas: el guión. En este caso el problema es que el segundo acto se alarga demasiado, llegando un punto en el cual la película se atasca y el realizador no puede más que dar vueltas sobre el mismo tema. Si esta cinta hubiera tenido diez minutos menos (es la cinta más larga de su realizador...) el conjunto se hubiera visto favorecido. Eso sí, hay que reconocer que el libreto tiene por lo menos un apunte que le redime y es el poso melancólico que se va adueñando del relato: aquí el ya imprescindible twist shyamaliano, en lugar de desvelar un dato que haga replantearse todo el relato, ahonda en la tristeza inherente a la situación de los personajes principales, quedando la película casi como un estudio de víctimas de abusos. Todas ellas con un futuro bastante negro por delante además.

Si acaso "La visita" nos había dejado alguna duda, este "Multiple" confirma que Shyamalan no estaba muerto, sino de parranda. Ojala el éxito comercial que está teniendo le permite volver a levantar proyectos como los que cimentaron su fama. Y a la vista del alucinante cameo (yo solté un gritito en el cine) todo apunta a que puede haber retornos celebradísimos en el horizonte.


lunes, 21 de septiembre de 2015

La casita de chocolate.


Beca y Tyler son una hermana y un hermano preadolescentes que van a pasar una semana con sus abuelos, a los que hasta ahora nunca habían conocido, mientras su madre realiza un crucero con su nueva pareja, con la que intenta rehacer su vida tras haber sido abandonada por el padre de los chicos. Lo que en principio parece una semana de intimidad familiar en un entorno idílico para los chavales, en la que la muchachaa pretende elaborar un documental sobre su familia, poco a poco se ira convirtiendo en algo mucho más inquietante.

Tras el batacazo crítico, y sobre todo, económico, que supuso la no tan despreciable "After Earth", Shyamalan intenta reverdecer laureles cambiando de estrategia: por un lado se lanzó al mundo de la televisión con la simplemente aceptable miniserie "Wayward Pines"; y por otro ha realizado una vuelta sus orígenes cinematográficos que tan buen resultado le dieron a todos los niveles.




El realizador vuelve a presentar un historia de género que se sustenta sobre narraciones populares, que en realidad es el envoltorio de un drama, que a su vez contiene un giro final para sorprender al espectador, que además le hace plantearse todo lo que ha visto hasta el momento, y con el que realizador busca hablar de temas trascendentes, Si anteriormente había tomado como punto de partida los tebeos de superheroes ("El protegido"), Caperucita Roja ("El bosque") o la Sirenita ("La joven del agua") en este caso es "Hansel y Gretel" la historia base a homenajear/actualizar/deconstruir: tenemos un hermano y una hermana, que abandonados a su suerte por sus padres, van a parar a un casa en la que son cebados con todo tipo de sabrosas viandas realizadas por una anciana, que pretende cebarlos para luego cocinarlos en un horno...

La novedad en este caso es que, ha realizado una película de bajo presupuesto, y sin estrellas, que además está rodada con estilo de metraje encontrado/falso documental,. El tema es si es una decisión personal o se ha visto empujado a ello porque no ha encontrado ni estudios ni estrellas dispuestas a confiar en el dinero y medios después de que sus dos intentonas de realizar blockbusters naufragaran estrepitosamente...




Maldades aparte, a pesar de que el falso documental es muchas veces sinónimo de películas desenfocadas y con pésimo trabajo de puesta en escena, en este caso, Shyamalan ha cuidado bastante la composición de los planos. Algo que por otra parte, y por mucho que les duela a sus odiadores, nunca ha dejado de hacer, ni siquiera en sus trabajos más atacados, como "After Earth", que a pesar de todo, tenía uno de los planos más bellos que se vieron ese año. Volviendo a "La visita",
aunque en ocasiones si que se deja llevar por los sustos fáciles que permite este género (ahí están las súbitas apariciones nocturnas de la abuela, resueltas de una manera muchas veces vista ya...), la película, con la excusa de que una de las que maneja la cámara es una aspirante a directora de cine, presenta encuadres muy perturbadores, que hacen un gran uso de la cámara en primera persona (algo que algunos piensen que se deba al formato de falso documental, pero siempre ha sido uno de las señas del realizador indio: vease sino, la genial secuencia que abre la magistral "El protegido"), el off visual y de la profundidad de campo, como demuestran secuencias como la entrada furtiva en el granero, la persecución bajo la casa o la pelea final en la cocina, respectivamente.

Luego está el que quizás sea el mayor punto débil de este realizador, y es su faceta como guionista. Cierto es que en la trilogía que cimentó su fama ("El sexto sentido", "El protegido" y "Señales") logró parir historias potentes y que funcionaban a todos los niveles que el pretendía: película de género, drama, comedia y cierta reflexión trascendental siempre provocada por el twist final. Pero en las películas que han venido después, los libretos no han terminado de funcionar: si el drama funcionaba fallaba el suspense; y si la reflexión conseguía llegar al espectador era porque la historia y la emoción quedaban en un segundo plano. En este caso, ocurre lo primero que he comentado, como historia de terror y hasta de comedia es bastante aceptable, en cambio, la reflexión sobre los valores familiares que buscan la sorpresa final y el epílogo, es bastante anodina.

De todos modos, aun lejos del citado triunvirato magistral que se marco a caballo entre el siglo XX y el XXI, si que se puede considerar que esta película es una recuperación, aunque sea parcial, del Shymalan que encandiló a las audiencias hace más de una década. Ojala esta película le sirva para recuperar crédito en la industría, y logre poner en marcha proyectos como la tantas veces rumoreada y ansiada (por lo menos por el que suscribe) continuación de "El protegido". Soñar es gratis.

martes, 9 de julio de 2013

La fantasmación es la solución


Si alguien que no haya visto "After Earth" se ha dignado a leer la entrada, se estará preguntando que narices es eso de la fantasmación. Bueno, pues es lo que hacen los personajes de la película para evitar que un monstruo que rastrea el miedo pueda dar con ellos. Para lograrlo, en la película se dice que lo hay que hacer es no tener miedo a algo que no está en el presente y que puede ser que nunca ocurra. Por mucho que apesta a new age, no es un mal consejo del todo, y es una pena que Shyamalan no lo haya seguido del todo, ya que parece por momentos demasiado pendiente en contentar a la platea, y eso  hace que finalmente la cosa no despegue.

La historia nos situa 1000 años en el futuro, con la población humana viviendo en otro planeta debido a la sobreexplotación de la Tierra. Para conquistar ese planeta, el ser humano tuvo que hacer frente a sus anteriores habitantes, y vencer a unos criaturas monstuosas, los ursas, que son ciegos, pero detectan a los humanos por las feromonas que se segrega cuando se tiene miedo. Solo un soldado, Cypher (Will Smith) aprendió la manera de anular el pánico y gracias a él se consiguió vencer. Pasados unos años, su hijo Kitai (Jaden Smith) aspira a seguir la estela de su padre, pero no logra controlar el miedo y su relación con él no es buena. Siguiendo el consejo de la madre, el padre se lo lleva a una misión. Pero la nave en la que van sufre daños y se estrella en la Tierra, quedando como únicos supervivientes Cypher (malherido e inmovilizado) y Kitai. Su única manera de salir de allí será que el hijo encuentre una baliza que se desprendió de la nave y dé la señal para que acudan en su búsqueda. Para ello deberá atravesar 100 kilómetros de un planeta Tierra que se ha convertido en una trampa infinita para el ser humano.

Ya en la sinapsis se ve que se dedica bastante tiempo para describir un ambiente de ciencia-ficción que en última instancia aporte poco a la película. Y es que esta película es, a fin de cuentas, un survival, y es cuando más se acerca a este género cuando la película encuentra los mejores momentos. La ambientación futurista queda bastante metida con calzador para poder hacer alarde de efectos especiales y darle un envoltorio más vistoso a la película. Y a mí parecer esto es uno de los errores en los que ha incurrido Shyamalan, ya que en su carrera nunca había necesitado hasta ahora hacer alarde de infografía para lograr atmósferas fantásticas fascinantes. De hecho, la visualización que hace de ese mundo futuro es bastante pedestre, con escaso sentido de la maravilla. Eso no quita para que tenga ideas visuales muy brillantes, porque el Shaymalan que asombró al mundo con “El sexto sentido”, “El protegido” y “Señales” aun es capaz de lograr buenas secuencias: la persecución de los monos; el ataque a los polluelos y la posterior relación con el pájaro, que acaba con una imagen bellísima y muy emotiva; o los flashbacks que visualizan un episodio truculento de la infancia del muchacho, intercalado en la conversación que mantienen padre e hijo al borde del precipicio, quizás la más emotiva del relato. Aun así, también hay que reconocer que hay ideas desaprovechadas: el momento en el que Kitai dibuja el recorrido que le queda en una cueva junto unas pinturas rupestres, que es visto casi de pasada a pesar del enorme potencial que posee; la escasa relevancia que se le dan a los restos de la presencia humana en la Tierra; o el enfrentamiento contra el ursa  (que por cierto parece primo hermano del monstruo de “The host”…) y que esta resuelto con corrección y poco más. Aquí también me gustaría decir que esa Tierra tan hostil de la que hablan en el tráiler y en la película, termina quedando algo descafeinada: no se ven peligros tan tremendos como quieren vender, pero no porque quieran transmitir la sensación que el miedo y la anticipación son siempre peores que lo que de verdad viene luego, sino porque en pocos momentos se consigue generar el desasosiego que pide la cinta.

Luego esta otro de los problemas, que es el protagonista Jaden Smith. Porque que nadie se lleve a engaño (aunque la campaña publicitaria si que busca engañar al potencial espectador): el protagonista es el hijo de Will Smith, quedando el príncipe de Bel Air reducido a un rol secundario. Que nadie espere ver aquí secuencias de supervivencia similares a las de la estimable “Soy leyenda”: el objetivo aquí es perpetuar a la estirpe de los Smith en la cumbre del Star-System yanqui. Y sintiéndolo mucho, a este chico le falta mucho para alcanzar no ya el carisma (dudo que lo tenga nunca) sino la solvencia interpretativa de su progenitor. Y si, no habéis leído mal: Will Smith me parece un actor más que aceptable.

A pesar del innecesario envoltorio de ciencia-ficción y de la pobre labor del protagonista, la película se disfruta, pero se siente como una decepción viniendo de quien viene. Si la película hubiera estado ambientada en nuestra época y se hubiera prescindido de toda la parafernalia futurista, al invertirse menos dinero, seguramente el director habría tenido más manga ancha para desplegar su poderío visual. Ojala Shyamalan haya tenido ya suficientes efectos digitales para un largo tiempo y vuelva convertirse en ese consumado narrador de fantasías intimistas que tantas veces ha demostrado que puede ser.