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domingo, 1 de marzo de 2015

Mís peliculas favoritas del 2014

¡¡¡¡¡¡¡Por fin llegó lo que tanta gente ansiaba!!!!!!! No ahora en serio, sé que igual ya es un poco tarde, pero quería ver algunas películas de las que la gente hablaba maravillas, para poder opinar. Seguro que hay algo que se me ha escapado, pero esta es la lista de lo mejor que he visto de lo que estrenó en el pasado año. Aunque esto no es del todo cierto, ya que hay una película estupenda que no se ha estrenado en España, demostrando la ceguera y cobardía de los distribuidores... Pero como la lista es solo un juego, la película lo merece y las reglas me las pongo yo mismo, pues voy a hacer una excepción. Una vez aclarado esto, vamos allá.

Lo primero comentar otras películas que han tenido su puntito aunque no estén en la lista, como "El amanecer del planeta de los simios", "X-Men; Días de un futuro pasado", "Noé", "Open Windows" o "Locke". Lo segunda romper una lanza a favor de cintas como "Lucy" o "Exodus: Dioses y Reyes"  que se han llevado más palos de los que se merecían y que dentro de ser productos de entretenimiento, son bastante más audaces y rompedoras de lo que parece. Sin embargo, les ha faltado ese plus para tocar la fibra y alcanzar mi Olimpo de este año. Las diez siguientes son las elegidas:
10) "Magical girl" de Carlos Vermut. Una curiosísima propuesta, más llamativa aun en una cinematografía como la española. Negra, negrísima, con un ritmo y una puesta en escena que no es para todos los públicos, pero que marca al espectador y va creciendo conforme pasan los días.
















9) "El lobo de Wall Street" de Martin Scorsese. La gente la ha despachado como algo divertido sin mucha trascendencia. Y cierto es que es divertida, y mucho, pero también es una reflexión lúcida y descarnada de los valores que rigen la sociedad actual. Nadie podía lograr mantener en pie una película de tres horas con el vigor que demuestra Scorsese. Ojala viva 100 años este hombre.





8) "El hombre más buscado" de Anton Corbijn. Uno de los mejores thrillers del año. Deprimente, seco y desencantado. Y una más que digna despedida de Seymour Hoffman. Una película que merecía más atención de la que ha recibido.


















7) "Her" de Spike Jonze. Jonze recuperado para la causa tras la decepcionante "Donde habitan los monstruos" para ofrecer una reflexión lúcida sobre la relación de pareja. Phoenix está tremendo.





















6) "Snowpiercer" de Boong Joon-ho. Una heterodoxa película de ciencia ficción que confirma que este excelente realizador no hay género que se le resista. Una lástima que no la estrenaran en cines en mi ciudad...






5) "La isla mínima" de Alberto Rodriguez. En un año en el que la simplemente correcta "Ocho apellidos vascos" ha hecho historia, y en el que "El niño" ha reventado las taquillas, la mejor película española del año y el mejor thriller de la temporada, aunque ha funcionado bien, merecía haber sido vista aun por más gente. Menos mal que por lo menos se ha hecho justicia en los Goya.
4) "Under the skin" de Jonathan Glazer. La mejor película fantástica del año y no se ha estrenado por aquí en ningún formato. Así de mal está la cosa. ¿Que hacer para remediarlo? Agenciarsela de cualquier manera posible. Audaz y visualmente fascinante, contiene la mejor interpretación de Scarlett Johansson desde "Match point", en un año alucinante para esta bellísima actriz con intervenciones en: la correcta "El Capitán América: El soldado de Invierno", en la que consigue darle empaque a su personaje, hasta ahora bastante plano; la curiosa y reivindicable "Lucy" y su labor vocal en "Her". Impresionante lo de esta mujer. En serio, no dejeis de verla.















3) "Los guardianes de la galaxia" de James Gunn. La versión siglo XXI de "El mago de Oz" (aunque aquí las canciones salen de una cassette mil veces reproducida y no de la garganta de Judy Garland) y la película que me hace sentir como cuando me regalaron mi primer walkman: distinto de todo el mundo, pero, a pesar de todo, feliz y esperanzado con el futuro que me aguarda. Hacía mucho, pero mucho, mucho que no disfrutaba tanto de una película de aventuras.















2) "El gran hotel Budapest"de Wes Anderson. Algunos han ninguneado un tanto esta película diciendo que se trata la obra más accesible y amable del realizador tejano. No estoy del todo de acuerdo con lo primero ("Los Tenennbauns" tampoco era una película particularmente ardua...), ni con lo segundo, ya que por debajo de ese envoltorio delicioso, hay una historia bastante turbulenta y triste. De todas formas una auténtica maravilla.















1) "Boyhood" de Richard Linklater / "Perdida" de David Fincher.
Después de mucho darle vueltas, he decido que se comparta el primer puesto entre estas dos obras maestras. ¿Porqué? Diran algunos. Pues porque se tratan de películas que no pueden ser más opuestas. La primera es un canto a la vida con sus miserias y sus maravillas y una reivindicación del cine más realista y orgánico, que seguiría siendo una gran película aunque no se hubiera rodado durante 12 años. Y la segunda es la siguiente pieza en el descarnado retrato que Fincher va trazando a lo largo de su obra de la condición humana, con un concepción milimétrica y (aparentemente )fría, con la mejor interpretación jamás ofrecida por Ben Affleck y la incorporación de Rosamunde Pike al Olimpo de las femmes fatales de todos los tiempos. Me es imposible poner una por encima de la otra...


Esto es todo. El año que viene más. Y esperemos que mejor.

domingo, 19 de octubre de 2014

Sin posibilidad de escape


Nick Dunne, al llegar a casa el día de su quinto aniversario de boda, halla signos de violencia y ningún rastro de su mujer. A partir de eso momento se pondrá en marchar una investigación policial que le tomará como principal sospechoso ¿Es el realmente el culpable?

David Fincher siempre ha defendido que el cine más que entretener, debería inquietar. Y conmigo lo ha logrado en muchas ocasiones. Pero curiosamente, no fue con "Se7en", su película más cercana al terror (interesante, pero lejos de la maestría de lo que vendría después) con la que me aterrorizó, sino con "El club de la lucha", su primera obra maestra. Además es a partir de esta película cuando el director empezó a desarrollar plenamente su discurso sobre el ser humano moderno. Esto no quiere decir que no hubieran asomado pinceladas en "Se7en" y "The Game", pero lo hacían de manera más tangencial: y es que, al igual que ocurre con las posteriores "La habitación del pánico" y "Millenium. Los hombres que no amaban a las mujeres", su condición de películas de género y la mera (aunque enorme) profesionalidad que las preside, hace que el retrato de la sociedad actual que preside toda su obra quede en ellas algo diluido. Yo creo que es en las obras que tienen más indefinición genérica en aquellas en las que su descarnada visión del mundo se hace más palpable: en "El club de la lucha" nos obligó, a hostias, a una generación entera a plantearnos cual iba a ser nuestra vida y que estabamos dispuestos a hacer al respecto para hacerla más auténtica; con "Zodiac" mostró los rincones más oscuros del alma humana y el precio de la obsesión; en "El curioso caso de Benjamin Button" se dedico hablar de la familia, del amor y de la vida y la muerte con una delicadeza y una determinación pocas veces vista; y con "La red social" se dedicó a sacar los colores a las redes sociales y a aquellos que las defienden como la mayor herramienta de comunicación jamas creada, demostrando que sus propios creadores eran incapaces de comunicarse con las personas que más querían, cegados por la avaricia y el orgullo. Sin embargo, nunca se había introducido en la intimidad (y más concretamente en uno de sus pilares, el matrimonio) de la sociedad occidental de manera tan estrecha y tan inmisericorde. En esta "Perdida" toma como armazón la desaparición de una mujer para, aunando varios géneros (thriller, drama de pareja, sátira de los medios de comunicación) asestar un puñetazo en la barriga del espectador.


Es imposible referirse a esta película sin destripar nada, así que los que no la hayan visto y vayan a hacerlo (todo el mundo debería hacerlo) que deje de leer a partir de aquí, hasta el final de la entrada.
Lo repito en grande, que no me perdonaría estropearle a nadie esta maravilla.

A PARTIR DE AQUI, SPOILERS



Lo que más me ha llamado la atención es la actitud del realizador. Y es que Fincher se muestra más pesimista que nunca: si en "El club de la lucha" mostraba que la situación era bastante deprimente pero aun había posibilidad de salvación si se conseguía sacar a la gente del atontamiento en el que estaba inmersa (aunque fuera a base de golpes y bombas), en "Perdida" la batalla por enmendarnos está, y perdón por el chiste, perdida. Y el demoledor final, con la maldad perpetuandose no deja ninguna duda... Pero bueno, vayamos por partes.


El centro de toda la película es el personaje de Amy, excelentemente incorporado por Rosemund Pike. Esta terrorífica femme fatale del siglo XXI ejemplifica a la perfección los males de la sociedad moderna: superficial, cínica, manipuladora, y totalmente carente de escrúpulos para lograr lo que cree merecer. Hasta aquí, una femme fatale de manual. Pero es que aquí, todo esto unido a el rasgo que la hace totalmente contemporánea: un afán infinito con vivir una vida soñada y envidada por todos los que le rodean, y una total desconexión con el mundo real. El periplo del personaje en la casa de campo del personaje de Dessi (incorporado por Neil Patrick Harris) es la demostración última de todo esto: en lo que va de año ha habido pocas imagenes tan perversas como la mueca de satisfacción de Amy ante el espejo mientras utiliza una botella para fingir una violación anal. Pero este personaje no esta hecho a sí mismo: es la destilación de los peor de nuestra sociedad lograda a lo largo de varias generaciones. ¿Porque acaso este personaje no es en parte así por sus padres? La vampirización que estos han hecho de su vida a través de las novelas infantiles inspiradas en ella es bastante retorcida. Y no podemos olvidar la antipática actitud de los citados progenitores en la rueda de prensa y la condescendencia que presentan ante Nick en todo momento... Uno acaba por pensar que Amy ha terminado creyendose capaz de manipular su realidad, tal y como sus padre han venido haciendo durante toda su vida para sacar tajada.

Pero no es este el único personaje negativo. El protagonista, Nick (en la que probablemente sea la mejor actuación de Ben Affleck), quizás no sea tan despiadado, pero no es un dechado de virtudes. Miente y usa su carisma para obtener lo que quiere. Pero lo peor de todo no es eso, sino que cuando intenta ser honesto, todo se tuerce, y solo consigue enmendar la situación cuando decide entrar en el juego de manipulaciones que plantea el personaje de Amy. Aquí hay que reseñar dos de las mejores secuencias de la película: la preparación previa a la que el protagonista es sometido por su abogado antes de su entrevista en un programa amarillo de máxima audiencia, rodada como si fuera un amaestramiento en todo regla (al protagonista se le lanzan bolitas de comida para premiarle o castigarle...); y la posterior entrevista. Sobre todo esta última secuencia vuelve a demostrar que Fincher es un genio de la narrativa cinematográfica, no solo por ambigüedad con la que resuelve la escena, sino por el uso que hace del montaje, ya que no el espectador no ve la escena cuando el personaje la vive, sino cuando se retransmite por televisión: en el mundo en que vivimos, nada tiene valor hasta que no está legitimado por los medios de comunicación.

Y el resto de la fauna que puebla la película tampoco son para tirar cohetes: presentadoras televisivas amarillistas y oportunistas; rednecks ignorantes y avariciosos; niños ricos vanidosos e inseguros; abogados mediáticos que saben que en la sociedad actual los juicios se ganan antes en los medios que en los juzgados (de hecho, en la película ni siquiera se llega a ver uno...). Los dos únicos personajes que tienen algún rasgo positivo son la inspectora de polícía que investiga la desaparición, profesional y medianamente ecuanime; y la hermana melliza de Nick, que es quizás el único personaje que muestra un amor desinteresado y noble por otro en toda la película

La trama de thriller y la investigación no es lo que más le interesa mucho al director y opta por hacerla grotesca hasta límites casi caricaturescos, con golpes de efecto y momentos en el límite de lo verosimil ¿Pero es realmente una caricatura? ¿O en verdad somos los ciudadanos los que somos grotescos? Con todo, es admirable el uso que hay de los puntos de vista y como va manipulando al espectador a través de la visualización de lo que Amy escribe en su diario. Pocas cosas habrá más perversas, que usar un diario  (el único sitio en el que ser siempre uno mismo, en el que no es necesario aparentar...) para manipular y hacer daño a la gente.

Y para acabar, la realización de la película. Algunos dirán que se trata de una película simple y que la puesta en escena de Fincher es la más sencilla que nunca ha realizado. Craso error. Yo no definiría el aspecto visual de esta película como sencillo, sino más bien como desnudo. No hay nada superfluo en ella, no hay filigranas visuales ni salidas de tono. Pero está todo muy pensado. No es el trabajo de un perezoso. Fincher sigue calculando sus trabajos con la misma precisión, como ha quedado claro en los ejemplos que he ido poniendo y en más cosas. La configuración que hace de los planos esta muy trabajada, tanto en la composición como en la iluminación, de tal manera, que por momentos uno cree estar mirando un cuadro de Hooper. Y su maestría se ve en cosas, como por ejemplo el uso que hace de los espejos para reflejar la mentira. O en como maneja la rueda de prensa o el discurso en el parque con un montaje prodigioso. O la inquietante visita al centro comercial abandonado y ocupado por vagabundos... Y remarcar la música, su tercera colaboración con Trent Reznor y Atticus Ross, que con un estilo minimalista, aumenta el ambiente perverso que preside toda la cinta.


SE ACABARON LOS SPOILERS

Que la vaya a ver todo el mundo. Fincher ha vuelto a parir otra maravilla. Además del trailer os dejo un video muy interesante repasando su carrera. Ojala este hombre estrene películas cada temporada. O mejor aun, cada mes. O mucho mejor aun, cada semana.






jueves, 20 de junio de 2013

Recuperando clásicos (X): "El club de la lucha"


Pues ya estaba tardando mucho esta película en aparecer por aquí, pero eso va a quedar arreglado, ya que el otro día saqué un rato y volví a disfrutar de esta obra maestra.
Finales del siglo XX en una ciudad norteamericana cualquiera. Jack (Edward Norton) es un alto empleado de uan empresa automovilística, que a pesar de aparentemente tenerlo todo para no ser infeliz, lo es totalmente. Su insomnio le lleva a probar de todo, hasta que descubre que la única manera de dormir es hacerse pasar por enfermo terminal y acudir a grupos de autoayuda, para así sentir la cercanía de la gente. Esto es solo el principio de una espiral que le llevará a conocer a personas límite como Marla (Helena Bonhan-Carter) y Tyler Durden (Brad Pitt) que le harán replantearse su vida y sacarán facetas completamente desconocidas de él.
A PARTIR DE AQUI ABSTENERSE LOS QUE NO HAYAN VISTO LA PELÍCULA ¡¡Y QUE LA VEAN DE UNA VEZ!! ¡¡PERO YA MISMO!!
¡Como me la jugó el cabrón de David Fincher! Ahí estaba yo con mis amigos el día del estreno, 5 de
Noviembre de 1999, con 18 años y ganas de ver lo nuevo del tío que había dirigido "Seven" y "The game", que eran buenos thrillers y tal. Pero de ahí a estar preparado para que Fincher demoliese mis cimientos como hacen con los edificios del final de la película, había un trecho... Y es que esta película es todo un collejón en el pescuezo. Es para mí generación lo que para la generación de los  60 fue "El graduado": una llamada a despertar y darse cuenta de que la vida no es todo lo que llevan años intentando hacer que creas. Ser consciente de esto de esto te va doler tanto como las hostias que se ven en la película. Pero al igual que le pasa a los personajes, gracias a todo este sufrimiento, es posible que aprendas a valorar más las cosas que tienes en la vida y el alcance de tus capacidades.
El origen de esta película hay que buscarlo en la novela del mismo nombre de Chuck Palaniuhk, que desconozo, pero que habiendo leído tres o cuatro obras de su autor, seguro que se trata de una debil hilazón de episodios entre humorísticos y truculentos con más o menos gracía... De ahí podría haber salido algo meramente entretenido como lo fue por ejemplo "Asfixia", la otra adaptación que se ha hecho de una obra de este hombre. Pero afortunadamente ahí estaba David Fincher, el mejor realizador surgido en los últimos 20 años, que ya había intentado hacerse con los derechos de la novela, pero no pudo, y que por esas cosas de la vida, le fue ofrecido el proyecto cuando Danny Boyle lo rechazo. Y quizás Boyle hubiera logrado algo bueno, pero yo creo que unicamente Fincher era el director capaz de  destruir todo con esta película.
Porque esta es la película más punk de todos los tiempos. O por lo menos la más punk que yo me he echado a la cara. ¿Por qué que puede haber más punk que ridiculizar a los grupos de autoayuda y crecimiento para ensalzar un grupo de autodestrucción que finalmente es retratado como una cuadrilla de borregos descerebrados sin cabeza capaz de acatar cualquier orden que se les dé sin plantearse motivos o consecuencias? Tal y como lo retrata esta película son igual de tontos (o de listos, según como se mire) los grupos de autoayuda y los grupos antisistema o antiglobalización o como quiera llamarse. No es el pertenecer a algo lo que te hace mejor o peor persona, sino la reflexión que te haya motivado a hacerlo. Por eso yo siempre he pensado que esta película debería formar parte del programa educativa de todos los institutos. Pero estoy convencido que va a ser más fácil que se descubra el bacon light a que ocurra esto, pero la esperanza es lo último que se pierde...

Pero la manera que tiene Fincher de remover conciencias es más sutil de lo que podría parecer. Lo que visto de manera (muy) superficial, podría ser tomado como una apología de la violencia (violencia que es mostrada en todo su crudeza, salpicando al espectador con fluidos y huyendo de toda banalización), es en realidad una llamada a volver a entrar en contacto con nosotros mismos y a reflexionar sobre el mundo que nos rodea y el papel que jugamos en él. A veces ese aprendizaje viene a base de hostias, pero bienvenidas sean si nos hacen despertar e intentar cambiar esta sociedad pasteurizada en la que vivimos. Y siguiendo con las interpretaciones erróneas, otra chorrada más que se oye sobre esta película es que es machista. A mi parecer no lo es en absoluto, ya que los hombres son retratados como seres bastante infelices y con el cerebro y el corazón bastante huecos: lo mismo se apuntan a un grupo de autoayuda que se unen a un club paraterrorista de tintes sectarios. Solo hay que ver la delirante evolución del personaje de Robert Poulson: de culturista de éxito a depresivo emasculado con pechos gigantes para acabar como el primer martir del club de la lucha. Un carrerón, vamos. Además, aunque salgan pocos personajes femeninos (basicamente, solo sale uno, Marla), no creo que salga peor parado que los personajes masculinos en el balance final de la película.

Hasta ahora me he limitado a hablar de la trama de la película, que está muy bien, pero si por algo a pasado a la Historia esta cinta es por la puesta en escena de Fincher. Tomando siempre un punto perspicaz e irónico, que impregna todo el metraje de la película con un humor con bastante mala uva, hace un compendio de cine total, utilizando todas las técnicas imaginables: rupturas de la cuarta pared, planos imposibles, ralentis, imágenes subliminales, escenas en las que el negativo parece a punto de salirse del rollo, bullet time, cámaras capaces de atravesar edificios, flashbacks, flashforwards… Todo eso y mucho más, pero sin caer nunca en lo gratuito: todo son pistas que van introduciendo al espectador en este mundo fascinante y haciendo que cada vez tenga menos agarraderos, para terminar de descolocarle con el final. ¡Ay, el final! Es un giro que te hace replantearte todo lo que has visto hasta ese momento, pero que no es el objetivo único de la película. De hecho, el verla conociendo la sorpresa, aumenta su capacidad de sugestión, un poco como pasa en su contemporánea “El sexto sentido”. Así uno se va dando cuenta como Tyler Durden y Jack no hablan a la vez con nadie en la misma escena, o como no hay ningún plano de Durden en el que la cámara este por encima de la altura del hombro de Jack. O que la atracción homosexual que por momentos se siente entre Jack y Tyler Durden, no esta ahí solo para provocar a la platea.

Por último los actores, que entran en el juego y dan lo mejor de si mismos. Brad Pitt está aquí en el que probablemente sea el papel de su carrera y no duda en poner toda la carne en el asador, metafórica y explícitamente hablando… Es de agradecer aquí que no tuviera ningún miedo a insinuar la  citada homosexualidad latente en la relación entre Jack y Tyler Durden, asumiendo la mayoría de sus escenas con medio pubis al aire y prestándose a vestir en muchas secuencias una bata rosa que le convierten en toda una ama de casa. Edward Norton, que ya venía despuntando, se confirmo como uno de los mejores actores de su generación con su interpretación en este película y en “America History X”. Y Helena Bonhan-Carter empezó a cambiar aquí la imagen de chica-buena-en-películas-de-época para dejar de ducharse y peinarse e ir asumiendo su papel como futura señora de Burton. También merece una mención el simpático trabajo que realiza Meat Loaf en una de sus dos imprescindibles incursiones en el cine (la otra sería su interpretación de Eddie en “The Rocky Horror Picture Show"). Y Jared Leto, del que lo mejor que podemos decir es que encaja muy bien la paliza que le pegan.

A nivel técnico, esta cinta, como todas las de Fincher es impecable. La fotografía es estupenda con estilo oscuro y ocre que destaca el aspecto humano y marginal de la película, y que saca mucho partido a los recintos cerrados, que son la mayoría de la película. Y el montaje es de los que hacen época, con un estilo ágil fascinante, imitado hasta la extenuación por un montón de directores que han venido después con la intención de hacer sus películas rápidas y cañeras. Sin el mismo resultado, por supuesto. Y por supuesto la música. Además de la banda sonora electrónica a cargo de los Dust Brothers, suena Tom Waits, y sobre todo los Pixies. Nunca he sido mucho de los Pixies, pero la imagen de los edificios derrumbandose con "Where is my mind?" de fondo, es una de esas secuencias que no se olvidan.

Aunque también tengo que reconocer que la película tiene un bajón de ritmo cuando lleva unos 90 minutos de metraje, a partir del momento en el que los miembros del Club de la Lucha se encierran en el caserón y empiezan a vivir como una secta. Aquí la cosa se hace algo monótona. Pero afortunadamente, a partir del momento en el que desaparece Durden, la cosa remonta y no para hasta el soberbio final.


En fin, una de las mejores películas de los 90, y probablemente la cinta cuya visión más me ha afectado en la vida. Me da igual si alguien piensa que soy un pesado, insisto: todo ser humano debería verla. Y varias veces mejor que una.


jueves, 23 de agosto de 2012

Recuperando clásicos (IV): "La Red Social"



Pues puede que alguno le suene a sacrilegio, pero para los aquí firmantes esta es un clásico en toda regla aunque solo tenga dos años, y como hace unos días la volvimos a ver y maravillarnos, vamos a comentarla aquí.

Por si alguien no la ha visto, esta película dirigida por David Fincher (probablemente el director más interesante surgido en los últimos 20 años, una mezcla de Welles y Kubrick), nos cuenta la historia detrás de uno de los inventos más exitosos de lo que va de siglo, el dichoso Facebook, y sus creadores: Mark Zuckerberg, Eduardo Saverin y Sean Parker. En principio, no es una historia que atraiga especialmente, pero claro si tiene detras al realizador de, entre otras, "El club de la lucha" (otra que caerá por aquí tarde o temprano...), pues claro no había que dejarla escapar. Y menos mal que no lo hice. Menudo peliculón. Lo que podría haber sido un telefilm de los que se ven para echarse la siesta después de comer, se convierte por obra de Fincher y todo su equipo técnico y artístico, y por los excelentes diálogos de Aaron Sorkin, en una obra maestra, que reflexiona de manera fascinante sobre la amistad, la ambición, la avaricia, la soledad y la traición.




Ya desde el primer momento, la cinta nos golpea con uno de los mejores inicios vistos en mucho tiempo. Lo primero es una secuencia de dialogo: nos muestra la cita de Zuckerberg y su novia, con la que ha quedado para tomar algo, y que acabará con la ruptura entre ambos. Una secuencia de unos cinco minutos, que traslada la dinámica de un chat a una conversación real, en la que tenemos por lo menos 30 posiciones de cámara. Tras esto el protagonista vuelve a casa enrabietado, y tras poner a parir a su ya ex en su blog, se dedica a hackear varios ficheros del campus en el que estudia, para generar una web de comparación de las chicas del campus. Todo esto estando medio borracho. Y mientras, se nos va intercalando una secuencia en la que se ve una fiesta bastante salvaje en uno de los exclusivos clubs en los que Zuckerberg nunca será aceptado, ya que es un mundo que no es el suyo y al que nunca pertenecerá. Hasta que el eco de la web recien creada se extiende por el campus como un reguero de pólvora, y llega hasta la fiesta, pasando a se ser la web en el centro de atención de todo la universidad. Se acabó la fiesta, Internet ha desplazado al mundo real. A continuación se produce un salto temporal que nos muestra las dos sesiones de declaración relacionadas con sendas demandas a las que tiene que hacer frente el protagonista. Esta narración en tres tiempos se mantendrá a lo largo de la película, sin que en ningún resulte confuso gracias a la magistral labor de montaje.
Con este inicio el realizador nos muestra muchas cosas en poco tiempo. En primer lugar, el dialogo retrata de manera rápida y concisa al protagonista, demostrando su brillantez, pero también su egocentrismo, sus inseguridades, además una incapacidad manifiesta para relacionarse con la gente, aunque sea gente que ama. Y el montaje paralelo de la fiesta del club no es en absoluto gratuito. Es una manera genial de mostrar como lo que ocurre en la red va acabar imponiendose a la realidad, adelantandonos así el destino de su protagonista, que no forma parte de la élite selecta, pero mientras esta se mira el ombligo en fiestas, él va a irrumpir en su mundo, convirtiendose en una gurú gracias a su inteligencia y creatividad. Todo esto en diez minutos.


Esta genial secuencia va a ser solo una de los momentos en los que la película nos deje apabullados. Hay otras muchas fascinantes: la primera reunión con Sean Parker en Nueva York, en la cual se demuestra lo mucho que depende un actor, en este caso Justin Timberlake, de lo bien que lo dirijan, (y si no, mirad "In Time", en la que lo hace de culo...); el ataque de celos de la novia de Eduardo Saverin; la última secuencia, que al igual de que "Ciudadano Kane", desvela el anhelo más intimo de su protagonista, dejando claro cual ha sido el motivo de la creación de Facebook; o la espectacular competición de remo, una delicia audiovisual, con un montaje y un uso del desenfocado selectivo fascinante y la versión que realizan Atticus Ross y Trent Reznor de la famosa pieza "En la gruta del rey de la montaña" de fondo, que establece un paralelismo entre el resultado en la competición deportiva con el resultado en la carrera por elaborar una red social que mantienen los remeros-empresarios con Zuckerberg:




Y esta es solo una parte de las bondades de la cinta. No cuento más cosas para no destriparla al que no la haya visto, pero si hay alguien que ame el buen cine que no lo ha hecho, que no pierda el tiempo y que le dedique un rato ya mismo.
La película recibió ocho nominaciones a los Oscars, ente ellas película y director, pero quedó eclipsada por "El discurso del rey", que no es que sea una mala película, pero no llega a la altura de la que hoy nos ocupa, teniendo que conformarse con premios (merecidísimos) al mejor montaje, mejor banda sonora y mejor guión. David Fincher tendrá que seguir esperando para lograr su reconocimiento por parte de la industria.
Por cierto, en alguna ocasión se ha podido leer por ahí que Fincher estaría intentando realizar una nueva versión de la novela de Julio Verne "20.000 leguas de viaje submarino", que el director ha definido como "una película gigante de ciencia-ficción oscura steampunk, con un espíritu cercano a "El imperio contraataca" ". Se me hace la boca agua pensando lo que este realizador podría hacer con semejante material, para el que esto escribe la mejor novela de Verne, y que esta lleno de aventura, apuntes ecologistas y una visión bastante pesimista del ser humano. Crucemos los dedos...
Os dejo con uno de los estupendos trailers de "La Red Social", con una versión de la famosísima canción de Radiohead "Creep", tema que habla de la necesidad de pertenencia, probablemente, uno de los motivos del triunfo de Facebook. Insisto, no espereis más para verla.