No podíamos dejar pasar una de las película que más prometía de la temporada "Looper". Y tras haberla visto, podemos decir que menos mal que lo hemos hecho, ya que es la película de ciencia-ficción del año, y una de las mejores propuestas de esta (en general un poco pobre) temporada.
Estamos en el año 2044, treinta años antes de que se inventen los viajes en el tiempo. Cuando se inventen serán prohibidos, y la mafia los utilizará de manera ilegal para deshacerse de quien le interese y mandarlos al pasado, donde son ejecutados por unos sicarios llamados loopers, que les matan sin verles la cara, se deshacen del cuerpo y reciben una buena paga por ello. El único problema es que los loopers saben que en algún momento les llegará la hora de matar a su propia versión del futuro, para que nadie sepa que se están realizando viajes en el tiempo. Todo se disparará en el momento en el que el protagonista (Joseph Gordon Lewitt) le envían su versión futura (Bruce Willis), para que acabe con ella y cierre el bucle, y, fijate tu, se le escapa...

Esta es la sugerente premisa de la película, y aunque toma ideas de obras previas como "Doce monos", la trilogía "Regreso al futuro", el primer "Terminator", "Akira", "Moon", "Hijos de los hombres"... afortunadamente no se conforma de ser un refrito de todo esto. De hecho, está muy bien explotada, desarrollando un montón ideas interesantes.
En primer lugar, a la hora de retratar la sociedad futurista se huye en todo momento del aparato tecnológico para mostrarnos un entorno reconocible con pequeños cambios. En las calles se ve muchos mendigos y gente que vive en tiendas de campaña a la intemperie, y se habla de el levantamiento de los vagabundos, sin que se entren en más detalles al respecto, pero con la que esta cayendo, no cuesta encontrar ecos de la situación económica actual.

Por otra parte, es también llamativo el choque que surge al enfrentarse las versiones joven y madura del protagonista, los dos bastante bien interpretados. ¿Que pasaría si nos encontrásemos con una versión más joven (o más vieja, según desde donde se mire) de nosotros mismos? ¿Nos caeríamos bien? ¿Nuestra versión vieja se enfadaría al ver lo gilipollas que eramos? ¿Y nuestra versión vieja renegaría del amargado en el que se va a convertir? Pues todo esto se plantea la película y no lo hace solo con diálogos y muecas por parte de los actores, sino mediante la puesta en escena. En un momento de la película se nos cuenta la misma situación, una pelea entre las dos versiones del personaje, desde los respectivos puntos de vista: y si para el joven es una escena con muchos cortes y trepidante, cuando la vemos desde el punto de vista de el viejo es plano fijo que tiene poco de épica y trepidación. Pero la cinta no se queda ahí, ya que la diferencia de caracteres y de puntos de vista será la que marque la resolución de la historia, en un final triste pero emotivo y esperanzador.

Hay también otro apunte interesante, como que algunos de los ciudadanos del futuro tengan poderes telequinéticos. En otras manos esto hubiera sido una mera excusa para la espectacularidad (que la hay, y muy bien utilizada, ya que nos brinda la secuencia más intensa y sangrienta de telequinesis desde los tiempos de De Palma con "Carrie" y "La furia"), pero además permite indagar en el pasado y el futuro de los personajes, mostrando como todas las cosas que van ocurriendo en la vida van a marcar nuestro camino, en ocasiones haciéndonos mejor persona y en otras llevando a sacar lo peor que llevamos dentro.

Se agradece que la cinta tenga un tono pesimista y bastante descarnado. Hay momentos de gran crudeza, como una tortura que no vemos de manera directa, sino las consecuencias que genera en el yo futuro de ese personaje, que resulta escalofriante, o las terroríficas escenas en las que se asesina a niños (todo un tabú en el cine), que son mostradas en off, pero no pierden ni un ápice de impacto.

La película tiene aunque tiene cierto aire de serie B, ya que huye de las secuencias de destrucción masivas que ultimamente se han convertido casi en imprescindibles en este tipo de producciones, tiene muy buena factura, y a pesar de tener un presupuesto medio, no desluce en ningún momento y te metes de lleno en la historia. A esto tambíen ayuda la buena labor de los actores: además de los citados Willis y Levitt, hay que añadir a la bella Emily Blunt, Jeff Daniels y ese descubrimiento que es el actor infantil Pierce Gagnon, que consigue inspirar en la misma secuencia terror y ternura.
Por último, lo que quizás sea más importante cuando se habla de películas que hablan de viajes en el tiempo: el no hacerse repetitiva. Y es que, en ocasiones, las películas de este género, por sus características propias terminan contando la misma situación muchas ocasiones, y si esto no se hace bien, caen en el riesgo de hacerse monótonas, como pasaba un poco con "Los cronocrímenes", o sobre todo, con "Primer", que se me hizo bastante, bastante aburrida.
Una película muy entretenida y que esta entre lo mejor que se ha visto en lo que va de (deslucido) año cinematográfico. Aquí tenéis el trailer: