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domingo, 1 de marzo de 2015

Mís peliculas favoritas del 2014

¡¡¡¡¡¡¡Por fin llegó lo que tanta gente ansiaba!!!!!!! No ahora en serio, sé que igual ya es un poco tarde, pero quería ver algunas películas de las que la gente hablaba maravillas, para poder opinar. Seguro que hay algo que se me ha escapado, pero esta es la lista de lo mejor que he visto de lo que estrenó en el pasado año. Aunque esto no es del todo cierto, ya que hay una película estupenda que no se ha estrenado en España, demostrando la ceguera y cobardía de los distribuidores... Pero como la lista es solo un juego, la película lo merece y las reglas me las pongo yo mismo, pues voy a hacer una excepción. Una vez aclarado esto, vamos allá.

Lo primero comentar otras películas que han tenido su puntito aunque no estén en la lista, como "El amanecer del planeta de los simios", "X-Men; Días de un futuro pasado", "Noé", "Open Windows" o "Locke". Lo segunda romper una lanza a favor de cintas como "Lucy" o "Exodus: Dioses y Reyes"  que se han llevado más palos de los que se merecían y que dentro de ser productos de entretenimiento, son bastante más audaces y rompedoras de lo que parece. Sin embargo, les ha faltado ese plus para tocar la fibra y alcanzar mi Olimpo de este año. Las diez siguientes son las elegidas:
10) "Magical girl" de Carlos Vermut. Una curiosísima propuesta, más llamativa aun en una cinematografía como la española. Negra, negrísima, con un ritmo y una puesta en escena que no es para todos los públicos, pero que marca al espectador y va creciendo conforme pasan los días.
















9) "El lobo de Wall Street" de Martin Scorsese. La gente la ha despachado como algo divertido sin mucha trascendencia. Y cierto es que es divertida, y mucho, pero también es una reflexión lúcida y descarnada de los valores que rigen la sociedad actual. Nadie podía lograr mantener en pie una película de tres horas con el vigor que demuestra Scorsese. Ojala viva 100 años este hombre.





8) "El hombre más buscado" de Anton Corbijn. Uno de los mejores thrillers del año. Deprimente, seco y desencantado. Y una más que digna despedida de Seymour Hoffman. Una película que merecía más atención de la que ha recibido.


















7) "Her" de Spike Jonze. Jonze recuperado para la causa tras la decepcionante "Donde habitan los monstruos" para ofrecer una reflexión lúcida sobre la relación de pareja. Phoenix está tremendo.





















6) "Snowpiercer" de Boong Joon-ho. Una heterodoxa película de ciencia ficción que confirma que este excelente realizador no hay género que se le resista. Una lástima que no la estrenaran en cines en mi ciudad...






5) "La isla mínima" de Alberto Rodriguez. En un año en el que la simplemente correcta "Ocho apellidos vascos" ha hecho historia, y en el que "El niño" ha reventado las taquillas, la mejor película española del año y el mejor thriller de la temporada, aunque ha funcionado bien, merecía haber sido vista aun por más gente. Menos mal que por lo menos se ha hecho justicia en los Goya.
4) "Under the skin" de Jonathan Glazer. La mejor película fantástica del año y no se ha estrenado por aquí en ningún formato. Así de mal está la cosa. ¿Que hacer para remediarlo? Agenciarsela de cualquier manera posible. Audaz y visualmente fascinante, contiene la mejor interpretación de Scarlett Johansson desde "Match point", en un año alucinante para esta bellísima actriz con intervenciones en: la correcta "El Capitán América: El soldado de Invierno", en la que consigue darle empaque a su personaje, hasta ahora bastante plano; la curiosa y reivindicable "Lucy" y su labor vocal en "Her". Impresionante lo de esta mujer. En serio, no dejeis de verla.















3) "Los guardianes de la galaxia" de James Gunn. La versión siglo XXI de "El mago de Oz" (aunque aquí las canciones salen de una cassette mil veces reproducida y no de la garganta de Judy Garland) y la película que me hace sentir como cuando me regalaron mi primer walkman: distinto de todo el mundo, pero, a pesar de todo, feliz y esperanzado con el futuro que me aguarda. Hacía mucho, pero mucho, mucho que no disfrutaba tanto de una película de aventuras.















2) "El gran hotel Budapest"de Wes Anderson. Algunos han ninguneado un tanto esta película diciendo que se trata la obra más accesible y amable del realizador tejano. No estoy del todo de acuerdo con lo primero ("Los Tenennbauns" tampoco era una película particularmente ardua...), ni con lo segundo, ya que por debajo de ese envoltorio delicioso, hay una historia bastante turbulenta y triste. De todas formas una auténtica maravilla.















1) "Boyhood" de Richard Linklater / "Perdida" de David Fincher.
Después de mucho darle vueltas, he decido que se comparta el primer puesto entre estas dos obras maestras. ¿Porqué? Diran algunos. Pues porque se tratan de películas que no pueden ser más opuestas. La primera es un canto a la vida con sus miserias y sus maravillas y una reivindicación del cine más realista y orgánico, que seguiría siendo una gran película aunque no se hubiera rodado durante 12 años. Y la segunda es la siguiente pieza en el descarnado retrato que Fincher va trazando a lo largo de su obra de la condición humana, con un concepción milimétrica y (aparentemente )fría, con la mejor interpretación jamás ofrecida por Ben Affleck y la incorporación de Rosamunde Pike al Olimpo de las femmes fatales de todos los tiempos. Me es imposible poner una por encima de la otra...


Esto es todo. El año que viene más. Y esperemos que mejor.

sábado, 4 de octubre de 2014

Capturando la infancia.


Mason es el hijo de un joven matrimonio tejano divorciado. A lo largo de la película se ve su maduración durante 12 años, presenciando como cambia él y lo que le rodea: su familia, sus amigos..

¿Se puede rodar la vida? Imagino que Linklater se ha hecho muchas veces esta pregunta. Es obvio que le interesa mucho la capacidad del cine para reflejar el paso del tiempo y lograr trascender la ficción para convertirse en algo real. Ya viene haciendolo en los últimos 18 años con su serie "Antes de..." que tomo como punto de partida una película romántica un pelín tontorrona y pretenciosa para ir narrando una de las más interesantes y honestas crónicas que uno recuerda haber visto en pantalla sobre la evolución de una relación de pareja. Pues con esta película el director vuelve a incidir en el tema, con más maestría si cabe.

Y eso que yo entraba con un poco de escepticismo a ver este "Boyhood. Momentos de una vida",  por dos motivos. Por un lado me daba miedo que hubiera mucho ruido y pocas nueces, porque a veces estrategias extravagantes como la que ha seguido Linklater para rodar este trabajo (12 años de rodaje intermitente...) no son más que maniobras publicitarias destinadas a conseguir bombo medíatico: la primera película rodada con un movil; la primera película rodada en un plano secuencia; la primera película rodada en esperanto... Y por otra parte, me asustaba lo opuesto: que en su afán de capturar el tiempo, el director hubiera parido una película pretenciosa y en exceso trascendente.

No había motivo para estar asustado. La idea de rodar durante doce años con los mismos actores, sin ser totalmente imprescindible (si distintos actores hubieran interpretado el papel protagonista en las sucesivas etapas de su vida, hubiera salido una película más que correcta...) lo cierto es que dota a la película de una autenticidad que hubiera sido muy difícil lograr de otro modo. Ver envejecer a los actores convierte la película en algo casi orgánico y hace que por momentos uno tenga la sensación de estar viendo un documental con un punto de vouyerismo. Eso sí, que nadie piense que lo que va a ver es una película escabrosa: aunque el director no huye de mostrar los dramas en la vida del chico y su familia (¿que vida no los tiene?), el acercamiento que hace a ellos es bastante natural, huyendo siempre del morbo. Y tampoco hace un
especial hincapie el realizador en remarcar los hechos más importantes de la vida del chaval, de hecho bastantes de ellos quedan en off. En ocasiones, vemos cosas que es obvio que le van a marcar su futuro, pero en otras, vemos momentos banales, que aparentemente no aportan mucho a la trama ni al personaje, y sin embargo, son imprescindibles para darle esa coherencia tonal. Sería un poco tramposo por parte del autor perseguir un tono realista y luego basar la película únicamente en momentos trascendentales: al igual que en la película, en la vida son muchas veces los momentos aparentemente intrascendentes los que mejor nos definen. Y aquí hay otro punto que me pareció muy interesante: los personajes se refieren a hechos o a personas que han tenido gran calado en su vida, y nosotros como espectador no los vemos nunca. Esto genera una sensación de desconcierto en el espectador: no sabemos si el personaje esta mintiendo a los que le rodean sobre el hecho, o si se está engañando a si mismo sobre la importancia real que ese hecho tuvo en su vida.

Otro hecho remarcable es que el director aprovecha la evolución de el protagonista para hacer una radiografía de la evolución de sus padres (excelentemente encarnados por Patricia Arquette y Ethan Hawke): por un lado vemos como la madre conquista su independencia económica y emocional, por lo menos aparentemente (atención al momento de la despedida en la cocina...) pero no sin antes haber sufrido muchos reveses emocionales y profesionales; y por otro el padre pasar de ser un hombre ansioso de libertad que malamente cumplía con sus responsabilidades paternas para pasar a convertirse (a saber por cuanto tiempo) en el marido, padre y yerno perfecto en el  llamado "Cinturón de la Biblia" (con esas casi surreales escenas del cumpleaños y las prácticas de tiro...). Lo que deja claro el director es que, los adultos, aunque siempre intentemos hacer parecer lo contrario, venimos a estar tan desorientados como los niños y adolescentes. Igual de perdidos, pero con arrugas, canas y más kilos

La cámara está siempre a la altura de los personajes, no ha condescencia ni admiración, lo que aumenta la citada sensación de vouyerismo, de colarse en la vida de otros. Y en todo momento se respeta de manera escrupulosa el punto de visa subjetivo del protagonista: no hay nada que el personaje no vea que llegue a los ojos del espectador. Este realismo tambien se extiende a los escenarios, todos reales y la fotografía, con tonos de imágenes domésticas. Eso sí, a mí me pareció notar que los últimos compases de la película estaban rodados con cámaras digitales: además de una suerte de diario personal, de manera involuntaria, la película también ha terminado por erigirse en una crónica de la evolución de los medios de rodaje de los últimos 15 años. El estilo naturalista con el que está rodada la película me recordó en algunos momentos a "Los 400 golpes" de Truffaut. Y me imagino que no será casual, ya que seguramente las películas sobre Antoine Dumel del cineasta francés habrán rondado la mente del Linklater a la hora de poner en marcha todo el proceso.

Y antes de acabar una cosa, habrá alguno que critique el uso de canciones de pop-rock que hace la película (Coldplay, Gnarls Barkley, Hero, The Flaming Lips, Wilco, The Black Keys, Arcade Fire, Kings of Leon, Vampire Weekend...) por ser tramposo y buscar solo embellecer las secuencias para hacerlas más emotivas. Y, puede ser que algo de eso haya, pero la verdad es que el realizador hace un uso riguroso de la música contemporanea de cada momento, nunca se usa música posterior a lo que se nos está narrando, de tal manera que las canciones se pueden ver como la música que tiene en su reproductor el protagonista en cada época.


Una película que no conviene perderse y sin duda una de las mejores que he visto en lo que va de año. Y eso que aun no ha salido a la luz su making of, que seguro que cuando lo haga resulta tan fascinante como la película misma.


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