Una actriz madura con la carrera en declive y ansias de remontar el vuelo a cualquier precio. Una estrella preadolescente avariciosa y egocentrica y sus padres, su manager ella y, un psicoterapeuta de estrellas él. Un aspirante a actor y guionista que se gana la vida como chofer de limusinas. Una joven con un pasado turbio que llega a Hollywood ansiosa por entablar relación con las estrellas. Todos estos personajes verán sus destinos colisionar en un Los Angeles decadente y apocalíptico.
A pesar de haber dejado de lado hace ya algunos años su faceta más fantástica, Cronenberg continua radiografiando los aspectos más oscuros de la condición humana, ahora de manera más terrorífica si cabe, ya que el espectador no tiene el agarradero que supone que una trama esté encajada dentro del cine de género. Porque esta película, al igual que "Rabia", "La mosca" o "Vinieron de dentro de" esta poblada de criaturas monstruosas, incomprendidas y condenadas por su herencia genética, pero a la vez, y esto es lo más terrible reales y reconocibles. A algunos les podrá parecer que el realizador canadiense se ha amansado con el paso del tiempo, pero no creo que esa aseveración sea ni justa ni cierta. El que en esta película no
encontremos delirios fantásticos como los que poblaban "La mosca" o "Videodrome", no implica que Cronenberg sea menos virulento, sino que su estilo se ha depurado. Ya no necesita de aberraciones de carne y sangre para revolver el estomago al espectador: con su manera de filmar la realidad es suficiente. Porque si bien Cronenberg siempre ha sido un cineasta frio, en esta película su gelidez y crudeza alcanza cimas insospechadas. Y es que en su obra, siempre había, por lo menos, destellos de compasión por sus personajes. Hasta en obras tan austeras como "Un método peligroso", había espacio para que los personajes se mostraran siquiera un resquicio de afecto. Bueno pues en este crudísimo retrato del Hollywood actual, no hay una sola muestra de calor humano.
El guión no es ajeno a ello, ya que muestra la llamada Meca del Cine como un lugar que indudablemente atractivo y que despierta el morbo (atención a las píldoras que va desperdigando a lo largo de la película sobre interpretes, productores y directores, bien con el nombre real, bien con el nombre alterado, pero aun así fácilmente reconocibles), pero en ultima instancia superficial, avaricioso, egoista y desalmado, condenado a la endogamia, al incesto y a la autodestrucción. Una ciudad en la que niños de 13 años que cobran millonadas por sus películas están desenganchandose de la droga y se dedican a insultar llamando menopaúsicas a mujeres de 21 años; o en la que todo queda supeditado a triunfar en el cine, sin posibilidad de que hayas lazos afectivos, como deja patente la secuencia en la que los personajes que Wasikowska y Pattinson, en lugar de demostrarse auténtico amor por palabras, se dedican a repetir frases de el guión que ella está escribiendo con el objetivo de llamar la atención y alcanzar el estrellato.

Para mostrar estas aberraciones Cronenberg cuenta con unos actores entregados, que se dejan fotografiar en su decadencia física y moral (hasta Pattinson está aquí tolerable...), viniendo a ser casi reversos oscuros de si mismos. Y aunque todos realizan una interpretación valiente, si alguien sobresale es Julianne Moore. Todos sabemos que esta bellísima actriz ha demostrado no temer a nada en su carrera (basta con acordarse de su monólogo en la magistral "Short Cuts. Vidas cruzadas" en el que demostró que era pelirroja natural...), pero la valentía que demuestra aquí al servicio de la historia va aun más allá. Se muestra practicando el coito más desgradable que he visto en mucho tiempo en una pantalla de cine; realizando una ridícula terapia mezcla de psicoanálisis con acupuntura: bailando de alegría ante la muerte de un niño, puesto que en última instancia le beneficia para obtener un papel que aspira a que reflote su carrera; y hasta cagando y tirandose pedos por culpa del estreñimiento causado por los opiáceos (con receta, que somos gente con clase) que consume.
Y aquí es donde entra en juego la maestría del realizador canadiense. No solo en su capacidad para sortear el ridículo en secuencias como las citadas, sino para enrarecer hasta la pesadilla el ambiente de la película sin fuegos artificiales de ningún tipo. Quizás lo que más me haya llamado la atención aquí sea el uso que hace del plano-contraplano como modo de aislar a los personajes. Esto se aprecia en varios momentos, siendo los dos más llamativos la reunión del niño estrella con los ejecutivos, resulta a base de planos en los que los personajes siempre aparecen en soledad dentro de la imagen, siendo una manera elegantísima,
sencilla y sutil de demostrar el egoísmo y el aislamiento de todos ellos; y las apariciones fantasmales de la madre del personaje incorporado por Moore, en las que una vez que el fantasma se manifiesta a su hija, no comparten plano en ningún momento, reforzando así la ambigüedad sobre si es una verdadera aparición, o un delirio de la mente desequilibrada de la actriz. Pero no se ciñe solo a esto el saber hacer de Cronenberg, ya quea lo largo de la película hay varios momentos brillantes: la tensa secuencia que involucra a los
mocosos drogados, un revolver presumiblemente descargado y un perro, que deja patente que el director podría volver a rodar cine de suspense y terror cuando lo venga en gana; la irónica repetición de planos en secuencias, como aquel en el que se encuadra el personaje de Moore tras una relación sexual frustrada, y que es repetido minutos después son repetidos a modo de burla y humillación por el fantasma de su madre en una de sus apariciones; o el asesinato de un personaje a cargo de otro, en el que el realizador adopta el punto de vista subjetivo de la víctima mientras es rematada por su verdugo.
Y a pesar de ser tan dura y descarnada, como en todas las películas de Cronenberg, hay cierto lirismo. Encontramos poesía en momentos como la presentación del personaje de en el autobus, con un bonito travelling, o en la reiteración de un poema que van haciendo distintos personajes a lo largo de la película, convirtiendose casi en un oración.
Por si no ha quedado claro, la película me ha parecido estupenda, valiente y con una puesta en escena mucho más elaborada de lo que pueda parecer a simple vista. Cronenberg lleva 40 realizando gran cine y manteniendose fiel a sí mismo. Esperemos que aguante por lo menos, otros 20 más.


sencilla y sutil de demostrar el egoísmo y el aislamiento de todos ellos; y las apariciones fantasmales de la madre del personaje incorporado por Moore, en las que una vez que el fantasma se manifiesta a su hija, no comparten plano en ningún momento, reforzando así la ambigüedad sobre si es una verdadera aparición, o un delirio de la mente desequilibrada de la actriz. Pero no se ciñe solo a esto el saber hacer de Cronenberg, ya quea lo largo de la película hay varios momentos brillantes: la tensa secuencia que involucra a los
mocosos drogados, un revolver presumiblemente descargado y un perro, que deja patente que el director podría volver a rodar cine de suspense y terror cuando lo venga en gana; la irónica repetición de planos en secuencias, como aquel en el que se encuadra el personaje de Moore tras una relación sexual frustrada, y que es repetido minutos después son repetidos a modo de burla y humillación por el fantasma de su madre en una de sus apariciones; o el asesinato de un personaje a cargo de otro, en el que el realizador adopta el punto de vista subjetivo de la víctima mientras es rematada por su verdugo.
Y a pesar de ser tan dura y descarnada, como en todas las películas de Cronenberg, hay cierto lirismo. Encontramos poesía en momentos como la presentación del personaje de en el autobus, con un bonito travelling, o en la reiteración de un poema que van haciendo distintos personajes a lo largo de la película, convirtiendose casi en un oración.
Por si no ha quedado claro, la película me ha parecido estupenda, valiente y con una puesta en escena mucho más elaborada de lo que pueda parecer a simple vista. Cronenberg lleva 40 realizando gran cine y manteniendose fiel a sí mismo. Esperemos que aguante por lo menos, otros 20 más.