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jueves, 27 de diciembre de 2012

Hombres (des)armados


Hace unos días vimos "Una pistola en cada mano", la nueva obra de Cesc Gay, un director a tener en cuenta, como dejaron claro "Ficción" y, sobre todo, esa comedía tan desoladora que es "En la ciudad".

Esta cinta busca establecer un retrato de los hombres en los 30-40 de hoy en día. Y para hacerlo, Gay se vale de una serie de conversaciones a dos, bien entre hombres o bien entre hombre y mujeres, en las que los hombres hablan a tumba abierta, algo que según plantea la película (y algo de razón no le falta) no es una cosa frecuente.

Nada más ver la trama se ve, que, al igual que sus anteriores trabajos, se trata de una cinta de corte teatral, dicho sea esto sin ningún ánimo peyorativo. Si la película funciona es por la buena labor de sus interpretes (entre los que destacan, como casi siempre, Luis Tosar, Eduard Fernandez y Javier Cámara) y los muy cuidados diálogos, que logran que la función quede bastante entretenida. La puesta en escena y el montaje no hacen grandes alardes, remarcando los sentimientos que se se expresan, pero sobre todo, dejando que las secuencias reposen y que no se pierda nada de la labor de los actores.

El retrato que realiza la película de los hombres, aunque se haga desde la comedia, es bastante certero (por lo menos, en lo que yo conozco) ya que refleja muy bien la dificultad para expresar los sentimientos y para compartir con amigos cosas íntimas, que casi todo el genero masculino padece(mos) en mayor o menor grado. El retrato que establece no escatima en mostrar los aspectos más negativos de la masculinidad, y lo hace sin paños calientes, pero, a la vez, logra que, en muchos casos por su patetismo (ver la desoladora declaración que realiza Javier Cámara…), las actitudes y los comportamientos de los protagonistas resulten, aunque censurables, comprensibles. Y es aquí donde más se diferencia de “En la ciudad”, la que para mí es hasta ahora su mejor película. Si bien “Una pistola en cada mano” se podría ver como una continuación espiritual de aquella, dado que comparten la ubicación geográfica (Barcelona), el tema de fondo (retrato generacional de los que están entre los 30-40), y, hasta cierto punto, la manera de contarla (la estructura de historias cruzadas), la actitud del director con respecto a los personajes no es la misma. Aquí, como ya se ha comentado, demuestra cierta comprensión hacia los personajes, y esto estaba ausente en “En la ciudad”, donde mostraba abiertamente su desprecio respecto hacia la actitud cobarde y caprichosa de los protagonistas. No hay más que recordar esa divertidísima y descorazonadora comida final, en la que confluían amigablemente profesores conquista alumnas, homosexuales reprimidas, lolitas y matrimonios adictos a la infidelidad, todos ellos dispuestos a degustar una paella. Impagable.

En fín, una película entretenida, que nos retrata a los hombres de manera incisiva, honesta, pero también compasiva. Aquí tenéis el trailer: