Pues ha tocado a su fin la etapa de Jason Aaron en
"Lobezno y la Patrulla-X". Y es una de la pena, porque junto al
estupendo "Daredevil" de Mark Waid y el rompedor "Ojo de
Halcón" de Matt Fraction, es la serie Marvel que más me ha hecho disfrutar
en estos dos años y la que ha supuesto mi reencuentro con los mutantes después de
más de 10 años (en ese tiempo había seguido solo los arcos de Astonishing X-Men
de Wheddon y Ellis).
¿Y que ha sido eso tan novedoso que ha hecho Aaron? Pues en
realidad no mucho, ya que estas ideas ya había estado presentes en etapas como
la de Morrison (todo lo relacionado con los bizarros alumnos de la escuela) y
en menor medida Whedon (por el enfoque superheroico que le dió el actual Rey
Midas del Universo Marvel cinematográfico). Pero lo que ha hecho este hombre es
inyectarle una frescura y una diversión que se añoran en el tebeo superheroíco
actual.
Lo que en principio parecía una mera maniobra comercial
(poner al personaje más popular de la franquicia al frente del equipo de
mutantes) escondía una carta de amor a los mutantes. Tanto a los de toda la
vida, a los que ha dado matices muy interesantes, como a toda esa retahila de
personajes de nueva creación. ¿Puede haber mejor idea que hacer del
alienígena perteneciente a la raza más pelígrosa del Universo Marvel el
personaje más entrañable y bondadoso que se pueda uno imaginar? ¿Que mejor
jardín puede tener la escuela que uno de los descendientes de la fundacional
isla de Krakoa? ¿Puede el vil Sapo convertirse en el protagonista de la
historia de amor más emotiva de todo la saga?¿Hay algo más lógico y a la vez más audaz que convertir a Angel en un iluminado religioso? Pues Aaron logra todo esto con
desparpajo y sin que en ningún momento parezca forzado. Los villanos también
funcionan bien, y ese nuevo "Club de Fuego Infernal" preadolescente
consigue ser repelente y terrorífico. Por si fuera poco, logra sortear los
crossovers de manera más que digna, y hasta
en el traídisimo por los pelos cruce con "Inhumano" consigue
dar lugar a un número más que digno. Si hasta ha salido airoso del complicado
papelón de ambientar números en el futuro, como hace con el entrañable número
que cierra su etapa.


Aunque el que ha hecho que esto funcione ha sido Aaron, hay
que ser justos y reconocer la buena labor de los dibujantes. Bachalo fue el
primer dibujante fijo y el que definió el aspecto visual de la
serie, con ese estilo suyo tan especial entre la caricatura y la pesadilla en
el que uno se pierde tan a gustito, aunque a veces se hace un poco farragoso de
leer. Tras el vino Nick Bradshaw, que tiene un estilo más convencional, con una
narrativa clara y limpia pero nada despreciable, con claras influencias de Art
Adams. También ha pasado por ella el español Ramón Perez, haciendo una labor
más que digna.
Aaron abandonó esta serie para dedicarse a la nueva cabecera
de los mutantes "La asombrosa Patrulla-X", pero al final parece ser
que su labor ahí también va a limitarse simplemente a un arco argumental, así
que todo apunta a que este hombre va a abandonar los mutantes. Y da mucha pena.
La colección va a seguir en las manos de otro Jason, Latour, totalmente desconocido para mí, pero no sé
siquiera si le daré unos números de prueba por el cariño que he cogido a los
personajes. A Aaron le han puesto al frente del próximo macroevento Marvel
"Original Sin", del que creo que voy a pasar... Lo que igual si que
hago es hacerme con "Scalped", que es con la que se dió a conocer.
Desde aquí hago un llamamiento a aquellos que la conozcan para que me digan si
merece la pena o no.
En fín, que es una etapa totalmente recomendable y que se le
va a echar mucho de menos. Esperemos que Waid y Samne y Fraction y Aja se
mantengan muchos años en sus series...El video que cierra está un poco traido por los pelos, pero no me puedo resistir a sacar a a Hugh Jackman haciendo "Wolverine: The musical". ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Este hombre es lo más grande!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!