En el siglo XVIII el cazador de pieles Philip Glass, durante una campaña de cacería, fue atacado por un osa, y abandonado por su compañeros. A pesar de todo, logró sobrevivir e inicia un viaje lleno de penurias para vengarse por lo sufrido.
Tras barrer en todas las entregas de premios con la sobrevaloradísima "Birdman", Gonzalez Iñarritu vuelve a la carga en su afán de llevar el cine a nuevos niveles. Y si en la anterior película todo lo que vendía era ruido sin nada de nueces, aquí hay bastantes nueces, aunque es la obra maestra que el cree.
Resulta curiosa la evolución del director mexicano: antes buscaba epatar por lo alambicado de sus guiones y ahora parece que está empeñado en llamar la atención a través del aspecto visual. Así "Biutiful", que no casualmente supuso la (amarga) ruptura con el que había sido el guionista de toda su obra hasta ese momento, Guillermo Arriaga, vendría a ser una película bisagra dentro de su filmografía, que sirvió de cierre a la previo y a la vez de presentación de lo que está por venir.


Pues lo mismo pasa con el resto de la película: hay ideas brillantes que por repetición pierden efectividad.
Un ejemplo, la idea de renacimiento, que es fundamental en la película, como queda claro ya desde el título que ha recibido para su distribución en España. La catarsis del personaje y el renacimiento tienen sentido y son ideas poderosas, pero cuando se produce la visualización del renacer del personaje ¡por tercera vez!, por mucha imagen potente que lo represente, acaba resultando reiterativo y queda desposeído de su fuerza inicial.
Otra demostración de eso sería el uso de los planos-secuencia. Hay momentos francamente brillantes, como, por ejemplo, el primer ataque de los indios: resuelto con un plano secuencia (trucado, por supuesto), por una parte trabaja muy bien la trepidación y subjetividad (con la cámara alternando en su seguimiento de un personaje a otro) sin necesidad de recurrir a rodarlo en primera persona, y por otra, trabaja muy bien la tridimensionalidad sin recurrir al formato estereoscópico. Otro buena utilización es el ataque de la osa, violento y visceral, que a base de no cortar el plano consigue la sensación buscada: generar una sensación de tormento que no acaba nunca. Nada que añadir a estos. El problema es cuando se insisten en crear movimientos de cámara epatantes (como ese en el que la cámara se asoma a los recovecos de una catarata...), pero que no añaden nada a la trama, más allá de demostrar que Emmanuel Luzbeski es uno de los dos o tres mejores cinematografos de en activo.

Y para acabar está el guión de "El renacido", que no es nada del otro mundo. En el aparecen constantes de su obra como es el peso de la azar y la casualidad, y en la visualización del sufrimiento físico. Uno no sabe si es por herencia cristiana o delectación sádica, pero todos los trabajos de Iñarritu se caracterizan por mostrar el sufrimiento físico como camino para la redención del alma. Más allá de eso presenta dos problemas para mí bastante importantes. Por un lado está el hecho de que se basa en exceso en casualidades y golpes de azar para hacer avanzar la trama. Esto, que, como ya he dicho, es una de las constantes del realizador y que no supone generalmente un problema para mí, si que lo es cuando se empeñan en venderme la trama como basada en hechos reales: si hay que inventarse cosas para lograr que la película funcione, inventemoslas lo suficientemente bien como para hacerlas creíbles. Y luego está el hecho de detalles que son ninguneados en un momento dado y luego cobran un importancia tremenda en la resolución de la historia, como todo lo relativo con la hija secuestrada del jefe indio, retratado con bastante torpeza y escasa honestidad.
Aunque leyendo la entrada pueda parecer que no me ha gustado la película, no es así. Se trata de una película correcta con algunas cosas sobresalientes, pero parcialmente fallida, y que está bastante lejos de ser la genialidad que se está pregonando. Y que además según apunta todo, va a triunfar en los Oscars, logrando el hito histórico de reportarle a Alejandro Gonzalez Iñarritu el segundo oscar consecutivo como director (solo Mankiewicz y Ford lo han logrado), y lo que es peor, pasando por encima de maravillas como "Mad Max. Furia de la carretera" o "La gran apuesta" que encierran mucho más cine en ellas...