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lunes, 6 de julio de 2020

Por fin el cine: Cinema paradiso


Por fin nos hemos estrenado en el cine post -covid y lo mejor de todo que nos hemos estrenado con todo un clásico, Cinema Paradiso.

Quien nos iba a decir que íbamos a poder verla en pantalla grande y sin gente, para nosotros solos, pues si, no todo va a ser malo...
Ganadora del Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 1989 y dirigida por Giussepe Tornatore, es todo un homenaje al cine. 





La historia de amistad entre Salvatore y Alfredo que no solo le enseña a amar el cine y una profesión, sino que también le da las lecciones de vida que no le pudo dar su padre muerto, es sin duda lo más emotivo de este largometraje.
Por aquel entonces el único entretenimiento del pueblo era el cine, todo giraba en torno a esas películas con cortes, censuradas por el párraco, era en el cine donde se fraguaban parejas, amistades, enemistades, y todo bajo la antenta mirada de un Salvatore niño, curioso y travieso.


La llegada a la edad adulta de Salvatore, su primer amor y los buenos consejos de su amigo Alfredo, la marcha del pueblo a la gran ciudad para alcanzar un sueño y la vuelta al pueblo después de  30 años reencotrandose con los fantasmas del pasado y los recuerdos, todo bajo la atmósfera de una BSO muy especial firmada por nuestro querido Ennio Morricone (DEP), hacen que esta película te lleve a dar rienda suelta a tus emociones ( a ver quien no se resiste a  llorar).
Una película contada a base de anécdotas como la vida misma. Magnífica.

Nada más que decir, solo que merece la pena volver a verla en el cine, os la recomiendo si todavía no la habéis hecho.

Os dejo la BSO de Cinema Paradiso con el gran Ennio Morricone, que hoy nos ha dejado pero siempre nos quedará su música.



miércoles, 19 de febrero de 2014

Engranando una obsesión


Virgil Oldman es uno de los subastadores de obras de arte más prestigiosos del mundo. Lleva una vida meticulosa y solitaria, pero todo esto cambiará a partir del momento en el que sea contratado por Claire Ibbetson, una joven enigmática y complicada que le hará replantearse todas sus creencias.

Otra película que había que ver por todas las alabanzas que había generado. La verdad es que es una cinta interesante y entretenida, y aunque de primeras me dejo un ligero sabor amargo por lo predecible de la trama, con el reposo de la película en mi memoria, esto ha dejado de importarme. Y eso a pesar de que cualquiera que haya visto el suficiente cine, sabe como va a acabar la historia cuando solo ha transcurrido una cuarta parte de la película.

A PARTIR DE AQUÍ EL QUIERA LLEGAR VIRGEN DEL TODO A LA PELÍCULA, QUE DEJE DE LEER
Sin embargo, todo apunta a que esta previsibilidad puede ser algo buscado por Tornatore, ya que aunque la intriga esté bien llevada, desde el primer momento queda claro que lo que más le interesa al director es describir al protagonista y la evolución que va sufriendo a lo largo de la película conforme se va viendo poseido por la obsesión. Y la verdad es que no hay nada que reprocharle en este aspecto, pero claro, si cuentas con Geoffrey Rush la cosa debe ponersete bastante fácil. Aun así es justo reconocer estupendas secuencias como la solitaria cena del personaje en el restaurante, las escenas en la que vemos al personaje en su habitación secreta o los momentos en los que se quita los perennes guantes para tocar las obras de arte. Son momentos con mucha fuerza y que perfilan con precisión al personaje.
Y como decía, visto el cuidado que pone en también la composición de planos para explicar la intriga en la que se va viendo envuelto el protagonista (no entraré en detalles para no destripar, pero se agradece que haya optado por ir diseminando pistas con la puesta en escena, un poco como Shyamalan en la magistral "El sexto sentido"), se llega a pensar que el realizador juega con lo predecible de la historia para aumentar el tono de fatalidad que tiene su destino. Esto empareta al personaje con el Scootie de "Vertigo", la primera película que viene a la cabeza cuando uno acaba de ver la cinta. Pero no esta la única referencia a la obra maestra del gran Alfredo: la presentación que hace Claire también trae a la mente la introducción del personaje de Madeleine Elster; también la manera en la que van dejando miguitas para cazarle (me encantó lo de los engranajes y el automata...); y sobre todo el final, en lugar de dejar a Scottie abrazando el vacio intentando agarrar a su amada, aquí Virgil acaba comiendo solitario en un restaurante lleno de engranajes (que han jugado un papel vital en la historia) con la absurda esperanza de volver a ver a su amor...
LOS QUE HAYAN DEJADO DE LEER PUEDEN VOLVER A HACERLO


Ya comentado lo bien que lo hace Rush, pero quiero reincidir sobre ello porque logra una labor simplemente magistral, contenida y llena de matices. Y quiero romper aquí una lanza a favor de su doblador habitual, Mario Gas, que hace aquí una labor admirable. El doblaje a veces destroza cintas (sobre todo series de televisión), pero en ocasiones nos brinda auténticas maravillas. Y este es el caso. Y no sería justo olvidar al resto de los actores (Donald Sutherland, Jim Sturgess, Sylvia Hoeks), que cumplen con gran solvencia.

La música está a cargo del compositor habitual de Tornatore, el legenedario Ennio Morricone, que realiza aquí una partitura entre la melancolía y el misterio llena de cuerdas. Una gozada.

Una buena película, entretenida y hecha con esmero, que contiene una grandísima interpretación.