Empezamos a sacudir las telarañas vacacionales de este humilde blog hablando de "El sueño de Ellis", aunque sea unos meses después de su estreno español.
Ewa llega a USA desde Polonia junto con su hermana Magda en 1921, tras haber perdido a sus padres y con la intención de huir de las consecuencias de la 1ª Guerra Mundial. Sin embargo, en la isla de Ellis, el centro de recepción de inmigrantes de Nueva York, ambas encontraran trabas con las que no contaban: a la hermana la obligan a guardar una cuarentena de 6 meses por una sospecha de tuberculosis; y a ella se le deniega el acceso por haber ejercido la prostitución en el barco que le trasladaba hasta allí. Sin embargo, cuando Ewa está a punto de ser deportada aparece Bruno, una mezcla entre proxeneta y empresario teatral, que la toma bajo su amparo. Pero la vida no será como ella lo ha imaginado. Y todo se complica aun más cuando aparezca Emil, primo de Bruno, con el que tiene una complicada relación.
Era esta una de esas películas que generan interés, por lo menos a mí. El tema no es que me enloquezca, pero hasta ahora lo que había visto de James Gray me había gustado bastante, sobre todo ese gran western contemporaneo que fue "La noche es nuestra". Además el plantel de actores era de esos que atraen.
Mucho me temo que a pesar de venir con tan buenas referencias la cosa le ha quedado bastante flojita. El principal problema es el guión, que es muy de andar por casa. Y es que si no fuera por que está protagonizada por estrellas y porque el diseño de producción es bastante lujoso, hay momentos en los que uno cree estar viendo un culebrón del tipo "El amar en los tiempos revueltos". Si bien la primera mitad de la película aguanta más o menos bien, a partir de que aparece en escena el personaje de Emil, la cosa pierde mucho interés. Y es que si hasta ese momento lo que habíamos visto tampoco inventaba la pólvora (todos hemos quedado subyugados cada vez que hemos visto el inicio de "El padrino II", el referente obvio de esta película), por lo menos mantenía el interés y estaba resuelto de manera aceptable, manteniendo la tensión y el drama de la situación del personaje de Ewa, con buenos momentos como el primer cliente, o la visita que realiza a sus tios. Pero a partir de que el director opta por generar, practicamente de la nada, un triangulo romántico sin mucho interés, la cosa baja mucho el nivel.
No se entiende muy bien la atracción que surge entre los personajes y sus sentimientos quedan forzados. Además cuestiones que se habían ido planteando desde el principio quedan sin explicar, lo que le resta potencia a la película. Con esto no quiero decir que no me basta con lo que dicen los personajes para entender su pasado, pero es que como mienten tanto y son tan ambiguos, uno no termina de creerselo y esto le quita mucha fuerza al conflicto dramático. Y la resolución de alguna escena termina cayendo en el rídiculo.
¿Que es lo logra que la película no sea un auténtico desastre? Pues principalmente la labor de los actores con Joaquim Phoenix y Marion Cotillard a la cabeza, que bordan sus papeles y logran credibilidad donde el guión no es capaz de darla. Jeremy Renner cumple aceptablemente, aunque su labor se resiente de tener que defender un personaje tan endeble. Otro aspecto que hace más llevadera la cinta es la estupenda labor de fotografía, que, como ya comentaba antes, marca las distancias respecto al culebrón de época en el que la película está a un paso de convertirse en muchos momentos.
Una oportunidad perdida. Habrá que seguir prestandole atención a James Gray, pero a la vez cruzaremos los dedos se deje llevar de nuevo por intrigas melodramáticas de folletín.
No se entiende muy bien la atracción que surge entre los personajes y sus sentimientos quedan forzados. Además cuestiones que se habían ido planteando desde el principio quedan sin explicar, lo que le resta potencia a la película. Con esto no quiero decir que no me basta con lo que dicen los personajes para entender su pasado, pero es que como mienten tanto y son tan ambiguos, uno no termina de creerselo y esto le quita mucha fuerza al conflicto dramático. Y la resolución de alguna escena termina cayendo en el rídiculo.
¿Que es lo logra que la película no sea un auténtico desastre? Pues principalmente la labor de los actores con Joaquim Phoenix y Marion Cotillard a la cabeza, que bordan sus papeles y logran credibilidad donde el guión no es capaz de darla. Jeremy Renner cumple aceptablemente, aunque su labor se resiente de tener que defender un personaje tan endeble. Otro aspecto que hace más llevadera la cinta es la estupenda labor de fotografía, que, como ya comentaba antes, marca las distancias respecto al culebrón de época en el que la película está a un paso de convertirse en muchos momentos.
Una oportunidad perdida. Habrá que seguir prestandole atención a James Gray, pero a la vez cruzaremos los dedos se deje llevar de nuevo por intrigas melodramáticas de folletín.



