El otro día entre la variada oferta cinematográfica, cuando fuimos al cine con los amigos tuvimos a bien decidirnos por ver “Grand Piano”, que vino a ser una película de consenso, a la que nadie vetaba de primeras. Y resulta que esa es la fortaleza y a la vez la debilidad de la película: su corrección.
Tom Selznick (Elijah Wood) es el
pianista más brillante de su generación, que tras intentar acometer la
partitura más complicada compuesta y acabar en un desastre, se alejó de la música
durante 5 años. Ahora y con motivo de rendir homenaje al que fue su mentor,
vuelve a dar un concierto, que genera tremenda expectativa por ver que ha sido
del antaño prodigio. Justo antes de iniciar el concierto, recibe una llamada en
la que le amenazan con matarle en el acto si no ejecuta de manera perfecta la
pieza con la que fracasó tan estrepitosamente.
Viendo el argumento cuesta no
acordarse de la(s) genial(es) “El hombre que sabía demasiado” del gran Alfredo.
Pero cuando uno ve la película, el que viene a la mente no este, sino De Palma.
Aunque claro, De Palma solo hay uno…

Pero eso no termina por ser
suficiente. Y es que si hasta el final la puesta en escena ha podido sostener
el endeble guión, cuando la historia
enfila su último tramo, la edificación se viene abajo… El final queda forzado y
un poco absurdo, sin añadir algunas explicaciones que se hubieran agredecido
para aclarar un poco todo el asunto. Pero peor que el final es aun esa suerte
de epílogo que cierra la película. Un servidor esperaba encontrarse con una
broma perversa tipo “Carrie”, y lo que hay es una secuencia irrisoria que no
afea todo el conjunto.
Elijah Wood cumple bien con su ya típico papel de joven en apuros, y el villano encarnado con John Cusack se te olvida en cuanto abandonas la sala. No se ha esforzado mucho, la verdad...
Una propuesta parcialmente fallida que se deja ver sin aburrir, sobre todo por su escaso metraje,pero que daba para más. Eso sí, hay que reconocerle la valentía de realizar un cine de género, comercial y exportable, que es uno de los caminos que la maltrecha cinematografía española debería seguir. Cuantas más películas se realicen aquí, se producirán más bodrios, pero también más maravillas. Para despedirnos, "Daniel", del disco de Elton John "Don´t Shoot Me, I´m Only the Piano Man", que viene al pelo para cerrar esta entrada...