En mi escala personal e intransferible relativa a las adaptaciones del Universo Vengador, “Thor” se encontraba en un la parte baja-media (solo por encima de la insufrible “Iron Man 2”) del escalafón . Era entretenida y tenía algún buen momento, pero a pesar de tener a un director de renombre (el mismísimo Kenneth Brannagh), el resultado final quedaba bastante descafeinado. Uno no ardía en deseos de ver la continuación, pero como uno es bastante marvelita, y se ha pasado toda la niñez (¿la niñez? ¡¡¡Toda la vida!!) esperando que hicieran películas de superheroes, no puedo pasar sin verlas. Y menos mal, por que termina siendo una experiencia muy agradable.
Los Elfos Oscuros, una raza que
estuvo a punto imponer la oscuridad en todo el universo, y que lleva milenios
desterrada tras ser vencida in extremis por Bor, padre de Odín, regresa ahora
comandada por Malekith, con la intención de hacerse la dueña del Universo,
valiéndose para ello del Eter, una fuente de poder prácticamente infinita, que
ya intentaron manejar y que está protegida en los muros de Asgard. Por estas
casualidades de la vida, la novieta terrícola de Thor, la científica Jane
Foster, acaba enredándose con el citado Eter, lo que hará que se vea complicada
en una trama que puede acabar con todo el universo conocido.

Todo es mejor que la anterior
entrega. Aunque el inicio se hace un pesado, poco a poco la película va
ganando en emoción y ritmo, planteando situaciones que si bien no son la
repanocha de la originalidad, si que hacen que el espectador se vaya metiendo
poco a poco en la historia. No sé si el mérito de que el conjunto funcione bien es de Alan Taylor (un artesano curtido en practicamente todas las series que ha realizado la HBO, que al parecer tuvo muchos problemas durante el rodaje) o del estudio que tiene detrás, aunque todo indica que se trata más de los segundo, como viene siendo tónica habitual en todas las películas provenientes del estudio.

bastante gracia incluso. Mr. Pataki sigue igual de cachas e igual de guapo (según la gata con gafas), pero también sigue igual de limitado como actor… El resto de los actores (Rene Russo, Anthony Hopkins, Ray Stevenson…) cumplen, pero tampoco se dejan la piel en el empeño. Pero si hay un actor que roba la función ese es Tom Hiddleston en su papel de Loki, que realiza aquí su mejor caracterización del Dios de la Mentira, capaz de inspirar igualmente terror y lástima.


La primera escena post-créditos
es todo un delirio freakie. Y la segunda es un alivio romántico para las novias
de los marvelitas que se han quedado esperando pacientemente diez minutos a que
pasen los infinitos créditos por imposición…
Una película que si bien no
alcanza el nivel de “Iron Man 3”, lo roza. Va de más a menos y se disfruta
mucho. Y lo que es más importante, deja con ganas de más… Si hubieran aligerado
la primera hora y hubieran entrado antes en el meollo, estaríamos ante una de
las mejores película de Marvel. Seguro que Walt Simonson, salió con una sonrisa
de oreja a oreja de verla. Solo falta que en la próxima salga Bill Rayo Beta...