Mostrando entradas con la etiqueta Christopher Nolan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Christopher Nolan. Mostrar todas las entradas

sábado, 22 de noviembre de 2014

Hasta el infinito y más allá...



Estamos unos años (indeterminados) en el futuro, la vida en la Tierra está condenada a extinguirse a consecuencia de una alteración en el metabolismo del oxígeno de los seres vivos (o algo así...). Se ha puesto en marcha un programa para intentar colonizar otros planetas a galaxias de distancia, llegado a ellos a través de un agujero de gusano que ha aparecido en los anillos de Saturno. Uno de los elegidos para pilotar la nave colonizadora es Cooper, una padre viudo de dos hijos, que se vió obligado a dejar su carrera como piloto de la NASA. Junto con otros tres astronautas, intentará descubrir si realmente la raza humana puede habitar en otros planetas.

Papelón que tenía entre manos Christopher Nolan. Tras haber alcanzado la cima de lo que hasta ahora ha dado de sí el cine de superheroes (serio) con "El caballero oscuro", el mundo se dividió entre los que estaban dispuestos a abrazar cualquier cosa que hiciera como si fuera una religión, y aquellos dispuestos a crucificarle en la plaza del pueblo. Incomprensiblemente, al menos para mí, la que probablemente sea su mejor película, "Origen", generó rechazo en unos cuantos siendo tachada de pretenciosa y excesiva. Con "El caballero oscuro: la leyenda renace" le cayeron aún más palos, y si bien es cierto que no estaba a la altura de la película precedente, es una cinta con más puntos positivos que negativos. Y ahora con este "Interestelar" la mitad de la platea le estaba esperando con los cuchillos en alto para hacerlo trizas y la otra esperaba esta cinta como la salvación del cine de ciencia ficción. Ambos saldrán del cine con sus expectativas colmadas: los odiadores tendrán su confirmación de su megalomanía, de su condescendencia y de su pretenciosidad; y sus adoradores saldrán dando palmas con las orejas al demostrar Nolan que además de ser un director que intenta llevar más allá el cine de entretenimiento, ha sido capaz de realizar su película más emotiva, siendo este indudablemente el mayor punto débil en su perfil como cineasta. Y los dos tienen razón. Por lo menos parcialmente.

Los odiadores verán aquí confirmada las ansias megalómanas del inglés. Tras haber realizado la película de superheroes definitiva, aplica el mismo empeño a la ciencia ficción. Y la película se resiente en varios puntos por ello.

El primero es la duración de la película. Son más de dos horas y media, mucho tiempo para mantener el interés del espectador. Y Nolan no lo logra plenamente, y a mitad de película se produce un bache narrativo, casi tan grande que está a punto de llevar a pique la película. Toda la parte que trascurre en el planeta al que ha sido enviado el científico Mann es además de aburrida, tremendamente predecible. Desde el momento que ves al actor que lo encarna, se ve venir el giro de guión supuestamente sorprendente, y el enfrentamiento al que da lugar es de lo peor que ha filmado este realizador. Puedo entender el motivo por el que lo ha incluido en la trama y que persigue mostrando eso, pero no es algo que no se pueda tratar de otra manera, lo que hubiera permitido dejar la película en, por lo menos, media hora menos, que le hubiera sentado de maravilla.
También está la necesidad que este director parece sentir en ocasiones de ofrecer explicaciones al espectador. Uno no sabe si tomarselo como un acción para facilitar el entendimiento por todo tipo de público, o si en realidad se trata de una actitud condescendiente, que demuestra una desconfianza absoluta en la inteligencia del público en plan "voy a dejarselo bien clarito, no vaya a ser que se me pierdan, que ya sabemos que esta gente no da para mucho..."



Y luego está otra cosa que igual entra ya en una manía personal, pero es la fijación que tiene este hombre con poner muchos finales a sus películas. En "El caballero oscuro: La leyenda renace" se le podía perdonar, porque lo que contaba resultaba emotivo y pertinente (la visión de Alfred de Bruce y Selina y el origen de Robin eran secuencias maravillosas...), pero aquí es bastante prescindible tanto el destino de Amelia como el de Murphy: no solo alargan la película, sino que le restan mucha fuerza a lo que hubiera dado de sí dejar sus destinos más abiertos. Pero lo peor es el destino de Cooper, que además de forzadísimo, queda muy increíble. Y para que resulte increíble en una película de viajes espaciales y agujeros de gusano, tiene que ser muy, muy exagerado...


Pero los defensores de Nolan también encontraran en esta película aquello que le ha hecho amar, y con razón, al realizador inglés.

Esta película, lleva mas allá el humanismo, una idea que siempre ha sobrevolado su obra, pero que ya despuntaba en "Origen" y que tomaba aún más cuerpo en "El caballero oscuro: La leyenda renace" y es el situar al ser humano como centro del universo, para bien y para mal: nosotros somos responsables de la situación actual, pero también somos los únicos capaces de arreglarlo. No debemos culpar a otros ni pretender que nadie venga a enmendar la plana: somos el origen y la solución. No se puede hacer otra que intentar aprender de los errores e intentar buscar una solución a los problemas que hemos generado en este mundo. Me parece valiente y noble que utilice esa idea, sin recurrir a catástrofes ni intervenciones celestiales ni para plantear ni para resolver la historia.

Ese enfoque esta bien, pero la idea que está mejor tratada es el fugacidad del tiempo: ese es el enemigo a batir. Dentro de la estructura narrativa de la película es el gatillo que pone en marcha el suspense y la tensión en las mejores secuencias. De hecho, en el tramo de la cinta en el que esta idea queda aparte, es cuando cae el interés y el ritmo cae a niveles preocupantes... Y ya a nivel de la historia que se cuenta, se apuntan varias ideas interesantes como la estupenda secuencia en la que Cooper ve por primera vez los mensajes enviados por su familia tras años de viaje espacial, una secuencia emotiva y ajustada que condensa 30 años en pocos minutos (es la escena de lucimiento de McConaughey, y cumple más que dignamente...); o el pasaje en el planeta dominado por el oleaje y sus consecuencias, que hace que el espectador reflexione sobre el auténtico valor de el tiempo y que es lo que hacemos con él en nuestra vida. Curiosamente, a pesar de que esto está muy bien tratado, hay que reconocer que luego el propio director desluce esta idea, ya que tras haber articulado todo su discurso sobre la incapacidad de resistir el paso del tiempo, se dedica a hace vivir a personajes durante más de 100 años sin mucha explicación y sin que tampoco añadan mucho a la historia...
Además de esto que he comentado, se van apuntando muchas más ideas interesantes en la película, como la anulación de las misiones Apollo de la historia por parte de los gobiernos (un inteligente guiño a Orwell); la ausencia de guerras en el mundo con el objetivo de alcanzar un objetivo común; el ninguneo que sufren los científicos por parte del gobierno (una buena crítica a la actitud que prevalece en tiempos de crisis ante la I+D)... No creo que nadie puede decir que Nolan es corto de miras: sus películas desbordan ideas. El problema es que el hambre del director es mayor a su apetito, y al final, como pasaba en su última película, no se saca todo el jugo a premisas tan interesantes.

Otro punto que sorprende para bien, es la relevancia que ganan tanto la ya citada emotividad como el humor en esta película. Curiosamente, los momentos más divertidos son los que brindan los robots, que roban muchas de las escenas... Parece que el director comienza a perder el miedo a que no se le tome en serio si introduce humor en sus historias, un mal endémico en directores que malinterpretan conceptos como solemnidad y trascendencia.

Y ya para acabar hay que reconocer que el director británico no ha perdido el pulso a la hora de componer secuencias de acción espectaculares y bien coreografiadas, en las que Nolan, defensor a ultranza del celuloide y lo analógico, sigue sacando todo el jugo posible a las miniaturas y los efectos mecánicos. Además crea una de las secuencias más hipnóticas del año, la que acontece tras atravesar el agujero negro, en la que lleva un paso más allá ese afán por desarmar las leyes de la (meta)física que tan bien puso en imágenes en "Origen".



Y voy plegando que me ha quedado la entrada como la película, demasiado larga. A pesar de todo, espero que también como la película, merezca la pena terminarla. Porque por más que "Interestelar" sea una cinta un tanto arrítmics y con puntos fallidos, tiene en su haber bastantes puntos de interés e ideas valientes, como para que merezca le pena verla.

lunes, 30 de julio de 2012

El Caballero Oscuro: La leyenda renace


Mucho se está hablando de esta película, (para el que esto firma, la más esperada del año), tanto de manera positiva y negativa, y por aquí no íbamos a ser menos.
Intentaré hablar de la cinta sin desvelar argumentos de la trama en exceso, aunque vaya a ser un poco difícil, así que si alguien no la ha visto, casi mejor que no siga leyendo.
El director se enfrentaba aquí al mayor reto de su carrera, y es que superarse a si mismo mejorando la que hasta este momento es la mejor película de superheroes que se ha hecho, "El Caballero Oscuro", no era tarea fácil.
Por aquello de empezar a sintentizar un poco, diré que no ha logrado superar la entrega previa, lo que no significa que haya hecho una mala película, sino más bien lo contrario, logrando una película mejor que "Batman begins" (que no estuvo nada mal...) y dandole un cierre estupendo a su periplo sobre el hombre murciélago.
Como ya se ha dicho por ahí, la película comienza ocho años después de lo transcurrido en la anterior. Batman está ausente tras los hechos ocurridos al final de la entrega anterior,  Bruce Wayne esta deteriorado física (usa bastón, detalle que se podrían haber ahorrado, la verdad...) y socialmente, habiendo quedado convertido en un sosias de Howard Hughes, como alguien recuerda en un momento dado. Mientras, en la ciudad, gracias al supuesto sacrificio y cuasi-canonización de Harvey Dent, se ha creado una ley que ha eliminado el crimen organizado. Pero claro, si todo fuese así de perfecto no tendríamos película. Y es en este momento cuando aparece Bane, un delincuente despiadado, de una fuerza física brutal, y gran inteligencia, que tras secuestrar y casi matar al comisario Gordon, pone en marcha un plan para acabar con la ciudad, aboliendo todo tipo de leyes y convirtiendo a Gotham en una suerte de comuna aislada. Ante este panorama, Batman/Bruce Wayne sale de su retiro y vuelve a las andadas, encontrándose por el camino a nuevos personajes, como Catwoman, de moral indefinida que influirá mucho en el devenir de los hechos, y a John Blake, policia interpretrado por Joseph Gordon-Levitt, que parte de una posición completemente idealista que irá cambiando a lo largo de la historia.
Al contrario de lo que hacemos otras veces, voy a empezar por las cosas flojas de la película.
Sus mayores problemas son de guión, que no es tan sólido como el de "El Caballero Oscuro", en el que todas las acciones de los personajes eran lógicas y coherentes con su manera de ser y el modo en el que se venían comportando. Aquí, en ocasiones, los personajes parecen avanzar como por ventoleras, que chirrian un poco. Esto se ve, por ejemplo, en el personaje de Catwoman, por lo demás bastante bien defendido por Anne Hathaway, que cambia de postura de un momento a otro sin entenderse muy bien la causa. Lo mismo podríamos decir del jefe de policía al que da vida Matthew Modine, que es mostrado como alguien bastante cobarde y poco comprometido por su trabajo, para, en un momento dado cambiar por completo de actitud, lo que, a mi parecer, queda como un intento del director de no dar mala imagen de la polícia, algo que queda muy alejado del ambiente malsano y corrupto que reinaba en la anterior entrega, con el Joker corrompiendo todo y a todos.
Otro de los fallos que se pueden encontrar a la película es que, para hacer avanzar la trama, se sirven de casualidades e ideas muy pilladas por los pelos, que mientras la estás viendo, por lo menos en nuestro caso, te las crees gracias a la convicción con la que están contadas, pero que luego, si piensas un poco en ellas, se caen por su propio peso (recuperaciones físicas increíblemente rápidas, enamoramientos a la velocidad de la luz, la capacidad de desvelar una identidad secreta por una simple mirada...)
También se le puede achacar que en algún momento recurra a sorpresas o giros inesperados, para darle más emoción a la trama, lo que, además de resultar algo "facilón", no resulta tan sorpresivo como se pretende si se ha prestado atención a lo narrado anteriormente y se conoce medianamente los tebeos del personaje. Tal vez sea esto lo que más me haya decepcionado, viniendo la película de la gente que, sin recurrir a estos trucos, logró en "El Caballero Oscuro" una intensidad pocas veces vista en el cine comercial de los últimos tiempos.
Ahora lo bueno, que es mucho.
Me ha encantado la coherencia que esta obra da a la trilogía. En esta entrega se viven las consecuencias de lo ocurrido anteriormente.
Si la anterior película hablaba de la necesidad que la ciudad tenía de un héroe y  de un símbolo de pureza como Harvey Dent en tiempos difíciles, y como para lograr esto se recurría a la mentira y a negar el sacrificio y las buenas obras de Batman, en esta vemos como lo que se construye sobre la mentira, se viene abajo en cuanto la verdad empieza a asomar. Así, personajes como Alfred y el comisario Gordon (inmensos como siempre Michael Caine y Gary Oldman), cansados de haber alentado una mentira para mantener intentar no hace sufrir a los que querían y mantener el orden de las cosas, la confiesan, lo que rompe relaciones y precipita desastres.

Otra cosa que me ha gustado mucho es la reaparición de la Liga de las sombras, y la necesidad de que Batman/Bruce Wayne sufra y recupere el miedo para renacer como persona y como mito. Se puede entender que alguien no se trague esta parte de la película por un exceso de épica y frases grandilocuentes, pero a nosotros nos convenció.

En cuanto a el villano, no se le pueden poner pegas. No asusta tanto como el Joker, principalmente debido a que este tenía un objetivo menos tangible y más abstracto que el actual, lo que lo convertía en alguien del todo  impredecible y peligroso, pero sin embargo, sirve para introducir reflexiones sobre la situación socioeconómica actual. No es gratuito, que, para acabar con todo el sistema que maneja la ciudad, que el considera que precisa ser purificada, empiece con la ocupación de la Bolsa (clara referencia al movimiento "Occuppy Wall Street") y continue con la destrucción de un estadio de fútbol americano (el opio del pueblo, que vendría a sustituir a la religión...) en el que da un discurso populista en el que promete limpiar la ciudad de corrupción y perversión, enarbolando unos principios que recuerdan a los de la Revolución Francesa, y que al igual que estos (libertad a los presos encerrados por leyes injustas, juicios populares, igualdad de oportunidades, instauración de un nuevo orden social..), a pesar de parecer prometedores y justos sobre el papel, a la hora de ser puestos en práctica,  solo sirvan para dar rienda suelta a nuestros más bajos instintos. Es muy jugoso el  perverso detalle de que el juez sea el demente Jonathan Crane, el Espantapajaros, el único villano que aparece en los tres capítulos de la serie, y que sus condenas  solo puedan ser muerte, o exilio a través del rió cubierto de hielo quebradizo que bordea Gotham (o sea, muerte por exilio, como se reconoce en un momento de la película...).

Aquí habrá algunos que piensen que se podía haber llevado un poco más allá esta idea, mostrando al pueblo dejandose llevar por la vorágine y el egoísmo (como pasaba en la inquietante secuencia del barco de la anterior entrega), pero si bien el pueblo no se muestra activo a favor de la revolución, tampoco lo hace en contra de ella, siendo Batman y los agentes de policía los que se levantan contra el orden dictado por Bane. Esta idea se puede ver como un reflejo de la pasiva actitud de la sociedad actual ante la, a todos los niveles asfixiante, situación que nos rodea...


Tambien resulta muy interesante la evolución de John Blake, el personaje interpretado por Joseph Gordon-Levitt, que pasa de policía idealista que cree en la Justicia, pudiéndose ver como una versión joven del comisario Gordon, a alguien completamente descreído con respecto a esta tras ver la actuación de algunos de sus compañeros durante el sitio de Gotham, lo que le lleva a abandonar su trabajo y a acercarse más a la actitud de Batman frente al crimen, como demuestra el emotivo último plano dedicado a él.


Técnicamente la película irreprochable: la luz; el montaje; unas secuencias de acción espectaculares y en la que no se pierde ni un solo detalle de lo que ocurre. Si acaso, la música de Hans Zimmer se hace notar demasiado, pero no esta nada mal.




Por último, el final. La conclusión de la película es muy coherente con la visión del personaje que ha ido dando Nolan, resultando emotiva y valiente, y con un plano final ambiguo, que es el cierre perfecto para la trilogia, que no olvidemos, no es el Batman de los tebeos, si no el de Christopher Nolan. Una gozada de película.