Mostrando entradas con la etiqueta Baz Luhrmann. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Baz Luhrmann. Mostrar todas las entradas

sábado, 8 de junio de 2013

Aquellos locos años 20



Vaya por delante que no conozco ni las versiones previas de esta historia, ni la novela original de F. Scott Fitzgerald, pero aun así no quita para que este "El gran Gatsby" que ha entregado el excesivo Baz Luhrmann haya resultado una película bastante estimable.

En los años 20 nos encontramos a Nick Carraway (Tobey Maguire), un aspirante a escritor en horas bajas que, como parte de la terapia que esta siguiendo en el psiquiátrico en el que se encuentra ingresado, rememora la época más apasionante de su vida, el momento en el que fue testigo del auge del carísmatico Jay Gatsby (Leonardo DiCaprio) y su relación su prima Daisy (Carey Mulligan).



Lo cierto es que de primeras daba un poco de miedito acercarse a esta película, por aquello de que Luhrmann se hubiera dejado llevar por los excesos y hubiera olvidado la importancia de contar una historia, que fue lo que le pasó en esa fallida película que fue “Moulin Rouge”… Pero claro, aquí contaba con una sólida base argumental, y eso se nota, y mucho (para bien, por supuesto).

La verdad es que la trama es bastante potente. Aunque, al parecer se hayan comido varias tramas, lo que queda es una interesante historia de un hombre que se siente muy solo y tiene una necesidad enorme de ser querido y de que la gente le tenga en consideración. Ese es el único objetivo de su vida.  Y más allá de eso, lo que hay es una persona enormemente insegura, como demuestra el delicioso momento del reencuentro entre Gatsby y Daisy, o la inquietante escena en la suite del hotel. A esta difícil mezcla entre encanto, grandilocuencia y fragilidad ayuda mucho la estupenda labor de DiCaprio, que es capaz de transmitir todo esto con bastante acierto.

Uno de los puntos fuertes de la película es la estupenda actuación de Maguire como Nick. Él es el punto de vista a través del que el espectador accede a la película, pero como comenta el propio personaje en la estupenda secuencia de la boite degenerada en el hotel, él está a la vez dentro y fuera de la trama. Por un lado es el narrador, y siempre encontramos su inquietante presencia en los instantes vitales de la trama, quedando retratado por momentos como un voyeur. Pero por otro, es él el detonante último de toda la historia que vemos. Todo un hallazgo, que me imagino no será únicamente mérito del director, sino también de la novela.

Otro de los puntos fuertes de la cinta es el diseño de producción (algo que no sorprende viniendo de quien viene). La recreación que se hace del Nueva York de esos días es totalmente mítica y excesiva, acorde con el espíritu de aquellos años. Pero no se queda solo en el lujo (que lo hay y mucho) sino que también presentan ideas estupendas como ese arrabal gris en construcción que separa el Long Island de fabula donde están las mansiones de los protagonista del Nueva York golfo y chispeante. Es en esta zona, deprimida y llena de trabajadores explotados y humo, en la que se producen los hechos más trágicos de la historia. Parece que los ricos y poderosos usaran esa zona como vertedero de sus fechorías. Fechorías que, como casi siempre tratándose de los ricos, quedan sin ningún tipo de castigo. En este mundo, igual que en el real, los pobres y los que se dejan llevar por sus sentimientos son meros juguetes en manos de los ricos y poderosos.

El tratamiento visual es muy preciosista. Los efectos especiales y la luz le dan a todo una aspecto entre la fábula y la ensoñación muy adecuados. Nosotros la vimos en formato tradicional, pero la configuración de los planos permite atisbar lo que probablemente sea un buen uso del 3D. Las secuencias de las fiestas, que se le podían haber ido de las manos a Luhrmann con su consabida querencia por las raves anacrónicas, la verdad es que le han quedado ajustadas dentro del exceso que representan. Y el montaje hace que la historia, a pesar de sus 140 minutos de duración, no se haga pesada, gracias sobre todo a fundidos y superposiciones que aligeran bastante el ritmo de la película. 

Como no podía ser menos tratandose de una película de Baz Luhrmann, la música es una gozada. En este caso ha contado con el insigne Shawn Carter, más conocido como Jay-Z, como productor musical. Y además de convertir el jazz de los 20 en hip hop del siglo XXI, ha optado por versionear canciones, algunas contemporáneas de la época retratada, y otras modernas. Y el resultado es heterogeneo, y aunque algo desigual (no podía ser de otra manera contando con tantos artistas tan distintos) tiene su punto. Nosotros hemos disfrutado sobre todo de Lana del Rey (que aunque no sea mucho santo de devoción por aquí, hay que reconocerle el mérito), Florence Welch y Jack White (con una canción repescada del homenaje al "Auchtung Baby!" de U2). Pero también encontramos a gente que resulta más inesperada, como Brian Ferry o The XX. Y como fans que somo aquí de el novio de Miss Kardashian, nos alegramos que se recupere ese pepinazo (una de las mejores canciones de lo que va de década para nosotros) que es "No church in the wild" de Kanye West y el propio Jay-Z.

¿Con quien os quedaríais? Yo lo tengo clarísimo...
Pero no todo iban a ser alabanzas, porque hay un pero. Y ese pero tiene nombre y apellidos: Carey Mulligan. Algunos dirán que yo le tengo manía a cualquier cosa que tenga que ver con esa sandez que fue "Drive" (y no es cierto, odio todo lo que tenga que ver esa película excepto a Christina Hendricks y a Bryan Cranston) ¿Pero es que alguien se cree que Gatsby se puede enamorar tan locamente de una mujer tan sosa? Si alguien se lo traga, es por la labor de DiCaprio, ya que esta tía no transmite nada de nada. No sé si habrá nacido con una flor en el culo, o tiene el mejor agente de Hollywood, pero me cuesta muchísimo entender como la han elegido para este papel. Así, a bote pronto, se me ocurren un puñado de actrices que hubieran hecho una labor mucho más digna: Anne Hathaway, Jennifer Lawrence, Marion Cotillard, Emily Blunt, Diane Kruger, Jessica Chastain, Rebeca Hall... O la mismísima Isla Fisher, que hace una labor apreciable en esta película con un personaje secundario, hubiera dado mucho mejor que la pánfila de la Mulligan como Daisy.


Bueno, pues esto último quizás sea la mancha que desluce una película bastante lustrosa. Si uno se quita los prejuicios en la entrada del cine, se disfruta bastante, y no está la cosa para dejar escapar propuestas como estas.