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domingo, 16 de diciembre de 2012

Naufragué con un tigre


En primer lugar, tengo que decir que he esperado unos cuantos días tras ver "La vida de Pi" para ponerme a escribir sobre ella, ya que su visión me dejo un tanto sobrecogido y tenía que dejar reposar un poco las cosas.

Esta película adapta un best-seller del mismo nombre, escrito por Yann Martel, que desconozco, y que tengo que reconocer que no hubiese leído nunca, ya que a mi las cosas con tufillo new age no es que me atraigan mucho. La historia que se nos cuenta es la narración que hace a un escritor en crisis de ideas Pi, un hombre indio afincado en Canadá. Se narran su niñez y adolescencia, pero, sobre todo, sobre un naufragio que sufrió en el que se vio obligado a convivir durante más de 200 días en un bote salvavidas con un tigre de Bengala.

Voy a soltarlo ya, y así no hay confusiones: aunque como relato de aventuras funcione a la perfección, esta película es una parábola. Con esto no quiero decir que sea una película religiosa (o por lo menos no únicamente), sino que se sirve de una historia simple y colorista para hablarnos de cosas profundas y complejas de manera sencilla y clara, y a ser posible, amena. De lo que este trabajo habla no es de la religión, si no de la Fe, entendiendo como Fe la manera de tenemos cada uno de entender la vida (que puede ser religiosa o no) y en la que intentamos apoyarnos en los momentos duros que se nos van presentando. El creer en algo, a pesar de que ese algo sea inexplicable e increíble, puede ayudar mucho a afrontar las dificultades que uno se va encontrando por el camino. Puede ser una creencia religiosa, pero también puede ser cualquier cosa que nos inspire (una persona, un libro....) y nos haga entender el mundo (como demuestra la hipnótica secuencia en la que vemos el universo a través de los ojos del tigre). Pero la visión que da de la Fe no es que nos va proteger de todo mal y que nos va a librar de todo sufrimiento. Nada más lejos de la verdad. El ser fiel a las cosas en las que creemos e intentar hacer el bien nos pueden hacer sufrir y mucho, como bien representa el tigre, que vendría a representar a la Fe en la película, y que en varias ocasiones se muestra caprichosos y despiadado. Además una revelación casi al final de le película hace que nos tengamos que volver a plantear lo que nos han contado, y logra que los ateos crean en lo que no han visto y que los creyentes crean en lo que han visto. Esto no deja de ser una hábil treta por parte de Ang Lee para sacar al espectador de la zona confortable en la que está cada uno con nuestras creencias, e invita a replantearse y relativizar bastante las creencias y verlas como algo que una a la gente y no que separe.

Aunque el tema es interesante, si toda esto estaría contada de manera plana, no llegaría a ninguna parte. Por suerte, la película es tremendamente imaginativa. Ya desde los primeros momentos, cuando se cuenta la infancia de Pi (que toma un tono cercano a "Amelie", del que afortunadamente pronto se libra y que recuerda que Jeunet estuvo a punto de realizar esta adaptación), hay un montón de escenas deslumbrantes, montadas además con el estilo que Lee ensayó en la vistosa aunque fallida "Hulk", insertando a los personajes dentro de las escenas como si fuesen viñetas de un tebeo, lo que de da un aire de ensoñación fascinante. Por cierto, ahora que salen los tebeos (temática que el director también utilizó como trasfondo en la interesante "La tormenta de hielo"), hay una bonita secuencia en la que tras oír una fabula hindú narrada por su madre, Pi la observa en un tebeo, para demostrar que las historias, sean religiosas o no, pueden tener una capacidad de inspiración tremenda, que es a fin de cuentas es de lo que trata esta película. De cualquier manera, tenga un tono de relato maravilloso, no quita para que se vea a los protagonistas sangrar, pasar hambre y sed y llorar, y no se escatiman secuencias desgarradoras.

Volviendo a la puesta en escena, además del citado montaje, que mantiene muy bien el ritmo de la cinta y hace que todo se entienda fácilmente pese a estar narrada en dos tiempos,  el resto de los apartados son sobresalientes: la luz, es, de manera coherente con el tono de fabula de lo que se narra, bastante preciosista, con planos que parecen casi cuadros, sobre todo los que transcurren en el mar, cuando el cielo y el agua se funden, dando la sensación que la barca se encuentra perdida en el infinito; también la música de Michael Danna se ajusta a la perfección; y por supuesto, los efectos especiales, que logran integrar de manera perfecta al tigre en la narración sin que en ningún momento nos cuestionemos su veracidad. Nosotros la vimos en 2D, pero me arrepiento bastante de no haberlo hecho en 3D, ya que tiene pinta de tener una capacidad de inmersión alucinante. Y por último no hay que olvidar al actor Suraj Sharma, un actor novel que lleva sobre sus hombros el peso de la función con mucha dignidad.


No quiero revelar más cosas del argumento para evitar que se pierda la sorpresa, ya que me parecería un delito arruinar cualquiera de los hallazgos de esta película. Aunque pueda parecer obvio, me recordó bastante a la genial "Naufrago" de Zemeckis, pero no por los motivos obvios (ambas hablan de un personaje en soledad sobreviviendo a un desastre), si no por la manera de contarlo, y como ambas hacen participe al espectador de la odisea física, pero sobre todo, del desafío emocional que sufren los protagonistas.



Por si no se ha notado, recomiendo a todo el mundo que la vea, y que nadie la rechace por miedo al misticismo que desprende: se estaría perdiendo una de las mejores y más emocionantes películas del año (y a ser posible en 3D, que con las gafas oscuras puestas nadie os vera llorar...). Ahí queda el trailer.