
A pesar de que algunos de los trailers nos la vendían como si fuese "Braveheart" con protagonista femenina, afortunadamente, la cosa no va por ahí. La película nos cuenta la historia de una princesa heredera adolescente, Mérida, en las Highlands escocesas en la Edad Media. La tradición familiar y la necesidad de que exista un rey que mantenga la paz en la región le obligan a casarse con uno de los hijos de los jefes de los otros clanes. Su madre, la reina Elinor, le ha preparado desde pequeña para eso, educandole para que se convierta en una dama respetable y refinada. Pero a Mérida esto no le interesa en absoluto, dedicandose siempre que puede a disparar con el arco, montar a su caballo, subirse a los sitios más peligrosos... Todo lo opuesto a los deseos de su madre, vamos. Y claro, cuando llega el momento en que se organiza un concurso para elegir el pretendiente más valeroso, la princesa se revela, con el consiguiente enfrentamiento con su madre. Es tal el desencuentro, que la princesa no duda a recurrir a una bruja para que le elabore una pócima que le haga cambiar a su madre de opinión.... Y hasta aquí puedo contar.

Mucho se ha comentado por ahí, de manera peyorativa además, que esta es la película Pixar que más se acerca a Disney. Esta apreciación se deba probablemente a que la protagonista sea una princesa, algo nuevo para el estudio del flexo, y a que se hayan incluido dos canciones (interpretadas en la versión española por Lourdes Hernandez, Russian Red), siendo el elemento musical algo (relativamente) poco frecuente en las películas de esta factoría. Si bien el hecho de que se acerque al espíritu de la Disney no es en absoluto algo negativo (si algo ha hecho a evolucionar a la animación y la ha acercado a todo el mundo, han sido ellos y su trabajo de décadas), a poco que se analice con interés, se descubre que no es a la Disney a lo que se acercan, sino a Hayao Miyazaki y su estudio Ghibli.
Y es que si bien la Pixar nunca había ocultado la admiración por Miyazaki (ahí esta "Buscando a Nemo", hasta este momento la película más cercana al estudio japones), es en esta película donde más patente se hace su influencia, tanto a nivel temático como visual.
En lo referente a lo visual, es imposible no pensar en "La princesa Mononoke" al ver la trepidante carrera a caballo por el bosque, o todas las apariciones de los fuegos fatuos, con ese punto misterioso y perturbador que impregnaba todas las apariciones sobrenaturales en la película nipona.

Pero si sobre lo visual planea la sombra del japones, es en lo temático donde su influencia, sobre todo de "El viaje de Chihiro" se hace más patente: el que la protagonista sea una adolescente, como en tantas otras del estudio Ghibli; la presencia de una bruja; la transformación de uno de los personajes por un maleficio y la lucha de la protagonista por devolverle a su estado original; y la ausencia de un villano en el sentido clásico del termino, algo muy frecuente en las obras del japones.

Más allá de las referencias a Ghibli, lo que destaca en esta obra es el exquisito tratamiento que se hace de la relación madres-hija, que desarma a todos aquellos borricos (cada vez menos, afortunadamente) que despachan todo el cine de animación como películas de niños. Además, podemos encontrar momentos estupendos, como la introducción, que nos presenta a los personajes principales y el momento en le que sus destinos quedarán marcados y ligados los unos a los otros para siempre; el maravilloso montaje paralelo de la conversación de Elinor con su esposo haciendo de Mérida, y de Mérida con su caballo haciendo de madre, que ilustra de manera perfecta el alejamiento y el amor entre madre e hija; numerosos gags humorísticos como muchas de la peripecias de los tres hermanos gemelos de la protagonista, dignas de un cortometraje de Tex Avery; o el final, emotivo y con imagenes tan bellas como el perdón del espíritu de uno de los personajes al fallecer y encontrar descanso, o la reconciliación entre madre e hija.

Eso sí, todos esta elegancia visual contrasta fuertemente con algunos momentos en los que aparece el humor de brocha gorda (anacronismo bastante poco ingeniosos, eructos y demás lindezas...) digno de los peores momentos de "Shrek", "Madagascar" o "Ice Age", que no hunde la función, pero deja sl descubierto ciertas flaquezas. Flaquezas que pueden venir dados por su azarosa realización. Y es que la producción de "Brave" ha sido de todo menos apacible.
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¿A quien echais en falta? Si, señor. A Brenda Chapman |
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En un primer momento, cuando se puso en marcha la producción de la película alla por el 2008 la directora única del proyecto era Brenda Chapman, con amplia experiencia en distintas funciones en producciones animadas como "El príncipe de Egipto", "El rey león" o "Cars". El título iba a ser "The Bear and the Bow" (título que una vez vista la cinta, resulta mucho más adecuado a sus intenciones), y la historia estaba inspirada en la relación de la directora con su hija. Pero en un momento determinado, parece que John Lasseter (que, a pesar de usar camisas hawaianas y ser muy simpático en las entrevistas, debe tener una faceta dictatorial importante...) decidió que no le convencía el tono de lo que se estaba realizando, y prescindió de los servicios de Chapman, pasando a ocupar Mark Andrews la silla (o el ordenador, en este caso) de director, ganandose la compañía acusaciones de machismo. No es la primera vez que esto pasa en Pixar. Quizas el caso más famoso sea el de "Ratatouille". En ella, el director original Jan Pinkava, fue sustituido a mitad de producción por Brad Bird por las típicas "diferencias creativas" (que en la mayoría de los casos, son un eufemismo para ahorrarse más explicaciones...) y a la vista de los resultados, fue una decisión adecuada. Y es que aunque Pixar sea un estudio maravilloso, con catering gratuito, zonas de siesta, áreas de juegos y donde todo aparenta ser buen rollo, al final no deja de ser una empresa con un jefe ante al que hay que responder y presentar los resultados esperados. Y si no... De cualquier manera no hay que pensar que todas las decisiones adecuadas sean de Chapman y los (mínimos) errores que presentan la película se deban a imposiciones, siendo como son estas películas con un proceso de elaboración muy extenso, y en el que participan muchas personas.
En fin, una buena película, que para mí no alcanza el nivel de excelencia (narrativa, ya que tecnícamente continuan superandose con cada obra) de las mejores obras de Pixar, (aunque la otra mitad de este blog si que la considera la mejor), pero que les permite mantener el trono en el mundo de la animación.
Por cierto el corto previo "La Luna", con un diseño de personajes estupendo, tambien incide en la tematica de las relaciones padres-hijos. Os dejo con el trailer de esta pequeña joya: