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miércoles, 18 de septiembre de 2013

Desmontando a Marvel

Una de las cosas que más me gusta en la vida es enterarme de los entresijos que hay en las cosas que nos rodean. Siempre me ha interesado. Algunos dirán que es curiosidad, otros que es morbo y otros que es una rareza, pero a mí me encanta. Además no discrimino: me interesa el proceso de creación que hay detrás de todo, desde las sartenes (soy la típica persona que se deleita viendo el programa “¿Cómo lo hacen?” en Discovery…), hasta, por supuesto, las cosas que más me gustan, como el cine (adoro los “making of”), la música o los tebeos. En el caso de estos últimos y de los de la Marvel en particular, aun más, ya siempre me ha intrigado el saber que hay entre bastidores de algo que ha formado parte de mi vida diaria desde que aprendí a leer. Porque todos hemos leído/visto reportajes sobre música o sobre el cine, pero encontrar esto sobre los tebeos era hasta ahora misión (casi: ahí están la excelente colección “Los profesionales” del maestro Gimenez) imposible. Pero por fin ha llegado este estupendo libro y ha arrojado luz sobre el tema.


Este libro vendría a realizar la misma función que hace, salvando las distancias, los imprescindibles libros de Peter Biskind “Moteros tranquilos, toros salvajes” y “Hollywood, mentiras y cintas de vídeo”: airear los triunfos y miserias de la Marvel, que fue capaz de sacar a los superhéroes del ostracismo en el que se encontraban a finales de los 50, para convertirlos en unos de los iconos más importantes de la cultura popular de este siglo XXI. Pero, claro, en el trayecto se fueron acumulando unos cuantos cadáveres en el armario…

Podemos ver que la imagen idílica del Bullpen Bulletin, (que aquí nos llegó en dosis mínimas, pero que en EE.UU. fue uno de los puntales de su éxito), con gente gastandose bromas continuamente, improvisaciones espontaneas de canciones de los Beatles, y visitas diarias de los aficionados afanosos de conocer a sus ídolos, existió, pero durante poco tiempo y con matices. Siempre la realidad apesta más que la leyenda…

Para empezar había autores, como el propio Kirby que trabajaban en su casa en Nueva Jersey todo el día, los siete días de la semana, optimizando al máximo el tiempo del que disponía, para lograr hasta 6 paginas diarias, para lograr un salario bastante magro, y que no se correspondía en absoluto con las ventas millonarias que alcanzaba su trabajo. De hecho, el libro deja bastante clara la actitud miserable que tuvo Marvel, negándose en muchos momentos a devolverle sus páginas originales para venderlas a coleccionistas. Sin que Kirby oliera en ningún momento el menor porcentaje de estas ganancias, por supuesto…



Stan Lee queda retratado más como un brillante showman (que lo es: solo hay que ver alguna entrevista suya para comprobarlo…) que como un auténtico guionista de tebeos. Sus comentarios dan a entender que a él le hubiera gustado trascender la historieta para elaborar guiones o novelas (recibía visitas de directores como Fellini o Resnais para manifestarle la admiración que sentían por su obra…), pero victima de su éxito, ha quedado para siempre ligado a Marvel siendo su cara más reconocible.





Y el tercer padre fundador Steve Ditko, es mostrado como un autor tremendamente creativo, pero difícil como el solo, capaz de rumiar durante una semana un comentario recibido por un colaborador para, en el momento más inesperado echárselo en cara. Sin olvidar el hecho de que la mayor parte de la época en la que dibujo Spiderman, estuvo sin dirigirse la palabra con Stan Lee…




Además la empresa aplicaba contratos leoninos en los que ni por asomo aparecía el más mínimo reconocimiento sobre la autoría de los personajes e historias, pero es que ni siquiera les pagaban royalties (según cuentan, les costó unos 20 años lograr esto ultimo…).

Los culpables de la burbuja tebeística en 1992:
Arriba: Larsen, Liefeld, McFarlane y Silvestri
Abajo: Portaccio, Lee y Valentino
Pero solo habla de los padres de la mitología Marvel, sino que retrata toda sus historia hasta llegar al momento actual. Vemos la llegada de autores hippies como Steve Gerber, Steve Englehart o Jim Starlin, que se ponían morados de LSD para lograr sus psicodélicas historias, ¡¡y como los que los fans enviaban cartas con porros como felicitación por su trabajo!! Y también la mezcla entre comportamiento visionario y oportunista y narrativo que siempre ha guiado la empresa, que fue capaz de crear a Pantera Negra como primer superhéroe negro (y adelantandose asi a la utilización del nombre por parte de los activistas negros), pero que también creo a Dazzler para intentar subirse al carro del boom de la música disco de finales de los 70...Se narra toda la etapa de Jim Shooter, en los 80, que en su momento salvó la empresa de la ruina total, con cimas del tebeo superheroico como las de Miller en Daredevil o Simonson en Thor y abismos como crear los (casi siempre) despreciables crossovers, y de rebajar la complejidad de los tebeos a cotas casi subterráneas (No me puedo resistir a reflejar aquí el hecho, de que DC, visto el éxito de Marvel, estuvo a punto de cederle sus principales series durante una año para que las revitalizara ¡¡¡¡¿¿¿¿????!!!!). Pasamos por los oscuros años 90, que se inician alcanzando cotas de ventas inimaginables con el despegue de los autores conocidos como la generación Image (Todd McFarlane, Jim Lee, Rob Liefeld, Erik Larsen…) que lograron vender hasta ¡¡¡ocho millones de copias de un ejemplar!!!, pero que tenía truco, ya que la mayoría de esa venta de la compra de decenas de ejemplares por coleccionistas especuladores, que lograron una burbuja de precios, que cuando explotó casi hunde la industria (¿Os suena esta situación?). Y así llegamos hasta el renacimiento que supuso la llegada del siglo XXI, con una importancia renovada de la labor del guionista (Mark Millar y Brian Michael Bendis, que también han acabado siendo engullidos por su propio ego…) y aciertos como la creación del universo Ultimate (por lo menos en su primera época…), pero también con una excesiva supeditación de los tebeos a sus futuras adaptaciones cinematográficas, que obligan a minimizar los cambios y las historias más audaces para no condicionar las hipotéticas películas venideras.

Los mismos muchachos 20 años después (no me podía resistir...):
Lee, McFarlane, Larsen, Valentino, Silvestri, Liefeld, Portaccio
Me he hecho mucha ilusión el apéndice que habla sobre la historia de las publicaciones Marvel en España con un repaso por las distintas etapas y editoriales, que desvela cosas como que ¡¡¡El Dr. Átomos y el Prof. Loki del correo de los lectores eran la misma persona!!! Aun me estoy recuperando del shock…


Una lectura que cualquier aficionado a los tebeos va a disfrutar de principio a fin, en la que quizás se echa de menos, además de algunas fotos, y que preste un poco más de atención a los tebeos en si mismos, que a veces quedan en un segundo plano entre broncas, traiciones, premios, ventas y negociaciones. Pero es un fallo mínimo que no ensombrece el fascinante reportaje que se nos ofrece sobre esta mítica editorial, que con sus luces y sombras nos ha marcado a muchas de las grandes obras que (por talento o por azar) han creado. Para acabar esta delirante videoclip que nos muestra a Stan Lee como más le gusta estar: siendo tratado como una estrella y rodeado de chatis: