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martes, 10 de febrero de 2015

Descifrando un genio


En 1951 Alan Turing, un matemático inglés, es detenido acusado de homosexual. En el interrogatorio al que será sometido por un inspector de policía, rememorará su vida y como formó parte del equipo de científicos que lograron descifrar Enigma, la máquina de encriptado utilizada por los nazis en las 2ª Guerra Mundial, cambiando así el curso de esta, y creando la bases de la informática tal y como la conocemos hoy en día.

Las películas con vocación de premios pueden dar un poco de repelús. A mí mismo me lo dan en ocasiones. Tienen un perfil bastante obvio: son dramáticas, tratan temas serios, a ser posible basadas en hechos reales, y suelen estar ambientadas en épocas pasadas para permitir lucirse al diseño de producción. ¡¡Ah!! Y suelen estar producidas por Harvey Weinstein. Esto no quiere decir que sean películas nulas, o por lo menos, no todas lo son, ya que en esta categoría entran maravillas como "Las normas de la casa de la sidra", "Las horas", "Mi nombre es Harvey Milk", "Capote"... Pero claro, comparten este honor con castañas como "Slumdog Millonaire", "El indomable Will Hunting" o "La vida es bella". Así que uno, que ya lleva vistas varias carreras por premios, se acercaba con un poco de recelo este "The imitation game. Descifrando enigma". Afortunadamente, esta cinta cae de lado de las buenas. De las muy buenas, de hecho, porque tiene muchos puntos de interés.

La primera de ellas es el guión. No tanto por los diálogos, que tampoco es que estén nada mal, sino sobre todo por la estructura narrativa, que vendría a ser una suerte de muñeca rusa, con una narración de hasta 3 tiempos. El interrogatorio es una bonita manera de llegar al corazón del personaje. Este estructura hace que la película se desarrolla de tal manera que conforme se va retrocediendo en el tiempo, el espectador se va sumergiendo cada vez más en la esquiva alma del protagonista hasta llegar a su esencia, a ese momento que marcó su personalidad y su futuro. En este aspecto, trae un poco a la mente "El Gran Hotel Budapest", que también utilizaba este desarrollo, aunque esta película resulta menos manierista que aquella.

Luego está la labor del director, que consigue mezclar bien todos los géneros que abarca la película: thriller de espionaje, drama de época, historia de coming of age, y hasta comedia. Y lo hace dentro de una puesta de escena de corte clásico, pero que logra no transmitir la sensación de pereza que muchas veces acaban emitiendo las películas que se escudan en el clasicismo para ofrecer una realización plana. El ritmo no decae en ningún momento, y es capaz de saltar de las intimistas secuencias de la infancia de Alan Turing a otros más espectaculares como las secuencias de los bombardeos de Londres, pasando por el momento en el que Touring se cuela por la noche en casa de Joan Clarke (en una escena que subvierte las convenciones del cine romántico) sin que nada chirrie. Además no teme mostrar momentos que desmitifican la guerra, como la aplicación de cálculos estadísticos para saber que barco aliado había que permitir hundir, en el momento más escalofriante del metraje. Gracias a momentos como este y a la idea de que las guerras modernas están lejos de toda épica del campo de batalla, sino que se ganan gracias a la tecnología llevada a cabo en grises talleres y a las estrategias y diplomacias urdidas en fríos despachos, la película acaba siendo bastante menos complaciente de lo que podría parecer a simple vista. Si acaso se le puede poner un pequeña pega, es el exceso de corrección política a la hora de mostrar la homosexualidad del protagonista, ya que en ningún momento se le ve teniendo contacto amoroso con ningún hombre: parece que la sociedad contemporanea esta dispuesta a asumir la tropelía cometida contra el colectivo homosexualidad, pero ver muestras de afecto entre homosexuales aun puede levantar ampollas... Aun tenemos camino por recorrer.

Y por último está el que quizás sea el más llamativo de la película: la labor de los actores. Y es que si todos están bien: Matthew Goode, Keira Knightley (en la que quizás sea la mejor actuación junto con su labor en "Una terapia peligrosa" y "Domino"), los siempre excelentes Mark Strong y Charles Dance... Pero Benedith Cumberbatch está que se sale, descubriendose como el mejor actor de su generación. Y eso que no lo pude ver en VO, que la voz de este hombre es fascinante, porque en mi ciudad no se estrena así... Quizás haya por ahí alguno que diga que sigue haciendo de genio tocapelotas asocial siguiendo la pauta que le ha encumbrado en la brillantísima "Sherlock" pero me parece una apreciación bastante perezosa,
ya que los matices que introduce en esta película lo alejan bastante del detective de Baker Street: nos encontramos ante un hombre con serios problemas para aceptarse a si mismo y comunicarse con los que le rodean y que a pesar de su fachada, lo desea a toda costa y le hace sufrir enormemente. Momentos como la entrevista previa a ser aceptado en el proyecto Enigma, que demuestra su inseguridad, o la actitud incomoda que presenta entre sus amigos en el pub, cuando todos disfrutan y se distienden, son de una sutileza y una brillantez pasmosas. Todo apunta a que no le van a dar el Oscar porque este año es el de Michael Keaton en la artificiosa "Birdman", pero para mí la mejor interpretación del año la ha entregado este hombre. Cierto es que todo indica que no le van a faltar oportunidades para lograr premios en los años venideros, pero ese parecía también el destino de Edward Norton hace 15 años, y ahí sigue el hombre, sin ningún premio. Eso sí, es un consuelo saber que este hombre va a dar vida al doctor Extraño.

Por último la guinda del pastel, la banda sonora de Alexandre Desplat. Con esta película, el compositor pone el broche una temporada redonda, habiendo firmado, entre otras, partituras tan distintas entre sí y tan buenas como la de  "Godzilla", la citada "El Gran Hotel Budapest" y "The Imitation Game", estando nominado por estas dos últimas al Oscars. Sería un crimen que no le premiaran, aunque cosas más raras se han visto...


Una película de Oscar (aunque parece que no lo ganará, que ese artefacto con ínfulas llamado "Birdman" lo tiene casi asegurado...) que merece bastante la pena. No perdersela.