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lunes, 18 de marzo de 2013

Cartografiando la vida y los géneros cinematográficos


Como ya visteis en el comentario del cumpleaños del blog, esta era una de las películas que esperabamos con más ganas, y tras contener la respiración durante dos semanas porque parecía que no tenían interes de estrenarla en nuestra ciudad, finalmente se dignaron a pasarla. Y menos mal, porque esta cinta es una muy grata experiencia.

El yerno de un tratante de esclavos con remordimientos de conciencia enviado a una isla del pacifico para firmar un acuerdo que le proporcionará más mercancía en pleno siglo XIX. La turbulenta historia de amor entre un incipiente físico y un  músico dispuesto a todo para demostrar al mundo su genialidad durante los años 30 del siglo pasado en Cambridge. La investigación de una periodista para desentrañar una conspiración por parte de compañías energéticas en el San Francisco de los 70. Las disparatadas memorias de un editor literario en la época actual en Londres. Un relato futurista en el que los clones son utilizados como esclavos en el Seoul del siglo XXII. Y un relato postapocalíptico en un lugar incierto en el siglo XXIII. Aventuras marítimas, melodrama de época, thriller conspiranoico setentero, comedia senil, distopía futurista y relato post-apocalíptico. Todo esto engarzado, a veces de manera directa y otras veces por los pelos, y además narrado de manera simultanea. Ahí es nada.

Esta película adapta la novela "El atlas de las nubes" de David Mitchell, novela que desconocía era considerada infilmable, por motivos tanto narrativos (narración partida, múltiples géneros) como logísticos (aparatosas escenas de acción, ambientación exótica). Pero l@s Wachoskis estaban bastante empeñados en ello, y aunque en principio su idea era producirla y que el aleman Tom Tykwer, que ya había salido victorioso (muy victorioso) de rodar "El perfume", dirigiera, finalmente optaron por entrar en el proyecto como realizadores. Llama la atención que, a pesar de tratarse de directores de cierto renombre, y de contar con bastantes estrellas, les costó muchísimo encontrar financiación, lo que ha obligado que la película se convierta en la producción independiente más cara del la historia.

Ahora hagamos un inciso para hablar de la relación entre los hermanos y el alemán. Ambos forman parte de lo que en mi mente es la generación de 1999. Y es que en este año, además de aparecer grandísimas películas de autores ya consagrados ("El club de la lucha", "El dilema", "Eyes wide shut", "Las normas de la casa de la sidra", "Muertos de risa", "Toy Story 2", "Al límite", "Magnolia", "El verano de Kikujiro", y en su momento hubiera incluido "Todo sobre mi madre", pero la revisión la perjudica mucho...) se estrenaron películas con las que empezó a llamar la atención gente muy muy interesante: Sam Mendes ("American Beauty"), Spike Jonze ("Como ser John Malkovich"), David O. Russell ("Tres Reyes"), M. Nighy Shyamalan ("El sexto sentido"), Jaume Balagueró "Los sin nombre"... Y por supuesto l@s Wachowski estrenaron "Matrix" y Tom Tykwer "Corre, Lola, Corre". Por lo que he leido en alguna entrevista, ambas películas se estrenaron a la par en EE.UU., y ambas llamaron mucho la atención (cada una a su nivel, por supuesto). Al poco los realizadores se conocieron, se demostraron admiración mutua e hicieron buenas migas. Durante estos años, l@s Wachowski han estado más estancados cinematográficamente hablando (las endebles secuelas de "Matrix"...), y en cambio, Twyker ha seguido una evolución más estable y muy interesante, con la citada "El perfume" y "The international" como muestras más destacables.

Siguiendo con la tripla de directores, es llamativa lo bien que encaja esta obra dentro de la carrera de cada uno de ellos con importantes nexos de unión con su obra previa: por parte l@s Wachowski, el interes por las rebeliones y la reinvención de la personalidad, tan frecuentes en su obra ("Matrix", "V de Vendetta"); y por parte de Tykwer, las pasiones turbulentas y la inadaptación ("El perfume") y el papel que juega el azar en nuestras vidas ("Corre, Lola, Corre").

Lo que más me ha llamado la atención es la cohesión visual que muestra la película. A pesar de que se han repartido la realización de los episodios l@s Wachowski del primero y los dos últimos (más aparatosos) y Twyker de los tres restantes (más realistas), el tono de todo es bastante uniforme, en el buen sentido. De hecho se da una hibridación estupenda entre el estilo de los tres cineastas: en los capítulos de Tykwer encontramos momentos totalmente Wachowski, como el diente que acaba en la pinta de cerveza, la caida de cientos de platos en camara lenta, o el paso de una camara de una habitación a otra saltandose las paredes; y en los episodios de l@s Wachowski hay momentos con una de violencia dignos de la sequedad que ha mostrado Tykwer en ocasiones, como los ataques de los salvajes en el episodio más tardío, o la secuencia de los latigazos y el contacto visual en los protagonistas en el episodio esclavista.

Otro aspecto sobre el que se ha hablado mucho, de manera positiva y negativa, es el que sean los mismos actores los que interpreten a varios personajes (hasta a seis en algunos casos). Mucha gente se quejaba de que el maquillaje no era creíble, o que el hecho de ir reconociendo a los actores les sacaba de la película. Para nosotros es uno de los aspectos más positivos, ya que refuerza las intenciones de la historia. En primer lugar, el hecho de que un mismo actor de vida a personajes muy distintos tanto en aspecto como en intenciones es una estupenda manera de hacer énfasis tanto en que las circunstancias que rodean al ser humano en la vida pueden hacer salir lo mejor y lo peor, como en que toda persona tiene practicamente infinitas facetas. Por lo que he leido por ahí, otras han visto aquí referencias a la reencarnación, y aunque pueda entender que alguno lo vea así, es una interpretación personal, y que no condiciona en absoluto la película. Y luego está por supuesto la esforzada labor de todos los actores, entre los que destacan Ben Winshaw (este muchacho ya merece un hueco en la historia por su versatilidad y su buen hacer), los siempre excelentes Hugo Weaving, Susan Sarandon y Jim Broadent, y el irregular Tom Hanks, que tras varios años haciendo muchas películas olvidables se descuelga aquí con una de las mejores interpretaciones de su carrera, a la altura de sus geniales trabajos en "Big", "Naufrago", "La terminal" o "Camino a la perdición".

Y luego está el tema de todos los géneros que transita la historia. Y es que esta película es una celebración del placer de narrar historias y de su poder inspirador. Historias reales, dramatizadas o inventadas. Contadas en a la luz de un hoguera; narradas a traves de una sinfonía; escritas en  un diario, en una carta, en novela; o rodadas en una película. De hecho son las historias lo que sirve de nexo de unión entre todos los segmentos.


Y en cuanto a la realización en si misma, hay varios puntos a destacar. Lo que más destaca es el montaje, capaz de hacer fluida y sencilla la narración simultanea de seis tramas, además de lograr mantener la tensión en todo momento y lograr que la película pase como un suspiro a pesar de sus casi tres horas de metraje. Que se dice pronto. Otro aspecto a destacar es la luz de la película a cargo de Frank Griebe, colaborador habitual de Tykwer, y del mítico John Toll, uno de los mejores cinematógrafos de la actualidad. En cuanto a la música, a pesar de que esta bastante bien y de que es muy importante en la trama, no logra erigirse en icónica, que era lo esperable en este caso.

Por último, el sorprendente fracaso de la película. Me cuesta mucho entenderlo, puesto que es una propuesta asimilable por casi cualquier espectador, y que plantea situaciones universales, pero estas cosas son así. De lo que si estoy convencido es que esta película se convertirá en una pieza de culto con el paso de los años. Y si no, al tiempo.

Podría extenderme más narrando un montón de momentos esplendidos en todos los segmentos de la película, pero no voy a hacerlo para no estropearle a nadie la experiencia. Es una película que hay que ver y disfrutar de todas sus sorpresas y emociones.