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sábado, 27 de julio de 2013

Cine en random (III): "El tesoro de la Sierra Madre"


Estoy aprovechando los ratos muertos de este verano para ir cubriendo carencias, tanto cinematográficas como literarias, y el otro día me vi por fin “El tesoro de la Sierra Madre”. Y la verdad es que me gustó bastante.
Dos americanos, Fred (Humprey Bogart) y Bob (Tim Holt), que malviven al borde de la indigencia en el México de los años 20 del pasado siglo, deciden asociarse con un viejo buscador de oro, Howard (Walter Houston Huston, padre del realizador) para irse a buscar oro a una zona de montañas muy remota, la Sierra Madre. Solo para llegar allí tendrán que sortear muchas dificultades que pondrán a prueba su capacidad de supervivencia. Pero lo pero empezará cuando empiecen a enriquecerse, ya que la avaricia será capaz de sacar lo peor de alguno de ellos.

Voy a empezar pisando algún cayo, y es que John Houston Huston (que por cierto hace un cameo dándole limosna en tres ocasiones al personaje de Bogart ¿un chiste secreto?) nunca me ha parecido un genio: sus películas tienen más o menos gracia según ocasiones, pero aun así, me parece imposible que nadie lo pueda poner a la altura de contemporáneos suyos (John Ford, Howard Hawks) auténticos creadores de formas cinematográficas. Es indudable que tiene algunas grandes películas en su haber, pero creo que está algo sobrevalorado, lo que seguramente se deba a la  fascinante vida que llevó, que daba para muchas películas... Pero claro, eso no me quita para disfrutar con maravillas como “La jungla de asfalto”, “La reina de África” o este “El tesoro de la Sierra Madre”, que quizás me haya parecido su mejor película de entre todas las que he visto.
Y es que tiene muchos puntos disfrutables. El primero de ellos es el guion, que logra insertar en una trama de aventuras reflexiones sobre la riqueza, la avaricia y el efecto que puede llegar a tener en las personas. Son merecidamente míticos los diálogos, con momentos inolvidables como la conversación sobre que es lo que realmente da valor al oro; o los encuentros con los bandidos mexicanos, capaces de ser a la vez hilarantes y generar mal rollo.
La labor de los actores es otra de los motivos de que esta película funcione. Si todos cumplen, los que roban la función son Bogart y Houston Huston. El primero gracias a lo bien que refleja
el proceso de corrupción moral que sufre su personaje, que puede ser visto como un antecesor de Gollum (ahí momentos en los que habla de si mismo en tercera persona que acojonan cosa mala…). Y el segundo por la entrañable labor que realiza dando vida a un viejo con una vida muy perra a sus espaldas y mucha sabiduría, pero que a pesar de ello no se muestra rencoroso con la vida y conserva la capacidad de ilusionarse.
Y luego esta la realización de Houston Huston, que también merece elogios. Y es que logra impregnar toda la película de un vigoroso tono aventurero (las tormentas de arena, el acoso por parte de los bandidos, los ataques de animales salvajes, los encuentros con las  tribus indigenas…) que no esta reñido con un estupendo retrato de personajes y una valiente inmersión en los rincones más oscuros del alma humana. En este aspecto, la película se puede ver como un prototipo de “El hombre que pudo reinar”, pero esta última, a pesar de contar con Connery y Caine, (probablemente los actores británicos más cañeros que han existido) y de adaptar a Kipling, no consigue emocionar como la aventura de los buscadores de oro que nos ocupa. Y luego está el final, irónico y descreído, pero a la vez esperanzador. Sería difícil imaginar un cierre mejor para esta película.

En fin, una película estupenda y merecidamente mítica. No tiene perdón que no la haya visto hasta ahora. Así que voy construirme un latigo hecho de celuloide para fustigarme y purgar mis pecados…