Mark Millar es un tío listo.
Quizás demasiado. Triunfó con algunos de los mejores tebeos de la pasada década
(los primeros volúmenes de “Ultimate X-Men” y “The Ultimates” y su arco en “The
Authority”) y se hizo un nombre. Y como de tonto no tiene un pelo,
anticipándose al boom de los superhéroes, se dio cuenta que el negocio estaba
en tener la propiedad sobre los personajes, para venderlos para videojuegos,
muñequitos, camisetas, caramelos, o la madre del cordero de la pasta,
películas. El problema es que, a mí entender, y quitando “Chosen” y el primer
“Kick Ass”, este hombre trabaja mejor sobre personajes ajenos que propios: ahí
están sus citados primeros arcos en el universo Ultimate para corroborarlo, o
también “El viejo Logan”, “The Authority”, “Superman. Hijo del pueblo”. También
ha hecho churros trabajando para las grandes, como el decepcionante ultimo arco
de “The Ultimates”, su(s) prescindible(s) etapa(s) en “Los cuatro fantásticos”
(los ultimatizados, y los de toda la vida también), o la muy tramposa “Civil
War”... Cuando se dedica a creaciones propias, el Millar buen escritor se va de
parranda para dejar paso el Millar publicista, (otra faceta en la que es un
auténtico fenómeno y es que este tío podría vender neveras a los esquimales…),
que siempre está más interesado en llamar la atención de los estudios a base de
lanzar nombres al aire como posibles directores o protagonistas de la futura
adaptación cinematográfica y de provocaciones (pueriles en muchos casos). De
esta vertiente mercantilista de Millar han salido el segundo Kick Ass (bastante
mediocre), y “Nemesis”, en el que se dedicó a fusilar sin gracia y con muchas
estridencias “El caballero oscuro” de Nolan.
Su antepenúltimo (después están
los venideros “The secret service” y “Jupiter´s Legacy”…) invento ha sido ha
sido fusilar la saga “Ocean´s Eleven”, pasándola por su particular matiz
superheroico-gamberro. Y la verdad es que por lo menos en este caso le ha
quedado una cosa simpática y entretenida, más interesada en contar una historia
distraída que en llamar la atención. Como debería ser.
La premisa es simple pero
efectiva. Un supervillano, Johnny Bolt, de nuevo en libertad tras pasar una larga temporada
en el talego, se entera de que su mentor tiene una deuda enorme con un
supervillano mafioso. Y una fecha límite para saldarla antes de pagar con su
cabeza… Para ello recluta un grupo de supervillanos y urde un plan que consiste
en dar el golpe fuera de USA, donde hay superhéroes a tutiplén. Mucho mejor
hacerlo en un sitio donde no haya superheroes ¿Y que mejor país para dar el
golpe que la vieja piel de toro, donde el único que tiene superpoderes parece
ser Barcenas? Pues eso, a España que se vienen.

Del dibujo no he hablado hasta
ahora, pero es que tampoco merece mucho comentario. Leinil Francis Yu ha
mejorado bastante en su narrativa (aun me dan escalofríos de pensar en los
primeros tebeos que leí de este hombre: no había manera de seguir la historia),
pero yo nunca entenderé la fama de estrella de la que goza este dibujante. Aquí
cumple profesionalmente. Y poco más.
Un tebeo divertido, que, si nada
se tuerce, será adaptado al cine por el amiguete Nacho Vigalondo, otro tío que
es puede acabar siendo brillante, pero que mientras nos lo termina de demostrar
(y “Open Windows” pinta que puede ser su confirmación), nos ha ido dejando
claro que, como publicista, nadie puede igualarle. Aquí os dejo con el simpático teaser que
rodó el también amiguete Borja Cobeaga, que ojala consiga también levantar un
proyecto pronto.