La primera entrega de esta nueva entrega del hombre-araña "El asombroso Spider-Man", fue bastante decepcionante y desde luego inferior a lo que hizo Raimi, incluso la muy irregular "Spiderman 3" me parece superior, pero dejó bastante pasta y todos sabemos que eso manda en Hollywood. Así que ahora, dos años después tenemos en cartel "El asombroso Spider-Man 2. El poder de Electro". Cualquier persona sensata se hubiera abstenido de ir al cine, pero uno, que se pasó toda la infancia y la adolescencia deseando ver películas de los superheroes de la Marvel en la gran pantalla, no se puede contener y acaba picando.
A pesar de las fatigas pasadas en la primera entrega, la vida de Peter Parker parece haber mejorado bastante: va a acabar el instituto, su relación con Gwen Stacy va viento en popa, y cada vez disfruta más de ser Spiderman (yo siempre lo he escrito junto y así lo voy a hacer en esta entrada... El blog es mío y lo escribo como quiero.). Pero su pasado más recóndito y varias decisiones erróneas van a volver desde varios frentes poniendole al límite.
Digamoslo desde ya: hemos mejorado bastante con respecto a la primera película. El principal punto positivo es que los responsables han acertado más con el tono de la película, que logra capturar mejor el espíritu del personaje.

Unido con el mejor manejo del humor, está el dramatismo, que también está tratado con soltura. La mayoría de las secuencias de drama funcionan bien, ya sea con Tia May o con Harry Osborn (ambos muy bien defendidos por Sally Field de Dana DeHaan, respetivamente). Y todo el tramo final, marcado por la tragedia, se siente valiente y le da un buen cierre a la película. Y la trama relativa a los padres de Peter, aunque no tiene nada que ver con los tebeos, a mí me ha gustado bastante.

Como habrán notado los más avispados, no he nombrado a aun a Gwen Stacy ni a Electro porque sus secuencias son de lo más flojo de la película. La parte del romance no funcionan, no tanto por los actores, que hacen lo que pueden (a pesar de que, por la edad que aparentan tienen que haber repetido un montón de cursos para seguir aun en el instituto...) si no porque los diálogos, que son bastante tontos. Y los bandazos que va dando su relación no resultan nada creibles... De hecho las secuencias en las que no hablan, como aquella en la que Peter le sigue desde las alturas sin ser visto, funcionan mejor que aquellas en las que se ponen a parlotear como cotorras.
Y lo de Max Dillon/Electro, es complicado. Tiene cosas rídiculas y otras que están entre lo más interesante de la película. Max Dillon penca. Electro Aprueba. El principal problema es que no está bien escrito: su desarrollo de nerd adorador de Spiderman a enemigo numero 1 del Lanzaredes es increible, por mucho que Jamie Foxx le eche ganas. Si el personaje se mantiene en pie es gracias al poder visual que tienen sus secuencias: la presentación del personaje en Times Square es de lo mejor de la película con la idea visuales más brillante de la película, el que Electro se vea reflejado en las pantallas de la famosa plaza, viendo saciada así por momentos su ansia de reconocimiento; y luego el enfrentamiento en la central eléctrica, que funciona bastante bien, aunque los poderes del personaje vengan a ser se convierta en la versión 2.0 del Dr. Manhattan de "Watchmen" (o sea, que tampoco descubren la pólvora...). Y otro aspecto que me gustó mucho es su tema musical, formado por voces susurrantes que martillean la mente del personaje con la supuesta humillación sufrida ante Spiderman. Lo más brillante de la partitura meramente correcta.
En cuanto a la labor del director. Pues viene a ser meramente correcta, como pasa siempre que delegan las superproducciones a directores impersonales: es capaz de coordinar bien la labor de equipo y resolver la papeleta con profesionalidad, pero cuando el guión no da para mucho, no es capaz de suplir esas carencias. Eso sí, sería injusto negarle que sabe imprimier cierto sentido de la maravilla al conjunto (algo que se echaba de menos en la primera entrega) y tiene buenas secuencias además de las citadas, como la de la estación de metro abandonada; la pelea final entre Spiderman y el Duende Verde, con Gwen Stacy de por medio; o la triste pero bella secuencia del paso de las estaciones en el cementerio.
Para acabar el tema de las semillas que se plantan para las películas venideras. Aparece Felicia Hardy, pero la verdad es que tiene muy poca chicha su personaje, y a no ser que se sepa que va a ser La Gata Negra, pasa totalmente inadvertida. Y luego hay menciones visuales a Dr Octopus y a El Buitre aunque tampoco es que quede muy claro. Uno de mis sueños es que adapten la versión que hizo el gran Erik Larsen de estos personajes, uno de mis tebeos Marvel favoritos de todos los tiempos. Pero no veo a Marc Webb adaptando el muy tebeístico estilo de Larsen a los tebeos. Veo mucho más a Raimi o Whedon en esa faena...
En fín que me ha parecido aceptable. No va a cambiar la historia del cine ni del cine de superheroes. Sin embargo es bastante más digna que su predesora. Y por lo menos Spiderman no se va quitando la puñetera máscara cada dos por tres. Un poquito de por favor, por Dios.