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lunes, 23 de septiembre de 2013

Soy un cazador de héroes. Aun no he encontrado ninguno.


Ultimamente estoy leyendo bastantes tebeos. En parte por que me han sancionado con casi dos meses en la biblioteca municipal por entregar un libro tarde, y en parte por que últimamente están publicándose tebeos que merecen mucho la pena: “Saga” de Vaughan y Stapples, “Proyectos Manhattan”, de Hickman y Pitarra, “Ojo de Halcón” de Fraction y Aja, “Daredevil” de Waid y Saame, los trabajos en los mutantes de Bendis y Aaron… Nadie que ame los tebeos se debería estar perdiendo estas series, como son historias que aun están editándose, prefiero no hablar sobre ellas. Hoy de lo que me apetece hablar es de la reedición de “Marshal Law: Miedo y asco” de Pat Mills y Kevin O´Neill.

Este tebeo se editó por primera vez hace 25 años, y como casi todas las obras americanas de superhéroes de esa época, surge a la sombra de las dos obras que cambiaron el devenir de el tebeo superheroico: “Watchmen” y “El regreso del Caballero Oscuro”. Afortunadamente, en lugar de dedicarse a repetir la oscuridad de aquellos tebeos sin ningún criterio algo muy frecuente en aquellos años (“La última cacería de Kraven”, “Batman: Muerte de un petirrojo”…), tomaron un punto de vista más audaz y visionario, pronosticando aquello en lo que se iba convertir el tebeo superheroico en los años venideros (los temibles 90, principalmente…).

Estamos en algún momento del siglo XXI o XXII, en la ciudad de San Futuro, surgida tras que el Big One destrozara toda California. Marshal Law ejerce de agente gubernamental cazador de capas o superhéroes, aunque el dice que “aun no he encontrado a ninguno”. La mayoría de estos superhéroes fueron creados por el Gobierno norteamericano para combatir en una guerra en Centroamérica, para ser abandonados a su suerte después de esto. Los únicos superhéroes que están bien vistos son Espíritu Público y su grupo, que cuentan con el amparo del gobierno y la opinión pública. Marshal esta obsesionado con encontrar el superhéroe que está asesinando a mujeres que visten como la heroína Celeste, actual mujer de Espíritu Público. Durante la investigación iremos conociendo al personaje y veremos como todo no es lo que parece.





Como ya decía es de agradecer que este tebeo no se quede en representar un mundo oscuro y tétrico en el que los superhéroes son auténtico desquiciados, sino que plantea una reflexión, que con el paso de los años, solo ha hecho que tener más valor. Con esta obra en la que los héroes se han ido convirtiendo en monstruos, los autores nos avisan de que eso puede llegar a pasar si se pierde de vista el sentido de la maravilla, la ingenuidad y el absurdo que siempre han caracterizado a los superhéroes. Son muy reveladores los flashbacks en los que Marshal Law recuerda su infancia y su deseo de ser un superhéroe, y como su sueño se fue resquebrajando al ver para lo que los superhombres eran utilizados. También ayuda a establecer esta reflexión el hecho de que Espíritu Público y su grupo son fácilmente identificables como reflejos deformados de Superman y la JLA.







Si solo fuera una idea brillante, esta obra no tendría el status de culto que tiene. Lo que le hace brillar sobre todo es la estupenda labor de los autores. Los guiones de Pat Mills están llenos a la vez de mala uva y de amor por el género, sabiendo manejarse bien en los lugares comunes del género negro, por los que la historia transita frecuentemente. Pero es que además está el alucinante trabajo de Kevin O´Neill, que deja al lector con el culo torcido con su estilo juguetón, detallado y feista, capaz de llenar la viñeta de pequeños chistes y referencias que enriquecen mucho la lectura, sin dejar por ello de tener en todo momento una narrativa muy ajustada, que brilla sobre todo en las batallas.

Ha sido una gran idea recuperar este tebeo. Espero que las ventas funcionen y que sigan recuperando más historias de este personaje, aunque imagino que será algo complicado por el baile de editoriales por el que ha ido pasando la obra. Crucemos los dedos.