miércoles, 15 de febrero de 2017

Almas fracturadas.


Tres adolescentes, Claire, Marcia y Cassey, son son raptadas tras la fiesta de cumpleaños de la primera de ellas por Kevin, un joven afectado por personalidad múltiple, por motivos desconocidos.

Mucho se está hablando de estos días de este película como la resurrección del ultimamente defenestrado Shyamalan, pregonando a los cuatro vientos que esta es su primera película que recupera el pulso desde "Señales" o, para los más radicales, incluso desde "El sexto sentido". Y si bien estoy de acuerdo que se trata de un trabajo estupendo, que seguramente vuelva a dar al realizador indio la posición de poder a la hora de levantar proyectos que tuvo a principio de este siglo, no estoy en absoluto de acuerdo con que haya estado tantos años perdidos. Si uno se libra de los prejuicios y de las modas que se dedica a aupar y a hundir realizadores de la manera más arbitraria, es bastante obvio que a excepción de la infumable "Airbender", todas sus películas tiene algo de interés. Quizás la peor sea "After Earth", a pesar de que el principal motivo de que no funcione es un error de casting flagrante, fruto del peor caso de nepotismo visto en el Hollywood reciente. Afortunadamente con su simpática "La visita" recuperó lo que mejor se le da: historias pequeñas, casi íntimas, basados en referentes populares (tebeos de superheroes, cuentos de hadas...) que les confieren una pátina fantástica, y que lo que que buscan en última instancia es reflexionar (con más o menos fortuna, siendo honestos) sobre temas universales: la incomunicación, la realización, la perdida de la Fé (religiosa o no), el miedo, la familia... Pues este "Múltiple" depura dicha fórmula para acercarse mucho a sus mejores trabajos.

Y eso que un tema como el de la personalidad múltiple tiene bastantes papeletas para caer en el ridículo, bien por una interpretación irrisoria del protagonista, o bien por una puesta en escena deficiente. Por suerte, tanto el protagonista y el realizador logran salir bastante airosos del desafio.

James McAvoy, que ya había demostrado en su carrera la capacidad de reflejar tanto candidez como perversión, ofrece aquí un tour de force que le permite salir airoso de papelones tales como travestirse de una sosias de la señora Rottenmeier o bailar breakdance desde la personalidad de un preadolescente. Si este papel hubiera caido en manos de un, por ejemplo, Jared Leto, seguro que estabamos ante una película muy distinta. Y peor.

Y luego está la estupenda (como casi siempre) puesta en escena de Shyamalan. Como en toda su carrera ,continua siendo un maestro a la hora de crear suspense (en la linea de sus maestros Hitchcock y Spielberg), con momentos como la modélica secuencia del rapto, que trabaja muy bien el punto de vista, o el climax  (y me trajo a la memoria "La mujer pantera", versión Torneur), tenso y clautrofóbico. También sigue siendo muy efectivo a la hora de crear encuadres que definan sus personajes. Hay algunos que saltan más a la vista, como esos planos que reflejan la espiral que asciende a la consulta de la psiquiatra, que quizás pequen de ser demasiado obvios. Pero hay otros aparentemente simples pero más efectivos, como el primer plano en el que aparece Cassey (dignamente defendida por Anna Taylor-Joy, aupada a grandes proyectos tras su intervención en "La bruja") que deja claro que se trata de alguién que se siente fuera de lugar en todo momento. O como mediante la mera distribución de las chicas en el encuadre en la habitación donde se encuentran retenidas, logra explicar tanto la relación que les une como la diferente actitud que tienen en su nueva situación. Y hay en esta película algo completamente nuevo en Shyamalan y es la carnalidad en el más amplio de los sentidos. En el sentido libidinoso del término, están las protagonistas adolescentes que van perdiendo ropa a lo largo de la película. Pero no se queda en el mero afán de enseñar carne tan típico del cine de terror, sino que el indio lo lleva un paso más allá. Dos de estas chicas, van perdiendo ropa
(sexy y a la última moda) conforme se van degradando y despersonalizando a los ojos de su captor, sellando su trágico destino. En el lado opuesto está la tercera de ellas, a la cual perder la ropa (oscura, holgada y un tanto ajada), es decir, al desprenderse de aquello que utiliza para ocultar lo que le avergüenza, logra la salvación. Y siguiendo con la carnalidad, sin entrar en detalles/spoilers es esta película de Shyamalan  más descarnada, y en la que el cuerpo y sus efluvios (cicatrices, sangre, visceras, orina...) juegan un papel más importante.


Sin embargo, en esta película Shyamalan sigue flaqueando en lo que casi siempre suponía el punto débil de sus películas: el guión. En este caso el problema es que el segundo acto se alarga demasiado, llegando un punto en el cual la película se atasca y el realizador no puede más que dar vueltas sobre el mismo tema. Si esta cinta hubiera tenido diez minutos menos (es la cinta más larga de su realizador...) el conjunto se hubiera visto favorecido. Eso sí, hay que reconocer que el libreto tiene por lo menos un apunte que le redime y es el poso melancólico que se va adueñando del relato: aquí el ya imprescindible twist shyamaliano, en lugar de desvelar un dato que haga replantearse todo el relato, ahonda en la tristeza inherente a la situación de los personajes principales, quedando la película casi como un estudio de víctimas de abusos. Todas ellas con un futuro bastante negro por delante además.

Si acaso "La visita" nos había dejado alguna duda, este "Multiple" confirma que Shyamalan no estaba muerto, sino de parranda. Ojala el éxito comercial que está teniendo le permite volver a levantar proyectos como los que cimentaron su fama. Y a la vista del alucinante cameo (yo solté un gritito en el cine) todo apunta a que puede haber retornos celebradísimos en el horizonte.


lunes, 30 de enero de 2017

Guerra en las galaxias.


Hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana, un comando de rebeldes robó los planos que mostraban el punto debil del arma definitiva del Imperio, la Estrella de la Muerte. Esta es su historia.

Y finalmente llegó el primero de los spin-offs del universo Star Wars (hagamos como que las películas de los ewoks nunca existieron...), que a buen seguro fueron el posible filón por el que Disney adquirió Lucasfilms. Y les ha salido la jugada redonda, a la vista de los excelentes resultados económicos obtenidos por este "Rogue One. Una historia de Star Wars". En el campo estrictamente cinematográfico, en cambio, aun les falta bastante para alcanzar las mejores cotas cinematográficas ofrecidas por la saga hasta este momento: "El imperio contrataca" y "La venganza de los Sith". Porque aun no siendo una mala película, la cinta sigue pecando de ese tono impersonal y algo inane que cada vez invade más las franquicias. Y si es que alguno recuerda lo que escribo por aquí (a mí mismo se me olvida en ocasiones...) quizás se alarme ante mi falta de coherencia, ya que hace unos meses defendí "Doctor Extraño" como ejemplo de buen cine impersonal. Y aunque quizás tengan razón, hay dos motivos por los que esa ausencia de personalidad no me parece perdonable aquí.

El primero de ellos es extracinematográfico, pero a mí me molesta un poco. Desde que Disney le pagó a Lucas aquel dineral por sus creaciones (con la noble intención de estrujarlo hasta la última gota...), no se han cansado de repetir que las posibilidades de este universo son infinitas en cuanto a tono y género, y que iban a exprimirlas al máximo. Además, en un ejercicio de audacia, para lograrlo iban a contratar siempre a distintos directores, todos ellos de cierta personalidad, para que les infundieran personalidades diferenciadas a sus propuestas. Sin embargo, a la vista de las injerencias por parte del estudio, y sobre todo,  de los resultados obtenidos por las dos películas vistas hasta ahora, se podían haber ahorrado esa supuesta diferenciación, y centrarse más en insuflar un poco más de imaginación y ritmo a esta reactivación de la saga galáctica por excelencia.

El segundo motivo es ya puramente cinematográfico. Siguiendo con la comparación con "Doctor Extraño", molesta que aquí no ocurra como en aquella, donde todo funcionaba como un mecanismo de relojería, con todos los componentes ajustados con un ritmo endiablado que no caía en ningún momento. La primera mitad de la película es bastante anodina y aburrida, y quizás solo el prologo se salve. La presentación de los personajes es un poco ramplona, y ninguno llega a tener auténtica identidad, más allá de lo que les puede aportar el carisma/buen hacer de interpretes como Diego Luna, Mads Mikelssen o Donnie Yen (mejor pasar por alto un despistadísimo Forest Whitaker, que parece que lleva un disfraz de cierto personaje de "Mad Max. Furia de la carretera"...). Además hay un cierto afán de darle complejidad a la historia, que lo que en realidad hace es que sea un tanto farragosa. Pero hay no acaba la cosa, ya que parece asustarles la posibilidad de que el público se pierda, y para evitarlo optan por una irritante sobreexplicación, tanto de lo ocurrido como de lo que va a ocurrir, sobre todo cierto personaje, que parece haber sido introducido, muy poco sutilmente,
para realizar esta función en la película. También resulta un tanto titubeante el tono de la cinta, que parece tener miedo de abrazar abiertamente un género cinematográfico, lo que no le beneficia en absoluto. Ese misma tibieza se puede aplicar a la aparición de personajes ya vistos en otras entregas de la saga con vistas a engarzar "Rogue One" dentro de la mitología existente. Hay veces en las que eso funciona (el cameo final, o la aparición de Jimmy Smith retomado a Bail Organa...) y otras en las que parece más un peaje  que otra cosa, como es el caso de cierta resurrección digital, que por reiterativa, pierde potencia; o la aparición de Darth Vader. Sobre esta última me gustaría decir que a pesar de que, para delirio de los fans se le dedica una de las mejores escenas de lucha que se han visto de este personaje, su aparición termina por ser bastante prescindible...

Sin embargo, a partir de la muerte de cierto personaje, la película gana en interés y mantiene el tipo hasta el final. Y es que es a partir de este momento es cuando la cinta abraza abiertamente el género bélico, lo que le confiere cierta tono propio dentro de el universo Star Wars y aumenta el interés. Es a partir de este momento cuando la cinta logra los mejores momentos, con una batalla final, a mi parecer muy superior a la que se vio en "El despertar de la fuerza". Aquí Gareth Edwards es capaz de mantener en equilibrio los múltiples platos que ha puesto a girar sin que ninguno llegue a romperse, logrando que funcione tanto la batalla a ras de suelo (con esa impagable imagen de AT-AT en lo que bien podría ser una isla del Pacífico), como la trifulca sideral. Es en este tramo de la película donde el equipo que se nos ha ido presentando torpemente se convierte en lo que tenían que haber sido desde el primer: una versión espacial de "Doce del patíbulo". Es además en este tramo cuando la película va  volviendose más sombría, para culminar en el plano final más melancólico de toda la saga. Porque esta película está presidida por un tono bastante fúnebre, sobre todo en su doblaje en español. Más allá del aciago destino de muchos personajes, que era algo bastante esperable, hay varios apuntes que, obviamente no estaban planeados, pero que hacen de esta película algo bastante más lúgubre de lo esperado. Hablo de detalles como el cameo de la malograda Carrie Fisher (rejuvenecida por la magia digital) o la ausencia de la voz del añorado Constantino Romero en la voz entrecortada de Darth Vader. Y también es justo reconocerle a Gareth Edwards, que a pesar de no lograr reinventar este universo como hizo J.J. Abrams con Star Trek (que no con la saga que hoy nos ocupa...) tiene chispazos de talento más alla de cumplir con funcionalidad el encargo. Y es que al igual que en sus irregulares pero interesantes trabajos previos "Monsters" y "Godzilla", el británico
tiene la capacidad de lograr siempre una o dos imágenes de una belleza siniestra que se quedan grabadas en la retina del espectador: hablo de momentos como los efectos del rayo de la Estrella de la Muerte vistos desde el punto de vista del planeta que lo sufre (toda una novedad en la saga), o ese bello plano de dos protagonistas abrazándose con una explosión de fondo.

Resumiendo: a pesar de que me parece una película bastante más satisfactorio que "El Despertar de la Fuerza" más le vale a Disney que se ponga las pilas con ese "The Last Jedi" para sacar las chispas que este universo puede tener, porque corren el riesgo de que el público se canse de esperar.





domingo, 22 de enero de 2017

Remordimiento y rencor


Susan es una  tratante de arte afincada en Los Angeles. Tiene un apuesto marido y éxito profesional que le permite llevar una vida más que desahogada. Sin embargo, su vida está marcada por el insomnio y la incomunicación con su familia. Todo esto dará un vuelco cuando reciba de una novela que Tony, su primer marido, ha escrito y le ha dedicado a ella.

Seis largos años han pasado desde que Tom Ford nos convenciera a los más escépticos (¡¡¿un diseñador de moda dirigiendo cine?!!) con la estupenda "Un hombre soltero". Y aunque parecía que aquella iba a ser la única incursión de este hombre en el terreno cinematográfico, ahora se ha descolgado con una nueva propuesta, que ahonda en ese universo de apariencias, insatisfacciones, soledad y deseos reprimidos que ya planteaba su opera prima, pero aumentando la apuesta en el plano narrativo.
Y es que si en su primer trabajo convertía el flashback en elemento vertebrador del relato, en esta "Animales Nocturnos" la trama no transcurre en dos, sino en tres planos narrativos. Por un lado está la historia misma, protagonizada por, luego esta la representación de la novela que lee la protagonista, y por último están los flashbacks que la lectura de la novela desempolva en la memoria de la protagonista. Y va a ser este contraste/equivalencia entre el mundo real y la novela lo que brinde los mejores momentos de la película.
La primera característica que salta a la vista es el contraste entre la ambientación de las dos narraciones. Por un lado, la vida que vive Susan es la expresión máxima del estilo minimalista y cool que tanto se persigue hoy en día en muchos ámbitos: espacios formados por cemento y cristal, en los que todo reluce y es nuevo, y no hay lugar para nada más allá de  escasas, aisladas, modernas y, presumiblemente, carísimas personas, objetos de diseño y obras de arte. Además lo poco que se ve del mundo exterior es siempre a través de amplísimos ventanales, que muestran un paisaje que, a pesar de tratarse de la soleada ciudad de Los Angeles, siempre está en penumbra o con una luz mortecina. Por otra parte, en la novela, la trama trascurre en espacios polvorientos, medio desvencijados y azotados por la climatología, como son la agresiva luz del sol o el frío nocturno del desierto. Las personas que lo pueblan son soeces y desaliñadas  y estan  marcadas por el paso del tiempo y la enfermedad. A este respecto hay una secuencia que me trajo a la mente a mi adorado Verhoeven y es el momento en el que vemos al personaje que interpreta Aaron Tyler-Johnson haciendo uso de  un inodoro al aire libre ¡¡¡¿¿¿???!!! que el mismo ha instalado en el porche de su casa. Lo que puede parecer un chiste de mal gusto, en verdad es un poderoso contraste entre los dos mundos: en el mundo de Susan, no vemos a la gente, no ya hacer sus necesidades, sino siquiera comer ni beber nada más allá de sujetar languidamente copas de cualquier sofisticado vino o champan o tazas de cafés de de diseño, como si fueran fantasmas que pasan por el mundo sin dejar ningún rastro. En el descarnado universo de la novela, la gente es dedica a cagar en la puerta de su casa...

Después llama la atención como esta película reivindica la lectura, una actividad que hoy parece más en declive que nunca, como elemento de catarsis, siendo la manera en la que el mundo ficticio se va apropiando de la vida de la protagonista y por consiguiente del mundo real uno de los aciertos de la cinta. Ya la llegada de la novela a manos de la protagonista es del todo premonitoria, ya que el simple hecho de abrir el papel que envuelve las galeradas le genera un corte en la mano, todo un avance de la dolorosa turbulencia emocional que va a desatar en su vida. Así, a través de los flashbacks que el autor va intercalando y que cuentan la relación de Susan y Tony desde sus inicios hasta su ruptura, queda claro que la narración que lee la protagonista no es sino un reflejo deformado y exagerado de los motivos que rompieron su relación: culpabilidad, ambición, cobardía, mentiras, resentimiento... Y a lo largo de la película toda esta idea se ve reforzada por múltiples detalles, como es el hecho de que cuando vemos la puesta en imágenes de la novela, el personaje masculino lo incorpora Jake Gyllenhal, el mismo que interpreta a Tony. Y no solo juega con eso, sino (como bien indicaba el maestro TFV) que la actriz que interpreta a su mujer, Isla Fisher, tiene cierto parecido con Amy Adams (ambas son pelírrojas, menudas y con una edad similar...). Y más adelante tenemos más momentos, como cuando la muerte de una adolescente en la novela, hace que Susan sienta la necesidad de ponerse en contacto con su hija, pero es que ambos el cadaver de la novela y su hija, son visualizadas del mismo modo, abrazadas a un cuerpo desnudo. O el instante en el que uno de los personajes de la novela, se manifiesta dentro de una pantalla en el mundo real, para sobresalto de la protagonista.
Todo esto es sin duda mérito de la puesta en escena de Tom Ford, que mantiene un nivel muy alto, con reminiscencias del melodrama canónico norteamericano (con Sirk y Tenessee Williams a la cabeza), aunque en menor medida que su trabajo previo, y con una actitud cercana a David Lynch. El tejano, no solo logra generar tensión en los momentos necesarios, y desarrolla muy bien los tres planos narrativos, sin que se molesten unos a otros, sino que se confirma (porque era algo que ya apuntaba la citada "Un hombre soltero") como un gran director de actores. Gente como Adams (quizás en el momento más dulce de su carrera hasta ahora...) o Shannon están tan bien como siempre, pero gente tan habitualmente mediocre como Taylor-Johnson ofrece aquí la mejor interpretación que le recuerdo. Algunos podrán tachar la realización de un tanto esteticista (pienso en los excesivos y reitereativos títulos de crédito. una pésima manera de presentar la cinta...), pero aunque quizás algo (muy poco) de eso haya, los ambientes artísticos y banales en los que se desarrolla la película hacen que estos tics se integren bastante bien en la trama y no molesten.

Sin embargo no todo es perfecto, y tengo que reconocer que el guión, que parte de una novela que desconozco de Austin Wright, editada en España como "Tony y Susan" y también como "Tres noches", es, sin ser ningún desastre, el mayor de los problemas. Muchas de sus ideas son interesantísimas,  los personajes resultan creibles, y la pesimista reflexión que plantea sobre la relación entre sufrimiento, mezquindad y creatividad, está bastante lograda. No obstante peca de dos cosas. La primera de ellas es que inicia tramas que luego quedan descolgadas, como lo relativo a la relación de Susan con su actual marido, y sobre todo, con su hija. Está última me molestó bastante, ya que parece que solo ha sido incluida para introducir, un, como ya he citado antes, bellísimo paralelismo visual... Y la segunda y la que más molesta me resultó  la atropellada resolución que se la da a "Animales Nocturnos", la novela: legado un momento parece que esta ya ha cumplido su función, y la resolución de esta se torna absurda y escasamente creíble, desmereciendo un poco el excelente trabajo hecho hasta el momento, que por momentos llegaba a superar en interés a la historia, llamemosla, real.


De la misma manera también es justo reconocer que es en el final cuando la historia de Susan adquiere auténtica relevancia. La secuencia final, es la cristalización ultima de este estudio sobre el rencor, la insatisfacción, la cobardía y las decisiones erroneas, que deja además una amarga reflexión sobre las relaciones de pareja.





Con sus pequeños problemillas, sin duda una de las mejores películas del pasado año. Es una suerte que Tom Ford haya encaminado sus esfuerzos al mundo del cine. Se esperan con ganas más propuestas como esta.


viernes, 13 de enero de 2017

¡¡¡Cumplimos 5 años!!! + Las películas más esperadas de 2017


Pues aunque a un nivel de publicación bastante bajo, o por lo menos mucho más bajo de lo que me gustaría que fuera, aquí estamos cumpliendo nuestro quinto aniversario. Al igual que todos los años agradeceros a todos vuestra presencia y  participación avisar de que intentaré seguir publicando, aunque sean menos cosas. Y sin más preambulos vamos a la lista del cine que más ganas me despierta para este año que entra.

"Abracadabra" de Pablo Berger. Tristemente, este hombre sigue con su ritmo lento a la hora de parir interesantes películas (de "Torremolinos 73" a "Blancanieves" mediaron 9 años y de esta a última a "Abradacabra" 5...) pero la verdad es que ese mimo se nota en sus trabajos. Ojala esta no sea la excepción.

"El bar" y "Perfectos desconocidos" de Alex de La Iglesia. Primera de las dos propuestas de mi bilbaino favorito. Y ojala fueran más. En el primer caso sigue indagando en su interes por los espacios cerrados y seres humanos desconocidos obligados a estar unidos .En el segundo la otra cara, un grupo de amigos que en una cena decide jugar a dejar al resto que accedan a todo lo que ocultan en sus móviles.




"Coco" de Lee Unkrich. La segunda de las dos dosis que va a ofrecer la Pixar este año, (la otra es la mucho menos atractiva "Cars 3") y que gira alrededor del Día de los Muertos mexicano. Muy buena pinta.









"Colossal" de Nacho Vigalondo. Vigalondo nunca me ha terminado de satisfacer con su cine, pero siempre me deja con ganas de más, así que esta mixtura entre "Godzilla" y "Lost in traslation" (así la vende el mismo...) cuenta con mi atención.

"Dunkerque" de Christopher Nolan. La incursión de Nolan en el género bélico narrando una de las derrotas más importantes del bando aliado, no puede dejar de despertar interés. Esperemos que el resultado sea mejor que la interesante pero excesiva "Interestelar".




"Guardianes de la Galaxia. vol 2" de James Gunn. La que a día de hoy es la mejor película del universo Marvel tiene una continuación y hay que verla. Y punto.


"Justice League" de Zack Snyder. Probablemente el último cartucho que le queda a DC para convencer al publico generalizado de que su universo cinematográfico merece la pena tanto como el de Marvel tras la fallida pero interesante "Batman V Superman. Amanecer de la justicia" o la anodina "Escuadrón suicida".



"Kong: Skull Island" de Jordan Vogt-Roberts. Este gorila es una de mis debilidades. Este enfoque parece que va a rehuir de la parte romántico trágico que ofrece el personaje y lo va a acercar al cine bélico para en un futuro enfrentarlo (los universos compartidos lo están copando todo...) con el nuevo "Godzilla" reinventado en el film de Gareth Edwards.



"Kurk" de Thomas Vinterberg. Aunque su propuesta del pasado año "La comuna" ha sido bastante decepcionante, el hecho de que este danés le meta mano al interesante género de submanrinos, siempre va a despertar mi interés.

"Okja" a Bong Joon-ho. Tras la estupenda "The Host", el directo rcoreano vuelve a una película con monstruos, que conociendole seguro que tiene más chicha de la que parece.






"Ready player One" de Steven Spielberg. A pesar de que sus últimas propuestas no me han capturado como sus mejores trabajos, este retorno de Spielberg a la ciencia-ficción pinta muy bien. Sobre todo fiando de todos los que afirman que el libro es una auténtica gozada.


"The Snowman" de Tomas Alfredson. El nuevo thriller del que hace ya seis largos años nos brindó la magistral "El topo". No hay que perderselo.




"T2 Trainspotting" de Danny Boyle. La primera es una de mis películas de cabecera y si bien estoy convencido de que habrán cambiado bastante del estupendo original literario "Porno" en el que se basa, el hecho de reunir al reparto original y poder saber más de Renton y compañía no es algo que se pueda ignorar.




"Under the silver lake"de David Robert Mitchell. Tras la magistral "It follows" este joven realizador vuelve con una película , encuadrada en este ocasión en el cine negro. Muchísismas ganas.


"War of the planet of the apes" de Matt Revees. Llega el tercero y supuestamente último capítulo de estas  magistrales reimaginaciónes (1 y 2) de la saga original. El trailer pinta de lujo.




Y ojala haya muchas más películas inesperadas que nos sorprendan y nos hagan disfrutar.

martes, 3 de enero de 2017

Primer contacto.


Cuando 18 12 naves extraterrestres aterrizan en distintos sitios del mundo, el ejercito norteamericano se pone en contacto con la Dra Louise Parker, lingüsita de fama mundial para intentar comunicarse con ellos.

Que si es la salvación de la ciencia ficción... Que si es la película de la temporada... Que si se trata de una obra maestra... Todo esto se ha dicho de esta "La llegada", y desde luego que los elogios son merecidos, y que se trata de una de las mejores muestras de ciencia ficción que se han visto en una pantalla en bastante tiempo. Pero yo le he encontrado alguna pega que impide que se convierta en la obra maestra que si que era el anterior trabajo de Villeneve "Sicario".

La primera mitad de la película es practicamente ejemplar. Con unas imágenes que nos traen a la memoria al mejor Malick, con escenas domésticas íntimas rodadas en el crepúsculo con cámara en mano (y eso que no la luz de esta cinta no esta a cargo del colaborador habitual de Villeneuve, el siempre genial Roger Deakins...), y una voz que avisa de que hay historias que comienzan por el final, quedamos enganchados como espectadores. Todo lo que sigue está narrado de manera magistral: la triste historia de la hija de la protagonista, la llegada de las naves, el reclutamiento de Michelle por el ejercito, su primer contacto con los alienígenas... Todo funciona a la perfección, pero si hay algo por lo que esta película merece pasar a la Historia es por el acceso a la nave extraterrestre. El ambiente de misterio y tensión de estos momentos está muy bien logrado, pero me parece particularmente brillante la  metáfora visual que supone el salto que dan los personajes para acceder a ella: entrar en contacto con los alienígenas supone un acto de fe y un cambio de concepción mental.
En cambio en la segunda mitad, el ritmo guión no mantiene el nivel, y aunque el final impactante que hace replantearse todo deja buena sensación y le añade complejidad al tema, con el paso de los días, cuando uno piensa un poco sobre ello una vez superada la sorpresa, da la sensación de que no se ha terminado de exprimir todo lo que planteaba.
Da cierta lástima que se desaproveche el potencial de algunas escenas como aquella que implica una bomba. A pesar de que Villeneuve demostró en la citada "Sicario" un gran manejo del suspense, aquí, no sé si achacable a la pereza (lo que me extraña dado al mimo que pone en toda la película) o a que persigue otros objetivos con la película (algo respetable pero también discutible...), desaprovecha una escena que podía haber marcado época en la que a momentos tensos se refiere: no se establece bien la situación inicial del elemento peligroso, ni se marcan los tiempos como debería para sembrar el nerviosismo, y cuando llega el desenlace, aunque este sea espectacular y lo que se nos cuenta si que resulta relevante para la historia y para mostrar la actitud de los extraterrestes, deja una sensación algo insatisfactoria.
En lo relativo al guión, la verdad es que la trama está bastante bien ensamblada, y el realizador le otorga una estructura circular (al igual que la también circular escritura alienigena...) que añade varias lecturas interesantes a la cinta, en lo relativo a la resolución del relato, esa misma sensación agridulce se repite. Si bien las consecuencias de la visita  resultan totalmente trascendentes para la vida de los protagonistas y plantean una reflexión muy interesante y emotiva sobre el libre albedrio y la necesidad de vivir y disfrutar las experiencias más allá del resultado esperado, en lo que se refiere a las consecuencias globales de su llegada a la Tierra, los resultados no son tan satisfactorios. Y es que si nos guiamos unicamente por lo que cuenta la película, no queda nada claro cuales son las secuelas de  la llegada de los extraterrestes, y a pesar del valor de lo que dejan a los terrícolas,  no se ahonda ni un ápice en ello, lo que genera cierta sensación de intrascendencia, como si todo lo que ha pasado quedara en una mera anécdota dentro de la historia de la Humanidad. Y si bien esto sería aceptable si  toda la historia hubiera estado tratado desde un prisma eminentemente intimista, en la película deja de serlo ya que en muchos momentos se llama la atención sobre la respuesta global que genera alrededor de todo el mundo la presencia de los visitantes y cuando todo llega a su fin malamente se le dedican un par de planos al asunto...

Aunque ya he avisado al principio que la película me gustó bastante al leer esto comentarios de lo que no funciona para mí pueda parecer que no me ha gustado "La visita", así que ahora voy a explayarme en todo lo que merece (y mucho) la pena.
La banda sonora, a cargo de el mismo compositor que en "Sicario" Johan Johansson es brillante. Si en la citada película fundía la percusión que sonaba en los momentos de tensión con los latidos del corazón de la protagonista llevado al límite, aquí funde los sonidos con los que se comunican los extraterrestres con la música de tal manera que la presencia de los alienígenas, aunque no estén presentes se hace sentir en todo momento en pantalla.
Los actores resultan todos muy solventes, pero Amy Adams brilla sobresale por encima de todos en el que probablemente sea su gran año, con una nominación al Oscar casi asegurada, sino es por este trabajo, por la interesante "Animales nocturnos" (que si tengo tiempo... comentaré por aquí).
Y lo que creo que es el mayor logro de la película, su excepcional factura visual. Y no es solo cuestión de dinero, ya que al parecer no ha sido una producción cara para lo que se gasta a día de hoy en las producciones hollywoodienses. Y no hablo unicamente de los efectos especiales, que sin buscar ser revolucionarios, son capaces de generar la mezcla de asombro, extrañeza y credibilidad que requiere la trama, sino, sobre todo que  del diseño de producción. La concepción de los alienigenas consigue una mezcla de cotidianedad y extrañeza en todo momento, y eso que no se nos enseñan hasta los compases finales. El aspecto exterior de la
nave, con una forma que recuerda a una semilla resulta bastante novedoso, pero además muy adecuado para lo que necesita la historia. Y el interior no se queda atrás, más allá del ya citado y bellísimo cambio de gravedad, todo en ello tiene un aspecto atávico, y sin mostrar abiertamente vida, la sensación que transmite es la de algo orgánico. El diseño de la escritura alienigena, como ya comenté antes es también estupendo, con esa frases con forma de ouroboros infinito que Mención especial merece la zona en la que se producen los contactos entre los protagonistas y los visitantes, una brillante mezcla de la Caverna de Platón, y como bien apunta el maestro Tomás Fernandez Valentí, una sala de cine, es decir, algo a medio camino entre los sueños y la Iluminación a través del conocimiento.

Una buena película, a ratos muy buena, que podría haber sido aun mejor. Sin duda de lo mejor que va a dar a la ciencia-ficción este año que se va.

Y dado las fechas en las que andamos, aprovecho esta entrada para desear a todos un Feliz 2017.


miércoles, 7 de diciembre de 2016

Preciso misticismo.


El Doctor Stephen (aunque en la versión doblada lo traduzcan misteriosamente como Steven...) Extraño es el mejor neurocirujano de Nueva York. Exitoso y pagado de si mismo, tras sufrir un accidente que le dejara sus manos destrozadas, emprenderá un viaje hasta Nepal que le cambiará su vida, mostrandole realidades que no hubiera sospechado.

La Marvel vuelve con su segunda dosis anual tras la muy resultona "Capitán América: Civil War", para abrir una de las facetas de su universo que aun seguía inexplorada, la místico fantástica, a través del "Dr. Extraño". Si hace diez años hubieran dicho que una de las producciones más esperadas del año iba a ser una protagonizada por un personaje tan bizarro y minoritario como Stephen Extraño, lo hubiera tomado por una broma, pero vivimos tiempos de bonanza para la parroquia marvelita, y por eso ahora tenemos una producción basada en él, plagada de estrellas y con un presupuesto de hordago.

La trama no es que sea muy original, ya que a simple vista queda claro que se trata de una repetición del esquema que pusieron en práctica con "Iron Man": personaje arrogante-brillante-egoista, que a través de una desgracia termina adquiriendo poderes sobrehumanos que le hacen plantearse su actitud vital y cambiar su postura ante los problemas del mundo, y de paso salvarlo.
Imagino que los odiadores del cine superheroico que hayan leído hasta aquí estarán ya afilando loscuchillos: "El cine de superheroes es todo igual". "Todas las películas de Marvel son la misma solo que cambiando los muñecos". "Es una vergüenza que los adultos consuman un cine pensado para preadolescentes"... ¿Y tienen razón? A mi parecer no, como iré comentando luego a la vista de los
 más que correctos resultados de la película. Pero tengo que reconocer que podrían tenerla. Y aquí me voy a detener un poco. Si es que hasta ahora no lo era, el cine de superhéroes, de diez años a esta parte se ha convertido en un género en si mismo, quizás menor, pero un género a fin de cuentas como pueden ser el de catástrofes, el de artes marciales, el de gangsters, la comedia romántica o el slasher. Y como tal tiene sus códigos visuales y fórmulas narrativas que se cumplen en (casi) todas sus muestras. Y a todos se nos pueden atragantar géneros (a mí mismo me pasa con la comedia romántica....) Sin embargo,  como en la cocina, aunque los ingredientes sean los mismos, las cantidades y la preparación van a ser lo que condicione el resultado: no es lo mismo "La noche de Halloween" que "Sé lo que hicisteis el último verano", ni es lo mismo "El hombre tranquilo" que "27 vestidos", ni "La aventura del Poseidón" que "Armagedon"... Que los arboles no nos impidan ver el bosque, y que los géneros no nos hagan despreciar potenciales buenas películas.

Porque a pesar de que los que tachen "Doctor Extraño" de repetitiva e impersonal, no dejen de tener algo de razón, resulta igual de difícil reconocer que Marvel Studios ha perfeccionado la fórmula de sus películas hasta lograr que funcionen como un mecanismo de relojería. Algo frías y mecánicas, quizás, pero precisas y efectivas.

El guión sin ser ningún portento presenta un equilibrio bastante ajustado entre aventuras, fantasía, comedia y drama. Pero no es esa su mayor virtud, sino su concisión, ya que consigue lo que otras películas de origen como la citada "Iron Man" o "Thor" no han logrado, y es un ritmo casi perfecto, que elude el cargar las tintas en el drama a costa de lastrar el ritmo de la película. Aquí todo fluye sin que nada entorpezca el desarrollo de la trama. Aunque es justo reconocer que el haber logrado un elenco de actores excepcionales ha debido de ser de mucha ayuda. Ya que si tienes a gente con Tilda Swinton o Beneditch Cumberbatch, tiene que ser bastante fácil que te saque chispas de cualquier guión. La primera deja con un palmo de narices a todos esos talibanes de la continuidad y el respeto a las fuentes que pusieron el grito en el cielo al ver que El Anciano iba a ser un mujer y encima occidental: el público se la cree desde el primer momento, pero es que además tiene a su cargo la mejor escena de la película, el diálogo bajo la tormenta. Y el segundo, sigue perfeccionando su papel de genio tocapelotas ensayado en  que tanto nos ha hecho disfrutar en "Sherlock" (personaje al que hay una referencia bastante directa...) o "The imitation game"  , incorporando al mejor Stephen Extraño imaginable, que sin duda está destinado a asumir el rol que hasta ahora venía asumiendo Tony Stark en cuanto a personaje carismático y vertebrador de este universo cinematográfico. Y si no, al tiempo. Y bueno, siguiendo con los actores, hay que reconocer que el siempre genial Mads Mikkelsen se esfuerza con su villano, pero la poca chicha del personaje solo permite al danés cumplir y poco más.
En cuanto al aspecto visual, a todos nos vino a la memoria con los primeros trailers la magistral "Origen" (aun hoy el mejor trabajo de Nolan...) y si bien es cierto que las referencias están ahí, a mí la película que más me vino a la mente fue la hoy un tanto injustamente olvidada "Matrix". Todo  el proceso de entrenamiento del protagonista y su descubrimiento de la nueva dimensión trae a la mente en múltiples ocasiones la película de las Wachowski. Todo esto acompañado por la música de Michael Giaccino (que pare, de nuevo, una buena banda sonora, aunque vuelva a escamotearnos esa fanfarrría que este universo se merece para desespero de mi amigo Raymond...) y bañado por la luz de Ben Davis, el iluminador que mejor ha sabido llevar al cine el color de los tebeos sin caer en delirios pop aunque es cierto que el climax de la película es puro Ditko desatado. Y ya que estamos con el climax hay que reconocerle la valentía a los autores de haber permitido un climax tan original y, paradojicamente, tan anticlimático (¡¡la batalla que lo desencadena totalmente ausente de la pantalla!!). Y fijándome en las tres ultimas propuestas de Marvel Studios, "Ant-man", "Capitán América. Civil War" y este "Doctor Extraño", resulta llamativo como tras el hiperbólico final de "Vengadores. La era de Ultrón", están tendiendo más a la contención y a cierto minimalismo (cojase con pinzas que estamos en un blockbuster...) más centrado en lo que esa confrontación final supone para el personaje o la historia que a los fuegos artificiales.
Y siguiendo con esto toca hablar de la labor de Scott Derrickson tras las cámaras. Kevin Feige, que es el mandamás en estos estudios, optó por un realizador que provenía del cine de terror y fantástico para orquestar esta superproducción, presuntamente para resaltar la faceta fantástica de la cinta. Y la verdad es que no lo hace nada mal. No desentona en ningún momento, como ya he ido comentando, y logrando que funcionen muy bien elementos, que quizás no había manejado anteriormente, como los cómicos, con todo lo relativo a la capa, divertidísima, y convertida desde ya en un icono. ¿Que cualquier otro realizador solvente hubiera podido realizarla? Probablemente. Y es que es indudable que todas las películas de Marvel Studios pecan de impersonales, con unicamente dos de sus producciones como "Iron Man 3" o "Guardianes de la galaxia" con algo más de alma de sus realizadores en ellas.

Yo compararía estas cintas con las películas de la serie Bond en cuanto a que se tratan de películas más de productor que de director, y que persiguen siempre ofrecer el mejor entretenimiento posible, triunfando o no en el intento. Quizás ninguna de las dos sagas haya cambiado el lenguaje cinematográfico, pero algunas de ellas si que terminan ocupando un lugar importante en el alma cinéfila de los espectadores. O por lo menos en la mía.


domingo, 30 de octubre de 2016

El sexo fuerte.


Michelle es una mujer de mediana edad que vive en París. De clase alta, empresaria de éxito, fuerte e independiente, su vida dará un vuelco el día que sufra una violación en su propio domicilio de manos de un encapuchado.

Paul Verhoeven es quizás mi director de cabecera, por lo menos entre los que se encuentran en activo. Se trata de uno de mis cinco realizadores favoritos en activo, junto con Spielberg, De Palma, Scorsese y Fincher. Pero entre todos estos, si me fuera la vida en ello y me obligaran a elegir, me quedaría con el holandés. Y eso a pesar de que se trata de un realizador con una carrera irregular, con algunas obras maestras alternadas con películas descompensadas y parcialmente fallidas. Los otros cuatro también ha parido obras endebles, y en ocasiones incluso abiertamente malas, pero Verhoeven pone siempre en su trabajo una pasión, una audacia y una visceralidad que hacen que prefiera sus errores (si, hablo de la reivindicable "Showgirls": "Delicias holandesas" es virtualmente indefendible) a las mejores obras de otros directores con más prédica. El hecho de que todos sus trabajos sean casi siempre juzgados por valores totalmente extracinematográficos (por polémicas derivadas de una visión absolutamente superficial de su trabajo...), no hace más que aumentar mis ganas de reivindicarlo a la mínima que tengo ocasión (este post ya se ha convertido en una de ellas...). Además en todas las entrevistas que he leído de él, que son bastantes, demuestra ser una persona encantadora y con una vida de lo más normal y familiar (lleva casado con su mujer cerca de 50 años y tiene tres hijas, una de ellas adoptada), que no se cansa de repetir cada vez que tiene ocasión que el mundo descarnado que reflejan sus películas es una convención artística, no, como tantas veces se ha pregonado, una puesta en imágenes de sus fantasías sexuales, sádicas y reaccionarias.
Después de toda este alegato, vamos con la obra maestra que es "Elle". Porque sí, el primer trabajo de Verhoeven dentro del cine francés, es una obra maestra de principio a fín. ¿Divertida? A rabiar. ¿Perturbadora? También. ¿Violenta? Bastante ¿Malvada? Muchísimo. Pero obra maestra del primer al último plano.
El primer plano: pantalla en negro mientras oímos jadeos sexuales, golpes y gritos. Lo siguiente que vemos no es, como sería lógico, la agresión, sino un gato (el de la protagonista) que mira impasible la escena. ¿Un coito subido de tono o una violacion? El siguiente plano nos da la respuesta. Vemos por fín a la  victima semidesnuda y tirada en el suelo, mientras el violador, con sangre en su pubis, se sube los calzoncillos y abandona la casa de la víctima, que es la escena del delito. Las siguientes imágenes nos muestran a la víctima recomponiendose la ropa, recogiendo los desperfectos fruto del forcejeo, tomando un vaso de agua y dandose un baño de espuma, en el cual, la sangre que todavía sigue brotando de su sexo, tiñe de rojo la espuma que cubre sus genitales, espuma con la víctima elimina con total parsimonia, casi jugueteando con ella.
Estos escasos cinco minutos son ya en si mismos una lección de cine, sin practicamente diálogos, más allá de tres o cuatro anodinas frases intercambiadas por telefono. ¿Porqué? Iré por partes.
El hecho de dejar la violación en off visual no es, como tantas veces hoy en día un acto de cobardía (Verhoeven nunca lo ha sido) para eludir irritar estómagos sensibles o calificaciones que restrinjan taquilla. Esa pantalla en negro y el posterior plano del gato son la manera en la que el puñetero y genial holandés está sembrando en nosotros la incertidumbre ¿Y si los golpes fueran parte de un extremo y perverso juego sexual? ¿Y si el gato no hiciera nada por defender a su dueña porque ya está curado de todo espanto en lo relativo a la vida afectivo/sexual de su dueña? Y la sucesión de planos posteriores de la protagonista recomponiendo su casa y su cuerpo con pasmosa templanza, amén de la bella y poderosa imagen de la sangre en el baño de espuma, solo hacen que violentar lo que tras semejante agresión espera ver el espectador.
Y a partir de aquí, el genial realizador holandés ya ha sembrado la ambivalencia y la inseguridad en el espectador para el resto del metraje. Porque aunque posteriormente el realizador recupere, sin escatimar un ápice de crudeza (como ya hizo en la "Katy Tippel" o la citada "Showgirls"...) la violación en un flashback, lo que ya conocemos del personaje y el mundo que le rodea, nos pone como espectadores en un terreno resbaladizo en el que no hay certezas narrativas ni morales a las que agarrarse. Este postura al filo del abismo va a ser las que Verhoeven nos va a obligar a mantener a lo largo de todo el metraje.
Así la protagonista de la película Michelle (magistralmente incorporada por Isabelle Huppert) lejos de ser presentada como una victima del traumático hecho vivido que a lo máximo que puede aspirar es a la venganza (según uno de los cánones más asumidos en el cine y en la ficción en general), sufre una suerte de emponderamiento brutal y descarnado. Dicho proceso le hace dejar de lado las, ya antes de la violación, escasas, convenciones sociales que le ataban para dar rienda suelta a todo lo que reprimía. Hay que señalar que este proceso de maduración no debería sorprender al espectador que conozca la filmografía de Paul Verhoeven, ya que hechos traumáticos, principalmente de naturaleza sexual han sido mostrados como espoleta para un violento paso a la madurez en muchas de sus películas: "Katy Tippel", "Viviendo a tope" y en menor medida , "Desafio total", "Showgirls" y "El libro negro". Es fácil ver en esto un reflejo de lo que que vivió el realizador a mediados de los 60, cuando su actual mujer quedó embarazada de manera no deseada y optaron por abortar, lo que le desencadenó un brote psicótico, del que afortunadamente se recuperó y que él afirma que condicionó enormemente su carrera artística.

Volviendo a "Elle", a lo largo de ella, el espectador va siendo testigo de la salida a la luz de casi todos los tabús que nuestra sociedad arrastra: la desorientación que el hombre tiene sobre su rol en la sociedad actual (el ex-marido, pero sobre todo el hijo de la protagonista  y el amante son un ejemplos prístinos, aunque haya más, como los empleados de la empresa de videojuegos que Michelle dirige...); la incomodidad con el rol de madre que muchas mujeres sienten hoy en día (como la propia protagonista, o su odiosa nuera); la sexualidad en l@s ancian@s; la existencia del Mal y su capacidad de perpetuarse como si de un enfermedad genética se tratara en las  familias; la dependencia/subyugación/interés que preside muchas de las relaciones afectivas a día de hoy; la ausencia de valores de la juventud más allá del éxito económico; o el papel del catolicismo como valor en la cultura actual. Hay es nada.

Pero lo mejor de todo esto es que el realizador va desgranando esto como ha sido siempre en su carrera, con mucha mala uva y humor, sin hacer que por esto que las reflexiones pierdan un ápice de mordiente, y sin temor a pasar en una misma secuencia de un humor negrísimo al drama más desaforado. Y no solo eso, sino que además lo hace a través de una puesta en escena basada en los detalles, en la que las imágenes y los diálogos, pese a ser crudos, nunca dejan de insinuar ideas de forma elegante.

Como muestra un botón. Al poco de haber sufrido la violación y de habersela comunicado a su entorno más íntimo, el amante de Michelle, pese a estar al tanto de lo sucedido, le propone practicar sexo, propuesta que ella rechaza argumentado que los genitales aún le duelen a consecuencia de la agresión sufrida. El amante, como opción, le pregunta por la posibilidad de ella le masturbe, a lo que ella accede con total naturalidad, no sin antes poner un papelera bajo los genitales de él, para evitar que el semen  manche la moqueta de su despacho. Lo que podía parecer casi un chiste grosero y sin tacto, que al espectador más perezoso le parecerá una confirmación de la tendencia de Verhoeven al humor de brocha gorda, deviene en una cruda pero muy efectiva demostración del pragmatismo y franqueza de la protagonista frente al sexo y la vida en general.
No voy a seguir desbrozando escenas porque me parecería terrible arruinar esta película a todo aquel que no la haya visto, pero no me puedo resistir a reseñar ese "¿Porque?" que dice un personaje al encarar su destino último, y que bien podría ser la pregunta que el director y el publico se hace ante lo que acaba de presenciar. Y el plano final, ambientado en un cementerio, genial y maliciosamente divertido.
Si a pesar de lo que me he extendido, aun hay alguién leyendo aprovecharé para dejar un ultimo par de reflexiones sobre mi admirado holandés errante.

Cierta parte de la crítica más sesuda tiende a menospreciar (de manera totalmente injustificada) su etapa norteamericana, tachando su producción de esa época como mera trabajo mercenario. Y si bien en ella hay trabajos aunque interesantes algo endebles, como "Showgirls" o "El hombre sin sombra" (que hace aguas en su segunda mitad), no es menos cierto que la solidez narrativa que ha ganado el realizador al realizar este cine más convencional le ha hecho un mejor cineasta: su interesante primera etapa holandesa, adolece de una narrativa un tanto inconexa, más apoyada en el poder de las escenas por separado que en el conjunto de la historia como un todo, lo que hacía que el resultado final acabara resintiendose algo en ocasiones. Sin embargo, tanto "El libro negro" como esta "Elle" demuestran un cuerpo narrativo más sólido, que a mi entender ha sido algo adquirido durante su etapa americana, en la que se apegarse a una narrativa más convencional (si es que el cine de este hombre ha sido alguna convencional). El paso por el "embrutecedor" (notese la ironía...) cine hollywoodiense puede llegar a ser enriquecedor.

Y por último, reivindicar la autoría de este hombre. Esta excelente película esta siendo comparada con Michael Haneke (imagino que el que Huppert, que tanto ha trabajado con el austriaco, invita a ello, poniendoselo fácil a los que valoran las películas desde la pereza...) de manera un tanto peyorativa: como si Verhoeven hubiera realizado una gran película porque se ha acercado a Haneke. Si alguna influencia hay en este película, no sería del sobrevalorado Haneke, sino de los dos genios más grandes que ha dado el cine europeo: Hitchcock y Buñuel. Los ecos de "La ventana indiscreta", "Marnie la ladrona", "Crimen perfecto", "Belle de Jour" o "Ese oscuro objeto de deseo" son bien obvios a nivel argumental. Aunque la mayor influencia de los dos maestros está en el tono, en ese acercamiento descarnado e irónico, preñado de humor malvado a lo más oscuros de nuestra supuestamente civilizada sociedad. y por supuesto en hacer siempre un cine entretenido y que huya de la contemplación y el intelectualismo altivo.

Crucemos los dedos para que, por una vez, se haga justicia y gane el Oscar a mejor película extranjera por esta maravilla, que ha sido seleccionada por Francia como representante. Los premios son meras campañas publicitarias, pero ni que sea solo porque le facilite poner en marcha su nuevo proyecto, merecerá la pena.