jueves, 16 de marzo de 2017

El crepúsculo del superheroe.


 En el año 2029 con los mutantes extintos, Lobezno y Charles Xavier malviven ocultos en el sur de USA escondiendo su condición de mutantes. Sin embargo, la aparición de una niña llamada Laura Kinney, una nueva mutante, hará que su vida de un vuelco, obligandoles enfrentarse a facetas que creían abandonadas.

¡¡¡¡8 años!!!! han hecho falta para que finalmente los espectadores podamos disfrutar con una película de Lobezno en solitario como está mandado.

En la entrada en la que comenté "Lobezno: Inmortal" me quejaba de la falta de ritmo, del guión enrevesado, de la escasa contundencia de la secuencias de acción y de la ausencia de emoción (y a pesar de todo esto, superaba con mucho a la execrable "X-Men Origenes: Lobezno"...). Parece ser que el director y el estudio han tomado nota de estas quejas (que fueron generalizadas: tampoco soy ningún visionario...) y todos esos problemas se han solventado (por lo menos en parte). Mangold y sus colaboradores han puesto manos a la obra para ofrecer una película que mezcla el western crepuscular y la película de carretera plagado de influencias del cine de Clint Eastwood (con "Sin perdón" y "Un mundo perfecto" a la cabeza), los relatos de niños a la huida ("La noche del cazador", "El señor de las moscas"...) y "Los niños del Brasil" con ese villano manipulador genético interpretado por Richard E. Grant, que gasta gabardina con resonancias nazis.

El guión de la película es sencillo y efectivo. Bastante predecible, pero efectivo. Plagado, como ya he comentado de referencias implícitas y explicitas, tanto visuales como argumentales, al western, la historia deja claro desde el primer momento los derroteros por los que se va a desarrollar. Sin embargo la película sabe jugar con ello, evitando en todo momento jugar al giro sorprendente-pero-vacio y aprovechando esta predecibilidad para reforzar el tono trágico-fatalista del relato. También han entendido a la perfección que uno de los puntales necesario para que esta película funcionara era la implicación del público con los personajes, y en
consecuencia, se han esmerado en dotar al relato de emoción, trabajando la dinámica de relación de esa familia disfuncional que constituyen Logan, Xavier y Laura (el realizador dice haberse inspirado en la deliciosa "Pequeña Miss Sunshine": tampoco hay que pasarse...). Además la película aporta, de manera inesperada y bastante sutil, ciertas reflexiones sobre el paso del tiempo y sus consecuencias. Ahí están esas peleas que mantiene Logan con su reverso oscuro, lo que el habría sido si no hubiera dado con Xavier y la Patrulla-X. También es interesante la reflexión que planea sobre el peso de la leyenda, con esos tebeos que reflejan las aventuras de los mutantes, y que los mutantes toman como el mapa hacia su objetivo. Sin embargo el guión tampoco es perfecto, ya que se dedica a ir diseminando pistas que quedan en nada: la inexplicada enfermedad degenerativa de Xavier; la desaparición de los mutantes y el incidente de Westchester (que los que leímos la historia "El viejo Logan" conocemos en toda su sangrienta realidad...). Esto unido a cosas como los abundantes tacos que se sueltan en la película hace que uno dude si la tan anunciada contundencia y dureza de la película no será tendrá más de pose-de-mira-que-malote-soy que de auténtica actitud. Eso explicaría que hechos tan oscuros como el incidente Westchester queden en una mera mención: el cine de superheroes si que esta preparado para tacos y desmembramientos, pero más allá de eso, no se puede indagar en la esencia violenta del personaje.


En lo que a la realización de la película se refiere, la tónica que se sigue es la misma: la de una corrección, en general notable, pero en ocasiones anodina. No se le puede echar nada en cara y hay algunos buenos momentos, como el incidente en la carretera con los caballos y la velada posterior, o la secuencia final, muy bien rodada. De la tan comentada violencia del largometraje, desde luego que ha aumentado considerablemente, y es la primera vez que se ven explicitamente los resultados de las refriegas cada vez que Lobezno saca sus garras: desmembramientos, cortes, empalamientos, decapitaciones... Pero pesar de todo esto, la película se siente por momentos demasiado estudiada y medida,  tanto que resulta casi encorsetada. Las peleas están bien ejecutadas, pero están tan milimetradas, que pierden toda sensación de urgencia o sorpresa que hubieran necesitado. Me quedo con la masacre que lleva a cabo Lobezno en la Escuela en "X-Men 2" (aun hoy la mejor entrega de todo el universo mutante), mucho más contudente y emocionante pese a ser menos explícita.

En cuanto al papel que juega la película como despedida de Hugh Jackman, la película es inmaculada demostrando un compromiso a muerte (y perdón por el chiste) al personaje al que le debe su carrera..El actor está tan bien como siempre e incluso amplia los registros que había presentado anteriormente tanto a nivel cómico como dramático. Aunque es una pena que el actor abandone el mutante canadiense (lastima me da el pobre actor que tenga que defenderlo en las películas venideras...), el librarse de  sombra quizás haga que se tengan más en cuenta las  tremendas capacidades actorales de este hombre. Y no sería justo olvidar la, como siempre, excelente labor de Patrick Stewart como Xavier en su adiós al personaje.

En cuanto al uso de la música de Johnny Cash, aunque sea algo anecdótico, me voy a extender un poco sobre ello. El trailer de "Logan" quedó tan poderoso por que usó  la maravillosa versión del "Hurt" de Nine Inch Nails que Cash hizo para la cuarta entrega (mi favorita) de las American Recordings: basta con verlo sin sonido para darse cuenta que el trailer tampoco es para tanto. En la película suena Cash en los títulos finales, con otra canción de ese mismo disco, en este caso la que lo abre, "The man comes around", la mejor canción imaginable para acompañar el apocalipsis ya usada en "Amanecer de los muertos" o "Matalos suavemente".  Usar música de Johnny Cash, sobre todo de "American Recordings", tiene algo de facilón, porque como dejo claro el citado trailer, es capaz de añadir aliento épico-crepuscular a cualquier imagen que acompañe. Sin embargo, si alguien tiene derecho a usarlas, ese es James Mangold. Nadie puede negar que él es el responsable, con su biopic de Cash "En la cuerda floja", que a día de hoy es aun su mejor trabajo, de la revalorización y difusión de la obra del Hombre de Negro (siendo yo uno de los afortunados que lo profundizó en su obra por gracias a él).




Como decía al inicio, por fín hemos recibido la película que James Hewitt se merecía, pero de ahí a decir que es una obra maestra y una de las mejores películas de superheroes jamas realizadas hay un trecho, ya que ni siquiera se trata de la mejor película de los mutantes. En mi Olimpo superheroíco-filmico constituido por "El Protegido", "Spiderman 2", "X-Men 2", "El Caballero Oscuro", "Watchmen" y "Guardianes de la Galaxia" no hay hueco para ella. Si la hubiera dirigido, por ejemplo, un Walter Hill o un John McTiernan entonados, quizás sí. Pero a Mangold le falta bastante para ser ellos...


lunes, 6 de marzo de 2017

El camino hacia los sueños.


Mia Dolan es una  camarera aspirante a actriz que vive en Los Angeles, acumulando castings fallidos. Sebastian Wilder es un músico de jazz que ansía con abrir su propio local de jazz, pero al que su desmedido amor por esta música pone siempre en dificultades para llegar a fin de mes. El destino les juntará para convertirles en una pareja con el destino marcado por la música y el cine.

El musical es un género tozudo, mil veces enterrado y otras tantas resucitado, que cada cierto tiempo desde que dejó de ser la estrella de la taquilla mundial (es decir desde los 60), da un puñetazo en la mesa demostrando que aun tiene algo que aportar.  En cada década ha habido, al menos, una película de este género  que recibe todas las bendiciones de crítica y premios y/o arrasa en taquilla: en los 70 fueron "Cabaret", "Grease" y "Fiebre del sábado noche"; en los 80 "Dirty Dancing", "Corazonada",  "Flashdance" y "Footloose"; en los 90 "El Rey León" y "La Bella y la Bestia"; y en los 2000 "Moulin Rouge" y "Chicago". A la década actual le faltaba su musical de cabecera y ese va a ser "La La Land. La ciudad de las estrellas".

A primera vista (aunque conforme avanza la película se verá solo que parcialmente), la película es todo un homenaje a esos musicales canónicos de los años 40 y 50. Ya desde los primeros compases presume de estar rodada en el formato hollywoodiense por excelencia, el Cinemascope. El guión sigue la estructura típica de las películas: chico conoce chica, chico seduce a chica cantando, chico pierde chica... El diseño de producción y las localizaciones rememoran en todo momento a estas películas de la época dorada, cuando nadie había mostrado aun el lado oscuro del sueño de triunfar en el Cine. Y la realización de bastantes de los números sigue, aparentemente, las normas de aquella época: estilizadas, clásicas y bucólicas. Pero como he dicho, este sumisión a los cánones del musical clásico es solo aparente. Y es que al contrario de aquellos, en los que el montaje afinaba todo para que no hubiera lugar a la más mínima imperfección, aquí el realizador opta por un estilo totalmente
  opuesto: el plano secuencia para representar todo el número musical. Y no lo hace solo por afán exhibicionista del realizador y del director de fotografía, sino que esta absoluta ausencia de cortes hace que los números sean más espontáneos y orgánicos, lo que les da una autenticidad que va alejando la propuesta de los citados musicales clásicos. A este distanciamiento ayuda también el hecho de que la pareja de  protagonistas, aunque cumplidores (más Emma Stone que Ryan Gosling, que hace lo que puede...), esta bastante lejos de ser virtuosos, lo que les da una pátina de realismo, un poco como pasaba con "Todos dicen I Love You" de Woody Allen, que lo aparta también de la perfección de aquellos musicales.

Y es que es cuando la historia deja de ser tan bucólica y se plantea el conflicto entre la realidad y los anhelos de sus protagonistas, la citada época dorada del musical deja de ser la referencia, y "La la land" se acerca más a las obras de Bob Fosse.  Al igual que en la obra de este hombre,  los números musicales pasan a ser fugas del subconsciente que representan los sentimientos/miedos más íntimos de los personajes. A partir de este momento es cuando la trama toma un tono menos optimista, y más, por decirlo alguna manera, introvertido. El espectáculo queda de lado:  las coreografías se hacen muchos menos vistosas o desaparecen, y las canciones tienen un trasfondo más triste.
Y así se mantiene la película hasta el momento final que es el que estas dos tendencias eclosionan para ofrecernos una bellísima secuencia optimista que no lo es, ya que lo que nos narra no es lo que realmente sucedió, sino como hubiera sido si todo hubiera sido tan perfecto como en, efectivamente, los musicales del Hollywood. Así el realizador rinde pleitesía a los musicales pretéritos, pero le da un vuelco magistral para mostrar que todo tiene un coste en esta vida, y que nunca nada es tan perfecto como nos gustaría. Vuelco, que por una de esas casualidades cósmicas de la vida, ha tenido su reflejo en los resultados de los Oscars, con sorpresa delirante y sabor agridulce, como la película.

La labor de Chazelle como ya he ido comentando, es más que estimable, ya que logra amalgamar toda la tradición musical previa para a la vez darle su propia personalidad y relevancia. En cuanto al guión demuestra valor a la hora de ser capaz de corromper los cánones marcados y dejar de lado (un poco) el final feliz. Los números musicales funcionan bastante bien, sobre todo el primero (que queda inscrito desde ya en la historia del cine musical) y el último que funciona como espejo deformado de este. El hecho de que se trate de un musical no significa que se descuiden las secuencias no musicales, con momentos de comedia (la fiesta ochentera) y drama (la tensa discusión durante la cena) bastante bien resueltos. Además el realizador tiene el cuidado de seguir mostrando la importancia de la música en estas secuencias, salvandolas de ser meros ensambles entres las secuencias musicales. Quizás en lo que si que se podría haber esforzado más en la elaboración de las canciones, dignas en general y con alguna melodía destaca, pero incapaces de trascender más allá de la película, como pasa con los mejores musicales. O por lo menos con lo que más me gustan.

De cualquier manera una estupenda película, que sabe invocar a sus referentes sin caer en el mimetismo y agradar sin caer en la complacencia servil. No es poco.



domingo, 26 de febrero de 2017

Nuestra quiniela 2017



Como todos los año antes de los Oscars, los dos creadores de este blog, hacemos nuestra apuesta por los premios, con comida/cena como recompensa para aquel que más acierte. También es cierto cada vez vamos justos de tiempo, y como sigamos así, quizás el año que viene publiquemos nuestra apuesta después de la entrega... Pero bueno, nuestra vida da para lo que da. Allá vamos.

MEJOR PELÍCULA
"La La Land. La ciudad de las estrellas" (Gata con gafas y León)

MEJOR DIRECTOR
Damien Chazelle por "La La Land. La ciudad de las estrellas" (Gata con gafas y León)


MEJOR ACTRIZ
Emma Stone por "La La Land. La ciudad de las estrellas" (Gata con gafas)
Isabelle Huppert por "Elle" (León)

MEJOR ACTOR
Denzel Washington por "Fences" (Gata con gafas)
Cassey Affleck por "Manchester frente al mar" (León)

MEJOR ACTRIZ DE REPARTO
Viola Davis por "Fences" (Gata con gafas y León)

MEJOR ACTOR DE REPARTO
Mahershala Ali por "Moonlight" (Gata con gafas y León)

MEJOR PELICULA DE ANIMACIÓN
"Vaiana" (Gata con gafas)
"Kubo y las dos cuerdas mágicas" (León)

MEJOR GUIÓN ORIGINAL
Kenneth Lonergan por "Manchester frente al mar" (Gata con gafas y León)

MEJOR GUIÓN ADAPTADO
Barry Jenkins y Tarrel Alvin McCraney por "Moonlight" (Gata con gafas)
August Wilson por "Moonlight" (León)

MEJOR PELÍCULA DE HABLA NO INGLESA
"Tonni Erdman" por Alemania


ACTUALIZACIÓN 27/2/2017
Bueno, pues después de una ceremonia que ha dejado a todo el planeta con la boca abierta, con giro sorpresa digno de Shyamalan, es el momento de reconocer que...¡¡¡hemos empatado!!! Así que habrá que ir a comer/cenar y pagar a medias. Ahora solo nos falta ver "Moonlight" a ver si merece la pena.
Seguro que el año próximo la ceremonia no da tanto que hablar

miércoles, 15 de febrero de 2017

Almas fracturadas.


Tres adolescentes, Claire, Marcia y Cassey, son son raptadas tras la fiesta de cumpleaños de la primera de ellas por Kevin, un joven afectado por personalidad múltiple, por motivos desconocidos.

Mucho se está hablando de estos días de este película como la resurrección del ultimamente defenestrado Shyamalan, pregonando a los cuatro vientos que esta es su primera película que recupera el pulso desde "Señales" o, para los más radicales, incluso desde "El sexto sentido". Y si bien estoy de acuerdo que se trata de un trabajo estupendo, que seguramente vuelva a dar al realizador indio la posición de poder a la hora de levantar proyectos que tuvo a principio de este siglo, no estoy en absoluto de acuerdo con que haya estado tantos años perdidos. Si uno se libra de los prejuicios y de las modas que se dedica a aupar y a hundir realizadores de la manera más arbitraria, es bastante obvio que a excepción de la infumable "Airbender", todas sus películas tiene algo de interés. Quizás la peor sea "After Earth", a pesar de que el principal motivo de que no funcione es un error de casting flagrante, fruto del peor caso de nepotismo visto en el Hollywood reciente. Afortunadamente con su simpática "La visita" recuperó lo que mejor se le da: historias pequeñas, casi íntimas, basados en referentes populares (tebeos de superheroes, cuentos de hadas...) que les confieren una pátina fantástica, y que lo que que buscan en última instancia es reflexionar (con más o menos fortuna, siendo honestos) sobre temas universales: la incomunicación, la realización, la perdida de la Fé (religiosa o no), el miedo, la familia... Pues este "Múltiple" depura dicha fórmula para acercarse mucho a sus mejores trabajos.

Y eso que un tema como el de la personalidad múltiple tiene bastantes papeletas para caer en el ridículo, bien por una interpretación irrisoria del protagonista, o bien por una puesta en escena deficiente. Por suerte, tanto el protagonista y el realizador logran salir bastante airosos del desafio.

James McAvoy, que ya había demostrado en su carrera la capacidad de reflejar tanto candidez como perversión, ofrece aquí un tour de force que le permite salir airoso de papelones tales como travestirse de una sosias de la señora Rottenmeier o bailar breakdance desde la personalidad de un preadolescente. Si este papel hubiera caido en manos de un, por ejemplo, Jared Leto, seguro que estabamos ante una película muy distinta. Y peor.

Y luego está la estupenda (como casi siempre) puesta en escena de Shyamalan. Como en toda su carrera ,continua siendo un maestro a la hora de crear suspense (en la linea de sus maestros Hitchcock y Spielberg), con momentos como la modélica secuencia del rapto, que trabaja muy bien el punto de vista, o el climax  (y me trajo a la memoria "La mujer pantera", versión Torneur), tenso y clautrofóbico. También sigue siendo muy efectivo a la hora de crear encuadres que definan sus personajes. Hay algunos que saltan más a la vista, como esos planos que reflejan la espiral que asciende a la consulta de la psiquiatra, que quizás pequen de ser demasiado obvios. Pero hay otros aparentemente simples pero más efectivos, como el primer plano en el que aparece Cassey (dignamente defendida por Anna Taylor-Joy, aupada a grandes proyectos tras su intervención en "La bruja") que deja claro que se trata de alguién que se siente fuera de lugar en todo momento. O como mediante la mera distribución de las chicas en el encuadre en la habitación donde se encuentran retenidas, logra explicar tanto la relación que les une como la diferente actitud que tienen en su nueva situación. Y hay en esta película algo completamente nuevo en Shyamalan y es la carnalidad en el más amplio de los sentidos. En el sentido libidinoso del término, están las protagonistas adolescentes que van perdiendo ropa a lo largo de la película. Pero no se queda en el mero afán de enseñar carne tan típico del cine de terror, sino que el indio lo lleva un paso más allá. Dos de estas chicas, van perdiendo ropa
(sexy y a la última moda) conforme se van degradando y despersonalizando a los ojos de su captor, sellando su trágico destino. En el lado opuesto está la tercera de ellas, a la cual perder la ropa (oscura, holgada y un tanto ajada), es decir, al desprenderse de aquello que utiliza para ocultar lo que le avergüenza, logra la salvación. Y siguiendo con la carnalidad, sin entrar en detalles/spoilers es esta película de Shyamalan  más descarnada, y en la que el cuerpo y sus efluvios (cicatrices, sangre, visceras, orina...) juegan un papel más importante.


Sin embargo, en esta película Shyamalan sigue flaqueando en lo que casi siempre suponía el punto débil de sus películas: el guión. En este caso el problema es que el segundo acto se alarga demasiado, llegando un punto en el cual la película se atasca y el realizador no puede más que dar vueltas sobre el mismo tema. Si esta cinta hubiera tenido diez minutos menos (es la cinta más larga de su realizador...) el conjunto se hubiera visto favorecido. Eso sí, hay que reconocer que el libreto tiene por lo menos un apunte que le redime y es el poso melancólico que se va adueñando del relato: aquí el ya imprescindible twist shyamaliano, en lugar de desvelar un dato que haga replantearse todo el relato, ahonda en la tristeza inherente a la situación de los personajes principales, quedando la película casi como un estudio de víctimas de abusos. Todas ellas con un futuro bastante negro por delante además.

Si acaso "La visita" nos había dejado alguna duda, este "Multiple" confirma que Shyamalan no estaba muerto, sino de parranda. Ojala el éxito comercial que está teniendo le permite volver a levantar proyectos como los que cimentaron su fama. Y a la vista del alucinante cameo (yo solté un gritito en el cine) todo apunta a que puede haber retornos celebradísimos en el horizonte.


lunes, 30 de enero de 2017

Guerra en las galaxias.


Hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana, un comando de rebeldes robó los planos que mostraban el punto debil del arma definitiva del Imperio, la Estrella de la Muerte. Esta es su historia.

Y finalmente llegó el primero de los spin-offs del universo Star Wars (hagamos como que las películas de los ewoks nunca existieron...), que a buen seguro fueron el posible filón por el que Disney adquirió Lucasfilms. Y les ha salido la jugada redonda, a la vista de los excelentes resultados económicos obtenidos por este "Rogue One. Una historia de Star Wars". En el campo estrictamente cinematográfico, en cambio, aun les falta bastante para alcanzar las mejores cotas cinematográficas ofrecidas por la saga hasta este momento: "El imperio contrataca" y "La venganza de los Sith". Porque aun no siendo una mala película, la cinta sigue pecando de ese tono impersonal y algo inane que cada vez invade más las franquicias. Y si es que alguno recuerda lo que escribo por aquí (a mí mismo se me olvida en ocasiones...) quizás se alarme ante mi falta de coherencia, ya que hace unos meses defendí "Doctor Extraño" como ejemplo de buen cine impersonal. Y aunque quizás tengan razón, hay dos motivos por los que esa ausencia de personalidad no me parece perdonable aquí.

El primero de ellos es extracinematográfico, pero a mí me molesta un poco. Desde que Disney le pagó a Lucas aquel dineral por sus creaciones (con la noble intención de estrujarlo hasta la última gota...), no se han cansado de repetir que las posibilidades de este universo son infinitas en cuanto a tono y género, y que iban a exprimirlas al máximo. Además, en un ejercicio de audacia, para lograrlo iban a contratar siempre a distintos directores, todos ellos de cierta personalidad, para que les infundieran personalidades diferenciadas a sus propuestas. Sin embargo, a la vista de las injerencias por parte del estudio, y sobre todo,  de los resultados obtenidos por las dos películas vistas hasta ahora, se podían haber ahorrado esa supuesta diferenciación, y centrarse más en insuflar un poco más de imaginación y ritmo a esta reactivación de la saga galáctica por excelencia.

El segundo motivo es ya puramente cinematográfico. Siguiendo con la comparación con "Doctor Extraño", molesta que aquí no ocurra como en aquella, donde todo funcionaba como un mecanismo de relojería, con todos los componentes ajustados con un ritmo endiablado que no caía en ningún momento. La primera mitad de la película es bastante anodina y aburrida, y quizás solo el prologo se salve. La presentación de los personajes es un poco ramplona, y ninguno llega a tener auténtica identidad, más allá de lo que les puede aportar el carisma/buen hacer de interpretes como Diego Luna, Mads Mikelssen o Donnie Yen (mejor pasar por alto un despistadísimo Forest Whitaker, que parece que lleva un disfraz de cierto personaje de "Mad Max. Furia de la carretera"...). Además hay un cierto afán de darle complejidad a la historia, que lo que en realidad hace es que sea un tanto farragosa. Pero hay no acaba la cosa, ya que parece asustarles la posibilidad de que el público se pierda, y para evitarlo optan por una irritante sobreexplicación, tanto de lo ocurrido como de lo que va a ocurrir, sobre todo cierto personaje, que parece haber sido introducido, muy poco sutilmente,
para realizar esta función en la película. También resulta un tanto titubeante el tono de la cinta, que parece tener miedo de abrazar abiertamente un género cinematográfico, lo que no le beneficia en absoluto. Ese misma tibieza se puede aplicar a la aparición de personajes ya vistos en otras entregas de la saga con vistas a engarzar "Rogue One" dentro de la mitología existente. Hay veces en las que eso funciona (el cameo final, o la aparición de Jimmy Smith retomado a Bail Organa...) y otras en las que parece más un peaje  que otra cosa, como es el caso de cierta resurrección digital, que por reiterativa, pierde potencia; o la aparición de Darth Vader. Sobre esta última me gustaría decir que a pesar de que, para delirio de los fans se le dedica una de las mejores escenas de lucha que se han visto de este personaje, su aparición termina por ser bastante prescindible...

Sin embargo, a partir de la muerte de cierto personaje, la película gana en interés y mantiene el tipo hasta el final. Y es que es a partir de este momento es cuando la cinta abraza abiertamente el género bélico, lo que le confiere cierta tono propio dentro de el universo Star Wars y aumenta el interés. Es a partir de este momento cuando la cinta logra los mejores momentos, con una batalla final, a mi parecer muy superior a la que se vio en "El despertar de la fuerza". Aquí Gareth Edwards es capaz de mantener en equilibrio los múltiples platos que ha puesto a girar sin que ninguno llegue a romperse, logrando que funcione tanto la batalla a ras de suelo (con esa impagable imagen de AT-AT en lo que bien podría ser una isla del Pacífico), como la trifulca sideral. Es en este tramo de la película donde el equipo que se nos ha ido presentando torpemente se convierte en lo que tenían que haber sido desde el primer: una versión espacial de "Doce del patíbulo". Es además en este tramo cuando la película va  volviendose más sombría, para culminar en el plano final más melancólico de toda la saga. Porque esta película está presidida por un tono bastante fúnebre, sobre todo en su doblaje en español. Más allá del aciago destino de muchos personajes, que era algo bastante esperable, hay varios apuntes que, obviamente no estaban planeados, pero que hacen de esta película algo bastante más lúgubre de lo esperado. Hablo de detalles como el cameo de la malograda Carrie Fisher (rejuvenecida por la magia digital) o la ausencia de la voz del añorado Constantino Romero en la voz entrecortada de Darth Vader. Y también es justo reconocerle a Gareth Edwards, que a pesar de no lograr reinventar este universo como hizo J.J. Abrams con Star Trek (que no con la saga que hoy nos ocupa...) tiene chispazos de talento más alla de cumplir con funcionalidad el encargo. Y es que al igual que en sus irregulares pero interesantes trabajos previos "Monsters" y "Godzilla", el británico
tiene la capacidad de lograr siempre una o dos imágenes de una belleza siniestra que se quedan grabadas en la retina del espectador: hablo de momentos como los efectos del rayo de la Estrella de la Muerte vistos desde el punto de vista del planeta que lo sufre (toda una novedad en la saga), o ese bello plano de dos protagonistas abrazándose con una explosión de fondo.

Resumiendo: a pesar de que me parece una película bastante más satisfactorio que "El Despertar de la Fuerza" más le vale a Disney que se ponga las pilas con ese "The Last Jedi" para sacar las chispas que este universo puede tener, porque corren el riesgo de que el público se canse de esperar.





domingo, 22 de enero de 2017

Remordimiento y rencor


Susan es una  tratante de arte afincada en Los Angeles. Tiene un apuesto marido y éxito profesional que le permite llevar una vida más que desahogada. Sin embargo, su vida está marcada por el insomnio y la incomunicación con su familia. Todo esto dará un vuelco cuando reciba de una novela que Tony, su primer marido, ha escrito y le ha dedicado a ella.

Seis largos años han pasado desde que Tom Ford nos convenciera a los más escépticos (¡¡¿un diseñador de moda dirigiendo cine?!!) con la estupenda "Un hombre soltero". Y aunque parecía que aquella iba a ser la única incursión de este hombre en el terreno cinematográfico, ahora se ha descolgado con una nueva propuesta, que ahonda en ese universo de apariencias, insatisfacciones, soledad y deseos reprimidos que ya planteaba su opera prima, pero aumentando la apuesta en el plano narrativo.
Y es que si en su primer trabajo convertía el flashback en elemento vertebrador del relato, en esta "Animales Nocturnos" la trama no transcurre en dos, sino en tres planos narrativos. Por un lado está la historia misma, protagonizada por, luego esta la representación de la novela que lee la protagonista, y por último están los flashbacks que la lectura de la novela desempolva en la memoria de la protagonista. Y va a ser este contraste/equivalencia entre el mundo real y la novela lo que brinde los mejores momentos de la película.
La primera característica que salta a la vista es el contraste entre la ambientación de las dos narraciones. Por un lado, la vida que vive Susan es la expresión máxima del estilo minimalista y cool que tanto se persigue hoy en día en muchos ámbitos: espacios formados por cemento y cristal, en los que todo reluce y es nuevo, y no hay lugar para nada más allá de  escasas, aisladas, modernas y, presumiblemente, carísimas personas, objetos de diseño y obras de arte. Además lo poco que se ve del mundo exterior es siempre a través de amplísimos ventanales, que muestran un paisaje que, a pesar de tratarse de la soleada ciudad de Los Angeles, siempre está en penumbra o con una luz mortecina. Por otra parte, en la novela, la trama trascurre en espacios polvorientos, medio desvencijados y azotados por la climatología, como son la agresiva luz del sol o el frío nocturno del desierto. Las personas que lo pueblan son soeces y desaliñadas  y estan  marcadas por el paso del tiempo y la enfermedad. A este respecto hay una secuencia que me trajo a la mente a mi adorado Verhoeven y es el momento en el que vemos al personaje que interpreta Aaron Tyler-Johnson haciendo uso de  un inodoro al aire libre ¡¡¡¿¿¿???!!! que el mismo ha instalado en el porche de su casa. Lo que puede parecer un chiste de mal gusto, en verdad es un poderoso contraste entre los dos mundos: en el mundo de Susan, no vemos a la gente, no ya hacer sus necesidades, sino siquiera comer ni beber nada más allá de sujetar languidamente copas de cualquier sofisticado vino o champan o tazas de cafés de de diseño, como si fueran fantasmas que pasan por el mundo sin dejar ningún rastro. En el descarnado universo de la novela, la gente es dedica a cagar en la puerta de su casa...

Después llama la atención como esta película reivindica la lectura, una actividad que hoy parece más en declive que nunca, como elemento de catarsis, siendo la manera en la que el mundo ficticio se va apropiando de la vida de la protagonista y por consiguiente del mundo real uno de los aciertos de la cinta. Ya la llegada de la novela a manos de la protagonista es del todo premonitoria, ya que el simple hecho de abrir el papel que envuelve las galeradas le genera un corte en la mano, todo un avance de la dolorosa turbulencia emocional que va a desatar en su vida. Así, a través de los flashbacks que el autor va intercalando y que cuentan la relación de Susan y Tony desde sus inicios hasta su ruptura, queda claro que la narración que lee la protagonista no es sino un reflejo deformado y exagerado de los motivos que rompieron su relación: culpabilidad, ambición, cobardía, mentiras, resentimiento... Y a lo largo de la película toda esta idea se ve reforzada por múltiples detalles, como es el hecho de que cuando vemos la puesta en imágenes de la novela, el personaje masculino lo incorpora Jake Gyllenhal, el mismo que interpreta a Tony. Y no solo juega con eso, sino (como bien indicaba el maestro TFV) que la actriz que interpreta a su mujer, Isla Fisher, tiene cierto parecido con Amy Adams (ambas son pelírrojas, menudas y con una edad similar...). Y más adelante tenemos más momentos, como cuando la muerte de una adolescente en la novela, hace que Susan sienta la necesidad de ponerse en contacto con su hija, pero es que ambos el cadaver de la novela y su hija, son visualizadas del mismo modo, abrazadas a un cuerpo desnudo. O el instante en el que uno de los personajes de la novela, se manifiesta dentro de una pantalla en el mundo real, para sobresalto de la protagonista.
Todo esto es sin duda mérito de la puesta en escena de Tom Ford, que mantiene un nivel muy alto, con reminiscencias del melodrama canónico norteamericano (con Sirk y Tenessee Williams a la cabeza), aunque en menor medida que su trabajo previo, y con una actitud cercana a David Lynch. El tejano, no solo logra generar tensión en los momentos necesarios, y desarrolla muy bien los tres planos narrativos, sin que se molesten unos a otros, sino que se confirma (porque era algo que ya apuntaba la citada "Un hombre soltero") como un gran director de actores. Gente como Adams (quizás en el momento más dulce de su carrera hasta ahora...) o Shannon están tan bien como siempre, pero gente tan habitualmente mediocre como Taylor-Johnson ofrece aquí la mejor interpretación que le recuerdo. Algunos podrán tachar la realización de un tanto esteticista (pienso en los excesivos y reitereativos títulos de crédito. una pésima manera de presentar la cinta...), pero aunque quizás algo (muy poco) de eso haya, los ambientes artísticos y banales en los que se desarrolla la película hacen que estos tics se integren bastante bien en la trama y no molesten.

Sin embargo no todo es perfecto, y tengo que reconocer que el guión, que parte de una novela que desconozco de Austin Wright, editada en España como "Tony y Susan" y también como "Tres noches", es, sin ser ningún desastre, el mayor de los problemas. Muchas de sus ideas son interesantísimas,  los personajes resultan creibles, y la pesimista reflexión que plantea sobre la relación entre sufrimiento, mezquindad y creatividad, está bastante lograda. No obstante peca de dos cosas. La primera de ellas es que inicia tramas que luego quedan descolgadas, como lo relativo a la relación de Susan con su actual marido, y sobre todo, con su hija. Está última me molestó bastante, ya que parece que solo ha sido incluida para introducir, un, como ya he citado antes, bellísimo paralelismo visual... Y la segunda y la que más molesta me resultó  la atropellada resolución que se la da a "Animales Nocturnos", la novela: legado un momento parece que esta ya ha cumplido su función, y la resolución de esta se torna absurda y escasamente creíble, desmereciendo un poco el excelente trabajo hecho hasta el momento, que por momentos llegaba a superar en interés a la historia, llamemosla, real.


De la misma manera también es justo reconocer que es en el final cuando la historia de Susan adquiere auténtica relevancia. La secuencia final, es la cristalización ultima de este estudio sobre el rencor, la insatisfacción, la cobardía y las decisiones erroneas, que deja además una amarga reflexión sobre las relaciones de pareja.





Con sus pequeños problemillas, sin duda una de las mejores películas del pasado año. Es una suerte que Tom Ford haya encaminado sus esfuerzos al mundo del cine. Se esperan con ganas más propuestas como esta.


viernes, 13 de enero de 2017

¡¡¡Cumplimos 5 años!!! + Las películas más esperadas de 2017


Pues aunque a un nivel de publicación bastante bajo, o por lo menos mucho más bajo de lo que me gustaría que fuera, aquí estamos cumpliendo nuestro quinto aniversario. Al igual que todos los años agradeceros a todos vuestra presencia y  participación avisar de que intentaré seguir publicando, aunque sean menos cosas. Y sin más preambulos vamos a la lista del cine que más ganas me despierta para este año que entra.

"Abracadabra" de Pablo Berger. Tristemente, este hombre sigue con su ritmo lento a la hora de parir interesantes películas (de "Torremolinos 73" a "Blancanieves" mediaron 9 años y de esta a última a "Abradacabra" 5...) pero la verdad es que ese mimo se nota en sus trabajos. Ojala esta no sea la excepción.

"El bar" y "Perfectos desconocidos" de Alex de La Iglesia. Primera de las dos propuestas de mi bilbaino favorito. Y ojala fueran más. En el primer caso sigue indagando en su interes por los espacios cerrados y seres humanos desconocidos obligados a estar unidos .En el segundo la otra cara, un grupo de amigos que en una cena decide jugar a dejar al resto que accedan a todo lo que ocultan en sus móviles.




"Coco" de Lee Unkrich. La segunda de las dos dosis que va a ofrecer la Pixar este año, (la otra es la mucho menos atractiva "Cars 3") y que gira alrededor del Día de los Muertos mexicano. Muy buena pinta.









"Colossal" de Nacho Vigalondo. Vigalondo nunca me ha terminado de satisfacer con su cine, pero siempre me deja con ganas de más, así que esta mixtura entre "Godzilla" y "Lost in traslation" (así la vende el mismo...) cuenta con mi atención.

"Dunkerque" de Christopher Nolan. La incursión de Nolan en el género bélico narrando una de las derrotas más importantes del bando aliado, no puede dejar de despertar interés. Esperemos que el resultado sea mejor que la interesante pero excesiva "Interestelar".




"Guardianes de la Galaxia. vol 2" de James Gunn. La que a día de hoy es la mejor película del universo Marvel tiene una continuación y hay que verla. Y punto.


"Justice League" de Zack Snyder. Probablemente el último cartucho que le queda a DC para convencer al publico generalizado de que su universo cinematográfico merece la pena tanto como el de Marvel tras la fallida pero interesante "Batman V Superman. Amanecer de la justicia" o la anodina "Escuadrón suicida".



"Kong: Skull Island" de Jordan Vogt-Roberts. Este gorila es una de mis debilidades. Este enfoque parece que va a rehuir de la parte romántico trágico que ofrece el personaje y lo va a acercar al cine bélico para en un futuro enfrentarlo (los universos compartidos lo están copando todo...) con el nuevo "Godzilla" reinventado en el film de Gareth Edwards.



"Kurk" de Thomas Vinterberg. Aunque su propuesta del pasado año "La comuna" ha sido bastante decepcionante, el hecho de que este danés le meta mano al interesante género de submanrinos, siempre va a despertar mi interés.

"Okja" a Bong Joon-ho. Tras la estupenda "The Host", el directo rcoreano vuelve a una película con monstruos, que conociendole seguro que tiene más chicha de la que parece.






"Ready player One" de Steven Spielberg. A pesar de que sus últimas propuestas no me han capturado como sus mejores trabajos, este retorno de Spielberg a la ciencia-ficción pinta muy bien. Sobre todo fiando de todos los que afirman que el libro es una auténtica gozada.


"The Snowman" de Tomas Alfredson. El nuevo thriller del que hace ya seis largos años nos brindó la magistral "El topo". No hay que perderselo.




"T2 Trainspotting" de Danny Boyle. La primera es una de mis películas de cabecera y si bien estoy convencido de que habrán cambiado bastante del estupendo original literario "Porno" en el que se basa, el hecho de reunir al reparto original y poder saber más de Renton y compañía no es algo que se pueda ignorar.




"Under the silver lake"de David Robert Mitchell. Tras la magistral "It follows" este joven realizador vuelve con una película , encuadrada en este ocasión en el cine negro. Muchísismas ganas.


"War of the planet of the apes" de Matt Revees. Llega el tercero y supuestamente último capítulo de estas  magistrales reimaginaciónes (1 y 2) de la saga original. El trailer pinta de lujo.




Y ojala haya muchas más películas inesperadas que nos sorprendan y nos hagan disfrutar.