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lunes, 30 de enero de 2017

Guerra en las galaxias.


Hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana, un comando de rebeldes robó los planos que mostraban el punto debil del arma definitiva del Imperio, la Estrella de la Muerte. Esta es su historia.

Y finalmente llegó el primero de los spin-offs del universo Star Wars (hagamos como que las películas de los ewoks nunca existieron...), que a buen seguro fueron el posible filón por el que Disney adquirió Lucasfilms. Y les ha salido la jugada redonda, a la vista de los excelentes resultados económicos obtenidos por este "Rogue One. Una historia de Star Wars". En el campo estrictamente cinematográfico, en cambio, aun les falta bastante para alcanzar las mejores cotas cinematográficas ofrecidas por la saga hasta este momento: "El imperio contrataca" y "La venganza de los Sith". Porque aun no siendo una mala película, la cinta sigue pecando de ese tono impersonal y algo inane que cada vez invade más las franquicias. Y si es que alguno recuerda lo que escribo por aquí (a mí mismo se me olvida en ocasiones...) quizás se alarme ante mi falta de coherencia, ya que hace unos meses defendí "Doctor Extraño" como ejemplo de buen cine impersonal. Y aunque quizás tengan razón, hay dos motivos por los que esa ausencia de personalidad no me parece perdonable aquí.

El primero de ellos es extracinematográfico, pero a mí me molesta un poco. Desde que Disney le pagó a Lucas aquel dineral por sus creaciones (con la noble intención de estrujarlo hasta la última gota...), no se han cansado de repetir que las posibilidades de este universo son infinitas en cuanto a tono y género, y que iban a exprimirlas al máximo. Además, en un ejercicio de audacia, para lograrlo iban a contratar siempre a distintos directores, todos ellos de cierta personalidad, para que les infundieran personalidades diferenciadas a sus propuestas. Sin embargo, a la vista de las injerencias por parte del estudio, y sobre todo,  de los resultados obtenidos por las dos películas vistas hasta ahora, se podían haber ahorrado esa supuesta diferenciación, y centrarse más en insuflar un poco más de imaginación y ritmo a esta reactivación de la saga galáctica por excelencia.

El segundo motivo es ya puramente cinematográfico. Siguiendo con la comparación con "Doctor Extraño", molesta que aquí no ocurra como en aquella, donde todo funcionaba como un mecanismo de relojería, con todos los componentes ajustados con un ritmo endiablado que no caía en ningún momento. La primera mitad de la película es bastante anodina y aburrida, y quizás solo el prologo se salve. La presentación de los personajes es un poco ramplona, y ninguno llega a tener auténtica identidad, más allá de lo que les puede aportar el carisma/buen hacer de interpretes como Diego Luna, Mads Mikelssen o Donnie Yen (mejor pasar por alto un despistadísimo Forest Whitaker, que parece que lleva un disfraz de cierto personaje de "Mad Max. Furia de la carretera"...). Además hay un cierto afán de darle complejidad a la historia, que lo que en realidad hace es que sea un tanto farragosa. Pero hay no acaba la cosa, ya que parece asustarles la posibilidad de que el público se pierda, y para evitarlo optan por una irritante sobreexplicación, tanto de lo ocurrido como de lo que va a ocurrir, sobre todo cierto personaje, que parece haber sido introducido, muy poco sutilmente,
para realizar esta función en la película. También resulta un tanto titubeante el tono de la cinta, que parece tener miedo de abrazar abiertamente un género cinematográfico, lo que no le beneficia en absoluto. Ese misma tibieza se puede aplicar a la aparición de personajes ya vistos en otras entregas de la saga con vistas a engarzar "Rogue One" dentro de la mitología existente. Hay veces en las que eso funciona (el cameo final, o la aparición de Jimmy Smith retomado a Bail Organa...) y otras en las que parece más un peaje  que otra cosa, como es el caso de cierta resurrección digital, que por reiterativa, pierde potencia; o la aparición de Darth Vader. Sobre esta última me gustaría decir que a pesar de que, para delirio de los fans se le dedica una de las mejores escenas de lucha que se han visto de este personaje, su aparición termina por ser bastante prescindible...

Sin embargo, a partir de la muerte de cierto personaje, la película gana en interés y mantiene el tipo hasta el final. Y es que es a partir de este momento es cuando la cinta abraza abiertamente el género bélico, lo que le confiere cierta tono propio dentro de el universo Star Wars y aumenta el interés. Es a partir de este momento cuando la cinta logra los mejores momentos, con una batalla final, a mi parecer muy superior a la que se vio en "El despertar de la fuerza". Aquí Gareth Edwards es capaz de mantener en equilibrio los múltiples platos que ha puesto a girar sin que ninguno llegue a romperse, logrando que funcione tanto la batalla a ras de suelo (con esa impagable imagen de AT-AT en lo que bien podría ser una isla del Pacífico), como la trifulca sideral. Es en este tramo de la película donde el equipo que se nos ha ido presentando torpemente se convierte en lo que tenían que haber sido desde el primer: una versión espacial de "Doce del patíbulo". Es además en este tramo cuando la película va  volviendose más sombría, para culminar en el plano final más melancólico de toda la saga. Porque esta película está presidida por un tono bastante fúnebre, sobre todo en su doblaje en español. Más allá del aciago destino de muchos personajes, que era algo bastante esperable, hay varios apuntes que, obviamente no estaban planeados, pero que hacen de esta película algo bastante más lúgubre de lo esperado. Hablo de detalles como el cameo de la malograda Carrie Fisher (rejuvenecida por la magia digital) o la ausencia de la voz del añorado Constantino Romero en la voz entrecortada de Darth Vader. Y también es justo reconocerle a Gareth Edwards, que a pesar de no lograr reinventar este universo como hizo J.J. Abrams con Star Trek (que no con la saga que hoy nos ocupa...) tiene chispazos de talento más alla de cumplir con funcionalidad el encargo. Y es que al igual que en sus irregulares pero interesantes trabajos previos "Monsters" y "Godzilla", el británico
tiene la capacidad de lograr siempre una o dos imágenes de una belleza siniestra que se quedan grabadas en la retina del espectador: hablo de momentos como los efectos del rayo de la Estrella de la Muerte vistos desde el punto de vista del planeta que lo sufre (toda una novedad en la saga), o ese bello plano de dos protagonistas abrazándose con una explosión de fondo.

Resumiendo: a pesar de que me parece una película bastante más satisfactorio que "El Despertar de la Fuerza" más le vale a Disney que se ponga las pilas con ese "The Last Jedi" para sacar las chispas que este universo puede tener, porque corren el riesgo de que el público se canse de esperar.





domingo, 8 de junio de 2014

Cine en random (VI): "Monsters"


Después de ver lo que había hecho Gareth Edwards con "Godzilla", irregular pero con algunos puntos muy interesantes, tocaba ver su opera prima, que fue lo que le convenció a los productores del regreso del monstruo de ponerle al frente de semejante superproducción.


La llegada de unas simientes alienigenas a través de unas sondas espaciales de la NASA ha convertido  Centroamérica en lo que llaman "Zona infectada", una zona aislada que sufre las consecuencias tanto los ataques de los alienigenas como las de los  aviones que intentan acabar con estos. En esa zona encontramos un fotoperiodista que se ve obligado a escoltar a casa a la hija del dueño de la revista para la que trabaja. El regreso será de todo menos fácil, ya que tendrán que atravesar la zona infectada por los alienígenas.


La película tiene su puntito y logra un equilibrio bastante ajustado entre las películas de monstruos y los dramas independientes intimistas. No es que invente la polvora, (ni tampoco lo pretende, ya que en todo momento hace gala de una agradable modestia: ya podía aprender el pretencioso de Neill Blomkamp...) pero sabe tratar aceptablemente bien el material que tiene entre manos, siendo capaz sacar jugo a algunas cuantas ideas.

El guión es simple pero efectivo. No se mete en grandes berenjenales y por eso mismo termina cumpliendo de manera aceptable. La estructura de la película viene a ser una road-movie de las de toda la vida, solo que con monstruos a los lados de la carretera. La relación entre los dos protagonistas sigue la tónica general de estás historia: dos desconocidos se ven obligados a compartir viaje y conforme avanzan en el camino van acercando posturas. Si bien es cierto que su relación no es la más emotiva de la historia del cine (de hecho tiene algún momento en los que se hace pelín aburrida, como la trilladísima situación de noche-de-borrachera-y-tonteo-antes-de-despedirse-para-siempre...) pero logra que como espectador no te desentiendas de ellos, a pesar de la pobre labor de los actores. Una reflexión: ¿será la dirección de actores el punto flojo de este director? Porque en "Godzilla" este era también el aspecto más endeble...

Una de las buenas ideas es el ambientar la película en la zona de México fronteriza con EE.UU. por varios motivos. En primer lugar, México gracias a su geografía, que bascula entre la aridez y la jungla, aumenta el tono apocalíptico de la propuesta. Y el hecho de que los personajes sean unos extraños en esa tierra añade un punto de inquietud que aumenta la tensión. Además la película puede funcionar, afortunadamente sin cargar mucho las tintas en ello, como metáfora de la inmigración en USA: la travesía que realizan los protagonistas para regresar a su país no dista mucho de las calamidades que sufren los inmigrantes ilegales que intentan alcanzar la Tierra de las Oportunidades. Y no creo que sea casual que los norteamericanos opten por levantar un muro, "la construcción humana más grande jamas realizada" según uno de los personajes, para defenderse de los alienigenas.


Hasta aquí la cinta más o menos aceptable, pero si algo hay remarcable es la labor de Edwards tras las cámaras. Haciendo de la necesidad virtud, al contar con un presupuesto magro (al parecer fue de medio millon de dolares, bajo hasta para los parámetros de una producción independiente europea), la cinta dosifica mucho las apariciones de los alienigenas y opta por la sugerencia: todas las apariciones de los monstruos suceden por la noche, entre tinieblas o como mucho al atardecer, y  van siempre precedidas por pequeños signos (los efectos de sonido están bastante logrados) que van adelantando su presencia y aumentando la tensión. Y cuando aparecen, hay que reconocer que los efectos especiales, que fueron diseñados por el propio realizador, dan el pego bastante bien. Poco pelo pero bien peinado.  Llega incluso a construir con ellos la secuencia más bella de la película: el climax en lagasolinera, que es la culminación del viaje emocional y geográfico, tanto de los protagonistas como de las criaturas.



Aquí me gustaría hacer un inciso. Si alguien tiene tanto tiempo que es capaz de perderlo leyendo este blog de manera habitual, se habrá encontrado con algo que puede resultar contradictorio: aquí alabo la habilidad del director para sugerir más que mostrar y en la siguiente obra de este hombre, "Godzilla", comento que es decepcionante lo poco que sale el monstruo. Pues bien, son dos películas con espiritu totalmente distinto, o al menos deberían serlo. Como su propia título indica, en "Godzilla" el monstruo, es, o al menos debería ser, el protagonista de la película, y por eso mismo, tiene que ser mostrado en todo su esplendor, por lo menos una vez que ha sido presentado al espectador. En "Monsters", dado que se persigue la vivencia personal y el minimalismo, la sugestión, la presencia en los noticiarios y la aparición parcial de los bichos son del todo coherentes. Si somos un poco malvados, podemos pensar que Gareth Edwards, tras ver lo bien que le funcionó esa manera de rodar en su primer trabajo, ha optado por no jugarsela y seguir aplicando ese enfoque en su segundo trabajo: "Yo sigo haciendo lo que se que me da bien, no vaya a ser que la lie..." Esperemos que en su próximo trabajo, que va a ser el primero de los spin-off que se van a hacer del universo Star Wars, no caiga en este fallo, no vaya a ser que ruede una película sobre Yoda o Jabba El Hutt en la que solo lleguemos a ver enteros a los protagonistas en los últimos 10 minutos de la película...

Después de darle este meneo al director, también es justo reconocer que demuestra tener muy buen ojo a la hora de imaginar y rodar criaturas fantásticas. ¿Será Gareth Edwards el Ray Harryhausen de la generación infográfica?        

Una película curiosa, que confirma al británico Gareth Edwards como un director con aristas a pulir, pero con cierta chispa. Habrá que seguirle con atención.



viernes, 23 de mayo de 2014

Que Godzilla nos asista...



Un monstruo marino, producto de mutaciones radioactivas provocadas por el hombre décadas atrás, se enfrenta a malvadas criaturas que, animadas por la arrogancia científica de la humanidad, amenazan la vida de los hombres (Fusilado de Filmafinnity).

No lo he hecho nunca, pero hoy he tirado de copiar/pegar la trama de la película porque no sabía muy bien como contarlo. Si empezaba a dar todo los detalles de porque se desencadena la historia, me iba quedar una cosa muy larga y bastante liosa, así que he optado por coger esta sinopsis prefabricada. Más directa. Y también más corta. Que no es cuestión de aburrir al personal. Dice lo que todos sabemos, que es por lo que uno va a ver la película. Bueno, pues ese mismo problema que he tenido yo, es el que tiene la película: en el, por otra parte, encomiable intento de dotarla de alma y profundidad, han terminado embarullando en exceso el asunto, cuando al final los únicos momentos que funcionan a la perfección son aquellos en los que el monstruo aparece en pantalla.

La parte mala de esta complejidad es que se intenta dar empaque a los personajes que acaban teniendo más bien poca chicha. Los personajes que funcionan son los que están interpretados por buenos actores, que lamentablemente son los secundarios: Bryan Cranston (que en el trailer lo venden como casí el prota pero sale muy poco, demasiado...), Ken Watanabe, Sally Jenkins... quedando el protagonista en manos del mediocre Aaron Tyler-Johnson, que no consigue emocionar en ningún momento, ni con sus escenas de acción, ni con su trama familiar, por mucho que Elizabeth Olsen se esfuerce. Además para lograr ese pretendido dramatismo, lo hacen a costa de dosificar (también se puede  decir racanear...) la aparición de los monstruos. Y cómo no salen los monstruo,s, pues acaba resultando aburrida.
Aunque siendo justos, este afán de complejidad es también la causa de algunos de los puntos que hacen a esta película distinta y por momentos interesante.
La cinta tiene varias referencias a las catatastrofes y atentados terroristas ocurridos en el presente siglo y en varios momentos vienen a la mente el 11-S, el tsunami del Pacífico, el colapso de la central de Fukusima... Todas estas desgracias es obvio que han pasado factura a nuestra sociedad, demostrando la imposibilidad del hombre de hacer frente a desastres, aunque casi siempre sean causados por nosotros. La película muestra unos humanos impotentes y bastante gañanes, en especial el ejercito americano. Me cuesta bastante recordar una historia que contando con el apoyo de la tropas yanquis, lo torpedee tanto (así de primeras me viene a la mente "El sargento de hierro" de Eastwood...). No son capaces de ni un solo acto heroico, y para acabar con los monstruos lo que ponen sobre la mesa son auténticas ideas de bombero. Hay que quitarse el sombrero ante la audacia de los autores.
Ante este panorama, aparece Godzilla para solventar la papeleta. En lugar de mostrarlo como un monstruo a vencer, le dan una dimensión mítica y heroica que resulta bastante novedosa, para terminar siendo en una fuerza de la Naturaleza que defiende a la Humanidad. Probablemente esta sea la idea más interesante y fresca de la película (por lo menos en el cine occidental, que en la saga japonesa de la Toho, Godzilla se había erigido en varias ocasiones en el protector de Japón).
Todo lo que he contado es relativo a la historia. Ahora vamos con el aspecto visual, que en el afán por trascender da también una de cal y otra de arena.
Por ejemplo, el diseño de Godzilla mola. Se aleja todo lo posible del tiranosuario gigante que nos vendió Emmerich hace ya 16 años para crear un monstruo más irreal, que mezcla tanto reptiles como mamiferos en su concepción y queda más humanoide y mitológico. Y acaba siendo muy carismático. En cambio, la imagen que da de los MUTOs (así llama el gobierno a los otros monstruos), no es tan convincente, quedando algo asi como el bicho de "Monstruoso" pasado por el prisma del recientemente finado H.R. Giger.



Y en la puesta en escena también aparece esta bipolaridad. Con el citado afán de traer a la mente las ultimas catastrofes, el realizador opta por utilizar las pantallas de televisión y los noticiarios para resaltar la faceta mediática de todas ellas. Esto funcionan en determinados momentos, como en los excelentes títulos de crédito, que resumen la historia del monstruo, o los momentos finales, con divertidos titulares como "El rey de los monstruos. ¿Paladín de la Humanidad?". Pero en otros momentos, que pedían una realización más cinematográfica y recrearse más en los monstruos, tiran demasiado de imagenes en directo, elipsis y visualizaciones fragmentadas.
Hay un montón de citas visuales al Spielberg de "Tiburón", "Parque Jurásico" y "La guerra de los mundos", y esto lo digo como algo positivo: si hay que copiar a alguien mejor copiar a uno de los más grandes. Y la ansiada pelea final está bastante bien resuelta (no tanto como las de "Pacific Rim", eso sí...). Sin embargo, hay que ser justos y reconocerle que cierra la película con un plano muy chulo, y que logra una de las secuencias más bellas que se han visto en lo que va de año: la de el salto de los paracaidistas, que simboliza muy bien el descenso a los infiernos que supone su maniobra. Esperemos que esto no haya sido una hallazgo casual...


Y esto es "Godzilla". Una película irregular y por momentos frustrante, pero tambien original y audaz. Y con una gran partitura de Alexandre Desplat, que se me olvidababa. Cuesta imaginar una película con monstruo más alejada de la, a pesar de sus fallos, menospreciada versión de Emmerich...