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jueves, 5 de noviembre de 2015

Salvar al astronauta Watney.


Mark Watney es un astrobotánico que forma parte de la primera misión tripulada a Marte. A consecuencia de una tormenta de arena, queda malherido, y su equipo, dandolo por muerto, abandona el planeta. Pero Watney logra sobrevivir, e intentará por todos sus medios mantenerse vivo para comunicar que sigue con vida y resistir hasta que una misión de rescate vaya en su busca.

A rebufo del éxito de la magistral "Gravity", van llegando películas de temática espacial y con un punto existencial. El año pasado fue la irregular "Interestelar" y este año le ha tocado el turno a "Marte", que adapta una novela de Andy Weir del mismo nombre. ¿Es esta película el mejor exponente hasta el momento del renacimiento de la ciencia-ficción espacial? Veamos.


La realización de Scott es muy ajustada, y es que como ya he comentado en otras ocasiones, no creo que haya nadie por ahí capaz de no reconocerle como uno de los narradores más solventes en activo, pero dentro de esa solvencia, tampoco termina por sacar todo el partido que merece al paisaje de Marte, o al 3D, algo que si que ocurría por ejemplo en su anterior incursión en el cine en relieve, la polémica "Prometheus". La narración es ágil y sin mayores preámbulos se entra en el meollo, ahorrando tiempo en presentaciones de personajes y secuencias expositivas. A pesar de algunos
detalles que le otorgan cierta profundidad (ese crucifijo que reducido a astillas le sirve para sobrevivir, o el que las heces de la tripulación sean la clave de la supervivencia...), queda bastante claro que Scott ha primado hacer un trabajo entretenido y ameno, con apuntes cómicos (vease la selección musical repleta de música disco y glam de los 70) y un punto optimista sin caer en la candidez excesiva. Sin embargo esta decisión narrativa se
revela un arma de doble filo: el tono ligero y el sacar la cámara de Marte, primero a la NASA y luego a la nave donde se encuentran los antiguos compañeros de Watney, hace que la historia se haga más amena, y que las más de dos horas pasen como un suspiro, pero le resta intensidad al aspecto más interesante del relato. Y es que esta ligereza impide que se desarrolle más extensamente la existencia solitaria del personaje principal, ya que a pesar de que pasa dos años en el planeta, su odisea física queda demasiado escueta, y la que seguramente sería más dura, la odisea emocional de saberse abandonado a su suerte es casi inexistente. No tiene ningún momento de flaqueza ni desesperación, y todas las historias de náufragos desde la fundacional "Robinson Crusoe" de Daniel Dafoe, si funcionan es porque permiten al lector/espectador asomarse a los abismos de la desesperación ante una situación límite.
Por otra parte es justo reconocer que el aspecto documental de la película es interesante, mostrando como habría que organizarse y que conocimientos serían necesarios para lograr sobrevivir en un ambiente tan hostil por una parte, y, por otra, describiendo el funcionamiento de la NASA tanto a nivel práctico como burocrático y dejando clara la dependencia que la agencia espacial tiene su imagen pública para obtener recursos.




En cuanto a las actuaciones, pues más o menos la misma tónica. Matt Damon, que es un actor especializado en interpretar a personajes que han de ser rescatados ("Salvar al Soldado Ryan", "Interestelar" y este "Marte"...) cumple bien con el papel, pero no logra trascender a lo que muestra el guión. Su interpretación no deja entrever las cosas que esta viviendo más allá de las que son mostradas, (cosa que si sucedía por ejemplo en la maravillosa "Naufrago"...), y eso en parte desluce sus drama. Con el resto del reparto, pues hay de todo. Los que se llevan la palma son Jeff Daniels como frío y calculador director de la NASA y Jessica Chastain (que hace doblete en la cartelera con este "Marte" y la vistosa "La cumbre escarlata" como capitana de la misión a Marte. El resto van desde la corrección de Sean Bean, a la mediocridad de Kate Mara y Sebastian Shaw.









Una película correcta, que se ve con agrado, pero que a mí personalmente me ha decepcionado un poco, quizás por las expectativas que había depositado. De cualquier manera queda lejos de los mejores trabajos de Ridley Scott: "Alien, el 8º pasajero", "Hannibal", "Black hawk derribado" y la incomprendida "El consejero". Os dejo con uno de los teasers que conformaron la estupenda campaña publicitaria, que sigue la tónica de la de "Prometheus"

jueves, 11 de diciembre de 2014

Travesía por el desierto


Moises es criado como primo de Ramses, el futuro faraón, que se sirve del pueblo judio esclavizado para levantar sus pirámides y templos. El día que Moises descubra que en realidad es judio, su vida cambiará y se erigirá como libertador del pueblo oprimido.

Ridley Scott es actualmente un saco de arena a nivel de la cinefilia. Esta de moda lincharle. Y no es justo, porque quitando "Alien", en el siglo XXI ha realizado lo mejor de su obra. Desde su resurrección con "Gladiator" (que está bien, pero que a mí me parece que no es para tanto...) viene realizando algunas de las mejores películas de su carrera entre las que destacan dos películas que no tiene mucha prédica, pero que a mí me fascinan: "Hannibal", una rareza audaz, perversa y divertida, capaz de separarse de la sombra de su predecesora e incluso superarla; y "El consejero" una grandísima muestra de cine negro y la mejor representación cinematográfica de la obra del genial Cormac McCarthy. Y esto se debe, sobre todo, a que con los años se ha depurado mucho como narrador. Sus películas no son redondas, pero dentro de que se tratan de productos de estudio, (casi) siempre consigue extraer de ellas ideas interesantes. "Exodus: Dioses y Reyes", digamoslo ya, no es uno de sus mejores trabajos, pero aun así tiene sus puntos de interés.

La primera mitad resulta un tanto aburrida. Como la historia ha sido mil veces vista y no se le aporta nada nuevo, la cosa se vuelve bastante cansina. Lo único que hay son personajes bastante planos que no consiguen hacer novedosas situaciones que oscilan entre lo predecible y lo farragoso. El director intenta introducir ideas repescadas de "Gladiator", como las batallas, o de manera más obvia, la rivalidad entre Moises y Ramses, que en ningún momento alcanza la tensión pretendida. De esto tiene tanta culpa Scott como sus guionistas, que no han sabido insuflarle interés ni, por ejemplo, aprovechar cosas como las implicaciones políticas que podía tener la historia y sus paralelismos con la situación acutal. Todo esto queda desaprovechado al centrarse por completo esta parte en el personaje de Moisés, protagonista absoluto, que es presentado de manera bastante tópica.

La segunda mitad se torna en cambio más interesante, no porque se desate el espectáculo (de hecho el momento más cargado de FX digitales, el de los cocodrilos, es el que más chirría...), sino por el acercamiento que hace a las situaciones más fantásticas, que es totalmente agnóstico. Al contrario que lo que pasaba con "Noé" en la que Aranofsky,  también desde una postura agnóstica, llevaba al limite la vertiente fantástica que permiten las historias bíblicas, optando por incluir hasta gigantes de roca, Scott hace lo opuesto. Se cuestionan en todo momento el componente divino de los hechos más inexplicables que vemos en la película.

La secuencia de la separación de las aguas lo muestra bastante claro. Al contrario que las representaciones más celebres de este episodio, en la que se le concede a Moisés la capacidad de manejar las aguas practicamente a su antojo, aquí se opta por una representación bastante distinta. El agua no queda como suspendida por un muro invisible, sino que se produce una bajada progresiva de su nivel, pero sin llegar a desaparecer por completo: no se trata de un simple paseo, sino que los judios tienen que mojarse al atraversalo. Y además al final Moises es engullido por las aguas. Sobrevive, pero se pega una buena aguadilla. ¿Se trata realmente de una acción de los dioses? ¿O hay una causa científica?

Pero la mejor la secuencia en este aspecto es la plaga que acaba con los primogénitos, resuelta con una sencillez y una eficacia aplastantes. Es de agradecer que a pesar de haber contado con todos los medios posibles, Scott haya optado por una visión mucho más sencilla y elegante, pero que ademas, llena de detalles inquietantes como esas luces que se van apagando.






Y para rematar toda esta vision tan descreida de la religión está la representación que hace de Dios, que es mostrado como ¡¡¡un niño enrabietado y rencoroso!!! Además unicamente se aparece a Moises cuando este se encuentra solo, y siempre que les observa alguien en la distancia, el profeta aparece hablando solo.

Todo esto hace que la película, con todos sus fallos, achacables sobre todo a la primera mitad, termine resultando simpática. Principalmente por su valentía, que lejos de complacer al espectador de blockbuster en general y a las poderosas masas religiosas del "Cinturón de la Biblia" de EE.UU., ofrece una película un tanto incomoda, dentro de los márgenes de una superproducción, por supuesto. Y también por el buen hacer artesano de Scott, que ha dejado ya atrás aquellos excesos visuales, que a veces funcionaban, pero que otras veces empachaban.




Una película fallida, que debería haber durado menos y que (y si alguien se toma la molestia de leerme con asiduidad, sabrá que no me gusta hacer predicciones...) casi seguro naufragará en la taquilla de USA, pero que quedará como una visión curiosa de la historia de Moisés.

martes, 17 de diciembre de 2013

No es país para abogados


Abogado, del que nunca sabremos su nombre, es un abogado de bastante éxito de El Paso. Para poder empezar una vida mejor a su futura esposa, decide meterse en trapicheos. Por una parte pone en marcha una operación de tráfico de droga, y por otra, se asocia con un mafioso hortera para abrir un club. Las dos cosas irán por separado y no tienen por que dar problemas. Pero como siempre pasa en el cine negro, todo se complicará...

"El consejero" tenía que verla sí o sí. Ya estaba en mi lista de lo más esperado del año. No podía dejar escapar el primer guión para cine de Cormac McCarthy, un escritor que debería ser leido por cualquiera que sepa leer. Además, el contar tras las cámaras con Ridley Scott, que con los años se ha ido convirtiendo en uno de los narradores más sólidos del cine norteamericano, solo hacía que aumentar mi interés. Pero claro, no había que confiarse, que la historia del cine esta plagada de churros que partían de muy buenos mimbres. Además el poster les ha quedado horrible, con todas esas caras fotoshopeadas...
Afortunadamente, en esta caso, si que ha salido de todo esto una buena película.
Y es una buena película por varios motivos.

El primero es el guión. Si bien la historia es la típica del cine negro (un hombre que se mete en negocios turbios pensando que puede controlarlo y termina explotandole en la cara), los personajes y los diálogos elevan el conjunto muy por encima de la media del cine negro actual. Una de las múltiples virtudes de McCarthy es que es capaz de describirte un personaje contando como prepara una fogata o como ensilla un caballo. Así de simple. Es tal la maestría que tiene a la hora de describir acciones, que consigue capturar el alma del personaje. Pues eso, al igual que en la estupenda "No es país para viejos" está en la película y Scott ha sabido sacarle todo su partido. Pero no queda ahí la cosa, ya que cuando los personajes hablan dicen cosas fascinantes, densas y divertidas. Esto da a lugar a secuencias de esas que se te quedan en la memoria durante varios días.

El segundo son las actuaciones. Fassbender está tan estupendo como siempre, y Bardem y Pitt cumplen con su habitual solvencia. La que peor está es Penelope Cruz, aunque también hay que reconocer que tiene el personaje menos jugoso. Pero si hay alguien que roba la película, es Cameron Diaz. A mí siempre me ha parecido mejor actriz de lo que se piensa, pero es que aquí, consciente de que el personaje es un regalo, la actriz pone toda la carne en el asador y realiza una actuación que rezuma sensualidad y terror a partes iguales. Sería algo así como la versión femenina y choni del personaje de Chigurh en la adaptación de los Coen. Es una pena que la película no haya funcionado bien y no vayan a nominarla a premios, pero estaría totalmente merecido un reconocimineto para Diaz. Aparte de los protagonistas, los secundarios están igualmente geniales como Bruno Ganz, o los recuperados Rosie Perez y Ruben Blades, este último recitando el diálogo más alucinante de la cinta.

Y por último, pero no por ello menos importantes, la realización de Ridley Scott. Ya superado su vena videoclipera y su afán por decir que si a todo y que le llevo a realizar horrores como "La teniente O´Neill", sigue demostrando que es un maestro en sacar lo mejor del material y los profesionales con los que trabaja, aquí lleva una labor que puede parecer funcional, pero que va dejando apuntes muy interesantes. Es muy interesante el uso de los primeros planos. Por un lado aumenta la intensidad de las interpretaciones. Pero es que además, a base de ver hasta la mínima arruga, cicatriz e imperfección de las estrellas (hay que aplaudirles el valor a los interpretes en una industria que les arrincona, sobre todo a las mujeres, cuando llegan a mediana edad), uno puede sentir toda la vida que llevan a sus espaldas los personajes. Pero no es el único acierto. El manejo que muestra de los momentos de violencia (verbal y física) y suspense (venga de diálogos o de secuencias mudas) tiene gran nivel. Y como casi siempre en sus películas el acabado visual es estupendo, con una banda sonora estupenda del para mí desconocido Daniel Pemberton, y un gran trabajo de Darius Wolski en la iluminación.


El único pero no es relativo a la película en si misma. En mi ciudad solo se estrenan películas en dobladas. Según que películas, me gustaría verlas en V.O.S. pero no es posible hasta que no me la compro y la veo en casa. Digo todo esto, porque me parece una desconsideración por parte de los actores españoles que trabajan en películas extranjeras, que no se doblen a sí mismos. Y Bardem y Cruz son de los que nunca lo han hecho, lo cual me fastidia mucho. ¿En EE.UU. hay actores que se doblan a sí mismo aunque no sea su lengua materna (me viene a la mente Jodie Foster, que se dobla a sí misma en frances...) y los actores de aquí pasan de doblarse a su mismo idioma? No me cabe en la cabeza. Luego se sorprenderan de que la gente les coja manía...


Una gran película que esta pasando injustamente inadvertida y que se está llevando palos, cuando lo que se merece son las laureles. Espero que el tiempo la ponga en su lugar. Animarse a verla todo el mundo. Y leer a McCarthy también, por supuesto.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Enfrentarse a los origenes...



Aunque sea con unos cuantos días de retraso por aquello de las vacaciones, aquí esta la reseña de "Prometheus". El titulo de la reseña no es gratuito, ya que habla de la trama de la película y de lo que supone tratar de explicar el origen de una saga tan mítica.
En primer lugar, hay que decir que no resulta fácil hablar de esta película, de primeras por la premisa de la que parte: ser lo que actualmente se llama precuela u origen de toda la saga "Alien", a pesar de que a la vez crea su propio universo. A esto hay que añadir el que cuenta tras las cámaras con el director que dio inicio a la serie. Además la sensación que deja, por lo menos a mí, es que quiere abarcar demasiado géneros (quizás por imposiciones del estudio, que se habrá dejado un pastizal...): ciencia-ficción, terror, epopeya espectáculo... lo que termina por hacer chirriar el conjunto.
(Si alguien quiere verla sin que le eliminen sorpresas que no siga leyendo)
 
La primera parte de la historia, es cuando la película más se aleja del tono de la serie: si la saga ha optado siempre, en lineas generales, por mostrar una lucha hombre(o mejor, mujer)-monstruo en un entorno más o menos claustrofóbico, aunque algo de eso hay por supuesto, el director se desmarca de ello y tira más hacía la ciencia-ficción y la búsqueda de los orígenes de la Humanidad, con momentos muy cercanos a "2001. Odisea en el espacio" o "Naves misteriosas". Así, el primer momento, al igual que en la película de Kubrick, se nos muestra una escena, muy intrigante y bien contada, ambientada en la Prehistoria, en la que vemos el origen de la Humanidad. O todas las secuencias en las que el robot David (con el que Fassbender realiza la mejor interpretación de la película), se dedica a cuidar de la tripulación mientras esta hiberna, lo que recuerda a los robots encargados de mantenimiento de la película de Trumbull. Es en esta primera parte donde se plantean las cuestiones más metafísicas: se nos muestran los diferentes caracteres de los personajes y sus motivaciones (la mayoría de ellos bastante antipáticos y egoistas), se indaga en cuestiones como la doble fe de la protagonista (Noomi Rapace) como científica y a la vez como creyente, y sobre todo mediante los comentarios del robot David, se intenta indagar en la relaciones creador-criatura.

¿A que os recuerda? Venga, reconocedlo...
Tras iniciar la expedición en el planeta, es cuando la película más se adentra en territorio "alien": el terror y la lucha en un entorno cerrado. Es en este momento cuando se concentran los mejores aciertos de la película, y es aquí donde Ridley Scott demuestra lo mejor de si mismo. Toda esta parte mantiene muy bien la tensión, con secuencias estupendas: los hologramas que, a modo de circuito cerrado de televisión, reproducen que es lo que pasó en la nave y a sus habitantes y nuestros creadores, llamados los Ingenieros por la tripulación; el hallazgo de los criaderos de monstruos; el primer ataque; la primera infección de un humano; el descubrimiento de los mandos de la nave alienigena por parte del robot; la intervención quirúrgica.... Todo esto tiene un ritmo estupendo, con una tensión creciente que no cesa en ningún momento y con una factura técnica impecable y un uso del 3D digno. Es en esta parte donde más se extiende la mitología del monstruo, con especial atención a la simbología sexual que siempre había presentado. Solo hay que fijarse en el aspecto fálico que presenta la bestia y en el complejo proceso reproductivo que precisa para nacer. Bueno, pues en esta película el componente sexual del monstruo esta muy resaltado: la transmisión de la infección se de por vía sexual; la criatura nace mediante un parto en la que quizás sea la secuencia de la película que más recordada; y la criatura cubre (y no es una grosería sin sentido) al Ingeniero para dar lugar al Alien tal y como lo conocemos. En esto hay que reconocerle la valentía a Scott. También es en esta parte donde se presenta la idea más valiente de la película: el que el ser humano haya sido creado por otra especie, de manera más o menos semejante a ellos, pero por algún motivo (que no se nos aclara en la película, y es que hay que dejar algo para las posibles secuelas...) esta haya decidido destruirnos, creando para ello a las naves cargadas de los violentos alienigenas. Es una idea de un pesimismo tremendo, que huye de cualquier romanticismo o relación paterno-filial, lo que casa mucho con la citada mala imagen dan la mayoría de los miembros de la tripulación: fuimos creados por una especie desalmada, y en una especie desalmada nos hemos convertido.




Y por último el final de la película, que a mi fue lo que menos me convenció de toda la propuesta. Y es que en este momento, cuando la película se llena de espectacularidad y actos heroicos que no vienen a cuento, es cuando se pierde toda la credibilidad. Parece que la citada espectacularidad es un peaje a pagar por haber tenido acceso a un gran presupuesto, ya que es un momento precipitado e incongruente con el tono y la historia previa. Bien rodado y espectacular, pero incongruente.




No es una mala película pero se convierte en una experiencia algo insatisfactoria, sobre todo por esos giros de guión que no vienen mucho a cuento, y por la pobre descripción que se realiza en general de los personajes, que si en algún caso logran profundidad, es por la buena labor de algunos interpretes como Charlize Theron o Idris Elba, que comparten la que quizás sea la única secuencia con humor de la película. Mención especial merece el  caso de Guy Pierce, que no aparece en ningún solo momento del metraje con su aspecto natural. Esto se me escapa por completo: ¿Para que se contrata a una estrella para que solo aparezca en su aspecto natural en alguno de los trailers? En fin.




Lo dicho, no creo que os sintáis estafados, la película es digna y no aburre, pero tampoco esperéis una obra maestra. Aquí os queda uno de los (eso hay que reconocerlo) estupendos trailers: