Continuando con estrenos veraniegos pendientes, hoy seguimos con “Elysium” la nueva propuesta de Neill Blomkamp tras lograr hace cuatro años un enorme reconocimiento (taquilla estratosférica y nominación al Oscar a mejor película incluida) con “District 9”. Esta propuesta no se aleja mucho de aquella, ya que también encontramos una trama de ciencia-ficción con toque social, algo que aunque parezca novedoso ya fue tratado en obras seminales como "La máquina del tiempo" de H.G. Wells, o en los 70, con maravillas como “Cuando el destino nos alcance”.
Estamos a mediados del siglo XXII.
La situación de la Tierra es desesperada por la superpoblación y la
contaminación por eso en ella solo viven las clases más bajas, que malviven en
trabajos con condiciones de esclavitud, y las clases más privilegiadas se han
exiliado al satélite artificial Elysium, un paraíso en el que todo es
maravilloso y en el que no existe la muerte ni el delito. Uno de esos
trabajadores esclavos, Max De Costa (Matt Damon), tras sufrir un accidente
laboral a causa de las pésimas condiciones laborales, en el que es bombardeado
con radiación, lo que deja con cinco días de vida, decide aceptar colaborar en
un robo contra una de los privilegiados que habitan en Elysium a cambio de la
posibilidad de colarse en el satélite y curar su enfermedad. Pero como casi
siempre pasa en estas cosas, todo se complicará al dar el golpe y Max se verá
perseguido por Jessica Delacourt (Jodie Foster), secretaria de Defensa de
Elysium, y por Kruger (Sharlto Copley), su psicótico sicario en la Tierra,
modificado genéticamente para ser aun más mortifero.
Con esta cinta me ha pasado un
poco lo mismo que con la anterior película del director: no es una perdida de
tiempo, pero no me parece la maravilla que todo el mundo va pregonando. Y es
que, aunque al igual que aquella, tiene indudables puntos de interés, de los
que luego hablaré y que se concentran sobre todo en su primera mitad, el
resultado final se me hace tibio y carente de emoción, por una historia que ya
ha sido varias veces vista y una resolución muy manida.
Los problemas están sobre todo en
el guión, que ante esos ropajes de
ciencia ficción, esconde una propuesta muchas veces vista en el cine negro: la
de un paria que intenta seguir el buen camino, pero que tras un revés,
desesperado, decide colaborar en un último golpe, en el que por supuesto todo
ira mal. Nada nuevo bajo el sol. Y aunque al principio el envoltorio hace que
te parezca que estás viendo algo nuevo, luego uno se va dando cuenta de que
sabe que es lo que va a pasar y todo el asunto pierde efectividad. Se desaprovecha la excelente idea de que sin el poder democratizador de la muerte, se perpetuarian las clases dominantes per secula seculorum... ¿No me digáis que no hubiera estado genial plantear que Elysium hubiera estado gobernado por un dictador de 200 años que se renovase a diario, con referencias a algún gobernante actual...? Va a resultar que Blomkamp tampoco es tan audaz como parece. Además las
motivaciones de los personajes tampoco es que queden muy claras y depende de
los actores que los defiendan: Jodie Foster hace lo que puede, pero el Kruger
de Sharlto Copley roza peligrosamente la caricatura. Poco fuste para una
película que se vende como más profunda que la media habitual de la ciencia
ficción actual… Tampoco ayuda a mantener el interés de la segunda mitad, que
las secuencias de acción que se apoderan del metraje estén rodadas de manera
bastante rutinaria.
Aun así eso no quita que haya
algunas cosas que hacen que se mantenga el interés. La descripción que se hace
de la Tierra convertida en su suburbio chabolista inmenso es potente, y hay
detalles malévolos, como la imagen que da el sistema sanitaria (más cercana a la realidad de lo que pudiera parecer si se sigue con esta locura de privatización...) o el hecho de que que en la Tierra se hable español y en el satélite
inglés y francés. ¿Pronóstico o realidad? También hay que señalar el diseño del
satélite Elysium a medio camino entre “2001. Odisea en el espacio” y “Naves
misteriosas”. O la concepción de los robots y las naves especiales que
aparecen, bastante originales todas ellas.