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sábado, 29 de abril de 2017

¡Como está el servicio!


En Corea, durante la ocupación japonesa de principios del siglo pasado, la joven Sook-Hee, procedente de familia humilde que muchas veces ha estado implicada en asuntos turbios, es contratada por el supuesto Conde Fujiwara para trabajar como doncella de la inestable y adinerada Izumi Hineko. La intención del Conde es hacer tambalearse su ya frágil salud mental para lograr que la ingresen en un psiquiátrico y poder quedarse con su abundante herencia. A partir de aquí se pone en marcha todo un entramado de pasión, mentiras y ambición.

Siguiendo con la cobardía habitual, esta película no llegó a salas en mi ciudad, así que he tenido que verla en mi casa por otros métodos. Una lastima que así haya sido, ya que con lo cuidadas que están tanto la luz como el sonido, seguro que en sala hubiera sido una experiencia aun más satisfactoria. Habrá que agradecerselo a la audacia de los distribuidores y exhibidores...

Tras el acto reivindicativo (que ya se está convirtiendo, tristemente, en una costumbre cada vez que sale por aquí una película que se aleje minimamente de lo comercial), vamos con la película en si misma. Aunque en sus primeros trabajos, el cine de Park Chan Wook tenía cierto componente social, hay están "Joint Security Area" y "Simpathy for Mr Vengeance" para demostrarlo, a partir de la magistral "Old Boy", su cine ha ido haciendose cada vez más alambicado y juguetón. Y si bien es cierto que en las primeras películas en las que dio rienda suelta a esta vertiente fuera de la "Trilogía de la Venganza", lo que parió fueron dos tonterÍas como "I am cyborg" y "Thirst", en su primera incursión norteamericana, "Stoker", se mostró mucho más consciente del tono que necesitaba, ofreciendo como resultado, una de las películas más divertidas de aquel año. En su regreso al cine coreano con "La doncella", mantiene esas constantes, confirmando al coreano como una suerte de Brian De Palma oriental.

La historia de la que se en esta ocasión parte de las formas típicas del melodrama de época, en este caso ambientado en la ocupación japonesa de Corea a principios del siglo pasado, para ir retorciendo la trama hasta convertirla en un thriller erótico. Todos lo requiebros de la historia no persiguen otra intención de jugar con el espectador, y si uno se deja ir de la mano del realizador, la verdad es que la película se disfruta mucho. La factura de la película es impecable, tanto a nivel de fotografía, a cargo del colaborador habitual Chung Chung-hoon, como de la música. El diseño de producción, como corresponde a un film de época bastante
cuidado, aunque algunos escenarios, como la mazmorra están un poco desaprovechados. Chan Wook sigue tan obsesionado en crear encuadres preciosistas  y un punto artificiosos como siempre, lo que convierte el visionado de "La doncella" en una delicia visual. Aunque también es cierto que dicha artificiosidad queda justificada por el tono retorcido y tramposo de lo que se nos está narrando. Unido a esto también está le reconstrucción de escenas a las que vamos asistiendo a lo largo de la película según el personaje que la está narrando: es complicado hacer esto sin que resulte repetitivo, y sin embargo el realizador sabe resolver estos momentos con bastante maña. Sin embargo también hay que reconocer que hay otros momentos en los que el asunto se le va de las manos, alargando en exceso algunas secuencias que se podrían haber resuelto con muchos menos planos con los mismos o mejore resultados (vease las destrucción de la biblioteca, alargada hasta el infinito...). Si la película fuera más corta, pasaría más desapercibido, pero contando que estamos ante una cinta de casi 150 minutos, el resultado se resiente un poco.

Las dos actrices protagonistas, Kim Tae-ri y Kim Min-hee, están estupendas, sobre todo la primera y solventan muy bien momentos tan delicados como las escenas de sexo. Y ya que estamos con el sexo, aunque dichas secuencias son correctas, se desaprovecha la posibilidad de hacer que las secuencias más allá de quedar bonitas y/o excitantes, sirvan para definir más a los personajes.

Como ya he dicho al principio la película se disfruta de principio a fin, es entretenida y visualmente sofisticada, y como divertimento, poca pega se le puede poner más allá. Sin embargo, acaba pecando de intrascendente: no hay nada que vaya más allá de (mucho) entretenimiento. Y eso en un año en el que se presentó una obra maestra como "Elle" que era capaz de saltar del drama al thriller y de ahí a la comedía negra para terminar erigiendose en uno de los más pesimistas y certeros retratos de la sociedad actual vistos en los últimos años, hace que, con el paso de los días, "La doncella" se vaya desvaneciendo un poco. De todos modos, no está el panorama como para ir poniendose exquisito y rechazando propuestas tan entretenidas y sofisticadas como esta.


miércoles, 15 de mayo de 2013

Asuntos de familia


Pues aunque contuvimos la respiración hasta que la vimos en la cartelera de nuestra ciudad, al final pudimos ver este finde el estreno en nuestra ciudad de una de las películas que más esperábamos, "Stoker" de Park Chan Wook. Y hemos salido bastante satisfechos del cine, ya que la película da todo lo que promete y redime a Wook de sus dos últimas obras, las decepcionantes "Soy un ciborg" y "Thirst", aburridas y totalmente predecibles.

India Stoker (Mia Wasikowska) es una chica un tanto extraña, que se fija en cosas en las que nadie más lo hace y que no se deja tocar por nadie, pierde a su padre y su mejor amigo el día de su 18 cumpleaños en un accidente de trafico, quedandose sola en la casa familiar con su madre Evelyn (Nicole Kidman), a la que nunca ha estado muy unida. Para sorpresa de todos, sin que nadie lo espere aparace su tio Richard (Matthew Goode), del que India no sabía nada, y que con su perturbadora actitud trastornara la ya de por si complicada vida en la mansión familiar.

Hace 30 años, esta cinta la hubiera dirigido sin duda Brian de Palma, ya que esta película vendría aser a "La sombra de una sospecha" lo que para "Vértigo", "Psicosis" y "La ventana indiscreta" en "Fascinación", "Vestida para matar" y "Doble cuerpo" respectivamente: una suerte de puesta al día  exagerada de un argumento del maestro Alfredo. Y es que esta película no busca ser otra cosa que un divertimento perverso que indaga en el lado oscuro de las personas Pero no estamos en los 70-80 y  De Palma ha sido expulsado del sistema de estudios hollywoodienses, ahora este argumento se lo han ofrecido a Park Chan Wook, el que para mí es el director más interesante de la fecunda cinematografía coreana y autor de dos películones como "Old Boy" y "Joint Security Area", y que con este trabajo toma la alternativa en el cine norteamericano. Pero que sus fans no se inquieten (yo que me encuentro entre ellos, si que lo estaba un pelín), que no ha perdido su garra.

Ya los originales títulos de crédito iniciales avisan al espectador que nos encontramos ante un juego, y que lo mejor que se puede hacer es dejarse llevar para disfrutar de la propuesta, y no plantearse mucho el guión (a cargo de uno de los actores de "Prison break" Wenworth Miller, que mejor que deje el teclado...) que es lo más flojo de la propuesta, funcional en el mejor de los casos y predecible en el peor, ya que recurre a todos los tópicos y lugares comunes mil veces vistos: (el funeral, los matones de instituto, la bajada al sótano... Pero ya se sabe que de guiones mediocres se han sacado en ocasiones películas fascinantes.

La puesta en escena es vistosa y original. Algunos dirán que es esteticista y gratuita (que si que eran adjetivos aplicables a "Soy un ciborg" y "Thirst"), pero en mi caso no es así. El interesante uso que este hombre hace aquí de los decorados (toda una constante en su cine), y que convierten sus planos casi en lienzos, pero con un valor narrativo, ya que se convierte en una manera perfecta de mostrar el aislamiento que sufren todos los personajes, y la capacidad que tienen los personajes de India y Richard de fijarse en cosas en las que nadie más repara. A esto ayuda mucho la estupenda fotografía del también coreano Chung-hoon Chung, que ya era colaborador de Wook en sus anteriores trabajos y que logra un color a medio camino entre el Technicolor y la pintura de Hooper y el american gothic, logra un look simplemente fascinante.. El aspecto gótico de la historia: la familia encerrada en la mansión, los recovecos de la casa, la turbulenta relación madre-hija (impagable la secuencia en la que India le cepilla el pelo a su madre) hace que la película se acerque al Robert Aldrich (uno de los directores de cabecera de Wook) de "¿Que fue de Baby Jane?". También recupera Wook esas transiciones dentro del mismo plano tan características suyas, entre las que destaca el plano de los zapatos, y no digo más para no estropear la sorpresa.
Capitulo aparte merecen las secuencias de eróticas y violentas, y las pongo juntas ya que están rodadas de la misma manera que hacía Hitchcock: rodando las secuencias eróticas como si fueran crímenes, y los crímenes como si fueran secuencias amorosas. Entre todas ellas, las que más me impresionaron fueron las del piano (quizás la mejor secuencia erótica que he visto en el cine en lo que va de año), y por supuesto, la de la ducha, que empieza de manera totalmente predecible (el personaje se da una ducha para limpiar su cuerpo y su alma después de haber formado parte de un suceso terrorífico) pero que el director retuerce para descolocar al espectador, logrando una escena retorcida y que me hizo sonreír.

Otro aspecto llamativo es el diseño de sonido, del que se sirve el director para dar a entender por momentos que algunos personajes tienen capacidades sobrenaturales dignas de un vampiro, a lo que ayuda que a uno de los personajes no le veamos tomar comida en toda la película, ni siquiera cuando esta sentado en la mesa.
Entre los actores cumplen muy bien Wasikowska y Kidman (que debería denunciar a su cirujano, al parecer el mismo que destrozó el rostro a Meg Ryan a la vista de los resultados...), quedando en meramente correcto en el mejor de los casos Goode, que en ocasiones, con su mediocre actuación, hace que se tambalee la película. Si este papel hubiera estado a cargo de, por ejemplo, Michael Fassbender o Ben Winshaw, estaríamos ante un personaje que pasaría a los anales del género.

Recapitulando una buena película muy entretenida que no llega al nivel de "Old boy" (son pocas las películas que lo hacen) y que  he disfrutado de principio fin y que encantará a los que disfrutaron con las obras de Tennesse Williams, "¿Que fue de Baby Jane'", el cine de De Palma de los 70 y 80, "Hannibal" y "El cisne negro".