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miércoles, 9 de octubre de 2013

Flotando en el cine


Mientras Dra. Ryan Stone (Sandra Bullock) se encuentra en un paseo espacial preparando el telescopio Hubble para un experimento, una tormenta de chatarra espacial hará que ella y el veterano astronauta que la acompaña, Matt Kowalski (George Clooney) se queden a la deriva en una situación desesperada.

Esas tres líneas son el argumento de una película que marca un hito en cuanto al uso del 3D y los efectos especiales como herramienta narrativa. Para mí además de eso, se trata de una grandísima película: no le aplico el calificativo de obra maestra a falta de verla otra vez, ya que se trata de una de esas experiencias cinematográficas que te sobrepasan y pueden nublar un poco el juicio. Me imagino que la sensación con la que salí del cine fue la misma que tuvieron los espectadores que vieron la primera proyección de los Lumiere en Paris.

Voy a empezar defendiendo los supuestos puntos débiles de la película (que para mí no lo son en absoluto) que mucha gente esta argumentando (algunos bastante bien, como aquí y aquí) para restarle méritos a la película: su guion.

Por ahí se le achaca que, para tratarse de una película de ciencia ficción, se queda corta de miras, y no trata los temas elevados y abstractos que siempre han definido al género. Y es que esta es la peor manera de acercarse a esta cinta: no nos encontramos ante una obra de ciencia-ficción. Esta película es una historia de supervivencia muy próxima a las geniales “Naufrago”, “El pianista” o “Soy leyenda”. La ambientación es en el espacio pero  lo que ocurre podría estar pasando ahora mismo, y no hay robots, tecnología inexistente, distopías ni nada por el estilo. Es conveniente tener esto claro para que no haya decepciones.

Otra pega que se le ha puesto a la película es  que los personajes son demasiado planos y que  no resultan creíbles. ¿Qué esperaba la gente? Esta es una historia que transcurre durante unas horas, y conocemos a los personajes cuando ya está todo en marcha. Desde luego que se tira de algún que otro tópico para definirlos (el trauma familiar de Bullock, la actitud canalla de Clooney) pero el añadirles matices hubiera precisado, bien insertar flashbacks (mil y una veces vistos y de los que afortunadamente se prescinde), bien mostrar los previos de la misión en la Tierra (algo que también nos han enseñado en multitud de ocasiones). Así que yo creo que han tomado la decisión correcta. Además que el personaje de Clooney sea plano es completamente lógico por el punto de vista desde el que se nos narra la película: si se conocen desde hace solo algunas horas o algunos días y nuestra percepción de la película es la de Sandra Bullock, ¿no es totalmente coherente que la definición del personaje de Clooney sea también así, con unos cuantos apuntes?

Una vez superada esta defensa de la película (lo siento, pero me parece que se está llevando más palos de los que se merece…) toca hablar de sus fortalezas, que no son pocas. A partir de aquí los que quieran llegar vírgenes a la película, que dejen de leer.

Como ya he comentado al principio, esta película marca un hito a nivel técnico. Pero lo que es más importante es que este virtuosismo no es un artificio, sino que hace avanzar la historia. Amparado por el ya mítico cinematógrafo Emmanuel “Chivo” Lubezki, Cuarón lleva al paroxismo los planos secuencia de su interesante pero algo irregular trabajo previo “Hijos de los hombres”: la cámara flota totalmente inmune a las leyes de la gravedad, generando una inmersión pocas veces vivida, como deja patente la fascinante primera secuencia, en la que queda en manos del espectador elegir. Otros momentos que llaman mucho la atención son aquellos en los que la cámara, llevando al extremo la narración subjetiva que sostiene toda la película, se introduce dentro del casco de astronauta, para hacernos partícipes de su desesperación. Y como también pasaba en “Hijos de los hombres” Cuarón sigue manteniendo buena mano a la hora de crear imágenes inolvidables, como aquella en la que Bullock se va flexionando mientras hasta alcanzar la posición fetal para mostrar su renacer espiritual (a riesgo de sonar demasiado zen, comparto al 100% lo que plantea la película: las mayores dificulatades para realizar algo están siempre dentro de uno mismo)  También es muy interesante el uso que se hace del sonido (las transmisiones de radio, los ruidos dentro del traje…) aunque no tanto de la banda sonora, un tanto machacona, y que termina restando efectividad a los momentos de suspense a base de anticiparlos demasiado.

Sería injusto resaltar toda la parte técnica sin reconocer el estupendo trabajo que realiza Sandra Bullock. En general huyo de sus películas (la comedía romántica de la que suele ser abanderada es el género que menos me interesa en el mundo…), pero aquí cumple sobradamente. Y no era fácil, ya que en la mayoría de las secuencias se encuentre sola, así que no puede recurrir a que su compañero de actuación le marque el ritmo ni dedicarse a dar solo réplicas supuestamente ingeniosas.


Por si no ha quedado claro, recomiendo verla a cualquiera que le guste el cine y tenga dos ojos para disfrutar de 3D: el paso del tiempo la pondra en su lugar en la historia del cine y creo que será muy alto.