Para empezar hablaré un poco de la película en sí misma. Como casi todo el mundo sabe ya esta cinta es la primera de las tres partes en las que se ha adaptado "El hobbit", novela de J.R.R. Tolkien con la que iniciaba el universo de la Tierra Media, y en la que presentaba personajes y situaciones que luego desarrollaría en su obra magna, "El señor de los anillos". Y aquí está el primer problema: que se ha estirado demasiado la trama. Si en el caso de la trilogía original era lógico hacerlo así dada la magnitud de la obra original (más de 1000 paginas), en este caso no tiene razón de ser, ya que la novela ronda las 300 y para sacar de ahí tres películas de dos horas y medía, hay que estirar mucho la cosa. Y claro, el conjunto se resiente.

La película tiene importantes altibajos de ritmo, ya que hay secuencias que han sido alargadas hasta lograr que el espectador (o por lo menos yo), se desentienda. Sirva como ejemplo la secuencia en la que los trece enanos llegan a casa de Bilbo Bolsón: se hace eterna y además, no logra su propósito, que es el de presentar a cada enano de manera tal que quede definida su personalidad para el resto de la historia. Bueno, pues desde aquí reto a alguien a que recuerde el nombre de más de dos enanos una vez acabada la proyección. Media hora de película derrochada. Otro momento que se hace pesado es el concilio en Rivendel: por más que quieran evocar la maravillosa secuencia en la que se constituía la Comunidad del Anillo en la primera de las películas de la saga, no lo logran ni por asomo, con unos diálogos bastante tontos y enrevesados, que son tan liosos que tienen que volver a ser explicados mediante una conversación telepática entre dos de los personajes. Un pena.

Algunos han criticado el tono del relato por ser demasiado infantil. Para mi eso no supuso ningún problema. Aunque lo leí hace un montón de años, el tono de "El hobbit", es bastante más distendido que el de "El señor de los anillos", que puede resultar más plomizo (yo tengo que reconocer que no pude pasar del primer libro...). Bueno, pues ese tono más infantil se mantiene en "El hobbit: Un viaje inesperado": hay chistes escatológicos para niños y hasta canciones (que ya estaban en la novela) y ambos resultan bastante simpáticos. De hecho, la mejor secuencia es una de las (a primera vista) más infantiles: el juego de adivinanzas entre Bilbo y Smeagol (para mí, el mejor personaje de toda la saga), que consigue resultar divertida a la par que tensa. Además hay que tener en cuenta que esta historia transcurre 60 años que "El señor de los anillos", y por tanto se trata de un mundo más luminoso que el que encontraremos más tarde.

Más allá de las adivinanzas, hay secuencias estupendas, como el prólogo que explica la conquista de la montaña por parte del dragón Smaug, en la cual, al solo ver partes aisladas de la bestia (una pata, un ojo, el morro) se aumenta su carácter legendario. O la secuencia en la que se inicia la narración de la historia en flashback y que enlaza con lo visto en las primeras secuencias de "La comunidad del anillo" de manera entrañable. O la espectacular aparición de los gigantes de piedra.
Otro de los aspectos en los que Peter Jackson demuestra no haber perdido el pulso es en las secuencias de acción, todas ellas bastante bien ejecutadas, aunque la manera que utilizan en ocasiones para resolver situaciones limite con intervención externa cuasi-divina puede resultar un poco molesta.
En cuanto a los actores, hay dos que destacan sobre el resto. El primero de ellos Martin Freeman, que interpreta un Bilbo Bolsón estupendo que logra hacer que funcionen secuencias que con otro seguramente hubieran sido infumables. Y el otro sería Ian McKellen, que con su habitual buen hacer, interprete a un Gandalf bastante alejado del que nos encontramos en la saga del anillo, es más joven, despreocupado y con más sentido del humor.
Y ahora los 48 fotogramas por segundo, o HFR, o 48 fps, o como más gusté. A pesar de que había leído por ahí que le daba un aspecto cutre, y que parecía televisiva o grabada con una cámara casera, me picaba bastante la curiosidad y me decidí a verla en este formato. Y la verdad es que fue una experiencia curiosa.

Empecemos por lo positivo, que lo hay y bastante. El 3D luce como nunca en este formato. Es el mejor 3D que se puede ver. Me parece que nadie puede discutir esto. Con 48 fps se logra una nitidez que nunca se había visto en formato tridimensional. La mayor velocidad de proyección hace que sea posible disfrutar del relieve de un modo inconcebible hasta ahora. Algunos dirán que ha habido 3D estupendos como "Tintin y el secreto del Unicornio", "La invención de Hugo", o "El asombroso Spiderman". Y bien cierto es que estas películas sacaban un partido narrativo (incluso superior al que presenta "El hobbit") como ninguna otra lo ha hecho a este formato, pero de cara a ser disfrutado por el espectador, la nitidez del HFR es inigualable.
Pero no todo iba a ser positivo, y es que este aumento de la nitidez, hace que lo que vemos en pantalla resulte demasiado cristalino, tanto que parece menos "cine" que lo que estamos habituados. Y esto llama aún más si cabe la atención en una película como esta, que evoca un universo fantástico, que además nos había sido presentado con una luz muy de cuento en las entregas previas de la saga.

Creo que los 48 fps pueden ser un avance, pero dudo que sea algo que se vaya a imponer como estandar, por lo menos a corto plazo. Quizás en un futuro, cuando se conozca más la técnica y los directores de fotografía estén más acostumbrados a ella, se pueda lograr que la ilumición en este formato vaya más allá del realismo. Por eso, veo el HFR como una herramienta narrativa más con la que pueden contar los cineastas, y que puede ser estupenda en películas que busquen un look más realista, como por ejemplo podría ser una cinta de acción contemporanea, una de animación, o algo relacionado con la ciencia-ficción. Pero como me decía el otro día un amigo, no va a ser una cosa sencilla, porque a pesar de que se ruede pensando en HFR, luego nunca va a ser exhibida solo en ese formato, lo que dificultara ver la película de manera adecuada...
En fín, que "El Hobbit: Un viaje inesperado" es una película de aventuras bastante disfrutable, a la que le hubiese sentado estupendamente durar media hora menos, pero de la que es fácil salir contento. Además se agradece volver a la Tierra Media después de tantos años, y sobre todo, reencontrarse con el pobre Smeagol, un personaje fascinante, capaz de ser repulsivo, tierno y peligroso a la vez. Y si se va a ver en 3D, mejor hacerlo en 48 fps. Es un salto importante.