Lucy es una chica americana que está estudiando en Taiwan. Pero lo que le gusta más es la fiesta. Así que un día, tras una noche de farra, su último ligue la obliga a hacer de correo en un chanchullo de drogas. La cosa se complica y finalmente la convierte en una mula obligada a la que injertan una nueva droga experimental. La bolsa se rompe y en lugar de morirse, Lucy empieza a desarrollar progresivamente su capacidad cerebral por encima del tan famoso 10% y empieza a adquirir habilidades inesperadas...
Esta película es curiosa por muchos motivos.
El primero es su relación con "Trascendence", otra propuesta de los últimos meses sobre la evolución de la mente humana. No tanto porque traten temas parecidos (eso no es nada nuevo hay: están las películas de estreno casi simultaneo sobre meteoritos, Robin Hood, volcanes o incluso peces animados...) sino por como evoluciona cada una de ellas. Si en "Trascendence", a pesar de su nombre y de venir apadrinada por el sobrio Christopher Nolan, encontrabamos al final una película algo hueca tanto en fondo como forma, ahora está en los cines "Lucy", que a pesar de ser vendida como el nuevo producto de acción del largamente disperso Luc Besson, acaba exprimiendo muchos más las posibilidades tanto visuales como narrativas que el tema ofrece y el género de acción le ofrecen, para terminar sobrepasándolo.
Luego está el hecho de que en las dos cintas esté Morgan Freeman, interpretando un papel similar. Esto no es nuevo, ya que a día de hoy Freeman es un actor encasillado. Pero es que además, este hombre está haciendo ultimamente unos documentales bastante curiosos que hablan sobre ciencia. Se ve que los documentales le han hecho que le pique el gusanillo de la ciencia extrema.
Y por último lo más anecdótico: la similaridad del personaje protagonista con el que viene interpretando Johansson en el universo Marvel, la Viuda Negra, ya que se puede ver esta película casí como el origen apócrifo de este personaje, lo cual no deja de tener cierta gracia...
Aunque siendo justos, la película tiene más interés, más allá de estas anecdotillas. Y lo es, por sorpresa, gracias a la labor de Besson tras la cámara.

el proceso de potenciación de sus capacidades mentales. Y no queda ahí la cosa, ya que Besson, se toma la molestia de adaptar la manera de filmar las secuencias de acción al momento del desarrollo en el que se encuentra la protagonista: en los primeros compases, cuando aun es una chica normal, el montaje es más sincopado y nervioso, aunque bien rodado; cuando se inician sus poderes se muestra algo exhibicionista, algo lógico, teniendo en cuenta que es lo más coherente comportarse así al descubrirse semejante capacidades; pero conforme va adquiriendo más control sobre su cerebro, las secuencias se van volviendo más desapasionadas y frías, para acabar dejando de lado la acción en los últimos cinco minutos y abrazando abiertamente la ciencia ficción más cerebral en los estupendos minutos finales. Probablemente esa giro progresivo a la ciencia ficción, es uno de los motivos que uno de los adolescentes de la panda que tenía detrás y que seguro esperaban una película de acción de principio a fin soltara "¡¡Vaya mierda de peli!!"
Se pasó un poco el muchacho. No es una obra maestra, pero, como ya he dicho, está bastante bien resuelta y es bastante menos convencional de lo que se puede esperar, así que se disfruta bastante. Y además del trailer, dejó la canción de los créditos, de Damon Alborn, que me moló bastante.