Tras casi un año, recupero esta sección para hablar sobre "El vuelo" del irregular Robert Zemeckis, en relación con hechos como la acción heroica del piloto en Taiwan y el trágico desastre aereo de Germanwings. Y es que la película viene a ser, más o menos, la suma de los dos sucesos.
Whio Whitaker es un capitan de vuelo alcohólico y consumidor habitual de otras sustancias, que no tiene reparos en correrse una noche de juerga previa a pilotar un vuelo. En uno de estas ocasiones, el avión sufre un fallo mecánico y Whitaker, que había bebido la noche previa y durante el vuelo, consigue mediante una maniobra temeraria, salvar la vida de 98 de los 104 pasajeros del avión. En la estancia en el hospital para reponerse de sus heridas conoce a Nicole, una mujer que intenta recuperarse de una sobredosis de heroina. Pero aunque todo parece que pinta bien para Whitarker, lo que en principio le convierte en un heroe, poco a poco se convertirá en una pesadilla, ya que en la investigación abierta sobre el suceso empezarán a quedar a la luz los serios problemas del piloto, poniendo en duda si estaba en condiciones o no de pilotar el vuelo.
Grandes directores como Hitchcock, eran conscientes del riesgo de introducir la secuencia más potente de la película al inicio y que luego el resto de la película palideciera en comparación. Bien, pues "El vuelo" es uno de esos casos de película lastrada, entre otras cosas, por un inicio demasiado potente: las primeras secuencias y el accidente aereo (suceso que ya ensayó en la magistral "Naufrago") que desata toda la trama están excelentemente rodados, con brío y mucha tensión. Sin embargo, a partir de hay, el resto de la película no vuelve a retomar el vuelo y perdón por el chiste. El principal fallo es que tira hacia el drama de redención en lugar de indagar en el dilema ético que plantea la película, francamente interesante: ¿Es aceptable o no que un piloto, probablemente a consecuencia de las drogas y alcohol que consumía, realice una acción temeraria que salve muchísimas vidas? Porque obviamente todos preferimos que el piloto que guía el avión en el que viajamos no vaya colocado, pero ¿y si el estar alterado le hace asumir riesgos, a priori intolerables, que nos salvan la vida en caso de emergencia? Pues este interesante dilema es dejado de lado para ofrecer la tantas veces vista película de caida-y-redención-de-un-adicto. Esto no tiene que ser necesariamente malo si está resuelto con un poco de brio, pero no es así, y vemos escenas mil y una veces rodadas: el arrojar todo el alcohol a la basura; el tirar la droga por el inodoro; la visita a alcohólicos anónimos; las peleas con la familia; el juicio... Todo esto podría pasar perfectamente por un telefilm. Además tampoco aprovecha las posibilidades que los medios de comunicación ofrecen a la historia, e intentar mostrar como la sociedad actual está igual de ansiosa por ensalzar héroes que por linchar villanos.

de Paul Newman hundiendo la cabeza en un lavabo lleno de hielo recién picado en "El golpe"; en el siglo XXI la mejor manera de despejarse es pegarse unas buenos pericazos y fumarse un nevadito de cocaína. Y alguno pensará: "Pues es lógico que así sea si lo que vemos es la historia de un adicto". Y no le falta razón. Lo que no es de recibo por parte del realizador es la ligereza y el tono cómico con el que muestra la secuencia (que no tiene porque ser necesariamente malo, ya que en "El lobo de Wall Street" dió la secuencia más divertida de esa gran película...), sino que lo hace para luego hacer más dramática e intensa la siguiente escena. Uno no espera esto de un realizador del que estamos hablando.
Porque da pena, porque Zemeckis, aunque ha rodado bodrios como "Forrest Gump", "Contact" o "Lo que la verdad esconde", pero tambien ha parido joyas como la trilogía "Regreso al futuro" o la magistral "Naufrago". Además de sus interesantes incursiones en la animación por captura de movimiento. Vamos, que cuando quiere puede hacer grandes películas.

Si algo redime la película parcialmente es el reparto, que es de campanillas. Además de la más que correcta labor de Washington, tenemos a Kelly Reilly, que hace poco estuvo por aquí con "Calvary", Don Cheadle o Greenwood. Todos ellos actores de gran solvencia. Mención aparte merece John Goodman, que parece haberse escapado de una película de los Coen, y cuando aparece en escena rompe por completo el tono de la narración, con un tono por completo delirante.
Pues eso es "El vuelo", una película correcta, que se deja ver sin aburrir, pero que deja un sabor amargo por haber desaprovechado la ocasión para hacer algo realmente rompedor y que diera que pensar.