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jueves, 15 de octubre de 2020

Eduardo, el joven manos de tijera

 Después de 15 años sin hacerlo, la he vuelto a ver " Eduardo Manostijeras" de Tim Burton, la que yo pensaba que era mi película favorita...ya no lo es y es que 15 años da para conocer mucho cine... 

Me gusta , me emociona, creo que marcó una época y no deja de ser una joya cinematográfica además de ser de las primeras pelis de Tim Burton y su película posiblemente más personal ( quizá él mismo se sentía un poco Eduardo) pero a veces resulta empalagosa .


La historia es genial, Eduardo (interpretada por Johnny Depp), el monstruo, el diferente, el freak, es creado por un hombre que se siente sólo ( la historia se asemeja a Frankenstein o Pinocho) con la mala suerte de morir antes de acabar a su "hijo" dejándole tijeras en vez de manos. El pobre Eduardo se queda sólo y abandonado en un mundo totalmente desconocido para él y al que tendrá que adaptarse como pueda.


Es encontrado en su castillo por una buena mujer, madre de familia y vendedora de cosméticos que decide adoptarlo en su casa de un barrio idílico de clase media y por supuesto sacarle provecho. A quien no le gustaría tener un jardinero 24 horas solo para ti y encima gratis y que además obedezca sin rechistar, o un modelo para probar pintalabios y sombras de ojos que además no se queja.... ( Eduardo pronuncia tan sólo 159 palabras en toda la película, ahí es nada!)

Bueno , pues el joven manos de tijera resulta ser agradable para las mujeres del vecindario además de ser un experto e innovador peluquero. Están encantadas con su nuevo vecino. Pero Eduardo parece no entender nada, él se deja llevar ,aún así es feliz. Al final es rechazado, que mejor que echar la culpa al pobre Eduardo que no se va a rebelar y es tan bueno que no nos va a delatar. 

Y de repente aparece  la primera emoción (humana) en el joven Eduardo, el amor. La bella Kim (interpretada por Winona Rider que está fantástica ) despierta en él amor verdadero. Un amor imposible porque él sabe que jamás podrá abrazarla pero es capaz de quererla y además de trasmitirle su cariño, de hecho Kim le va a recordar toda la vida y no volverá a ver la nieve de igual manera.



En cuanto a Johnny Depp , pues mejor imposible, era de sus primeras películas y sabe trasmitir perfectamente las emociones del personaje y encima sin hablar, la caracterización es perfecta ( fue nominada al Oscar al mejor maquillaje en 1990, una lástima que no lo ganara). Y que decir tiene que el tándem Johnny Depp y Tim Burton funciona a la perfección , a la vista está , aquí os dejo un enlace con las películas que han hecho juntos Pelis Tim Y Johnny


Como curiosidad Tim Burton se basó en el aspecto de Robert Smith ,líder de The Cure, quien a su vez
rechazó hacer la BSO de la película porque estaba enfrascado en otras historias, una pena! xxx




miércoles, 12 de agosto de 2015

Películas para ocasiones (VII): "The rocky horror picture show"


Brad y Janet son dos jovenes un tanto mojigatos que tras declararse su amor y comprometerse (todo ese en la misma canción) deciden ir a darle la buena nueva al Dr. Scott, el investigador trabajando para el cual se conocieron. Sin embargo por el camino, su coche les deja tirados en una noche de tormenta, y se ven obligados a pedir ayuda en la casa más cercana, que resulta ser el castillo de Dr. Frank-N-Furter, un dulce travesti de Transexual, el planeta Transilvania. Esta noche cambiará sus destinos para siempre.


Hoy, 14 de Agosto, se cumplen 40 años del estreno de "The Rocky Horror Picture Show" y es algo que merece la pena celebrar y recordar, no por ser una gran película (aunque para mí lo es sin duda) sino porque es la cinta que podemos considerar como la precursora de lo que se ha venido a llamar "Cine de culto".





Surgida de la desesperación de Richard O´Brien, actor que tras ver que su mayor logro había sido interpretar un papel secundario en "Jesucristo Superstar" en el West End londinense, decidió volcar su pasión por las película de terror de los 50, los musicales, el travestismo y el glam de David Bowie en una obra musical. Al principio se iba a llamar "They came from Denton High" pero que en último momento pasó a llamarse "The Rocky Horror Show". Tras ser representado con moderado éxito en Reino Unido y USA, la Fox decidió convertirlo en película, manteniendo a O´Brien como actor secundario y como guionista, y poniendo al frente del proyecto a Jim Sharman, que venía de dirigir varios montajes en los que había actuado O´Brien. A este reparto se sumaron entre otros Barry Bostwick y Susan Sarandon para incorporar a la pareja protagonista, la actriz de
cabaret Little Nell para dar vida a Columbia, el cantante Meat Loaf como Eddie, el veterano Charles Gray como el narrador, y en la que sería su primera interpretación de un personaje icónico (la otra sería Pennywise en "It") Tim Curry dando vida al inolvidable Dr. Frank-N-Furter. La película se rodó en el Reino Unido con un presupuesto moderado sin mayores incidencias, y en Agosto se estrenó allí para unas semanas más tarde hacerlo en USA. El estreno, quitando buen funcionamiento en ciudades puntuales, fue un fracaso de los gordos. Sin embargo, un avispado ejecutivo de la FOX, a la vista del éxito de sesiones golfas de películas iconoclastas como "Pink Flamingos" animó a que se hiciera lo mismo en un cine de Nueva York. A partir de aquí el resto es historia. Estas sesiones funcionaron de maravilla, y este fenómeno se empezó a expandir como la peste, primero por USA y luego por todo el mundo. Pero no solo eso, el público se entragaba en los pases y empezó a interactuar con la película, dando lugar a unos rituales que con el tiempo han crecido y se han hecho canónicos. Así hasta hoy en día, en el que se ha convertido en la película con la presencia ininterrumpida más larga en salas de la historia del cine, es una de las películas que están conservadas en la Biblioteca del Congreso de USA, y es un clásico indudable del cine musical, de la ciencia-ficción y del cine homosexual.

Y ahora lo que de verdad importa ¿merece realmente la película el status del que goza? Vaya por delante que no es ninguna obra maestra: la realización es bastante tosca y poco trabajada (en algún momento se puede ver hasta microfonos colgando en la parte superior del plano...),hay algunos altibajos de ritmo, y el diseño de producción es un tanto chapucero. Y a pesar de todo es una película enormemente disfrutable, que engancha y apetece repetir de vez en cuando.


En primer lugar, el guión. El argumento es una vuelta de tuerca irónica y perversa de las tramas de películas de ciencia-ficción de los 50, demostrando que las jóvenes parejas protagonistas de aquellas películas no eran tan castas como podía parecer, y que aquellos científicos que solventaban la papeleta en último lugar, era en su mayoría parte del botín de mente de la derrota de la Alemania nazi. Peor no solo eso, sino que tienen mucho desparpajo y no se corta en mostrar travestis desatados y relaciones (sexuales) gays. Además tiene los arrestos de huir del final feliz: la ardiente pasión que posee a los personajes les deja secuelas importantes, si es que sobreviven a ellas.
Luego están los actores, que están todos ellos estupendos, conscientes del registro en el que se mueven y la película en la que está participando. Son inolvidables una Susan Sarandon jovencísima y deliciosa, que se pasa la mayora parte de la película en bragas y sujetador, demostrando que ya de joven estaba de muy buen ver, y por supuesto, Tim Curry como el mejor Frank-N-Furter imaginable. No solo por lo divertido y exagerado que está, sino porque además hace gala de una voz alucinante, la mejor del evento si quitamos a cantantes profesionales como Meat Loaf.


Y por último, pero quizás lo más importante, para que esta película sea tan mítica como es: las canciones. Son simplemente alucinantes. Desde la primera a la última. Muy influenciada en general por David Bowie, a lo largo de la cinta, dado su caracter de pastiche, hat guiños/homenajes/paródias al Beboop, al Rock cincuentero, a las baladas románticas, al cabaret, y a la canción melódica. Si me tengo que quedar con uno, sería con "Dammit Janet", pero es por motivos personales (para que os hagáis una idea  de como me gusta, la Gata con gafas y yo abrimos el baile nupcial con ella), aunque   "Double feature picture show", "Time warp", "Sweet Transviste", "Touch-a, touch-a, touch-me" o  "I can make you a man", "Hot patootie" o "Rose tinte my world" son geniales. Basicamente, ejem, todas (por si no ha quedado claro soy un fan irredento...).





En fín, que no se trata de una película para todo el mundo. Pero todo el mundo debería verla al menos un vez en la vida. Y si es posible en mucha compañía y en un cine en sesión golfa mejor. Y si es posible con actores amateurs que interpreten la película y con el publico interactuando con ello mucho mejor. Y si encima es en San Francisco en un cine con bastantes gays locazas desatados, miel sobre hojuelas.







Imagino que la mayoría de los que leáis esto ahora estaréis en la playa o de viaje por ahí y os dará pereza. Que no os de, es una película muy fresquita y divertida para estas fechas. Así que a animarse todo el mundo.

sábado, 12 de abril de 2014

Cine en random (V): "Ese oscuro objeto de deseo"


Era esta película un recado que tenía pendiente desde hace bastante tiempo: ¡¡¡el último trabajo del maestro de Calanda!!! Pero hasta hace poco no he hecho los deberes...

Mateo (Fernando Rey) es un hombre de negocios francés maduro que regresa a París en tren desde Sevilla tras una tormentosa relación con Conchita (Carole Bouquet/Angela Molina) una joven española a la que conoce tras entrar a trabajar de sirvienta a su casa y de la que quedará fascinado. En el trayecto se dedica a narrar a sus compañeros de compartimento los pormenores de su relación con la muchacha.




La verdad es que me merezco unas cuantas collejas por no haberla visto antes, ya que sin ser su mejor película (esa siempre será para mí ""Viridiana"", la cumbre del cine español), es un grandísimo trabajo de Don Luis. Y es que a pesar de haberla rodado con casi 80 años, sigue siendo igual de aguerrido que en el resto de su carrera. A pesar de formar parte de la burguesía, Buñuel siguió azotando la conciencia burguesa (que fue basicamente el objeto de toda su obra desde su inició hasta este último trabajo), mostrando sus frustraciones, personificadas en el personaje de Fernando Rey, sin misericordia. Ya en los primeros minutos de película deja clara la turbulencia que va a presidir la película y el estado emocional del protagonista con ese inesperado atentado terrorista, que marca el tono sobresaltado de todo lo que está por venir.

Una de las cosas que más me han gustado de esta película es lo bien que trabaja el punto de vista, ya que toda ella es una evocación del personaje de Mateo, lo que refuerza la sensación de subjetividad de todo el conjunto. En este aspecto, es modélica en este aspecto la secuencia de sexo en el patio andaluz: ¿lo que narra Mateo es lo que ocurrió realmente, o fruto de su imaginación? Todo lo que se muestra en pantalla es lo que ve y siente el personaje, y la mejor demostración de esto es el  hecho de que Buñuel utilizara dos actrices para el mismo papel de manera aparentemente indistinta. Aunque valoró la idea de utilizar a dos actrices desde el
principio, desechó la idea cuando escogió a Maria Scheneider para el papel. Pero cuando esta finalmente no pudo participar en la película, retomó la feliz idea de usar a dos interpretes. Si se ve de manera superficial,  este desdoblamiento puede entenderse como uno de los desvarios típicos del director, herencia de sus orígenes surrealistas, pero a nada que se preste atención (no hace falta tampoco ser un lince), queda bastante claro que Buñuel se sirvió de las dos actrices y de su aspecto tan diferente (una delgada, eterea y de rasgos más delicados; la otra más carnal y voluptuosa y
de facciones más marcadas) para reflejar las dos aspectos de la relación que mantiene el personaje de Conchita con el de Mateo. Por un lado, cuando lo interpreta Bouquet, la actitud del personaje es, con sus excepciones, más distante y a la vez más sumisa, más plegada a los deseos de Mateo. En cambio cuando la intepreta Molina, también con sus excepciones muestra una actitud más beligerante, y manipuladora. A este respecto se pueden extraer jugosas connotaciones masoquistas en la secuencia en la que el personaje de Mateo golpea a Conchita. ¿Quien es en realidad el que gobierna esa situación, el que agrede o la agredida? Además en otro momento que hemos visto al principio de la película, en el que se recogían los restos de la disputa, que veremos bastante después, se nos dice que las bragas que ha recogido estaban mojadas, presumiblemente de orina por el miedo. Presumiblemente. Riete te tu de Grey, Anastasia y sus sombras...

Pero además de esto, aunque la narración de la película sea bastante lineal, el maestro va desplegando a lo largo del metraje esos detalles que tanto enriquecen sus películas: el ratón que cae en una trampa en la habitación donde Mateo negocia con la beatona y vaga madre de Conchita las condiciones económicas de su relación con su hija (una idea similar ya la usó antes en su obra maestra "Viridiana"); las gitanas que llevan a un cerdo en brazos como si fuera un bebé; los citados atentados y asaltos que jalonan la trama; el zurcido que hacen del un paño manchado de
sangre (obvia referencia a la virginidad anhelada por el personaje de Mateo, que también ha sido visto como la sutura del ojo que cortaba Buñuel en la primera secuencia de "Un chien andalou"); o el celebre saco que aparece de manera recurrente en la película, a veces cargado por Mateo y a veces por otro, y que adquiere matices muy profundos desde el momento en el que un personaje define a las mujeres como un saco lleno de excrementos. Aquí voy a hacer un inciso. Algunos pueden acusar a la película de misogina en base a la actitud del personaje encarnado por Fernando Rey. Y desde luego que los hombres en la película presentan una actitud machista, pero no se da una imagen de ellos que los glorifique. Y como batalla de sexos, Buñuel no ve ningún triunfador, abocando a los dos a la destrucción, como certifica el plano final.


Y volviendo con los detalles, no hay que olvidar el perverso sentido del humor que siempre desplegó el aragonés en sus películas:  los infructuosos intentos de avance sexual de Mateo (el de la faja cosida es de mearse de la risa); la niña en la cabina de tren pidiendo escuchar más de la libidinosa narración de Fernando Rey;  o la ocurrencia de llamar a un grupo terrorista ¡¡¡¡Grupo Revolucionario Armado del Niño Jesus!!! Y el citado cierre de la película, valiente como pocos. No se me ocurre una secuencia más coherente para cerrar la iconoclasta obra de Buñuel.



Una grandísima película, que entra ya en mi podio de películas del aragonés junto con "Viridiana" y "Los olvidados"

sábado, 27 de julio de 2013

Películas para ocasiones (IV): "La humanidad en peligro"

Muchos os preguntaréis si hoy es el día mundial de la hormiga o algo así, pero no. En esta ocasión se trata de algo más personal y es que en nuestra casa todos los años en primavera/verano tenemos una invasión de hormigas. Y a mí me llevan los demonios. La única que las disfruta es nuestra gata, que esta encantada acabando con ellas. Pero a pesar de la amenaza felina, las cabronas de las hormigas son multitud y proliferan hasta que les echamos veneno.

Todo este desbarre viene a cuento por que esta situación me trae a la cabeza la mejor película sobre como acabar con hormigas que he visto en mi vida: “La humanidad en peligro”. Aunque llevaba tiempo queriendo verla, no fue hasta hace unos meses que la vi. Siempre había oído que era una pequeña joya, y que había sido una de las principales influencias (no reconocida) de James Cameron a la hora de escribir y realizar una de las mejores secuelas de la Historia del Cine “Aliens. El regreso”. Solo por eso, merecía echarle un vistazo para comprobarlo. Y la verdad es que, una vez vista, puede asegurar que los dos comentarios están justificados.

Dos policías de Nuevo Mexico encuentran a una niña vagando por las carreteras del desierto. La niña parece estar en shock, y lo único a lo que responde es a un extraño ruido de origen desconocido. Al investigar, los policías encuentran que la caravana donde la niña estaba con su familia ha sido arrasada por algo bastante grande y que deja huellas inexplicables. Otras ruinas de ataques como estos comienzan a aparecer sin una explicación clara, por lo que las autoridades envían a una pareja de científicos, padre e hija, para investigar las posibles conexiones entre estos ataques y los experimentos nucleares llevados a cabo en la zona.

Como se puede ver, el argumento es indudablemente hijo del pánico nuclear reinante en aquellos años de la Guerra Fria: el afán del hombre por realizar acciones cuasidivinas, siempre acaba generando monstruos. En esta época encontramos, como bien refleja el genial Peter Biskind en uno de sus artículos en el libro “Gods and Monsters”, dos tipos de películas de ciencia-ficción: las izquierdosas y las derechonas. En las primeras el ejercito es retratado como una horda de descerabrados con ansias de destrucción (como sería el caso de, por ejemplo “La cosa”) y en las segundas los que quedan retratados como culpables de los desaguisados son los científicos, que juegan a ser dioses, generando situaciones que solo pueden ser resueltas por el noble ejercito de Estados Unidos. Bueno pues esta entraría dentro de las derechonas, pero sin caer en maniqueísmo tan brutales, como los que presentaba, por ejemplo “Tarantula”, en la que los científicos eran auténticos mad doctors sin moral ni remordimientos y los militares la última línea de defensa antes ellos... Aquí los científicos son retratados de una manera bastante amable, gracias sobre todo a la simpática interpretación de Edmund Gwenn, que crea un personaje que queda a medio camino entre el profesor Tornasol y Abraham Van Helsing. Las fuerzas armadas, eso sí, son vistos como héroes sin dobleces.

Pero si por algo esta película funciona, es por lo bien contada que esta. La puesta en escena saca buen partido de los elementos que tenían a mano, con secuencias tan atmosféricas como la que da inicio a la cinta, el primer ataque (en el que no vemos a los bichos, solo los intuimos por el sonido), o la incursión final en las alcantarillas de Los Angeles, para acabar con el nido de insectos (¿Cuánta veces vería Cameron esta secuencia? Muchísimas…). Los efectos especiales, aunque tengan 60 años, la verdad es que quedan bastante resultones y aun a día de hoy, siguen sin ser risibles, lo que no es poco decir.

Esta es nuestra primera linea de defensa. Los lanzallamas y los helicopteros son la segunda...

Así que si alguien más está invadido por las hormigas en estas fechas, o si no lo está, pero quiere disfrutar de una agradable película de ciencia ficción añeja, que le eche un vistazo, que dudo que se arrepienta. Mientras, voy a ver si consigo acabar con estas malditas bestias


jueves, 20 de junio de 2013

Recuperando clásicos (X): "El club de la lucha"


Pues ya estaba tardando mucho esta película en aparecer por aquí, pero eso va a quedar arreglado, ya que el otro día saqué un rato y volví a disfrutar de esta obra maestra.
Finales del siglo XX en una ciudad norteamericana cualquiera. Jack (Edward Norton) es un alto empleado de uan empresa automovilística, que a pesar de aparentemente tenerlo todo para no ser infeliz, lo es totalmente. Su insomnio le lleva a probar de todo, hasta que descubre que la única manera de dormir es hacerse pasar por enfermo terminal y acudir a grupos de autoayuda, para así sentir la cercanía de la gente. Esto es solo el principio de una espiral que le llevará a conocer a personas límite como Marla (Helena Bonhan-Carter) y Tyler Durden (Brad Pitt) que le harán replantearse su vida y sacarán facetas completamente desconocidas de él.
A PARTIR DE AQUI ABSTENERSE LOS QUE NO HAYAN VISTO LA PELÍCULA ¡¡Y QUE LA VEAN DE UNA VEZ!! ¡¡PERO YA MISMO!!
¡Como me la jugó el cabrón de David Fincher! Ahí estaba yo con mis amigos el día del estreno, 5 de
Noviembre de 1999, con 18 años y ganas de ver lo nuevo del tío que había dirigido "Seven" y "The game", que eran buenos thrillers y tal. Pero de ahí a estar preparado para que Fincher demoliese mis cimientos como hacen con los edificios del final de la película, había un trecho... Y es que esta película es todo un collejón en el pescuezo. Es para mí generación lo que para la generación de los  60 fue "El graduado": una llamada a despertar y darse cuenta de que la vida no es todo lo que llevan años intentando hacer que creas. Ser consciente de esto de esto te va doler tanto como las hostias que se ven en la película. Pero al igual que le pasa a los personajes, gracias a todo este sufrimiento, es posible que aprendas a valorar más las cosas que tienes en la vida y el alcance de tus capacidades.
El origen de esta película hay que buscarlo en la novela del mismo nombre de Chuck Palaniuhk, que desconozo, pero que habiendo leído tres o cuatro obras de su autor, seguro que se trata de una debil hilazón de episodios entre humorísticos y truculentos con más o menos gracía... De ahí podría haber salido algo meramente entretenido como lo fue por ejemplo "Asfixia", la otra adaptación que se ha hecho de una obra de este hombre. Pero afortunadamente ahí estaba David Fincher, el mejor realizador surgido en los últimos 20 años, que ya había intentado hacerse con los derechos de la novela, pero no pudo, y que por esas cosas de la vida, le fue ofrecido el proyecto cuando Danny Boyle lo rechazo. Y quizás Boyle hubiera logrado algo bueno, pero yo creo que unicamente Fincher era el director capaz de  destruir todo con esta película.
Porque esta es la película más punk de todos los tiempos. O por lo menos la más punk que yo me he echado a la cara. ¿Por qué que puede haber más punk que ridiculizar a los grupos de autoayuda y crecimiento para ensalzar un grupo de autodestrucción que finalmente es retratado como una cuadrilla de borregos descerebrados sin cabeza capaz de acatar cualquier orden que se les dé sin plantearse motivos o consecuencias? Tal y como lo retrata esta película son igual de tontos (o de listos, según como se mire) los grupos de autoayuda y los grupos antisistema o antiglobalización o como quiera llamarse. No es el pertenecer a algo lo que te hace mejor o peor persona, sino la reflexión que te haya motivado a hacerlo. Por eso yo siempre he pensado que esta película debería formar parte del programa educativa de todos los institutos. Pero estoy convencido que va a ser más fácil que se descubra el bacon light a que ocurra esto, pero la esperanza es lo último que se pierde...

Pero la manera que tiene Fincher de remover conciencias es más sutil de lo que podría parecer. Lo que visto de manera (muy) superficial, podría ser tomado como una apología de la violencia (violencia que es mostrada en todo su crudeza, salpicando al espectador con fluidos y huyendo de toda banalización), es en realidad una llamada a volver a entrar en contacto con nosotros mismos y a reflexionar sobre el mundo que nos rodea y el papel que jugamos en él. A veces ese aprendizaje viene a base de hostias, pero bienvenidas sean si nos hacen despertar e intentar cambiar esta sociedad pasteurizada en la que vivimos. Y siguiendo con las interpretaciones erróneas, otra chorrada más que se oye sobre esta película es que es machista. A mi parecer no lo es en absoluto, ya que los hombres son retratados como seres bastante infelices y con el cerebro y el corazón bastante huecos: lo mismo se apuntan a un grupo de autoayuda que se unen a un club paraterrorista de tintes sectarios. Solo hay que ver la delirante evolución del personaje de Robert Poulson: de culturista de éxito a depresivo emasculado con pechos gigantes para acabar como el primer martir del club de la lucha. Un carrerón, vamos. Además, aunque salgan pocos personajes femeninos (basicamente, solo sale uno, Marla), no creo que salga peor parado que los personajes masculinos en el balance final de la película.

Hasta ahora me he limitado a hablar de la trama de la película, que está muy bien, pero si por algo a pasado a la Historia esta cinta es por la puesta en escena de Fincher. Tomando siempre un punto perspicaz e irónico, que impregna todo el metraje de la película con un humor con bastante mala uva, hace un compendio de cine total, utilizando todas las técnicas imaginables: rupturas de la cuarta pared, planos imposibles, ralentis, imágenes subliminales, escenas en las que el negativo parece a punto de salirse del rollo, bullet time, cámaras capaces de atravesar edificios, flashbacks, flashforwards… Todo eso y mucho más, pero sin caer nunca en lo gratuito: todo son pistas que van introduciendo al espectador en este mundo fascinante y haciendo que cada vez tenga menos agarraderos, para terminar de descolocarle con el final. ¡Ay, el final! Es un giro que te hace replantearte todo lo que has visto hasta ese momento, pero que no es el objetivo único de la película. De hecho, el verla conociendo la sorpresa, aumenta su capacidad de sugestión, un poco como pasa en su contemporánea “El sexto sentido”. Así uno se va dando cuenta como Tyler Durden y Jack no hablan a la vez con nadie en la misma escena, o como no hay ningún plano de Durden en el que la cámara este por encima de la altura del hombro de Jack. O que la atracción homosexual que por momentos se siente entre Jack y Tyler Durden, no esta ahí solo para provocar a la platea.

Por último los actores, que entran en el juego y dan lo mejor de si mismos. Brad Pitt está aquí en el que probablemente sea el papel de su carrera y no duda en poner toda la carne en el asador, metafórica y explícitamente hablando… Es de agradecer aquí que no tuviera ningún miedo a insinuar la  citada homosexualidad latente en la relación entre Jack y Tyler Durden, asumiendo la mayoría de sus escenas con medio pubis al aire y prestándose a vestir en muchas secuencias una bata rosa que le convierten en toda una ama de casa. Edward Norton, que ya venía despuntando, se confirmo como uno de los mejores actores de su generación con su interpretación en este película y en “America History X”. Y Helena Bonhan-Carter empezó a cambiar aquí la imagen de chica-buena-en-películas-de-época para dejar de ducharse y peinarse e ir asumiendo su papel como futura señora de Burton. También merece una mención el simpático trabajo que realiza Meat Loaf en una de sus dos imprescindibles incursiones en el cine (la otra sería su interpretación de Eddie en “The Rocky Horror Picture Show"). Y Jared Leto, del que lo mejor que podemos decir es que encaja muy bien la paliza que le pegan.

A nivel técnico, esta cinta, como todas las de Fincher es impecable. La fotografía es estupenda con estilo oscuro y ocre que destaca el aspecto humano y marginal de la película, y que saca mucho partido a los recintos cerrados, que son la mayoría de la película. Y el montaje es de los que hacen época, con un estilo ágil fascinante, imitado hasta la extenuación por un montón de directores que han venido después con la intención de hacer sus películas rápidas y cañeras. Sin el mismo resultado, por supuesto. Y por supuesto la música. Además de la banda sonora electrónica a cargo de los Dust Brothers, suena Tom Waits, y sobre todo los Pixies. Nunca he sido mucho de los Pixies, pero la imagen de los edificios derrumbandose con "Where is my mind?" de fondo, es una de esas secuencias que no se olvidan.

Aunque también tengo que reconocer que la película tiene un bajón de ritmo cuando lleva unos 90 minutos de metraje, a partir del momento en el que los miembros del Club de la Lucha se encierran en el caserón y empiezan a vivir como una secta. Aquí la cosa se hace algo monótona. Pero afortunadamente, a partir del momento en el que desaparece Durden, la cosa remonta y no para hasta el soberbio final.


En fin, una de las mejores películas de los 90, y probablemente la cinta cuya visión más me ha afectado en la vida. Me da igual si alguien piensa que soy un pesado, insisto: todo ser humano debería verla. Y varias veces mejor que una.


domingo, 9 de junio de 2013

Recuperando clásicos (IX): "Tiburón"



Aprovechando unos días festivos, por fín el otro día, pude ver la edición remasterizada en Blu-Ray de “Tiburón” que me compré hace 8 meses (vergüenza de mis hijos, lo sé). Y bueno, la película sigue siendo tan genial como siempre, y ahora además tiene una calidad como nunca la había visto (ya que, por edad, me pilló bastante lejos disfrutar de esta maravilla en pantalla grande).

La historia por si hay alguien que ha estado viviendo en una isla desierta los últimos 40 años es la historia de un agente de policía, Brody, que tras muchos años en Nueva York, se traslada con su familia a una pequeña localidad costera en una isla, Amity, para vivir más tranquilo. Con lo que no cuenta es con la aparición de un gran tiburón blanco de más de siete metros que se va dedicar a merendarse a los bañistas y amenaza con arruinar la temporada veraniega a comerciantes y políticos. Para enfrentarse a la bestia, contará con la ayuda de un joven oceanógrafo Hooper y un viejo lobo de mar, Quint.

Aunque la novela de Peter Benchley en la que se basa tiene pinta de ser mala como ella sola (me leí un libro de este hombre y era como para echar a correr…), las distintas rescrituras que sufrió el guion, lograron entregarnos una historia más que aceptable, con algún personaje inolvidable, como ese Ahab del siglo XX que es el capitán Quint encarnado de manera soberbia (como era habitual en él) por Robert Shaw, y un montón de secuencias que ya forman parte de la historia del cine. Y es que, a pesar de que Spielberg solo contaba con 27 años cuando dirigió esta película, y además llegó a ella de rebote, con esta cinta dio un golpe en la mesa, (algo que ya había hecho parcialmente con su anterior y también genial telefilm “El diablo sobre ruedas”) pasando a convertirse en el director más taquillero de su generación (y de paso de todos los tiempos…) y creando el concepto de blockbuster (este es el único fallo que se le puede poner a la película…).

Y es que si algo destaca en esta cinta es la puesta en escena. Más cercano que nunca a Howard Hawks, el entonces semidebutante director logra, bebiendo también de Hitchcock (en la manera de concebir el suspense y con alguna cita explícita), Lean (esa manera de fotografiar el mar) y Capra (con el personaje principal que por su moral se tiene que enfrentar en soledad a los poderes establecidos), una puesta en escena tremendamente moderna, y que desde el primer momento agarra al espectador y no lo suelta.

Aunque toda la película es genial, la parte más fascinante quizás sea toda la que transcurre en la isla, antes de embarcarse para cazar a la bestia. Hay encontramos momentos magistrales: la introducción, con el primer ataque del escualo, en el que no le vemos en ningún momento, pero que es de una efectividad aplastante; el primer ataque en la playa en el que Spielberg rompe uno de los mayores tabús del cine, la muerte de un niño (otro tio que tuvo los arrestos de hacerlo fue Carpenter
 en su primera obra maestra, “Asalto a la comisaria del distrito 13”), y logra una secuencia de suspense magistral, con apuntes de humor que sirven para descargar la tensión al principio, y con una idea genial, como es que el zoom se vaya acercando a la cara de Broody aprovechando el paso de los bañistas entre el y la cámara, hasta llegar al momento en que logra un primer plano, que rompe a continuación con un zoom de acercamiento más alejamiento de cámara, o al reves, aun no lo tengo claro (¿Alguien dijo “Vertigo”?); la presentación de Quint, totalmente mítica; la llegada de Hooper al pueblo, mientras todos los pueblerinos salen a la pesca del bicho y la posterior llegada a puerto con una pieza, que a todas luces no es la que buscaban, y que concluye con la desgarradora secuencia del reproche de la madre del niño muerto; la zambullida nocturna para ver el barco hundido…

Lo magistral de esta primera parte no hace que desmerezca la segunda parte de la película, la que transcurre en mar abierto. Al ser el espacio más cerrado, hay menos lugar para la inventiva visual de Spielberg, aunque eso no quita para que haya ideas visualmente muy poderosas, como la representación del depredador mediante los barriles que le van prendiendo a arponazos, que logra transmitir inquietud sin necesidad de enseñar nada, y que demuestran que con dos barriles es suficiente para convertir al animal en un ser casi mitológico, capaz de cualquier cosa. Además, en esta parte está mi secuencia favorita de la película (y la de la mayoría de la gente): aquella en la que Quint y Hooper empiezan compitiendo a ver quien presenta mayores cicatrices y en la que el viejo lobo de mar recuerda el incidente (que ocurrió en realidad) que vivió tras el naufragio del buque militar Indianapolis. Esta secuencia tiene mucha miga. Ya había sido reescrita en múltiples ocasiones durante la preparación del rodaje, fue Howard Slacker quien la ideo, pero mientras rodaban, Spielberg le pidió a su amigo, el mítico John Milius, que reescrbiera la secuencia. Aunque al parecer le quedó muy bien, después de eso fue el propio Shaw, que además de actor era también dramaturgo, quien le dio un repaso, lográndose así esta pieza maestra.


En la citada edición de Blu-Ray, la calidad de imagen y sonido es alucinante. Nunca se había visto tan clara esta película. Aquí voy a romper una lanza a favor de la nostalgia para decir que aunque esta disponible la opción de ver esta película en dolby 5.1 con un nuevo doblaje y en versión original, yo he optado por verla en mono con el doblaje original con el que fue estrenada. Y es que aunque en muchas ocasiones opto por la versión original, con esta película, que he visto tantas veces (algo que tambíen me pasa con otras, como, por ejemplo, "El padrino"), se me hace imposible imaginarla sin las, por otro lado estupendas, voces del doblaje realizado en los 70. Es una gran detalle por parte de la productora, y espero que cunda el ejemplo, y aunque se remastericen clásicos, se permita disfrutar del doblaje que ya forma parte del ideario cinéfilo. Pero no es solo eso una de las maravillas que ofrece este edición, ya que entre los extras hay dos documentales sobre el rodaje y el legado de la película de casi dos horas de duración (que ya debía estar en las ediciones previas en DVD) en el que se desgranan la concepción y la filmación de esta maravilla, y que esta lleno de jugosas anécdotas sobre el tormentoso rodaje. Entre otras cosas nos hacen partícipes de las ya célebres múltiples averías que sufrió el tiburón mecánico, que limitaron su aparición (y que a mi parecer, y al del propio Spielberg, mejoraron la película, al acentuar la sugerencia por encima de la presencia), el rodaje de múltiples escenas o la elección del reparto. En esto me he encontrado con la anécdota que más me ha sorprendido, y es que a Lee Marvin le ofrecieron el papel de Quint, pero lo rechazo. Y vale que Shaw está increíble, pero ¿quien puede evitar pensar que hubiera logrado Marvin con ese papelón? Nunca lo sabremos. Además, vemos intervenciones a cargo de gente como Tom Savini, Bryan Singer, Eli Roth, M. Night Shyamalan, Greg Nicotero o Kevin Smith hablando de la película y el impacto que tuvo en ellos. Una gozada.

La bestia siempre esta acechando...

Vamos, que esta película es una auténtica gozada, y en este edición aun más. Cualquier excusa es buena para recuperar esta película y volver a disfrutar de una de las más grandes películas de aventuras jamás rodadas.


jueves, 14 de febrero de 2013

Películas para ocasiones (III): "El hombre tranquilo"


Pues hoy es el día de San Valentín, que como todo el mundo sabe es el patrón de los centros comerciales y las floristerías. No es que sea muy devoto yo de este santo, pero aún así me da la oportunidad de hablar de una película de la que hace tiempo que tenía ganas de hablar "El hombre tranquilo". Mi película de amor favorita, y probablemente una de las mejores de todos los tiempos.

Sean Thornton (John Wayne) nacido en Irlanda aunque criado en EE.UU. regresa a su pueblo natal Innisfree con la intención de comprar y establecerse en la granja donde nació y olvidarse de una oscuro episodio de que aun le atormenta. Al llegar allí se enamora profundamente de Mary Kate Danagher (Maureen O´Hara), pero para casarse con ella tendrá que hacer frente a su caracter bravo y peleón, y lo que es peor, su hermano Red, un auténtico botarate.

John Ford anduvo durante muchos años intentando poner en pie esta producción, con la que volvía a la Irlanda de la provenía su familia, y para lograrlo tuvo que acudir a un estudio que sobre todo distribuía películas de serie B, Republic Pictures, y además prometerles que rodaría antes un western, que fue "Rio Grande", con las estrellas de la película. El estudio tuvo que quedar encantado, ya que las dos funcionaron muy bien en taquilla, y además con "El hombre tranquilo", John Ford logró su cuarto y último Oscar. Por cierto, Innisfree no existe, y la película se rodó en Cong, un pueblo delicioso, que merece mucho la pena visitar.

Esta obra, aunque trata temas universales que afectan a cualquier relación amorosa, es un cuento. Ya desde el primer momento se nos introduce en la historia a través de un narrador y un montaje de imagenes idílicas de Eire, todo ello en un Technicolor que resalta la intensidad de los colores (y que ganó el Oscar). La película está ambientada en una Irlanda totalmente idealizada (no hay que olvidar que el director aunque tenga ascendencia irlandesa, ve la historia con los ojos de un visitante de los pintoresco de un nuevo país), en la que no hay pena que se arregle con una buena pinta de cerveza negra, o mejor aun con una buena pelea en la que participe todo el pueblo, y en la que los católicos son capaces de aplaudir al pastor protestante del pueblo. De hecho, al final de las películas, todos los personajes salen despidiendose mirando a la cámara, lo que aumenta la sensación de fábula de todo el relato.

A pesar de que tenga esa ambientación de cuento y que hayan pasado 60 años desde que se estrenó, los temas que trata no han envejecido ni un ápice, ya que son problemas que siempre han aparecido (y aparecerán) en cualquier relación de pareja como son el exceso de orgullo y la tozudez y la incapacidad para ponerse en la piel del otro para intentar arreglar los problemas. Temas tan viejos como el mundo.

Pero que no se asusten los que no la hayan visto, ya que todo esto esta narrado de una manera visualmente fascinante, y lo que es mejor, muy divertida. John Ford era un fenómeno a la hora de crear planos, como demuestra la secuencia en la que Thornton ve por primera vez a Mary Kate, la secuencia de amor que culmina en el cementerio (una de las escenas más apasionadas que nunca he visto), la divertidísima pelea final, o por supuesto la que es la secuencía más famosa de la película: el beso en la cabaña.  Rodado casi con un sentido del suspense alucinante es simplemente fascinante (no es una coincidencia que Spielberg la homenajeara en "E.T."..).




 Los actores están todos muy bien. John Wayne era una estrella muy carismática, pero no era muy buen actor, pero Ford sabía sacar siempre lo mejor de él, y en este caso quizás haga la interpretación que más me gusta, dando vida a un hombre moderno libre de las tradiciones, ¡¡y que prefiere plantar rosas antes que patatas!! Mauren O´Hara está deliciosa como esa mujer tozuda y de mecha corta, es impagable el momento, en el que decide confesarle sus problemas maritales al sacerdote, pero como le parecen muy escandalosos, decide contarselos en ¡¡Gaélico!!. Pero el que roba la función es Barry Fitzgerald, que da vida al cochero del pueblo, que haces las veces de celestina, y que tiene a su cargo los mejores diálogos de la cinta.

En fin, todo el mundo debería ver esta película (sobre todo cuando editen el Blu-Ray que acaba de salir en EE.UU. por estos lares...), por lo menos, una vez en la vida, y si son más, y en compañia de la persona en la que se ama, mucho mejor. Así que los que aun la tengan pendiente, que se apliquen el cuento.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Peliculas para ocasiones: "Truco o trato. Terror en Halloween"



Hoy inauguramos una nueva sección en el blog, "Películas para ocasiones" (no creo que necesite más explicación), y como hoy es noche de difuntos, pues vamos a recomendar "Truco o trato", estupenda película que tuvo muy mala suerte en su distribución. Tan mala que solo se llegó a ver en cine en festivales, no teniendo nunca un estreno en salas como es debido y quedando relegada a un estreno directo en dvd.

La película transcurre la noche de Halloween en la calle Warren (en claro homenaje a la mítica editorial americana que brindó cientos de historias de terror desde los 50 a los 80) de una localidad sin nombre y nos presenta cuatro relatos (más uno cortito que sirve de introducción) de terror, que suceden de manera casi independiente al principio, pero conforme avanza la película se van viendo más puntos de conexión entre ellas, siendo el principal nexo la presencia (a veces activa, a veces mero espectador) de Sam, personaje que vendría a ser la personificación del espirutu de Halloween. Al parecer este personaje proviene de un corto de animación, "Season´s Greetings" que realizó el director en 1996 y tras esta película debería pasar a formar parte del Olimpo de personajes del cine de terror junto a Jason, Michael Myers, Freddy Kruger y compañía. Aquí tenéis el corto:



Las historias (sin destripar mucho) son las siguientes:
- cuatro amigas postadolescentes que buscan diversión en el pueblo, y que insisten a una de ellas, aun virgen, a que se deje de remilgos y disfrute de la vida;
- un director de escuela que oculta un psicopata que aprovecha Halloween para dar rienda suelta a sus instintos homicidas;
- una pandilla de preadolescentes que esa noche convencen a la empollona/marginada del colegio para que salga con ellos para lograr sus propósitos;
- y un huraño vecino que es acosado por el citado Sam, que viene a atarcarle por los crímenes de su pasado.

Al leerlo, todo parecen historias tópicas y convencionales, pero la película pervierte todas estas convenciones, con inteligencia, mala leche y mucho sentido del humor. Nada es lo que parece y todo es posible en esta cinta.
El tono de la película estaría a medio camino entre el espíritu de las citadas historias cortas de la Warren y aquellas películas de los 80 que fundían terror y humor, con Joe Dante y John Landis a la cabeza. Y es que aunque, se haya intentado en muchas ocasiones unir terror y humor, en lo que a mí respecta, pocas veces ha funcionado: o queda una película graciosa que no asusta, o una de terror con puntazos de humor que desentonan por completo. Bueno pues en este caso se ha logrado.
Ese espíritu ochentero se siente también en la factura de la película y, sobre todo, en los efectos especiales, ya que casi todo lo que vemos son efectos mecánicos, lo que se aleja totalmente de los excesos infográficos de hoy en día.




El director y guionista de la película es Michael Dougherty, que era uno de los guionistas que colaboró en los guiones de la esplendida "X-Men 2" y la simplemente correcta "Superman Returns", ambas dirigidas por Bryan Singer, que, no por casualidad, es el productor de "Truco o trato. Terror en Halloween". Otro punto de conexión con "X-Men 2" es que dos de los actores de ella repiten: Anna Paquin y el siempre genial Brian Cox. Destacar también la presencia de Dylan Baker, que retoma esa faceta suya de vecino perfecto con lado oscuro que tan bien mostró en "Happiness" de Tood Solonz
Es una pena que por la mala, o más bien, nula distribución, la película fuese considerada como un fracaso y que este director no haya vuelto a realizar nada más. De cualquier manera, en todos los festivales en que se presentó fue recibida con entusiasmo, y estoy convencido que el tiempo la pondrá en su lugar y se convertira en toda una película de culto, si no lo es ya.
En fín, una película divertida, perturbadora y original, y que es perfecta para ver esta noche de hoy con pareja, amigos, o en soledad. Además es cortita y así se puede hacer programa doble con el clásico de Carpenter "La noche de Halloween". A disfrutar. Os dejo el trailer: