Brad y Janet son dos jovenes un tanto mojigatos que tras declararse su amor y comprometerse (todo ese en la misma canción) deciden ir a darle la buena nueva al Dr. Scott, el investigador trabajando para el cual se conocieron. Sin embargo por el camino, su coche les deja tirados en una noche de tormenta, y se ven obligados a pedir ayuda en la casa más cercana, que resulta ser el castillo de Dr. Frank-N-Furter, un dulce travesti de Transexual, el planeta Transilvania. Esta noche cambiará sus destinos para siempre.

Hoy, 14 de Agosto, se cumplen 40 años del estreno de "The Rocky Horror
Picture Show" y es algo que merece la pena celebrar y recordar, no por ser
una gran película (aunque para mí lo es sin duda) sino porque es la cinta que
podemos considerar como la precursora de lo que se ha venido a llamar
"Cine de culto".


Surgida de la desesperación de Richard O´Brien, actor que
tras ver que su mayor logro había sido interpretar un papel secundario en
"Jesucristo Superstar" en el West End londinense, decidió volcar su
pasión por las película de terror de los 50, los musicales, el travestismo y el
glam de David Bowie en una obra musical. Al principio se iba a llamar
"They came from Denton High" pero que en último momento pasó a
llamarse "The Rocky Horror Show". Tras ser representado con moderado
éxito en Reino Unido y USA, la Fox decidió convertirlo en película, manteniendo
a O´Brien como actor secundario y como guionista, y poniendo al frente del
proyecto a Jim Sharman, que venía de dirigir varios montajes en los que había
actuado O´Brien. A este reparto se sumaron entre otros Barry Bostwick y Susan
Sarandon para incorporar a la pareja protagonista, la actriz de
cabaret Little Nell para dar vida a Columbia, el cantante Meat Loaf como Eddie, el veterano Charles Gray como el narrador, y en la que sería su primera interpretación de un personaje icónico (la otra sería Pennywise en "It") Tim Curry dando vida al inolvidable Dr. Frank-N-Furter. La película se rodó en el Reino Unido con un presupuesto moderado sin mayores incidencias, y en Agosto se estrenó allí para unas semanas más tarde hacerlo en USA. El estreno, quitando buen funcionamiento en ciudades puntuales, fue un fracaso de los gordos. Sin embargo, un avispado ejecutivo de la FOX, a la vista del éxito de sesiones golfas de películas iconoclastas como "Pink Flamingos" animó a que se hiciera lo mismo en un cine de Nueva York. A partir de aquí el resto es historia. Estas sesiones funcionaron de maravilla, y este fenómeno se empezó a expandir como la peste, primero por USA y luego por todo el mundo. Pero no solo eso, el público se entragaba en los pases y empezó a interactuar con la película, dando lugar a unos rituales que con el tiempo han crecido y se han hecho canónicos. Así hasta hoy en día, en el que se ha convertido en la película con la presencia ininterrumpida más larga en salas de la historia del cine, es una de las películas que están conservadas en la Biblioteca del Congreso de USA, y es un clásico indudable del cine musical, de la ciencia-ficción y del cine homosexual.
cabaret Little Nell para dar vida a Columbia, el cantante Meat Loaf como Eddie, el veterano Charles Gray como el narrador, y en la que sería su primera interpretación de un personaje icónico (la otra sería Pennywise en "It") Tim Curry dando vida al inolvidable Dr. Frank-N-Furter. La película se rodó en el Reino Unido con un presupuesto moderado sin mayores incidencias, y en Agosto se estrenó allí para unas semanas más tarde hacerlo en USA. El estreno, quitando buen funcionamiento en ciudades puntuales, fue un fracaso de los gordos. Sin embargo, un avispado ejecutivo de la FOX, a la vista del éxito de sesiones golfas de películas iconoclastas como "Pink Flamingos" animó a que se hiciera lo mismo en un cine de Nueva York. A partir de aquí el resto es historia. Estas sesiones funcionaron de maravilla, y este fenómeno se empezó a expandir como la peste, primero por USA y luego por todo el mundo. Pero no solo eso, el público se entragaba en los pases y empezó a interactuar con la película, dando lugar a unos rituales que con el tiempo han crecido y se han hecho canónicos. Así hasta hoy en día, en el que se ha convertido en la película con la presencia ininterrumpida más larga en salas de la historia del cine, es una de las películas que están conservadas en la Biblioteca del Congreso de USA, y es un clásico indudable del cine musical, de la ciencia-ficción y del cine homosexual.
Y ahora lo que de verdad importa ¿merece realmente la película
el status del que goza? Vaya por delante que no es ninguna obra maestra: la
realización es bastante tosca y poco trabajada (en algún momento se puede ver
hasta microfonos colgando en la parte superior del plano...),hay algunos
altibajos de ritmo, y el diseño de producción es un tanto chapucero. Y a pesar de todo es una película enormemente disfrutable,
que engancha y apetece repetir de vez en cuando.
En primer lugar, el guión. El argumento es una vuelta de
tuerca irónica y perversa de las tramas de películas de ciencia-ficción de los
50, demostrando que las jóvenes parejas protagonistas de aquellas películas no
eran tan castas como podía parecer, y que aquellos científicos que solventaban
la papeleta en último lugar, era en su mayoría parte del botín de mente de la
derrota de la Alemania nazi. Peor no solo eso, sino que tienen mucho desparpajo
y no se corta en mostrar travestis desatados y relaciones (sexuales) gays.
Además tiene los arrestos de huir del final feliz: la ardiente pasión que posee
a los personajes les deja secuelas importantes, si es que sobreviven a ellas.
Luego están los actores, que están todos ellos estupendos,
conscientes del registro en el que se mueven y la película en la que está
participando. Son inolvidables una Susan Sarandon jovencísima y deliciosa, que
se pasa la mayora parte de la película en bragas y sujetador, demostrando que
ya de joven estaba de muy buen ver, y por supuesto, Tim Curry como el mejor
Frank-N-Furter imaginable. No solo por lo divertido y exagerado que está, sino porque
además hace gala de una voz alucinante, la mejor del evento si quitamos a
cantantes profesionales como Meat Loaf.
Y por último, pero quizás lo más importante, para que esta
película sea tan mítica como es: las canciones. Son simplemente alucinantes.
Desde la primera a la última. Muy influenciada en general por David Bowie, a lo
largo de la cinta, dado su caracter de pastiche, hat guiños/homenajes/paródias al Beboop, al Rock cincuentero, a las baladas
románticas, al cabaret, y a la canción melódica. Si me tengo que quedar con
uno, sería con "Dammit Janet", pero es por motivos personales (para
que os hagáis una idea de como me gusta, la Gata con gafas y yo abrimos el baile nupcial con
ella), aunque "Double feature
picture show", "Time warp", "Sweet Transviste",
"Touch-a, touch-a, touch-me" o
"I can make you a man", "Hot patootie" o "Rose
tinte my world" son geniales. Basicamente, ejem, todas (por si no ha
quedado claro soy un fan irredento...).


En fín, que no se trata de una película para todo el mundo.
Pero todo el mundo debería verla al menos un vez en la vida. Y si es posible en
mucha compañía y en un cine en sesión golfa mejor. Y si es posible con actores
amateurs que interpreten la película y con el publico interactuando con ello
mucho mejor. Y si encima es en San Francisco en un cine con bastantes gays
locazas desatados, miel sobre hojuelas.
Me encanta esa película (sobre todo ese número del "Salto temporal") y voy a algunas sesiones golfas con el público interviniendo en algunas escenas. Lástima que, en mi opinión, la segunda mitan decae con el ritmo.
ResponderEliminarSaludos!
Borgo.
Ir a una sesión golfa es toda una experiencia y todo el mundo debería hacerlo una vez por lo menos. En cuanto a bajada de ritmo, si me quito la máscara de fan tengo que reconocer que la secuencia de la cena es un poco pesada, pero después recupera y el final me encanta también.
EliminarSaludos
He ido a más de una sesión golfa y es fantástico. Esta peli la tengo que volver a visionar. No hace mucho la pusieron en el Teatro Circo de Murcia. Las doscientas primeras personas que compraran la entrada, les regalaban una bolsa con objetos para disfrazarse. Una pena que me lo perdira.
ResponderEliminarSaludos!
Cualquier motivo es bueno para ver esta película! !! Y si encima es en tu ciudad, no tienes excusa! !
EliminarSaludos!!!!
La revisé hace poco y me sigue gustando. Para mí uno de sus mayores valores es la transgresión, cómo una película del año 1975 podía realizarse con tal nivel de libertad y triunfar en taquilla. ¿El guión? ¿Lo tiene "The blues brothers", otro título mítico en la línea del que comentas? De hecho, la mayoría de musicales no tienen mucho en cuenta (incluso "Bailando en la oscuridad" de Lars Von Trier, uno de los guiones más bobos que haya visto en pantalla) todo lo que no se cante. El culto a la sorprendente actuación de Tim Curry, la aparición de Meat Loaf, la música, la puesta en escena y... Susan Sarandon en ropa interior, claro.
ResponderEliminarSaludos.
Lo de triunfar en taquilla, tiene su aquel, porque le vino a largo plazo. Pero lo de la libertad que tiene si que es para quitarse el sombrero, pero amigo, eran los 70...
EliminarYo la veo casi todos los años y me sigue maravillando todo. Y la Sarandon, claro.
Saldo