Hoy 18 de Octubre,se cumplen 10 años desde que Manuel Vázquez Montalban muriera, así que voy aprovechar esta ocasión para rendirle homenaje a mi escritor español favorito.
Cultivó un montón de géneros con
interesantes incursiones en el ensayo (“La aznaridad”, “Autobiografía del
general Franco”), el teatro (“Cuarteto”) e incluso los poemas. Pero si por algo
pasará a la historia, además de por su labor enciclopédica y divulgadora de la
gastronomía, será por su obra novelística, y sobre todo por la serie Carvalho
Con su estilo rico y culterano,
este hombre logró con la saga de Pepe Carvalho la crónica más lucida que yo he
leído sobre la historia española desde la Transición hasta el inicio del siglo
XXI. Y es que Montalbán utilizó al personaje, para sobre una base de novela
negra, transitar todo tipo de géneros, desde la sátira política “Roldan. Ni
vivo ni muerto”, hasta el género de aventuras “Los pájaros de Bangkok”, pasando
por la política ficción “Asesinato en el comité central” o ese broche de oro
con forma de libro de viajes que fue “Milenio Carvalho”.

Si hay algún descarriado que
nunca se ha acercado a Carvalho, yo le recomendaría empezar con “Tatuaje”
(auténtica primera novela del personaje, aunque antes estuvo “Yo maté a
Kennedy”, pero que según cuenta la leyenda, nació en una sobremesa etílica de la apuesta sobre si era capaz de escribir una novela negra en 15 días …), para seguir con “Asesinato en el cómite central” (en él se
investiga el asesinato de un remedo de Carrillo…), la fascinante “Los pajaros
de Bangkok”, “El Balneario” (en la que el autor, como Unamuno, se llega a
enfrentar con el personaje…), o “El premio” (en la que hace un retrato irónico
y descarnado de la burguesía española de los 90). Y si se es amante de la
cocina, es también una muy buena idea acercarse a algunos de los interesantes y
lujosos libros que escribió repasa la gastronomía ibérica.
A Vázquez Montalbán, la muerte,
en una de esas casualidades literarias que superan a la ficción, le encontró en
el aeropuerto de Bangkok a la edad de 65 años. Una muerte muy acorde con su
afán viajero, pero no hubiera estado de más que se hubiera producido 10, o
mejor, 20 años más tarde, para que el autor hubiera
podido arrojar a través de los ojos de Carvalho su punto de vista sobre los
atentados del 11-M, el auge y posterior desmorone del ladrillo, y por supuesto
la crisis y la manera en que han lidiado con ella los políticos de este país.
Da mucha pena pensar en lo que nos hemos perdido… Os dejo con estupendo documental que le dedicaron hace poco