Todo llega en esta vida y por fín, casi un año y medio después de incluirla en mi lista de lo más esperado para 2013 (vale que igual me pasé de rapidillo), se estreno, la (a priori, que una vez vista no lo es tanto) polémica interpretación que Darren Aronofsky hace del episodio del diluvio universal: "Noé".
Diez generaciones después de que Caín acabará con Abel, casi toda la tierra está dominada por los descendientes del primero, que se han dedicado a explotar la Tierra hasta la extenuación, sin preocuparse de las consecuencias de sus actos. Sin embargo, Noé, un descendiente del otro hermano de Caín y Abel, Set, que intenta vivir en comunión con la naturaleza respetando todas las criaturas, comienza a tener visiones en las que Dios le avisa de que se va a producir un cataclismo que acabará con todos los humanos, y le elige para preservar todas las especies.
Aunque parece que Aronofsky tuvo que pelear mucho para conseguir presentar finalmente su montaje de la película, resulta un poco sorprendente ya que la cinta logra en gran medida el difícil triple objetivo de: 1) ser respetuosa con la Biblia; 2) ocupar un lugar coherente en la obra de su realizador; 3) y ser un digno espectáculo.
El primer punto es logrado por una narración bastante canónica de la historia, sobre todo en el primer tramo de la película. Es indudable que la historia de Noé y su arca es muy potente (no hay que olvidar que forma parte del libro que ha generado el fenómeno fan más grande de la historia conocida...) y el director sabe exprimir esos aspectos estupendamente. En lugar de obviar los elementos más fantásticos de la historia, los potencia, logrando que la película trascienda la adaptación realista y abrace los momentos icónicos, que hacen más fácil dejarse empatizar con los personajes y dejarse llevar por lo narrado. SPOILER Eso sí, aunque no ahorra esos detalles crueles y escabrosos que tanto abundan en el Antiguo Testamento, me ha parecido uno concesión a la correción política muy forzada el destino de Cam, el hijo mediano de Noé. Si en la historia real, era condenado a la esclavitud por ver a su padre desnudo y borracho, siendo esta cita la justificación utilizada por los injustificables esclavistas que se dedicaron a capturar y
explotar africanos, aquí el personaje abandona a su padre por decisión propia por un cúmulo de desencuentros con él. Aunque en la historia de la película no resulta forzado, si que es una actitud poco valiente e inesperada después de lo que nos ha ido mostrando, sobre todo lo que acontece dentro del barco. Así que tirón de orejas para Aronofsky por esto...SPOILER
En lo referente a la ubicación de la película en el contexto de la obra de Darren Aronofsky, es fácil entender porque esta historia le atrapó siendo niño y le ha continuado fascinando durante los años. El director ha optado por presentar a Noé como el primer ecologista, preocupado por racionar los recurso que brinda la Naturaleza y dejar una huella mínima de su paso por el mundo. Pero además de eso, enfoca la historia de tal manera que convierte al protagonista en otro más de sus personajes obsesivos, al borde de (si no plenamente inmersos en) la psicosis. Toda la parte que trascurre en el Arca durante el diluvio le emparenta con los protagonistas de "Pi. Fe en el caos" o "El cisne negro", y no escatima en mostrarnos el lado oscuro, con esas visiones mesiánicas que asolan al personaje: es capaz de dejar morir a miles de personas porque Dios se lo ha pedido haciendo oidos sordos a sus alaridos, y casí (que estamos en una película de 130 millones de dolares y no hay que pasarse con las cosas escabrosas...) no les salva ni formar parte de su familia. Y por otra parte, su actitud respecto a su familia y el intento de mantenerla unida a pesar de la necesidad de cumplir la misión para la que se siente elegido, trae a la mente pasajes de la durísima "Requiem por un sueño" o del
calvario que vivía el protagonista de "El luchador" para intentar reconciliarse con su familia. Y los que busquen las secuencias hipnóticas que han marcado el cine de su realizador, encontraran lo que buscan en la representación que hace de la creación o las visiones de Noé, bastante impresionantes. Algunos se quejaran de que no lleve la apuesta hasta el final, como si ha hecho en todos sus trabajos previos, pero a mí, quitando el apunte que he revelado arriba, el resto me ha resultado bastante satisfactorio.
Y por último la película como cine de espectáculo. En primer lugar aclarar que mantiene buen ritmo y resulta muy entretenida a pesar de sus casi dos horas y media. Algunos se han quejado de la incursión de Los Vigilantes, unos angeles caidos convertidos en monstruos de piedra y que vienen a ser unos Transformers del Antiguo Testamento. A mí me han gustado. No sé si será por mi debilidad por los monstruos grandes, pero funcionan y potencian el tono fantástico de la película, lo que le favorece y hace que llegue más fácil a la genet. Las secuencias de la llegada de los animales están rodadas con bastante sentido de la maravilla y el inicio del diluvio está bien resuelto. No me ha convencido tanto como están rodadas las batallas, que tiene un montaje demasiado entrecortado para mí gusto. La labor de los actores es más que digna. Los actores jóvenes son los más flojos, pero Ray Winstone da la altura con el villano Tubal Cain (que por momentos parece un doble de Mickey Rourke, en las época en las que no se duchaba...). Jennifer Connelly y Russell Crowe están tan bien como siempre, y se agradece el interés que pone Anthony Hopkins, que en sus últimas actuaciones solo mostraba pereza y ganas de cobrar el cheque.
En fín que es una buena película. Puede que a algunos les parezca que ha quedado demasiado complaciente, pero yo creo que tiene bastantes puntos de interés como para dejar escaparla.

explotar africanos, aquí el personaje abandona a su padre por decisión propia por un cúmulo de desencuentros con él. Aunque en la historia de la película no resulta forzado, si que es una actitud poco valiente e inesperada después de lo que nos ha ido mostrando, sobre todo lo que acontece dentro del barco. Así que tirón de orejas para Aronofsky por esto...SPOILER
En lo referente a la ubicación de la película en el contexto de la obra de Darren Aronofsky, es fácil entender porque esta historia le atrapó siendo niño y le ha continuado fascinando durante los años. El director ha optado por presentar a Noé como el primer ecologista, preocupado por racionar los recurso que brinda la Naturaleza y dejar una huella mínima de su paso por el mundo. Pero además de eso, enfoca la historia de tal manera que convierte al protagonista en otro más de sus personajes obsesivos, al borde de (si no plenamente inmersos en) la psicosis. Toda la parte que trascurre en el Arca durante el diluvio le emparenta con los protagonistas de "Pi. Fe en el caos" o "El cisne negro", y no escatima en mostrarnos el lado oscuro, con esas visiones mesiánicas que asolan al personaje: es capaz de dejar morir a miles de personas porque Dios se lo ha pedido haciendo oidos sordos a sus alaridos, y casí (que estamos en una película de 130 millones de dolares y no hay que pasarse con las cosas escabrosas...) no les salva ni formar parte de su familia. Y por otra parte, su actitud respecto a su familia y el intento de mantenerla unida a pesar de la necesidad de cumplir la misión para la que se siente elegido, trae a la mente pasajes de la durísima "Requiem por un sueño" o del
calvario que vivía el protagonista de "El luchador" para intentar reconciliarse con su familia. Y los que busquen las secuencias hipnóticas que han marcado el cine de su realizador, encontraran lo que buscan en la representación que hace de la creación o las visiones de Noé, bastante impresionantes. Algunos se quejaran de que no lleve la apuesta hasta el final, como si ha hecho en todos sus trabajos previos, pero a mí, quitando el apunte que he revelado arriba, el resto me ha resultado bastante satisfactorio.
Y por último la película como cine de espectáculo. En primer lugar aclarar que mantiene buen ritmo y resulta muy entretenida a pesar de sus casi dos horas y media. Algunos se han quejado de la incursión de Los Vigilantes, unos angeles caidos convertidos en monstruos de piedra y que vienen a ser unos Transformers del Antiguo Testamento. A mí me han gustado. No sé si será por mi debilidad por los monstruos grandes, pero funcionan y potencian el tono fantástico de la película, lo que le favorece y hace que llegue más fácil a la genet. Las secuencias de la llegada de los animales están rodadas con bastante sentido de la maravilla y el inicio del diluvio está bien resuelto. No me ha convencido tanto como están rodadas las batallas, que tiene un montaje demasiado entrecortado para mí gusto. La labor de los actores es más que digna. Los actores jóvenes son los más flojos, pero Ray Winstone da la altura con el villano Tubal Cain (que por momentos parece un doble de Mickey Rourke, en las época en las que no se duchaba...). Jennifer Connelly y Russell Crowe están tan bien como siempre, y se agradece el interés que pone Anthony Hopkins, que en sus últimas actuaciones solo mostraba pereza y ganas de cobrar el cheque.
En fín que es una buena película. Puede que a algunos les parezca que ha quedado demasiado complaciente, pero yo creo que tiene bastantes puntos de interés como para dejar escaparla.