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viernes, 19 de octubre de 2012

Solo son negocios...


Aunque fuese con un poco de tardanza, el otro día vimos "Matalos suavemente" y la verdad es que después de visitas al cine tan deslucidas como "Salvajes" y "Lo imposible", resultó una película no perfecta, pero si interesante.

Este thriller cuenta la historia de un par de ladrones drogatas tiradísimos que asaltan una timba de poker de unos mafiosos pensando endiñarle el muerto a otro. Y casi lo logran al principio, pero los mafiosos contratan a un asesino a sueldo, al que da vida Brad Pitt para que encuentre les encuentre y les de su merecido. Todo en otoño de 2008 en Nueva Orleans aun sin reconstruir, cuando tras la quiebra de Lehman Brothers el gobierno compró los bonos tóxicos y Obama y McCain intentaban convertirse en el nuevo presidente de los USA.

La película tiene la intención de realizar un neonoir que a la vez sea una metáfora y una crítica a la situación económica actual. No es moco de pavo. Y bueno, en general sale airosa de sus dos objetivos.

Como cine negro moderno aguanta bastante bien. La historia es simple pero engancha y tiene algunos momentos realmente notables, como el asalto a la timba, que rezuma tensión. Además los planos y la fotografía son muy bonitos, y hay momentos en los que más que una película, parecen que estas mirando una exposición fotográfica. Aun así, el director se deja llevar por el esteticismo en algunos momentos (sin llegar al nivel de esa tontería que fue "Drive"), con secuencias como el tiroteo entre coches, muy bonita de ver, pero que no casa con el resto del conjunto. Le hubiese ido bien un poco más de mesura.

Los diálogos, obra también de Dominik, son bastante buenos, resultando escalofriantes, emotivos y cachondos cuando hace falta, siguendo la estela del mejor Tarantino, aunque en algún momento también toman la senda de lo peor del creador de "Kill Bill". Y es que, como pasa con la puesta en escena en algunos momentos, parece que el director-guionista se gusta demasiado, y alarga las conversaciones más de lo necesario. Esto se ve muy bien en la escena en la habitación de hotel entre los personajes que interpretan Brad Pitt y James Galdofini, que llega a hacerse aburrida, hasta que Pitt parece que hace de portavoz del espectador y le manda callar a Gandolfini. Y la platea respira aliviada... Aquí también hubiese sido mejor si el realizador se hubiese contenido un poquito más.

En cuanto a la metáfora política, probablemente sea lo que más le ha interesado al director, ya que ha cambiado la época en que se basa la novela que ha inspirado la película (los 70) a la lucha electoral que termino encumbrando a Obama en medio del rescate del sistema americano a costa de los contribuyentes, y recalca en varias ocasiones que transcurre en un Nueva Orleans desolado y con un futuro incierto, como el del país. En la película los roles de la crisis se reparten entre varios personajes (al loro con lo que voy a escribir ahora, que igual es una empanada mental):
-el organizador de timbas de poker al que da vida Ray Liotta vendría a ser los bancos y financieras, que son capaces de organizar un robo/desfalco contra si mismos (esto fue a grandes rasgos lo que hizo Lehman Brothers) si esto les va lucrar, sin importarle que va a ser de sus clientes/inversores, y además la veces que haga falta;
-el despreciable mafioso-burocrata al que da vida el estupendo Richard Jenkins serían los gobernantes, que mandan, pero vuelven la cabeza para no ver las consecuencias que generan sus decisiones, y, por supuesto, evitan ensuciarse las manos en todo momento y también tangarte cuando te tienen que pagar...
- y por último el asesino a sueldo al que da vida Brad Pitt representaría a un auditor nihilista y descreido, que, plenamente consciente de la decadencia y corrupción del sistema, intenta (sobre)vivir haciendo lo que nadie tiene pelotas/quiere hacer y no esta dispuesto que nadie le mangone bajo ningún concepto.

Para acabar decir que el director usa el (viejo pero efectivo) truco de dejar la que probablemente sea la mejor secuencia de la película (y una de las mejores del año, sin duda) al final, algo que siempre hace que te quedes con buen sabor de boca y salgas contento del cine.

Como hemos dicho, una cinta apreciable y disfrutable, que probablemente haga que me anime con las obras previas de Dominik. A esto que también ayuda la música, con un buen uso de las canciones, como el "Heroin" de Lou Reed mientras se chutan los ladrones yonkis, o este alucinante "The man comes around", mi canción favorita de Johnny Cash y la banda sonora perfecta para el Apocalipsis, con el que se introduce al personaje de Brad Pitt para llevar a cabo su auditoría implacable. A disfrutarla: