Ultimamente estoy leyendo bastantes tebeos. En parte por que me han sancionado con casi dos meses en la biblioteca municipal por entregar un libro tarde, y en parte por que últimamente están publicándose tebeos que merecen mucho la pena: “Saga” de Vaughan y Stapples, “Proyectos Manhattan”, de Hickman y Pitarra, “Ojo de Halcón” de Fraction y Aja, “Daredevil” de Waid y Saame, los trabajos en los mutantes de Bendis y Aaron… Nadie que ame los tebeos se debería estar perdiendo estas series, como son historias que aun están editándose, prefiero no hablar sobre ellas. Hoy de lo que me apetece hablar es de la reedición de “Marshal Law: Miedo y asco” de Pat Mills y Kevin O´Neill.
Este tebeo se editó por primera
vez hace 25 años, y como casi todas las obras americanas de superhéroes de esa
época, surge a la sombra de las dos obras que cambiaron el devenir de el tebeo
superheroico: “Watchmen” y “El regreso del Caballero Oscuro”. Afortunadamente,
en lugar de dedicarse a repetir la oscuridad de aquellos tebeos sin ningún
criterio algo muy frecuente en aquellos años (“La última cacería de Kraven”, “Batman:
Muerte de un petirrojo”…), tomaron un punto de vista más audaz y visionario,
pronosticando aquello en lo que se iba convertir el tebeo superheroico en los
años venideros (los temibles 90, principalmente…).
Estamos en algún momento del
siglo XXI o XXII, en la ciudad de San Futuro, surgida tras que el Big One
destrozara toda California. Marshal Law ejerce de agente gubernamental cazador
de capas o superhéroes, aunque el dice que “aun no he encontrado a ninguno”. La mayoría de estos superhéroes fueron creados por el Gobierno
norteamericano para combatir en una guerra en Centroamérica, para ser
abandonados a su suerte después de esto. Los únicos superhéroes que están bien
vistos son Espíritu Público y su grupo, que cuentan con el amparo del gobierno
y la opinión pública. Marshal esta obsesionado con encontrar el superhéroe que
está asesinando a mujeres que visten como la heroína Celeste, actual mujer de
Espíritu Público. Durante la investigación iremos conociendo al personaje y
veremos como todo no es lo que parece.

Si solo fuera una idea brillante,
esta obra no tendría el status de culto que tiene. Lo que le hace brillar sobre
todo es la estupenda labor de los autores. Los guiones de Pat Mills están
llenos a la vez de mala uva y de amor por el género, sabiendo manejarse bien en
los lugares comunes del género negro, por los que la historia transita
frecuentemente. Pero es que además está el alucinante trabajo de Kevin O´Neill,
que deja al lector con el culo torcido con su estilo juguetón, detallado y
feista, capaz de llenar la viñeta de pequeños chistes y referencias que
enriquecen mucho la lectura, sin dejar por ello de tener en todo momento una
narrativa muy ajustada, que brilla sobre todo en las batallas.