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domingo, 11 de mayo de 2014

Hay un gallego en la Luna.


Normalmente me apetece hablar de cosas que me gustan o que me resultan interesante. No me atrae hablar de cosas que no me gustan, porque suele resultar muy facil hacer sangre y ridiculizarlas, pero ayer vi "Apollo 18", película a la que le tenía bastantes ganas y que resultó una chorrada importante, así que me gustaría advertiros.

A pesar de que el programa de viajes espaciales a la Luna se suspendió oficialmente en 1972 con el "Apollo 17", en realidad no fue así, y años más tarde se envió en secreto el "Apollo 18". La misión fue un desastre y nada se supo de él hasta que recientemente se filtraron unas cintas grabadas durante la misión que esta película recoge.





Bueno pues aunque le costó bastante estrenarse por aquí, yo tenía bastantes ganas de ver este trabajo de Gonzalo Lopez-Gallego, director que me sorprendió muy gratamente con ese interesante survival ibérico que es "El rey de la montaña", una película de la que no se habla mucho (ni en su estreno ni a día de hoy), y que es un buen ejemplo de lo que debería ser el cine de género hecho en España. Hubo que esperar mucho tiempo desde su estreno en USA (donde funcionó aceptablemente bien en taquilla...), y aunque eso a veces da pistas de la calidad del producto, tal y como está hoy en día la distribución en España, pues uno no se puede fiar solo de eso. Además la trama de las misiones ocultas de la NASA y demas conspiranoia es un tema que siempre me ha atraido. Así que cargado de optimismo, me puse a ver la película, pero en poco tiempo mis ilusiones se verían truncadas.

Como ya se ve al leer el argumento, esta película forma parte del género (¿O sería metagénero?) que se ha dado en llamar found footage (o sea, metraje encontrado) y que ha dado bastantes alegrías en los últimos años: "REC", "Monstruoso", "Chronicle", "Paranormal activity"... Pero claro, como estas películas han dado pasta, pues en poco tiempo nos encontramos con una avalancha de cintas que se enmarcan en este género para pillar parte del pastel, y aquí es donde surgen los problemas. Porque cuando este género funciona es cuando la manera de rodar está intimamente ligada a lo que se está contando y se persigue rodar cosas que no serían posibles con la narrativa habitual: en "REC" está justificada por que se busca violentar un género, el reportaje televisivo, y así pillar totalmente por sorpresa al espectador; en "Monstruoso" viene al caso porque se persigue contarnos el evento más grande jamas visto, desde una perspectiva totalmente subjetiva y minimalista, y que mejor manera de hacerlo que con una grabación casera; en "Chronicle" tiene sentido porque refleja el afán que tiene la juventud de hoy en día de registrar todo lo que hacen para luego reflejarlo en las redes sociales; y "Paranormal activity" tiene su razón de ser en el morbo de introducirnos en una relación de pareja y de ver que es lo que pasa mientras dormimos.

Pues en el caso de "Apollo 18", este estilo de grabación no queda justificado por la trama, y a todas luces funcionaría mejor si se hubiera rodado de la manera convencional. Y es que hasta el director parece consciente por momentos, y con el afán de que el público no se aburra, alterna en la misma escena planos tomados desde distintos ángulos, algo que no se suele hacer en este género, ya que choca de lleno con la idea de subjetividad que se persigue. Además tampoco están exprimidas las opciones que brinda este formato. Solo la secuencia en la que uno de los astronautas se interna en una cueva está resuelta con cierta imaginación (aunque tampoco inventa la polvora...), ya que al estar la cueva oscura, lo que vamos viendo son momentos puntuales logrados con los fogonazos del flash de la cámara, con el objetivo de lograr así un mayor sobresalto cuando aparezca el susto.

Esto y poco más, porque tanto la historia (que no saca partido a ideas como que los rusos hayan llegado a la Luna de estrangis) como los diálogos no dan para nada. Y el diseño de los extraterrestres es cutrísimo, son como cangrejos... Bueno sí, otra cosa buena, que la película no llega a la hora y media. Y a pesar de todo, hay momentos en los que se hace aburrida.
Solo puedo decir que ojala este director vuelva a las buenas maneras mostradas en su anterior trabajo y que no siga esta senda.

Y perdón por el chiste que da título a la entrada. Está muy cogido por los pelos, porque el director no es gallego sino madrileño, pero no he podido evitarlo: