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miércoles, 7 de octubre de 2015

Eros y Thanatos



Jay es una joven que vive despreocupada, hasta que un chico con el que sale tiene sexo con ella y le avisa de que, a partir de ese momento, será perseguida por un ente, hasta que ella haga lo mismo y le pase la maldición a otra persona. Hasta entonces, no podrá ser alcanzada por el ente, ya que esto tendría consecuencias letales.

Por fin (casi medio año después de que se estrenara, pero la vida me da para lo que me da...) saqué un rato para ver "It Follows", la película de terror más aclamada de la temporada. Y una vez vista se entiende perfectamente, ya que es un trabajo original, a la par que complejo y entretenido.
Como todo el buen cine de terror, el realizador se sirve de un argumento de género para usarlo como metáfora para reflexionar sobre temores más profundos, siendo en este caso el sexo en toda su amplitud el tema de fondo.

A PARTIR DE AQUÍ, QUIEN QUIERA LLEGAR DEL TODO VIRGEN A LA PELÍCULA (perdon por el chiste), QUE DEJE DE LEER


Las interpretaciones que tiene esta cinta pueden ser muy amplias, pudiendo entenderse desde una alegorÍa sobre las ETS (un tanto obvia quizas...), pero a mí me parece más una representación fantástica de traumas sexuales y los problemas y el proceso de maduración que van unidos a las alegrías que supone iniciarse en el sexo. El mejor reflejo de este tema es la estupenda escena en la que la protagonista, Jay, se inspecciona su sexo ante el espejo: a pesar de que como se comenta en los primeros compases de la película, la protagonista ha tenido sexo varias veces sin mayores preocupaciones, será a partir del momento en el que le sea transferida la maldición cuando se empiece a plantear que las relaciones sexuales, además de placer pueden dar problemas, de ahí que se dedique a inspeccionar su entrepierna y comience a verla como algo más que la fuente de placer que había sido hasta ese momento.

Escenas de este tipo son las que van a marcar la tónica de la película. Porque a pesar de que en el cine de terror el guión suele ser visto como un mero soporte para los sustos que el espectador reclama, en este caso es justo reconocerle el mérito a David Robert Mitchell, que en su doble faceta de guionista y realizador consigue un libreto cargado de ideas interesantes, que además se ven reforzadas por la puesta en escena, haciendo que los dos se retroalimenten y crezcan. Sirva como ejemplo el uso que hace de las piscinas: al principio del relato se ve a Jay en una piscina, flotando sin ninguna preocupación y sintiéndose poderosa al saberse
observada por sus vecinos; en cambio cerca del final, hay una excelente secuencia en una piscina en la que la situación es totalmente distinta, puesto que ya no se siente poderosa sino perseguida, y más que un lugar en el que relajarse, se va a convertir en su última oportunidad de vencer al ente que le persigue, que además en este caso, tomará la apariencia de ¡¡su padre!!, lo que de pie a preguntarse si hubo (ya que en la película, el progenitor es una figura ausente, solo se ve en fotos...) algún tipo de contacto/deseo sexual entre padre e hija, y si fue este la causa de su ausencia. Pero es que además la secuencia acaba con el agua de la piscina teñida de rojo, una obvia aunque potente metaforo visual de la perdida de la virginidad. ¿Fue el padre el responsable de la primera experiencia sexual de Jay?

Volviendo con el tema de las apariencias que toma el ente, estas son muy significativa de deseos y traumas sexuales larvados, ya que se aparece como padres, madres (atención al coito mortal que implica a una madre y a un hijo, que además es la única ocasión en la que vemos como el perseguidor acaba con una de sus víctimas...), abuelos, hermanos y amigos de los que sufren la persecución.


Otro de los aspectos que más llaman la atención en la película es el uso que se hace de la cámara subjetiva, pero haciendo de ella algo más que un resorte para generar suspense. La obra que viene a la cabeza viendo esos planos panorámicos en primera persona (y oyendo esa banda sonora de inspiración electrónica) es esa obra maestra que es "La noche de Halloween" de John Carpenter, aunque el uso de Robert Mitchell sea más profundo que el del maestro. Me explico. Allá donde Carpenter buscaba (y lograba) exprimir hasta el límite la capacidad de crear suspense y tensión con la cámara, el realizador de "It Follows", no muestra tanto interés en generar suspense (ni lo logra: Carpenter es mucho Carpenter...), sino que intenta reflejar la vivencia subjetiva de los perseguidos. Y esto es otra brillante idea de guión reforzada por la puesta en escena: cuando uno se inicia en el sexo cambia la visión que se tiene del mundo, aunque sea un cambio que nadie más percibe, así que qué mejor manera de reflejarlo que esa cámara subjetiva que realiza giros de 360º buscando ese cambio en el mundo que solo el que ha practicado sexo puede ver.

Otra idea interesante de esta película es como a partir de que la maldición se transmite, esta enturbia las relaciones sexuales y afectivas en los personajes, quedando estas viciadas y convertidas en actos de manipulación, temeridad o sacrificio. El afecto y el placer dejan de ser algo sencillo para convertirse en algo bastante más difícil y de consecuencias imprevisibles.





A PARTIR DE AQUÍ SE PUEDE LEER SIN DEJAR DE LLEGAR VIRGEN (A LA PELÍCULA...)

Además de esto hay otras detalles que le dan más brillo a la cinta, como es que no haya casi adultos a lo largo de todo el metraje, lo que le da un tono enrarecido. A esto también contribuye el diseño de producción muestra ambientes siempre descuidados y desordenados, abandonados o al filo del abandono, lleno de aparatos viejos y con poco gusto. Sin embargo, al contrario de otros autores que buscan en este tipo de ambientación glamour y estilización vintage, lo que da a entender es que se trata de un mundo anclado en el tiempo y abandonado a su suerte. Además, esta idea se ve reforzada por el hecho de que, aunque no se mencione, la película haya sido rodada en Detroit, que como es sabido, se trata de una ciudad, que ha perdido millares de personas a consecuencia del desplome de la industria automovilística y la crisis económica.





Por si no ha quedado claro, me ha encantado la película, y estoy casi seguro que se trata de un nuevo hito en el terror. No perdersela.