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viernes, 15 de agosto de 2014

Para el chatarrero...


Como uno tiene sus bajas pasiones, y un punto masoca, y hay que cumplir lo prometido, llegó el momento de ver este "Transformers: La era de la extinción". Ha sido una mala idea.

Han pasado varios años de la batalla de Chicago que mostró "Transformers: La cara oculta de la Luna". A consecuencia de los devastadores efectos de aquella, todos los Transformers, Decepticons y Autobots, están siendo perseguidos y aniquilados por la CIA. Así que los robots sobreviven ocultandose. Así un inventor de Texas medio arruinado, dará con Optimus Prime en pésimo estado, que tras un poco de chapa y pintura, intentará reunir a los Autobots para desenmascarar los intereses que hay tras su persecución...

Menudo argumento ¿eh? Bien, pues la película es así de mala. Algunos me dirán que a ver que me iba esperar viniendo de quien viene y siendo la cuarta entrega de una serie y que merecido me lo tengo. Pues como ya reconocí en su día, yo disfruté bastante de la tercera entrega, que ofreció uno de los climax más espectaculares que he visto en pantalla. Además, Mark Wahlberg puede se un actor más que solvente, la colaboración con Michael Bay que presentó el año pasado fue su mejor película y una de las que a mi más me gustaron. Así que uno, iluso que es, esperaba sacar de aquí un rato delirante, entretenido y (sé que esto va a sonar bisoño, pero así lo pensaba) más maduro. Va a ser que no...

Si algo no se podía negar hasta ahora es que las películas de Transformers daban lo que prometían: muchas secuencias de acción de robots gigantes dandose para el pelo. Y es que por lo menos la mitad del metraje estaba ocupado por secuencias de batallas. Pues en esta película, que la más larga de la saga (y se nota...), se echa a faltar acción. A pesar de que la secuencia de apertura no está mal del todo, es muy corta, y el resto de las secuencias de acción son bastante repetitivas, incluso la breve batalla final, en la que aparecen los Dinobots, que manda huevos meter robots dinosaurios en una película y que resulten anodinos... Bay parece empeñado en meter secuencias explicativas para intentar aclarar una trama que tiene la curiosa virtud de ser a la vez simple y enrevesada, cuando lo que de verdad quiere ver el espectador es ver a Optimus Prime repartiendo estopa. Y eso que sobre el papel hay algunas (escasa) buenas ideas, como que los Transformers se vean perseguidos y ejecutados por el gobierno estadounidense después de haber salvado el mundo, o que se relacione la extinción de los dinosaurios con la primera llegada de los Transformers a la Tierra. Pero se quedan en nada.

El humor que intenta meter solo funciona cuando es Stanley Tucci (el único actor que parece saber de que va la cosa...), dando vida a una suerte de Steve Jobs venido a más, el que suelta las frases. El resto de bromas son tontas y sin gracia, por mucho que el pobre Mark Walhberg, que está aquí peor que en ninguna película en la que le haya visto, se comporte como un cromagnon y no pare de martirizar al novio de su hija... Espeluznante. Y el resto de los actores, pues peor aun, con especial mención para la actriz que interpreta a la hija de Walhberg (ni el nombre me voy a molestar en buscar) que hace que uno eche de menos las capacidades interpretativas de Megan Fox. Con eso lo digo todo...

Sé que esto dejará a alguno con el culo torcido, pero a Bay se le ve desganado. Me explico. Sigue teniendo los mismos tics: siempre está atardeciendo; todas las mujeres son potenciales modelos de Victoria´s Secret (a no ser que sean gorditas graciosas); la bandera americana está por todas partes; y la vida trascurre a cámara lenta y en contrapicado. Pero en este caso, no logra trasmitir la pasión que, se compartiera o no, conseguían  desprender sus películas. Se siente forzado y sin ganas. Hay una secuencia de la película en la que un personaje, en un antiguo cine abandonando dice, ante un poster de ¡¡¡"Rio Bravo"!!! que el cine ya no es lo que era, y que todos son secuelas, remakes y adaptaciones de cosas ya conocidas. ¿¿WTF?? Y si uno piensa que en un principio, el director de Los Angeles dio su participación en la saga por terminada con la anterior entrega, y que ahora afirma que no volverá para la quinta entrega (que la habrá: más de 1000 millones de dolares lo aseguran...), pues queda todo más claro.

Este plano resume el cine de Michael Bay a la perfección...
Una pérdida de tiempo. Solo espero que de verdad sea la última, o que por lo menos Bay se dedique a hacer otras cosas. El tema es si habrá más historias sobre criminales culturistas oligofrénicos ambiciosos o similares en las que pueda dar lo mejor de sí mismo...


lunes, 6 de enero de 2014

Risas y miseria.



Mi relación con Michael Bay es curiosa. Durante un tiempo me pareció el Anticristo del cine. Sus tres primeros trabajos ("Dos policías rebeldes", "La roca" y "Armagedon") son espeluznantes y horteras como ellos solos. No había manera de enterarse de los que pasaba en pantalla con esos planos tan cortos y todo ese ruido... De hecho tras ver "Armagedon", decidí que ya había tenido suficiente y que nunca más iba a ver una película de este hombre. Y hoy es el día que aun no he visto "Pearl Harbor" ni "Dos policías rebeldes 2"... Pero en 2005, atraído por Johansson y McGregor y un argumento que prometía, me acerqué al cine a ver "La isla", y para mí sorpresa me gustó bastante. Su estilo visual se había calmado un poco y sus tics, de puro excesivo, me empezaron a parecer simpáticos.... Y poco después me dio en la linea de flotación cuando se anunció que iba a realizar "Transfomers", uno de los mitos de mi infancia... Y con estas películas, comencé a apreciar lo que hace. Es un hortera, es excesivo, le encanta el sentimentalismo cutre y el patriotismo de pecho de lata, pero si tiene que hacer alguien que haga ese tipo de cosas, prefiero que sea él, que no tiene vergüenza ninguna en reconocer que él es así. Y toda esta parrafada me lleva hasta este momento, en el que estoy a punto de decir maravillas de "Dolor y dinero", una película de Bay ¡¡¡¡basada en hechos reales!!!!

En Miami, entre 1994 y 1995 (época en la que Michael Bay se encontraba rodando su opera prima, la terrible "Dos policías rebeldes"...), tres culturistas que rozaban la oligofrenia urdieron un plan para lograr dinero para llevar la vida que ellos creían que merecían: sirviéndose de sofisticados disfraces, secuestrar a uno de los socios del gimnasio donde eran monitores, torturarle hasta conseguir las claves que les dieran acceso a su dinero, y después dejarlo en libertad sin ningún miedo a ser reconocidos. Pero, como ya he comentado, no eran muy espabilados, y claro, todo se torció y acabó siendo un desastre que tuvo como consecuencia varios muertos y condenas a muerte...


Michael Bay nació para dirigir esta historia. No sé si lleva toda su carrera perfeccionando su estilo para lograr esta película, o simplemente se trata de una coincidencia afortunada fruto de una alineación planetaria. El caso es que me cuesta imaginar a otro director capaz de realizar este retrato tan descarnado y divertido de la cara más hortera y deprimente de la sociedad occidental.




El guión era sin duda una perita en dulce, que daba para mucho  Los tres protagonistas no tienen desperdicio ninguno: un monitor de gimnasio expresidiario obsesionando con los músculos y el triunfar a cualquier precio; un culturista impotente a consecuencia del abuso de esteroides obsesionado con las mujeres con sobrepeso; y una montaña de músculos con muy pocas luces que ha superado una adicción a la cocaína en el presidio gracias a que ha abrazado la fe cristiana.. Pero es que el resto de personajes no les van a la zaga: empresarios triunfadores groseros, horteras y chulescos; strippers rumanas que toman "Pretty Woman" como ejemplo a seguir; empresarios pornográficos y sus recauchutadas esposas; enfermeras obsesionadas con los hombres negros y, cito literalmente, "sus cerezas recubiertas de chocolate"; policías vagos e ineptos; sacerdotes expresidiarios con tendencias homosexuales... Solo el personaje al que da vida el siempre magistral Ed Harris parece tener algo de sensatez, y su aparición hacia mitad de metraje es una manera brillante de demostrar que lo que están contando es verídico, y no una tomadura de pelo.

Como se ve, la historia hubiera sido perfecta para, por ejemplo, los hermanos Coen, Guy Ritchie ocualquiera de los dos McDonagh. Pero es que ellos no hubieran llenado la película de todos esos detalles marca de la casa de Bay: abuso de la cámara lenta, luces estroscópicas, mujeres con pinta de actrices porno y actitud siempre complaciente, planos de las barras y estrellas, hombres musculados y siempre bronceados... Y es que
esos detalles, que normalmente (y con razón) sacan de sus casillas al espectador, aquí son una herramienta narrativa de primer nivel, ya que reflejan perfectamente la manera que tienen los protagonistas de verse a sí mismos y el mundo que les rodea. Todo ese exceso es el mejor modo de narrar esta historia tan grotesca. La historia es tan alucinante que en un momento dado, el director incluye un cartel en el que avisa "Esto sigue siendo una historia real..." No sería justo hablar solo de lo bien que quedan sus tics visuales, ya que sorprendemente (¿Hay algo más sonrojante que las horripilantes escenas protagonizadas por los padres de Shia LaBeuf en la saga "Transformers"?) Bay maneja bastante bien aquí la comedia. Aunque claro, parte del mérito en esto está en los actores, que están todos estupendos y se presan por completo al juego: Mark Whalberg, Anthonie Mackie, Ed Harris, Tony Shaloub, La Roca . Si. Hasta La Roca está estupendo.

Una de las sorpresas del 2013 Solo puedo decir a la gente que debería dejar sus prejuicios atrás y animarse a verla y reirse durante dos horas. Y el que quiera, que reflexione después de lo que ha visto,  que la cosa tiene tela. Lo mejor que se me ocurre decir de esta película es que si los protagonistas de los hechos vieran la película, creo que se sentirían orgullosos de ella.