Pues así como sin darme cuenta voy a analizar por aquí la tercera obra maestra de John Ford. Con este hombre me pasa algo curioso: sus películas siempre me han gustado, pero es que conforme pasa el tiempo, me voy dando cuenta de que tras la aparente sencillez y entretenimiento con las que se ven, hay un lenguaje cinematográfico muy trabajado y depurado. Serán cosas de la edad...

Pocas películas generan tanto consenso entre cinefilia y
cineastas como esta para ser considerada una obra maestra. Y es que el
entramado que construye Ford sobre un andamiaje a priori tan simple es
fascinante. Desde el primer plano hasta el último. Y esta expresión no es una
frase hecha, porque los dos iguales, marcando a fuego el destino del
protagonista.


La primera imagen que vemos es la silueta del Ethan recortándose
en la distancia sobre Monument Valley a través de la puerta abierta del rancho.
No será la primera vez que veamos un plano tomado desde el interior a través de
una puerta. Y esto que se convierte en una constante en la película es una
manera muy sutil y elegante de mostrar la inadapatación del personaje de Ethan
a la civilización: él ya no forma parte de ese mundo, por decisión propia
probablemente, y nunca formará parte de él. Pero es que en las secuencias en
las que está dentro de casas, la manera de mostrarlo deja patente su incomodidad
y extrañeza. Esto se ve muy bien los pasajes que trascurren en el interior de
la casa del hermano, en los que Ford pone la cámara en un ligero contrapicado,
que parece mostrar al personaje aprisionado por el techo de la construcción.
Y es que ese es otro de los puntos que llaman la atención de
la película: convertir en protagonista a un personaje racista, violento y
amargado. Nada más lejos de lo que entonces era habitual en John Wayne, la
mayor estrella del momento, famosa por haber dado vida a héroes míticos. Eso sí, todos estos atributos van siendo matizados a lo largo de la cinta. Aunque
siente un odio tremendo hacía los indios (llega a disparar al cadáver de uno de
ellos para obligarle a vagar como alma en pena según sus tradiciones…), la
molestia que se ha tomado en conocer su idioma y su forma de vida, no dejan de
ser una manera de respetarlos (además de gestos como la actitud ante la muerte
de cierta india o su propio testamento), lo que les confiere más entidad que la
de salvajes de una sola pieza. Su violencia viene marcada por sus vivencias en
la Guerra Civil. Y su amargura viene dada por tener el corazón roto a
consecuencia del amor no correspondido.

El uso de las elipsis también es fascinante. Practicamente
todas las secuencias violentas suceden fuera campo: el ataque de los indios al
rancho familiar, el ataque suicida de Brad, el hallazgo del cadaver de Lucy por parte de
Ethan. Pero el efecto que logra así, al dejarlo a la imaginación, es mucho más
potente. Otra muestra de maestría narrativa es la idea de narrar gran parte de
la película a traves de una carta, que sirve para concentrar varios años de
busqueda en unas pocas secuencias.


La fotografía es otro de los puntos fuertes de la película. Rodada en Vistavision, la manera que tiene Winton C. Hoch, que ya había ganado dos Oscars a las ordenes de Ford, de mostrar en pantalla Monument Valley es canónica y ha
servido de inspiración (reconocida además) a David Lean o Steven Spielberg a la
hora de fotografiar paisajes en "Lawrence de Arabia" o "Encuentros
en la tercera fase". No busca un uso realista de la luz, sino que la
utiliza como si fuera una paleta para reflejar los sentimientos de los
personajes. Algunos de los momentos en los que mejor se puede ver esto es en el
ataque al rancho con la puesta de sol, en el funeral o en la incursión en la
poblado indio al amanecer.
También funciona muy bien la música. Si pasamos por alto la
incursión un tanto forzada de la canción de turno (en "El hombre
tranquilo" estaba justificada; aquí no tiene mucho sentido más allá de lo mucho que le gustaba el folk a Ford y de meter al cantante popular de turno en la película...) la banda
sonora brilla tanto en los momentos de suspense como en los melancólicos. Algo que esperable contando que viene de la mano de Max Steiner, el hombre que puso música a "Casablanca", "Lo que el viento se llevó", "Al rojo vivo", "El tesoro de la Sierra Madre" o "El halcón y la flecha". Ahí es nada...
Esta película tiene muchas más cosas buenas, que me guardo para no aburrir al personal, como la labor de todo el reparto (atención a Natalie Wood en su primer papel), lo bien rodadas que están la secuencias de acción y la capacidad que tiene de tratar temas tan profundos como la religión con una ligereza pasmosa. Como nota curiosa, tengo que decir que el título que se le dió en su estreno español, es uno de esos escasos casos en los que la "creatividad" de los traductores enriquece la película, y es que el tono mitológico de "Centauros del desierto", es muy superior a "Los buscadores" que vendría a ser la traducción literal. Una feliz licencia.
Curiosamente esta película, al igual que tantas obras maestras del cine ("Vertigo", "Ciudadano Kane"...) fue recibida con bastante tibieza en el momento de su estreno y no se llevó ningún gran premio aquella temporada. Sin embargo el tiempo ha ido poniendola en su lugar y su legado e influencia a día de hoy es inmenso. Que cosas...
Por si no lo he dejado claro, todo el mundo debería verla, y el que no lo haya hecho que aproveche el verano y le eche un vistazo. No se arrepentirá.
Esta película tiene muchas más cosas buenas, que me guardo para no aburrir al personal, como la labor de todo el reparto (atención a Natalie Wood en su primer papel), lo bien rodadas que están la secuencias de acción y la capacidad que tiene de tratar temas tan profundos como la religión con una ligereza pasmosa. Como nota curiosa, tengo que decir que el título que se le dió en su estreno español, es uno de esos escasos casos en los que la "creatividad" de los traductores enriquece la película, y es que el tono mitológico de "Centauros del desierto", es muy superior a "Los buscadores" que vendría a ser la traducción literal. Una feliz licencia.
Curiosamente esta película, al igual que tantas obras maestras del cine ("Vertigo", "Ciudadano Kane"...) fue recibida con bastante tibieza en el momento de su estreno y no se llevó ningún gran premio aquella temporada. Sin embargo el tiempo ha ido poniendola en su lugar y su legado e influencia a día de hoy es inmenso. Que cosas...
Por si no lo he dejado claro, todo el mundo debería verla, y el que no lo haya hecho que aproveche el verano y le eche un vistazo. No se arrepentirá.
Una película sobrecogedora, de ésas que explora a los seres humanos de arriba abajo. Es muy interesante leer la novela en que se basa, para ver cómo Ford convierte la excelente prosa de Alan Le May en poesía visual propia. En fin, poco que añadir a tu texto, si acaso destacar las miradas de John Wayne, ya que hablas de una de ellas: impresionante su actuación en "Centauros del desierto".
ResponderEliminarSaludos, León.
Pues si que es una película fascinante, aunque yo el apelativo de sobrecogedora lo aplicaría más a "El hombre que mató a Liberty Valance", que si que provoca (por lo menos a mí) un congojo tremendo. No he leido la novela, peor ya que lo comentas, lo mismo la busco en la biblioteca de mi ciudad. Y en cuanto a la actuación de Wayne, es cierto que está estupendo. No era un actor con muchos registros, pero Ford sacaba lo mejor de él.
EliminarSaludos
nunca me gustaron los westerns, quizá sea por el recuerdo de niño de verlas en la tv en blanco y negro y aburrirme... pero es Ford no? haya que darle una oportunidad... me encantaron las fotos que pusiste, dan ganas de verla solo por la fotografía que se ve tan bella... salu2...
ResponderEliminarEn esta vida hay que ir superando los traumas infantiles, que si no, nos puede hacer perdernos muchas cosas... JEJEJE Esta película es estupenda, y la fotografía y los paisajes son solo un motivo más para verla.
EliminarSaludos
Precisamente la he revisado hace poco y me he sentido algo defraudado. Tiene escenas brillantes pero creo que la segunda mitad desmerece bastante: que la batalla final está filmada sin brío, y esos toques de comedia desentonan mucho.
ResponderEliminarMe encanta la escena en la que los protagonistas parecen mirar horrorizados las caballeras que les muestran los indios pero en realidad han reconocido a la sobrina a la que llevan buscando todos esos años.
Saludos y buen verano. Borgo.
Yo hacía unos cuantos años que no la veía, y cuando la volví a ver para escribir esta entrada, me gustó tanto o más que la primera vez, pero eso es muy personal. Igual si que como secuencia de acción, la batalla final desmerece un poco de las maravillas que Ford firmó en "La diligencia", o "Pasión de los fuertes", pero tampoco me parece despreciable. La secuencia que comentas es ciertamente perturbadora. Pero igual es más el ataque suicida de Brad, que deja una cuerpo bastante malo...
EliminarSaludos y buen verano a ti también.
Spielberg dijo directamente que era la mejor peli de la historia, pero a mí no me convenció, me aburrió mucho.
ResponderEliminarA mi padre le encanta el western en general y John Wayne en particular, pero jamás le cogí el punto a esta peli, de verdad. Prefiero pelis con más acción y menos drama como "Río Bravo", "El dorado", o incluso "El Gran Jack".
Me ocurrió algo similar con "El hombre que mató a Liberty Valance", entiendo que son pelis estupendas y que a la gente les encanten, pero prefiero otro estilo, la verdad.
Pues ahí discrepamos, porque a mí tanto esta como "El hombre que mató a Liberty Valance" me encantan. Tienes razón que las que comentan de Howard Hawks, que también me gustan mucho, tienen más acción, pero la poesía que John Ford lograba imprimir en cintas como esta sin dejar de lado la aventura me parece par quitarse el sombrero. Eso sí, tu opinión es muy respetable.
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