El 20 de Septiembre de 1980 dos policías madrileños llegan a un pueblo en las marismas del Guadalquivir para investigar la desaparición de dos hermanas adolescentes. Lo que al principio parece una fuga de las jovenes, acaba desembocando en algo perverso e intrincado.
A veces hay que fiarse de los trailers. Aunque la función de estos sea la de vender una película (muchas veces al precio que sea) y en tantas ocasiones han sido el cebo para sacarnos nuestro dinero con auténticas chorradas, de vez en cuando lo que pinta bien en el trailer se transforma en una película sólida. Bueno pues en este caso, el estupendo trailer con el que se presentó "La isla mínima", es el anticipo de uno de los mejores thrillers de la temporada.


La película vendría a ser una traslación a la península del thiller sureño norteamericano que tantas veces hemos visto con todas sus señas de identidad: comunidades cerradas en si mismas que parecen vivir casi de espaldas al mundo, miradas al mundo sobrenatural, la inmunidad de los poderosos, una sexualidad enrarecida y pegajosa... Pero no se dedica el realizador simplemente a cambiar de ubicación las rasgos básicos de un género tan codificado, sino que les insufla bastante ingenio y brío.
Ya desde los títulos de crédito (los mejores títulos españoles que he visto en muuucho tiempo...), el realizador juega a desconcertar al espectador con esas imágenes aéreas de las marismas, que asemejan las circunvoluciones cerebrales. Nada va a ser lo que parece.
Ya desde los títulos de crédito (los mejores títulos españoles que he visto en muuucho tiempo...), el realizador juega a desconcertar al espectador con esas imágenes aéreas de las marismas, que asemejan las circunvoluciones cerebrales. Nada va a ser lo que parece.
Esos planos, que se repiten a lo largo de la película, y que
algunos podrán tomar por esteticistas y gratuitos, pero a mí no me lo parecen. Igual si que es cierto que se hace un poco reiterativo su uso, pero es indudable que consiguen enrarecer el ambiente ya desde el principio, y que el espectador se
preste a mirar con otros ojos el idílico paisaje de las marismas, que pasan a
ser un terreno peligroso y lleno de secretos. Porque la marisma es un personaje más de la película: los
subterfugios, la humedad, los atajos, los canales... Es curioso como un entorno
tan cinematográfico no se haya prodigado más en el cine. El director estruja el
paisaje de tal manera que uno siente el calor y al humedad. Y casi hasta las
picaduras de mosquito.
Si bien lo que más llama la atención es la estupenda realización (con secuencias como esa persecución nocturna por las marismas, excelentemente rodada), no sería justo reconocer que el guión funciona bastante bien y sabe hacer evolucionar por igual tanto la investigación como la denuncia social, que retrata una España todavía totalmente dominada por caciques y la alargada sombra de Franco.
Y para acabar, llamar la atención sobre el trabajo que realizan los dos protagonistas. Raul Arevalo logra que uno recupere la fe en él tras verle en un despropósito como "La vida inesperada", pero el que se lleva la palma es Javier Gutierrez. Este actor demuestra que sabe hacer algo más que papeles tontos en comedias más tontas aun, y compone un personaje complejo y ambiguo, llenando la pantalla cada vez que aparece.
Y dejo para el final el tema de el parecido con la primera temporada de "True detective". Es indudable que la serie norteamericana viene varias veces a la cabeza viendo la película por ambientación, coincidencias argumentales, el tono de la historia... Las cuentas no cuadran, ya que el rodaje de este película acabó en diciembre del 2013 y "True detective" no se estrenó hasta enero de el año siguiente, pero a uno siempre le queda la duda: ¿Esteremos ante una de esas casualidades cuasicósmicas? ¿O tuvo el director acceso a la serie antes de su estreno y se empapó de ella? Probablemente nunca la sabremos, pero, por favor, que eso no haga que nadie no vaya a ver esta película, que merece mucho la pena. Y no está la cosa como para perderse la mejor película española estrenada en lo que va de año.
Y dejo para el final el tema de el parecido con la primera temporada de "True detective". Es indudable que la serie norteamericana viene varias veces a la cabeza viendo la película por ambientación, coincidencias argumentales, el tono de la historia... Las cuentas no cuadran, ya que el rodaje de este película acabó en diciembre del 2013 y "True detective" no se estrenó hasta enero de el año siguiente, pero a uno siempre le queda la duda: ¿Esteremos ante una de esas casualidades cuasicósmicas? ¿O tuvo el director acceso a la serie antes de su estreno y se empapó de ella? Probablemente nunca la sabremos, pero, por favor, que eso no haga que nadie no vaya a ver esta película, que merece mucho la pena. Y no está la cosa como para perderse la mejor película española estrenada en lo que va de año.











