Pues aunque con un poco de retraso por aquello de viajes vacacionales y demás, el otro día vimos la gran esperanza blanca de los blockbusters veraniegos. Y es que aunque la cosa empezó muy bien con "Iron Man 3", el resto de supuestos pelotazos habían dejado, en algunos casos más y en otros menos, que desear. Así que uno ya solo podía confiar en el freakie que del Toro lleva dentro, y que por fin hubiera logrado una película de alto presupuesto redonda (dentro de las baratas si que tiene una: esa maravilla que es "El espinazo del diablo"). Y afortunadamente, nuestras plegarias han sido oídas y nos hemos encontrado con un entretenimiento de primera clase y una futura cinta de culto.
En el año 2017 se abre una brecha en el fondo marino del Océano Pacífico, y de ella empiezan a salir monstruos gigantes, conocidos como kaijus, provenientes de otra dimensión. De primeras se tira del ejercito para hacerles frente, que siempre es muy socorrido, pero al poco, alguien tiene la idea más logíca: que todos los países del mundo se alíen para construir los jaggers, robot tan gigantes como los monstruos pilotados por dos humanos que deben compenetrarse a un nivel muy intimo. Al principio los robots son un éxito, pero una serie de fallos terminan por marginar el programa de los jagger, por otras estrategias defensivas. Sin embargo, conforme la aparición de kaijus se hace mas frecuente, se impone recuperarlos como opción desesperada. Para ello, el mariscal Pentecost (Idris Elba), recupera a Raleigh (Charlie Hunnam) un legendario piloto que tras una batalla traumática, abandonó su carrera de piloto y se escondió de todo y de todos.
Como se puede ver leyendo el argumento, no estamos ante una historia sofisticada, ( a un chaval de 12 años se le podría haber ocurrido), pero por suerte, la historia está contada con una convicción y una fuerza que es imposible no dejarse llevar por esta vorágine de héroes traumatizados que vencen sus miedos, mariscales duros como el acero pero tiernos en el fondo, pilotos chuletas capaces de redimirse, científicos brillantes/chiflados (según el momento en el que les pilles...), traficantes de restos de kaiju, investigadoras inigualables con la lucha con el bo, y lo más importante: hostias como panes entre robots y monstruos de más de 100 metros de alto.
Pero claro, películas llenas de elementos que sobre el papel pintan de maravilla y luego al plasmarlas en celuloide quedan en despropósitos, conocemos todos (así a bote pronto me ha venido a la mente "Van Helsing", que podría haber sido una maravilla y se quedó en truñazo...). Menos mal que aquí hemos contado con un equipo y un director detrás que son capaces de imprimirle un vigor y un amor que sobrepasa la pantalla y que te hace meterte y disfrutar como un gorrino en el fango. Y esto es algo de agradecer si tenemos en cuenta que los materiales de los que parte esta película son Godzilla, Mazinger Z, Bioman, la lucha libre, los videojuegos, el manga y King Kong... De otra manera, sería totalmente imposible creerse momentos como ese en el que un robos utiliza un carguero como un kendo. O que dos hombres se metan en una pelea porque uno de ellos se refiera a la mujer que le gusta delante de ella, como su novio (¿Alguien ha olvidado la ofensa que era esto cuando se tenían 10 años?).
Todo esto pasa por el sentido de la maravilla y el cariño que se ha puesto a realizar toda la película. Es de agradecer todo el aire aventurero y el humor que se le imprime a la película, que la aleja del depresionismo tan en boga hoy en día en el cine fantástico. Detalles como el tráfico de restos de kaiju en el mercado negro, o como se integra en la sociedad la aparición de los monstruos y los robots son un ejemplo de ello. Y luego esta el diseño y la concepción, tanto de los monstruos como de los robots: todos tiene personalidad y alma. No parecen clónicos diseñados por un profesional, sino por un alguien que aprecia el material con el que trabajo. Así entre los monstruos encontramos homenajes a los monstruos clásicos como Godzilla, Mothra, o (mi favorito) King Kong. Y lo mismo entre los robots: estan llenos de abolladuras y roces de las peleas previas, y los remaches, pistones y válvulas que les hacen sentir orgánicos, vivos. Además tienen nombres tan deliciosamene delirantes como "Gipsy Danger", o el más alucinante, el ruso "Cherno Alpha", con una cabeza que remeda un reactor nuclear ¡¡¡!!!
Y en cuanto a la puesta en escena en si, hay momento muy brillante: el estupendo flashback en el que se nos explica el origen de la relación entre dos personajes, elegante y emotivo. Sin olvidar el plato fuerte de la función, las peleas entre monstruos, que están rodadas con excelente pulso y la tranquilidad suficiente para que no nos perdamos nada de lo que ocurre en pantalla, que es mucho. Y aunque ningún actor se va a lleca premios por su actuación cumplen más que bien con su papel, destacando el carisma de Idris Elba, o el cachondo personaje que defiende Ron Perlman.
Por si no ha quedado claro, me ha gustado mucho la película y la recomiendo a todo el mundo que sea capaz de dejarse llevar, entrar en contacto con el niño que todos llevamos dentro y olvidarse de sus preocupaciones durante 2 horas. No es la salvación del cine ni una obra maestra. Tampoco lo fue "Avatar" y le llovieron premios y millones, que al parecer no le están cayendo a esta. El tiempo terminará poniendola en su lugar.
Todo esto pasa por el sentido de la maravilla y el cariño que se ha puesto a realizar toda la película. Es de agradecer todo el aire aventurero y el humor que se le imprime a la película, que la aleja del depresionismo tan en boga hoy en día en el cine fantástico. Detalles como el tráfico de restos de kaiju en el mercado negro, o como se integra en la sociedad la aparición de los monstruos y los robots son un ejemplo de ello. Y luego esta el diseño y la concepción, tanto de los monstruos como de los robots: todos tiene personalidad y alma. No parecen clónicos diseñados por un profesional, sino por un alguien que aprecia el material con el que trabajo. Así entre los monstruos encontramos homenajes a los monstruos clásicos como Godzilla, Mothra, o (mi favorito) King Kong. Y lo mismo entre los robots: estan llenos de abolladuras y roces de las peleas previas, y los remaches, pistones y válvulas que les hacen sentir orgánicos, vivos. Además tienen nombres tan deliciosamene delirantes como "Gipsy Danger", o el más alucinante, el ruso "Cherno Alpha", con una cabeza que remeda un reactor nuclear ¡¡¡!!!
Y en cuanto a la puesta en escena en si, hay momento muy brillante: el estupendo flashback en el que se nos explica el origen de la relación entre dos personajes, elegante y emotivo. Sin olvidar el plato fuerte de la función, las peleas entre monstruos, que están rodadas con excelente pulso y la tranquilidad suficiente para que no nos perdamos nada de lo que ocurre en pantalla, que es mucho. Y aunque ningún actor se va a lleca premios por su actuación cumplen más que bien con su papel, destacando el carisma de Idris Elba, o el cachondo personaje que defiende Ron Perlman.Por si no ha quedado claro, me ha gustado mucho la película y la recomiendo a todo el mundo que sea capaz de dejarse llevar, entrar en contacto con el niño que todos llevamos dentro y olvidarse de sus preocupaciones durante 2 horas. No es la salvación del cine ni una obra maestra. Tampoco lo fue "Avatar" y le llovieron premios y millones, que al parecer no le están cayendo a esta. El tiempo terminará poniendola en su lugar.






