viernes, 31 de marzo de 2017

Elige vida.


Más de 20 años después de  huir a Amsterdam dejando a sus amigos en la estacada y quedandose todo el botin logrado en un chanchullo, Renton decide regresar a su Edimburgo natal para intentar retomar su vida y recuperar a su gente.

Sorprendentemente, "T2: Trainspotting" esta pasando enormemente desapercibida, y es una pena, porque estamos sin duda antes una de las películas del año: una vacuna en toda regla contra tanta secuela tardía nacida a hombros de la nostalgia. Si alguien esperaba una reunión de amigos del instituto reencontrados via Facebook, plagada de buen rollo y alegría por reencontrarse, que se prepare para un guantazo en toda regla. Lo que han parido Danny Boyle, Irvine Welsh y compañía es una reflexión bastante desmitificadora sobre la nostalgia y el peligro de querer recuperar el tiempo pasado.

Hace 21 años, estando aun en el instituto, fui a ver esta película con el que entonces era uno de mis mejores amigos. Los dos salimos alucinados,  aunque quizás no del todo conscientes de que habíamos visto una de esas películas que marcaron a nuestra generación como para otras lo fue "El graduado", "Easy Rider",  "El club de la lucha" o "La naranja mecánica". Eso lo confirmaría el paso de los meses y los años cuando la leyenda de esta película fue creciendo en camisetas, posters, discos y demás. Y tenía toda la lógica, ya que esta película ofrecía un relato generacional cruel y descarnado, pero a la vez divertido y emotivo. Y a pesar de lo que muchos perezosos vieron en su día, se trata de uno de los mayores alegatos cinematográficos contra el consumo de drogas jamas realizados.


Cuando unos años después Irvine Welsh publicó "Porno" que continuaba la vida de estos personajes,  se empezó a oír que quizás había posibilidad de que fuera adaptado al cine retomando todo el equipo original... Pero todo quedó en nada, para mi tristeza. Sin embargo hace un par de años se empezó a hablar en serio de esta secuela, con McGregor y Boyle reconciliados tras años sin hablarse, y con Welsh implicado. Y ha sido mejor así, ya que ese reposo de diez años ha permitido dejar de lado la trama de "Porno" (libro recomendable, que mejoraba el original, pero que quizás era demasiado coyuntural a la época en la que fue escrito...) y convertir este reencuentro de personajes en algo mucho más interesante.

En los tiempos de recuperación de ¿glorias? pasadas que vivimos, es elogiable haber presentado esta película, que dinamita esta tendencia desde dentro. Cierto es que los 20 años que han pasado no les han hecho ningún favor a ninguno de los personajes: solo han hecho que confirmar que ese futuro sin expectativas que les empujó a engancharse al caballo, se ha cumplido de la peor manera posible. La heroina les quitó muchas cosas: hijos, amigos, madres, juventud... pero por lo menos les exigía implicación y fidelidad (el "auténtico y sincero enganche a la heroina" del que hablaban en la película original...). En el mundo actual, lo que te mantiene narcotizado y te hace alejarte de lo importante, te atrapa sin que te des cuenta y encima te sientes agradecido por ello y lo compartes en las redes sociales. Esto queda muy bien reflejado en dos momentos. El primero de ellos es el regreso de Renton a Edimburgo después de dos decadas. El protagonista observa con mirada alucinada desde el tranvía lo lejos queda la ciudad húmeda y grisacea en la que vivió su drogadicción; ahora todo esta pasteurizado e invadido por franquicias que homogeneizan todas las urbes del planeta. Y el otro es el monologo de "Elige vida/Choose life". Lo que en principio podía haber sido un peaje a pagar (a fín de cuentas se trata de uno de los momentos más famosos de la película original, reproducido hasta la saciedad en todo tipo de medios) por realizar esta secuela, se torna en algo muy distinto. Y es que no solo aclaran que la frase es una broma que Renton y Sick Boy adoptaron como mofa a una campaña antidrogas ochentera(un apunte malvado: las imágenes que sirven para rememorar esa campaña en la película muestran el eslogan en una camiseta vestida por el recientemente malogrado George Michael, que tuvo muchos problemas con las drogas...), sino que ya inmersos en el siglo XXI, la nueva letanía es una plasmación de los terrores consumistas/idioitizantes que preludiaba el de la película anterior.
Pese a todo, el hecho del que el presente sea una mierda, contrariamente a lo que tendemos a creer los seres humanos, no hace que el pasado sea mejor. De hecho la nostalgia del pasado es mostrada en la película como una losa que pesa sobre los personajes, casi como una maldición. Si algo impide que los personajes crezcan y avances, es ese afán por vivir en lo pretérito y negarse a evolucionar: el que Sick Boy sea el dueño del pub en el que pasaron su vida adolescente; el que Begbie continue empeñado en ser un delincuente con tendencias psicopáticas; la inquebrantable adicción al caballo de Spud; o el vacío que siente Renton tras el fracaso de su proyecto de vida en Londres. La adicción al pasado, de hecho, les hace más daño que la de las drogas: ahí está el hecho de que dos de los personajes se inyecten heroína en un momento dado sin mayores repercusiones... Pero no son ellos los únicos adictos a la nostalgia: hay está la terrorífica (y terriblemente realista: he visto algunas por aquellas tierras...) fiesta revival: hombres y mujeres de más de 30 años vestidas con uniforme colegial por aquello del morbo teen, y la música de baile ochentera y noventera como coartada para follar, emborracharse y drogarse sin miramientos.
Sin embargo, pese a repudiar la nostalgia, la película adopta en ocasiones un emotivo tono melancólico, a través principalmente del personaje de Spud, pese a su desastrosa vida, el más sensible y perspicaz observador de todos ellos. Él es que el aporta las más emotivas y agudas secuencias al relato. Pero además es el único que toma el pasado no como algo sobre lo que revolcarse, si no como soporte sobre lo que auparse y superar la vida que lleva. El destino de este personaje además aporta un interesante giro metanarrativo a todo lo que nos han contado las dos películas que enriquece el díptico.

La realización de la Boyle es más compacta, y se aleja un poco de la narrativa basada en anécdotas que tenía la entrega pretérita. Cuando evoca/rememora momentos de ella no lo hace para complacer al público, sino que siempre presenta un giro que enrarece la situación, como el ya comentado sobre el monólogo de "Elige vida". El realizador escoces juega bastante con las texturas de la imagen a la hora de evocar los recuerdos, pero sin tantas estridencias sonoras ni visuales con afan provocativo como en "Trainspotting": en la vida de los personajes tampoco hay lugar para ellas. Aunque eso no quita para que sea capaz de elaborar de manera más sugerente de lo que parece algunas ideas, logrando
un toque cuasi fantástico. En un momento dado, Renton, en la habitación en la que vivió aquel pesadillesco desenganche a la heroína tiempo atrás, pone aquel "Lust for life" de Iggy Pop que quedó indisolublemente ligado a la primera película. Pero al apoyar la aguja en el vinilo, los primeros compases de la canción hacen que se asuste y apague el tocadiscos de inmediato, como si estuviera invocando una fuerza maligna e incontrolable. Al final de la película, Renton regresa a la casa de sus padres y se instala de nuevo en la citada habitación, y esta vez no puede resistirse a pinchar "Lust for life". Conforme va sonando la música, la cámara se aleja, y el cuarto con Renton bailando espásticamente se va convirtiendo en una luz lejana al final de un tunel:  tras toda la película intentendo resistirse a ello, finalmente invoca la maldición y queda atrapado (de manera voluntaria) en el lugar donde vivió sus peores pesadillas. Una brillante metáfora visual que hace replantearse un poco la película, y que a mí, salvando las distancias, me recordó al final de la magistral "Mystic
River" de Clint Eastwood.

Por cierto, por si alguien se lo pregunta, ya no sé casi nada del amigo con el que fui a ver la película, pero creo que tiene dos criaturas y está separado. Yo soy padre de una niña (y otra que viene) y tengo mucho menos pelo que entonces. Y los cines en la que la vimos hace más de 15 años que no existen. Esta la vi con mi querida hermana en los multicines de un centro comercial. Choose life.





6 comentarios:

  1. La esperaba con muchas ganas, pero también guardaba un poco de recelo porque 20 años después de la primera podría salir de la mente de Boyle cualquier cosa. Quería haberla visto en el cine, pero finalmente decidí esperar a verla en formato doméstico. Y la verdad es que ha merecido la espera. Más que nada porque me esperaba mucho más y uf, me ha resultado un algo tostón.

    Felicidades por esa segunda niña! 💓
    ¡Saludos!

    ¡Saludos!

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    1. Pues yo me alegro mucho de haberla visto en cine, ya que me pareció muy interesante y capaz de aportar cosas nuevas a los tiempos que vivimos. Pero ya se sabe que lo de los gustos es muy personal.
      Muchas gracias y saludos

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  2. Que bien escribes... yo me quedo con la sabiduria de Spud y su bondad. Ademas de con la banda sonora, sobre todo con la cancion de Blondie. Alguien me dijo alguna vez(tú)que no se puede vivir de recuerdos y que hay que vivir para construir nuevos, osea Elegir vivir. Pues eso.

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    1. Me sonrojo con lo que me dices. La verdad es que es una idea brillante el giro que se le da a Spud y darle la oportunidad de redimirse. A ver si en otras dos décadas nos volvemos a encotrar con esta gente.
      Un abrazo gordo

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  3. Tendré que verla, sólo sea porque, como dices, "Trainspotting" fue una película que caló hondo en nuestra generación (daba un panorama del mundo de la droga, epidemia nacional para la época, rotundo y desmitificador), y tengo la sensación de que por pobre que pudiera ser la secuela (no lo creo), no perjudicará en lo más mínimo el recuerdo de su predecesora y en todo caso alentará alguna nostalgia.
    Saludos.

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    1. En absoluto desmerece la entrega original. Y no solo eso, ya que consigue eso tan pocas veces logrado por las secuelas: igualar la entrega original en cuanto a calidad, y lo que aun es más raro, enriquecerla al mirar los personajes y situaciones desde otra perspectiva.
      Desde luego que da gusto reencontrarse con los de Edimburgo, pero, como comento en la entrada, no creo que sea en absoluto una película nostalgica.
      Creo que la disfrutarás bastante.
      Saludos

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