miércoles, 28 de agosto de 2013

Brad Pitt contra los zombies



Seguimos dejandonos caer por el cine para ver las películas que se fueron estrenando mientras estabamos de vacaciones. Y tras haber disfrutado de la estupenda "Pacific Rim", ahora le tocaba el turno a "Guerra Mundial Z".

Mientras una plaga de zombies de origen desconocido ha arrasado practicamente el mundo entero, a un agente de la ONU retirado Gerry (Brad Pitt), le es encomendada, mediante el chantaje de proteger a su familia a cambio, la misión de recorrer el mundo junto a un virologo para buscar el origen de la plaga y así intentar darle una solución.

En principio a esta mezcla de cine de catástrofes con cine de terror, me acercaba con un poco de recelo. No tanto por conocer el material original, que vendría a ser un informe ficticio en el que un agente de la ONU va recopilando testimonios sobre todo el desarrollo de una invasión zombi (o sea algo totalmente inadaptable a una película), sino por los problemas que había tenido la cinta durante su realización. Hubo retraso de fechas de estreno, remontajes, rescrituras de guión, rodaje de nuevas escenas… Y lo normal es que en casos como este, el producto final se termine resintiendo (así de primeras me viene a la mente ese despropósito que acabo siendo la última versión de “El hombre lobo” tras haber sufrido problemas parecidos…). Y aunque si que se puede intuir en hechos como que personajes interpretados por actores más o menos celebres como Matthew Fox interpreten personajes que quedan reducidos prácticamente a figurantes, el conjunto final, a pesar de algunos problemas (que quizás no sean debidos a este remontaje), termina funcionando razonablemente.

El principal problema para mi de esta película han sido lo mal rodadas que están las secuencias de acción, que resultan confusas a más no poder. Hay secuencias que podrían haber funcionado mejor dejando respirar un poco más los planos: todo lo que transcurre en la DMZ coreana, en la que la labor de fotografía del siempre excelente Robert Richardson brilla con luz propia, (y perdón por el chiste...); la secuencia en Jerusalem; o el tramo del avión, que también queda parcialmente malogrado. Uno no sabe si esto ha sido por la ineptitud del director para este menester
(que ya quedó demostrada en la muy mediocre “Quantum of solace”…), o hay otros motivos, como puede ser la intención de que con tanto barullo no se vea nada y el espectador no eche así a faltar la violencia que siempre tiene que acompañar a los zombies. Porque si otros monstruos pueden funcionar sin sangre y vísceras, a mi entender, son imprescindibles en los no-muertos. La descomposición de los cuerpos, la rabia y el hambre que desatan en algo que previamente era humano es lo que hacen que estos monstruos sean tan perturbadores. El único tramo de la película en el que el montaje parece relajarse es en el tramo final (que tiene toda la pinta de haber sido lo que más ha cambiado en las remodelaciones que ha sufrido la cinta), que es el que más se aleja de esos ataques de zombies en masa con los que se ha promocionado la película, y el que mayor tensión logra en todo el metraje.

Más allá de esto la película ofrece un entretenimiento aceptable (no aburre en ningún momento) conalgún que otro apunte brillante de guión. Hay ideas maliciosas que hacen que elevan el tono del relato: la mención de la solución llevada a cabo por Corea del Norte para controlar la invasión (impagable actuación de David Morse); el origen del ataque que sufre Jerusalem, que tiene una perversa lectura sociopolítica; la manera que tienen de defenderse en el avión, que tiene de nuevo una reflexión social.

En cuanto a los actores, Brad Pitt, que curiosamente retoma el look grunge que le llevó a la fama hace 20 años (¿Estarán los 90 a punto de volver?), no abandona la pantalla en un solo momento y cumple dignamente con su papel. El resto del reparto son meros comparsas, y más allá del citado David Morse, el resto de actores casi no tienen tiempo en pantalla para valorar su labor, así que poco se puede decir de ellos. Y el aspecto de los zombies, aunque no es el mejor que se ha visto (algunos amigo mios decían que parecían gallinas, y la verdad es que el ruido que hacen si que tiene algo de cacareo...), a mí por lo menos no me molestó demasiado.

Recapitulando, una película entretenida, que ha logrado sobreponerse en parte al desastre que todo el mundo pronosticaba, pero que no logra erigirse en la película de zombies definitiva ni de lejos, ni arrebatarle el título de mejor cinta de zombies a "Amanecer de los muertos".


jueves, 22 de agosto de 2013

Y este año disco nuevo... (XIX): Franz Ferdinand


Con la llegada de Septiembre se disparará la llegada de discos, con unos cuantos de los imprescindibles. El primero en presentarse será el cuarto disco de mis escoceses favoritos, Franz Ferdinand, que se presentará en sociedad el 27 de agosto bajo el nombre de “Right thoughts, right words, right action”. Ya sé que ahora está de moda el darles cera a esta gente pero ellos fueron los principales responsables de que me volviera a interesar por la música del siglo XXI, y por eso siempre tendrán un hueco en mi panteón musical. Sé que algunos dirán que los Strokes, Coldplay y los White Stripes ya habían sacado un par de discos para entonces, pero, quitando los Strokes (en su época buena, no en la actual), ninguno de ellos me ha llenado nunca mucho…

Nacidos en 2002 en Glasgow al juntarse unos cuantos músicos (que como ellos mismo reconocen no tenían mucha idea de tocas…) provenientes en muchos casos de escuelas de arte, que habían pasado por distintas bandas con la intención de convertise en “una banda de guitarras que hiciera bailar a las chicas”, una declaración de intenciones ya mítica. Arrastrando influencias fácilmente reconocibles que van desde The Beatles a Pulp pasando por The Clash, Joy Division, Duran Duran, The Smiths o Blur, un año después, en 2003 consiguieron un contrato discográfico que fructificó en su primer disco “Franz Ferdinand” a principios de 2004.

¿Que decir de este disco que no se haya dicho ya? Lo primero reconocer que tuvieron la suerte de llegar en primer lugar y encender la mecha del revival New Wave que reinó a durante la primera mitad de la década pasada. Luego vendrían otros muchos que a veces tenían algo que ofrecer y otras muchas no, pero ellos fueron los pioneros, y eso hay que tenerlo en cuenta. Pero no llegaron gracias a maniobras de marketing ni jugarretas manipuladoras (Internet era importante, pero no tanto como ahora) sino haciendo buena música y con un primer disco impecable. Punk, rock, funk, pop, todo ello mezclado y agitado y cantado por la voz de Alex Kapranos, capaz de pasar de expresar rabia, alegría o melancolía de una estrofa a otra con una facilidad pasmosa. Este álbum además incluye el que quizás sea el mejor single de la pasada década “Take me out”. Que me den un céntimo por todo aquél que haya bailado esta canción…
Gracias los premios y las excelentes ventas del álbum, lograron que ningún festival que se preciase prescindiera de ello, lo que logró que un grupo que cuando grabó el primer álbum no había dado más de 30 conciertos (según ellos mismos han reconocido en alguna ocasión…) lograse una solidez pasmosa en vivo, en parte sobre todo a ese estupendo músico que es Nick McCarthy (el único de todos ellos que tenía formación musical), responsable principal del sonido de la banda.

Sin dejar que se aplacase la polvareda que habían levantado, en otoño de 2005 entregan “You could have it so much better”, dignísimo sucesor del primer disco. En su momento algunos críticos de ceja alta, probablemente con la típica actitud de “algo-que-le-gusta-a-todo-el-mundo-no-puedo-seguir-siendo-bueno”, lo recibieron con cierta tibieza, lo que a todas luces es injusto. Es un gran disco, que incluye algunas de las mejores canciones de las banda, como el medio tiempo “Walk away” o la fascinante “Outsiders” que cierra el disco, con esa ármonica que nos lleva directamente a los forajidos del Salvaje Oeste que nombra el título.



Después de esto se tomaron las cosas con más calma, (sin dejar nunca de girar, eso sí, que es donde está la pasta…) y a comienzos de 2009 sacaron su tercer disco “Tonight: Franz Ferdinand”. En esta ocasión a los weegies optaron por acercarse más a la música de baile y la electrónica, maniobra que se quedó en meramente correcta. Si que hay alguna canción con bastante gancho, como “Ulysses”, “No you girls”o “Can´t stop feeling”, pero los arreglos electrónicos, la verdad es que no mejoran mucho el sonido de la banda. Como muestra de ello solo hay que comparar las dos versiones de “Lucid Dreams”.
Aquí esta la primera, que sacaron como single previamente a la edición del disco, mucho más rockera,  y directa, (y que a mí me gusta más)




Y ahora la versión definitiva que publicaron en el disco, mucho más producida y llena de arreglos electrónicos, que a mí parecer le restan potencia, y que, tristemente, es la que interpretan en sus directos.



Por si no habían sido suficientes, pocos meses después sacaron “Blood” un disco compuesto por versiones dubstep de “Tonight: Franz Ferdinand”. Un capricho del grupo que a mí me resultó bastante aburrido.

Ahora después de otros cuatro años mareando la perdiz (adelantando canciones, EP de versiones propias acompañados por otra gente, probando cosas nuevas en conciertos…), por fin llega su cuarto trabajo, del que han adelantado dos canciones que tenéis a continuación:


La primera “Right Action” a mí, la verdad es que cuando la oí, de primeras me dejó algo frío: eché a faltar la garra que siempre les ha caracterizado. Ahora que han pasado unas semanas y la he escuchado más, y que, además la han vestido con un vídeo que, aunque recuerda demasiado al mítico "Take me out", les ha quedado resultón, pues como que le voy encontrando el punto... Pasa un poco como con esas comidas que al principio te parecen un poco sosas, pero que luego a base de comerlas, les vas encontrando el gusto.



Afortunadamente la cosa mejora bastante en “Love Illumination”, que no es su mejor canción, pero si que tiene la pegada que hasta ahora (y esperemos que por mucho tiempo…) les ha caracterizado.  Y para esta también se han currado un clip a medio camino entre David Lynch y los Monty Pithon, que me ha encantado.









A ver si resulta que el álbum mantiene el mismo nivel y no han quemado los mejores cartuchos para los adelantamientos, que no está el panorama como para que se vayan echando a perder grandes grupos como si tal cosa…