martes, 21 de abril de 2015

Cine en random (XIX): "Jack Reacher"

Jack Reacher es un antiguo policía militar que, a consecuencia de su afán por vivir en la clandestinidad, es considerado una figura mítica. Sin embargo, tras ser demandado como investigador por un francotirador del ejercito que ha acabado con la vida de 6 personas de manera, en apariencia,  indiscriminada, volverá a la acción para ver que hay tras todo esto.

Seguimos con la sección cine en random, ya que dada la situación actual, aprovecho los ratos que me quedan libres para ir recuperando películas que se me escaparon en su día. Así la otra mañana, porque sí, ahora veo cine a la mañana, cosas del cambio de costumbres y horarios en el domicilio... le tocó el turno a este thriller de acción protagonizado por Tom Cruise y dirigido por Chistopher McQuirre, guionista habitual de Bryan Singer, y director en su día de la curiosa "Secuestro sangriento".

La sensación que queda tras ver este película, y digo esto como un elogio, es que podría haber sido rodada hace 40 años por un Siegel, un Fleischer o un Friedkin entonado cualquiera. Esto se deja sentir en varios aspectos. El que más llama la atención y que más me ha gustado es que a pesar de tratarse de un realizador que se forjó como guionista, apoya la narración en el poder de la imagen, sin perderse en diálogos superfluos, un mal bastante extendido entre guionistas metidos a directores. Esto ya queda claro en la primera y excelente secuencia de la película en la que vemos la preparación del tiroteo, su ejecución (aquí es imposible no acordarse de las andanzas de Scorpio en la magistral "Harry el Sucio"...), la investigación posterior y la detención del autor sin escuchar una sola linea de diálogo en casi 10 minutos, toda una proeza en los tiempos actuales, en el que los diálogos redudantes y explicativos en exceso son cada vez un mal más extendido. Aunque uno no sabe si pensar que los autores se equivocan en tomar a los espectadores por cabezas huecas a las que hay que dar todo mascado, o en verdad el espectador actual es incapaz de esforzarse lo más mínimo cuando se sienta a ver una película...
Es a partir de este momento cuando hace acto de presencia el Jack Reacher encarnado por Tom Cruise, y a partir de aquí no abandona la pantalla hasta el final de la película. Afortunadamente, el personaje que compone aquí no es un superheroe como el Ethan Hunt de la  (por otra parte, entretenidísima) saga de "Misión: Imposible", sino más bien el típico investigador de thriller norteamericano de los 70: solitario, curtido en mil batallas, descreido y confiado en si mismo. No es así porque quiere, sino porque es la única manera en la que puede existir. Vive como un nómada porque no puede vivir fijo a nada ni a nadie. Todo esto está bastante bien expuesto por el realizador en secuencias como la presentación, en la que le vemos adquirir ropa nueva y desprenderse de la vieja (porque no tiene más prendas que las que lleva puestas...), que puede verse como un renacer: Reacher viven en estado latente hasta que cree que alguién le necesita y vuelve a entrar en activo hasta dar solución a dicha situación. Todo esto está presentado desnudo de toda épica y romanticismo: el personaje lleva una vida gris, se aloja en moteles de mala muerte y viaje en autobuses cutres. Esta desnudez y crudeza queda también reflejada en las peleas y persecuciones, de nuevo, de claro aliento setentero, todas ellas rodadas de manera bastante física y alejada de artificios y filigranas digitales a lo "Fast&Furious". Y que decir del final, contundente y pesimista, e intimamente emparentado con la citada "Harry el Sucio".
En cuanto al guión, la historia que cuenta es bastante simple y en realidad hasta pequeña, aunque eso no quita para ir diseminando desencantados apuntes sobre la sociedad actual, avariciosa y controlada por el dinero y las grandes corporaciones, capaz de pasar por encima de cualquier ciudadano para lograr sus intereses. Aunque dura algo más de dos horas, la trama mantiene el interés a pesar de los momentos menos interesantes, que son aquellos en los que aparecen conatos de relación sentimental entre Reacher y la abogada interpretada por Rosemund Pike, en un registro aquí completamente alejado de su terrorífica Amy de "Perdida". Estas secuencias, que se sitúan en el tramo intermedio de la película, son las más prescindibles de la función y vienen a ser el peaje a pagar por tener a una estrella del calibre de Cruise de protagonista, pero por suerte el realizador consigue resolverlas en el menor tiempo posible, evitando que caiga en exceso el interés del espectador y consiguiendo elevar el interés en el tramo final, bastante bien resuelto. Y no solo porque saca bastante partido al lugar en que se produce, sino porque dejar un sabor de boca agridulce en el espectador, con una resolución muchos menos heroíca de lo que se podría esperar de una producción de este tipo.
Y no puede acabar esta reseña sin alabar la labor de los secundarios encarnados por los siempre excelentes Robert Duvall, Richard Jenkins (el inolvidable padre fantasmal de "Six feet under") y Werner Herzog (cineasta tambien surgido de ¡Oh, sorpresa! los 70, aunque fuera al otro lado del charco...), en una de sus puntuales labores como actor, que construye un personaje bastante terrorífico sin más elementos que su amenazadora presencia.

¿Podría haber sido mejor esta película? Pues sí, si el guión hubiera sorteado con más acierto algunas convenciones del cine comercial y si hubieran contado con un protagonista como, por ejemplo Tom Hardy, la cinta (pese a la correcta labor de Cruise) hubiera ganado en intensidad y contundencia. Pero eso queda perdonado si pensamos que esta película podría haber sido. mucho, muchísimo peor en manos de otro realizador. Y eso ya es es decir bastante. Al parecer Cruise quedó tan contento con la labor de McQuirre que lo eligión como director para la nueva entrega de "Mision: Imposible". Ojala esa película demuestre que forman un buen tandem y que este "Jack Reacher" no ha sido un mero espejismo. La verdad es que es encomiable el interés de Cruise por mantenerse a flote como estrella taquillera desde su resurrección por todo lo alto con "Misión: Imposible. Protocolo Fantasma", sin renuncia a películas de una cierta personalidad, como "Oblivion", la simpática "Al filo del mañana" o este Jack Reacher. Os dejo el trailer de esta y de la proxima colaboración entre Cruise y McQuirre. Tengo que confesar que casi seguro que pico...




lunes, 13 de abril de 2015

Si esto fuera Hollywood...

Desde que salió a la luz el tema del jeta del Pequeño Nicolas, que vendría a ser una puesta al día en ibérico, rastrero y digital de la genial "Atrapame si puedes", llevo dando vueltas a gente que si esto fuera Hollywood ya tendría una (buena) película basada en su vida. Y es que allí han hecho maravillas de gente a priori  tan poco interesante como los creadores de Facebook o del peor director de cine de la Historia. En cambio, aquí a lo máximo que podemos aspirar es a telefilms (casi siempre cutres, solo me pareció digno de respeto "El día más difícil del Rey", sobre el 23-F, que estaba rodado con brio y buenos actores...) de esos que las cadenas de televisión producen obligados por la ley Audiovisual y para desgrabar impuestos... Pero personajes merecedores de un largometraje, desde luego que no faltan. A continuación pongo los que me parece que piden una película a gritos y quienes serían los realizadores más adecuados para llevarla a buen puerto. Espero que os divierta leerlo tanto como a mí escribirlo.

Personaje: Isabel Pantoja
Motivos por los que merece una película: Mujer de ascendencia muy humilde que consigue ser una de las más grandes estrellas de la Copla, para luego casarse con un torero, que muere en el ruedo y pasar a ser la viuda de España. Pero hay no queda la cosa: con el paso de los años tendrá, entre otras, relaciones amorosas, con la periodista más poderosa de su momento, y luego con el alcalde del municipio más corrupto del país, que romperá su matrimonio para estar con ella. El amor se acabará, pero ella, al igual que el alcalde acabará en la cárcel por corrupción y blanqueo de capitales. Por el camino tendrá un hijo dj y una hija que será madre soltera siendo adolescente. Y aun no tiene 60 años la mujer...
Director más adecuado: Paul Verhoeven. ¿En serio soy yo el único que ve en la Pantoja una mujer puramente verhoviana? Para mí, dada la sensibilidad que el grandísimo realizador holandés ha mostrado a la hora de retratar mujeres de armas tomar capaces de sobrevivir a todo, seguro que haría cosas grandes con este personaje, un claro cruce entre las protagonistas de "Katty Tippel", "Instinto básico" y "El libro negro".

Personaje: Jesus Gil
Motivos por los que merece una película: Un hombre ambicioso y sin muchos escrúpulos, zafio y grosero, pero poseedor de un extraño carisma y capaz de hacer de cualquier de sus apariciones algo digno de ver. Presidió uno de los clubs de fútbol más importantes del país y fue alcalde del municipio que terminó siendo el más corrupto del país. Entre medias: presento programas de televisión, se dejó grabar en bañador en la piscina en múltiples ocasiones, se peleo con otros presidentes de clubs deportivos delante de las cámaras, pasó dos veces por la carcel, intentó hablar inglés...
Director más adecuado: Martin Scorsese. Es la elección más obvia de todas. Más allá de que el neoyorkino ha demostrado a lo largo de su excelsa carrera que puede dirigir lo que le de la gana y sentar catedra, no hay practicamente distancia entre Jesus Gil y sus típicos antiheroes: Jake LaMotta, Henry Hill, Sam Rothstein o Jordan Belfort.


Personajes: Eskorbuto
Motivos por los que merecen una película: Ser uno de los grupos de punks más importantes, malditos y auténticos que han existido en España. Autodestructivos hasta el punto de que dos de sus tres fundadores murieron antes de los 35 e incapaces de desaprovechar cualquier oportunidad para provocar y levantar ampollas, contra todo y contra todos, desde la derecha más recalcitrante al nacionalismo más rancio. Y por que aun no se ha hecho una película que refleje el convulso punk español de los 80.

Director más adecuado: David Fincher. Lo obvio sería citar a Danny Boyle, Michael Winterbotton, Anton Corbjin o Alex Cox, que ya desmostraron en su día que sabían manejar muy bien el punk. Pero no me digaís que no se os ponen los dientes largos de pensar en Fincher, que ha hecho la película más punk nunca producida por una major, describiendo la sociedad española de los 80 a través del auge y destrucción de esta banda: la transición, la movida, la epidemia de la heroina, la expansión del SIDA...









Personaje:  Jaime Gimenez Arbe, alias "El solitario"
Motivos por los que merece una película: Un atracador meticuloso, violento y calculador que actuaba solo y que durante varios años tuvo en jaque a la policía
Directo más adecuado: Michael Mann. Otra elección obvia, que mejor realizador que el autor de "Heat", "Collateral" o "Corrupción en Miami", que añadiría así otro personaje más a su galería de protagonistas inteligentes, despiadados y muy profesionales. Vale que Tarazona, Pozoblanco o Calasparra, no resultan a priori tan llamativas como Los Angeles o Miami, pero seguro que el realizador de Chicago sabría sacar chispas a estas localizaciones...










Personaje: Urtain
Motivos por los que merece una película: Un boxeador surgido de la noche a la mañana del deporte rural vasco, que revolucionó el mundo del boxeo español tardofranquista e hizo enloquecer a la sociedad, con sus combates breves y explosivos. Ganó montañas de dinero, pero terminó totalmente arruinado y alcoholizado, tras intentar triunfar en la lucha libre y como presentador de televisión, para acabar lanzandose desde la ventana del décimo piso en el que vivía. De hecho, ya tiene un fascinante documental, que os dejo aquí al lado, y  una obra de teatro interesantísima dedicada a él.
Director más adecuado: Paul Thomas Anderson. No soy yo mucho de este realizador californiano, pero es indudable que la historia de este inadaptado le iría como anillo al dedo y le permitiría retratar una época interesantísima y oscura, como ya ha hecho en tantas ocasiones.



Personaje: Emilio Rodriguez Menendez.
Motivos por los que merece una película: ¿Hay que explicarlos? Un abogado que no hace ascos a defender a nada ni a nadie, con una vida que no se le ocurre ni al más alocado de los guionistas: su (cuarta o quinta) mujer contrato a varios sicarios para matarlo y casi lo logra; tuvo novias tan delirantes como Malena Gracia, Mila Ximenez y Nuria Bermudez (cuando recuerdo las imagenes de este hombre magrandose con ellas en su casa pasando de una otra como el más chungo de los lupanares, se me revuelven las tripas...); creo una revista de cotilleos "Digame" para difamar a los que le molestaban (estrategia tomada del "Huss, huss" tantas veces presentes en la literatura de James Ellroy) y entre otras cosas llegó a filtrar un video íntimo, grabado a traición por alguien escondido en un armario, y protagonizado por ¡¡¡el periodista Pedro J. Ramirez!!!, en el que este, al parecer (el mismo lo ha reconocido, por muy demencial que parezca lo que viene a continuación...), vistiendo un corpiño rosa, era sodomizado por la prostituta nigeriana Exuperancia Rapu con un consolador (esta parte de la película la podía dirigir John Waters o, mejor aun, Kenneth Anger, si estuviera vivo...); condenando a prisión por esto último, entró en la carcel tras ser capturado al regresar a España desde Portugal para ver dar un último adiós a su madre, para posteriormente, escapar a Argentina durante un permiso penitenciario aprovechando, al parecer, que las bases de datos de prisiones y de pasaportes no están cruzadas ¿¿??. A pesar de dirigir un bufete con hasta 12 abogados en Buenos Aires, al parecer ahora se encuentra en España. Seguro que pronto genera más noticias...
Director más adecuado: Pues a mí da que el Oliver Stone de los primeros tiempos (no el de los últimos...), podría sacar chispas a esta historia. Algo así como un cruce entre "Wall Street" y "Giro al infierno", con algo de la locura mediática de "Asesinos natos" y el delirio de "The doors". Aunque Vince Gilligan, el creador de "Breaking bad", pero sobre todo de "Better call Saul" también le vendría al pelo a este sujeto...



Y esto es todo. Si a alguno se os ocurre alguno más, por favor no os corteis y dejadlo en los comentarios. Lo mismo se alinean los planetas y alguien nos hace caso....

lunes, 6 de abril de 2015

Cine en random (VIII): "Blancanieves".


Carmen es una bella joven de principios del siglo XX en España con una infancia atormentada. Tras la muerte de su madre, la tonadillera Carmen de Triana en el parto y la cogida que dejó postrado a su padre, el celebérrimo torero Antonio Villalta por su terrible madrastra Encarna. Huyendo de su pasado, Carmen rehará su vida junto a una  una troupe de Enanos Toreros.

Este heterodoxa versión del cuento de los hermanos Grimm que rodó hace unos años Pablo Berger, casi 10 años después de la estupenda "Torremolinos 73", se me escapó en su día, y no por falta de ganas, sino de tiempo. Con bastante retraso por fin le he hincado el diente y me arrepiento de haber esperado tanto.

En su momento se emparentó este "Blancanieves" con la meramente simpática "The Artist", que unos meses antes arrasó en taquilla y premios, pero no creo que sea nada acertada la comparación. La ganadora del Oscar proponía una evocación del cine mudo tanto en el fondo, via melodrama romántico de auge-caida-resurreción de una estrella, como sobre todo la forma, ya que la manera en la que estaba rodada aquella cinta se plegaba bastante a las maneras del cine silente, con una cámara casi siempre estática y una fotografía que evocaba el color de las películas de esa época. Sin embargo, esta película toma algunas de las señas visuales de aquel cine, pero la mezcla con otros muchos recursos narrativos de otras épocas y géneros, lo que le da un tono heterodoxo que se agradece. Así Berger concibe este artefacto como un cúmulo de influencias estilísticas (entre las que saltan a la vista Hitchcock, sobre todo "Rebeca" en lo relativo a la madrastra; y Tod Browning: la influencia de "Freaks" es innegable desde que aparecen los enanos), como temáticas que ya aparecían en "Torremolinos 73", como es esa reflexión sobre los lazos de sangre y la familia.

El guión está muy comedido y hace una traslación bastante original y a la par fiel al original de los hermanos Grimm. La ambientación taurina, no solo es un opción más que interesante para potenciar el aspecto más excesivo y descarnado de la trama, con toda la violencia, belleza, sangre y tragedia que ofrece el toreo. Además es una manera muy audaz de integrar los enanos en la trama como freaks, que es lo que venían a ser en el original. E incluso aprovecha a hacer cierta crítica al afán carroñero de los medios de comunicación, y de la sociedad ibérica en general (de entonces y de ahora...), con secuencias como la sesión fotográfica en el funeral. Si acaso hay que sacar algún fallo, es la descripción que hace del personaje que interpreta Pere Ponce, que empieza como fotografo, para luego pasar a ser el sirviente/amante/esclavo de la madrastra Encarna, que queda como hecha brocha gorda y además poco explicada.

Siguiendo con el debate entre si es una película muda canónica (o clásica, si se prefiere), el estilo de interpretación de los actores, si que tiene algo de influencia de lo que se hacía en el cine silente, aunque su interpretación es algo más naturalista. Los actores están todos estupendos, desde Daniel Gimenez Cacho hasta Maribel Verdú, disfrutando como loca de interpretar a la madrastra, pasando por un fugaz pero correcta Inma Cuesta, una convincente Macarena García y una brillantísima Angela Molina, dando vida al abuela de la muchacha, con esos ojos infinitos y profundos que siempre han sido su seña de identidad y que han encandilado a generaciones desde Buñuel hasta Almodovar.

Y la labor de Pablo Berger, como ya he dicho antes, es más heterodoxa de lo que nos vendieron. Si que es cierto, que en los primeros compases de la película, incide más en los cliches del cine contemporanea a la década en la que está ambientada la historia, con esos planos fijos, el formato cuadrado y las esquinas del encuadre difuminadas a negro, que tiene sentido, ya que la narración podría pertenecer casi a un reportaje sobre una corrida de toros en un NO-DO de la época. Sin embargo, conforme pasa la película, y la
historia se hace, digamos, más intima, la narrativa se muestra menos encorsetada a esas señas visuales y empiezan a aparecer cosas como planos rodados con cámara al hombro totalmente inimaginables en el cine de los años 20 y una fotografía muy contrastada que huye de ese tono desvaido de aquella época. De hecho, la corrida de toros que sirve de final a la historia está rodada con un tono que contrasta claramente con la primera, mucho más realista y actual. Lo que no quiere decir que se deje de lado cierto aire de cien expresionista que, es el que preside toda la película, y que va dejando a lo largo de todo el metraje imágenes que se graban en la retina. Porque podra gustar más o menos, pero no creo que nadie pueda discutir que se trata de una cinta con una potencia visual y belleza plástica impresionantes, a lo que por supuesto no es ajena la excelente labor de cámara del operador Kiko de la Rica:
(El que quiera llegar del todo virgen a esta película, que se salte el siguiente parrafo)
La secuencia de asocia la muerte de la madre con el nacimiento de la hija y la intervención quirúrgica a vida o muerte del padre, secuencia en la que además se presenta el personaje de la madrastra, vivido por el padre como si fuere una aparición celestial a consecuencia de los efluvios del eter; el momento en el que la alegría del flamenco pasa a ser la antesala de la muerte; el plano en el que un vestido de comunión se torna una prenda de luto, de una sencillez y una fuerza aplastantes; las emotivas secuencias de los encuentros furtivos entre padre e hija y las enseñanzas vitales que el primero transmite a la segunda; la muerte de la madrastra, mostrada a través de un expresionista juego sombras; el plano (trucado, por supuesto), que enfrenta a Carmen y al toro, una potente manera de mostrar lo que esa faena tiene de afrontamiento con su propio destino; y el plano final, muy bello y amargamente ambiguo.

Y hay más, pero me resisto a nombrarlos todos. Uno solo puede esperar que Berger no tarde otros nueve años en rodar (y que cuando lo haga no se marque una película de horror involuntaria como fue el anuncio del Gordo de Navidad del 2013...)

martes, 31 de marzo de 2015

Luna nueva.


El Caballero Luna inicia una nueva fase en su vida, utilizando dos personalidades; una como Mr. Knight investigador privado colaborador de la policía neoyorkina en asuntos turbios y/o lindantes con lo paranormal; y otra Caballero Luna, justiciero encargado de defender a aquellos que viajan de noche.

Por esas cosas de la vida, este extravagante personaje siempre me ha llamado la atención. No sé si será la capa blanca, la capucha, los boomerangs y demás gadgets de inspiración egipcia, o vaya usted a saber qué. Pero el caso es que me he encontrado en varias ocasiones siguiendo las series de este justiciero, una de las dos exploitation Marvel del Batman de la Distinguida Competencia (la otra sería Halcón Nocturno, recientemente homenajeado/ridiculizado en la sobrevaloradísima "Birdman") , siempre de vida corta y resultados dudosos. Exceptuando la impecable y mítica etapa de Moench y Sienkiewicz, la verdad es que sus etapas han caído justamente en el limbo.

Esta vez en cambio ha habido suerte y el encargado de poner en marcha este ¡¡¡séptimo!!! volumen ha sido ni más ni menos que Warren Ellis, un autor que cuando esta en gracia da obras maestras, y cuando esta en modo automático genera historias que son, por lo menos entretenidas. Aquí lo encontramos en un punto medio: no estamos ante una obra magna como "Planetary", pero tampoco ante un trabajo meramente alimenticio resuelto sin alma.

La opción narrativa que toma Ellis para esta nueva puesta de largo es la de números autoconclusivos, que van desarrollando distintas facetas del personaje. No es en absoluto nada novedoso, ya que obras como la citada "Planetary" o "Global Frequency" se articularon así, pero no creo que se pueda acusar a Ellis de haber tirado de refrito de ideas previas para salir del paso. Y es que teniendo en cuenta que este personaje lleva practicamente desde su origen a la deriva, con distintos autores intentando sin éxito definir al personaje en base a alguna de sus aspectos, ¿que mejor manera de poner todo en orden que hacer un repaso a las distintas caras del personaje en cada uno de los números? Así, en base a los distintos contricantes a los que se enfrenta el Caballero Luna, se van desarrollando sus distintas facetas: la de mercenario tracionado; la de multimillonario filántropo con sentimiento de culpa; la vigilante callejero de experto en artes marciales; la de figura fantástica; y hasta la de heroe desequilibrado y un tanto ridículo. Todo ello, sin dejar de lado las obsesiones de Ellis: lo paranormal; la alteración del cuerpo humano mediante implantes y nanotecnología; y cierta paranoia sobre conspiraciones sociopolíticas a escala global.

Todo esto esta defendido a los lápices por el hasta ahora desconocido para mí, Declan Shalvey, hombre con una narrativa (casi) tan depurada como la que se gastá David Aja en la maravillosa "Ojo de Halcón". Sin embargo, en lugar de dejar todo el desarrollo en la cinética de las viñetas, Shalvey hace también mucho hincapie en las atmósferas, con esas masas de negros y sombras que parece engullir todas las páginas, en la que lo único que brilla es la vestimenta blanca del personaje.





Un tebeo de superheroes más que notable, que se enmarca en la linea de personajes no principales de Marvel (Ojo de Halcón, Fundación Futuro, Estela Plateada, Daredevil...) que están brindando muchos mejores ratos a los lectores que los pesos pesados de la editorial: Vengadores, mutantes, Spiderman... Lástima que Ellis y Shalvay hayan abandonado ya la serie, dejandola en manos de Brian Wood y Greg Smallwood, que, afortunadamente, están generando buenas sensaciones. Habrá que estar atento.

lunes, 23 de marzo de 2015

Breve historia del Amor.


En 1962, el brillante y un tanto anárquico físico Stephen Hawkins, verá su destino condicionado para siempre: por un lado conoce a la que será la mujer de su vida, Jane, y por otro, decide dedicar su doctorado en física a aplicar la teoría de los agujeros negros al origen del Universo. A la par que va revolucionando la Física tal y como la conocemos, su cuerpo va degenerando, condicionando su vida y la de todos los que le rodean.



Seguimos con la temporada de premios. Si hace unos meses pasaba por aquí la estupenda y finalmente casi ignorada por la academia "The imitation game" hoy tocaba el turno a otra de las contendientes, "La teoría de todo". Y aunque a esta película se le va aun más el plumero en lo que a llamar la atención de los académicos se refiere, sería injusto no reconocerle cierto mérito.




Aunque no se venda como tal, es importante tener en cuenta que la historia esta contada integramente desde el punto de vista de Jane Hawking, la que fuera su mujer durante 25 años. Ella es la autora de la biografía en la que se basa la película y son sus ojos a través de los que se nos narra la historia, por más que ella no esté presente en todo momento en pantalla. Este es un dato a tener en cuenta, porque en realidad no nos encontramos ante un film biográfico (no del todo, por lo menos), sino que estamos más bien ante un melodrama. Por eso, aunque pueda parecer que la película pasa muy por encima por aspectos vitales de Hawking como su faceta de científico, tiene cierta lógica que así sea, dado que eso no es lo que condicionó su matrimonio.

Como todo melodrama, su eficacia se apoya sobre todo en la labor de los interpretes. Y aquí me gustaría romper una lanza a favor de Felicity Jones y su composición de Jane Hawking. Cierto es que Eddie Redmayne tiene a su cargo el papel vistoso y premiable (como atestigua el Oscar que se llevó el pasado febrero...), con mucho maquillaje y minusvalía incluida, y que lo defiende bien, pero es Felicity Jones la que logra los momentos más emocionantes, con una actuación contenida pero llena intensidad. Eso sí, aun teniendo en cuenta que Jane es el referente a la hora de contar la historia, es cierto que el guión peca de tibio por momentos, y desaprovecha aspectos tan interesantes como el enfrentamiento entre la fé cristiana de Jane y el ateismo militante de Hawking; el momento en el que Jane insiste en que se realice una traqueotomia a Stephen; o lo que tuvo que suponer el adulterio dentro del matrimonio, que queda, por parte de ambos cónyugues, como demasiado casto. Si se hubieran potenciado, la película hubiera ganado en intensidad.
El director, James Marsh (que se dio a conocer al ganar el Oscar por el sobrevalorado documental "Man on wire"), opta por una puesta en escena funcional, correcta y sin excesiva salidas de tono. Aun así, si que tiene puntos de interés, como el uso de metraje que imita la textura de las grabaciones familiares en Super 8 (una idea recuperada de la citada "Man on wire"), la vistosa secuencia final, o, el uso de la luz. Esto último es lo que más me llamó la atención y lo que más reseñable me parece, ya que se utilizan los colores para matizar los sentimientos de los personajes y su ciclo narrativo. En la primera mitad encontramos una luz que podríamos llamar impresionista, trabajando los colores de una manera bastante irreal que choca con el naturalismo con el que esta narrada la historia. Así la primera secuencia en la que se conocen  los protagonistas, tiene una tonalidad azul muy marcada y forzada, que hace que la aparición de Jane, de colores cálidos resalte de manera muy llamativa. O también el momento en el que Hawking, se encuentra sumido en la
depresión ante su fatídico pronóstico de vida, en la que el científico, vestido de marrón, se funde con la habitación forrada de madera en la que espera consumirse hasta el final de los días, hasta que aparece Jane Hawking dispuesta a sacarle del ostracismo, ataviada con un vestido de tonos verdosos que rompe la monocromia y convirtiendose en la esperanza del protagonista. Sin embargo, conforme avanza la película, la iluminación va virando a tonos más naturales y grises, marcando así al evolución de los sentimientos de Jane respecto a su matrimonio con Stephen: de la exhuberancia y la ilusión inicial se va pasando a la monotonía y la apatía. Sorprendentemente, el cinematografo Bennoît Delhomme, que también realizó el pasado año otra gran labor en "Elhombre más buscado", no ha recibido ni premios ni nominaciones por su labor.


En fin, que lo que queda es un buen melodrama sustentando sobre todo en un puñado de estupendas actuaciones. Podía haber sido mejor, pero también mucho peor.


lunes, 16 de marzo de 2015

Mapa al infierno


Una actriz madura con la carrera en declive y ansias de remontar el vuelo a cualquier precio. Una estrella preadolescente avariciosa y egocentrica y sus padres, su manager ella y, un psicoterapeuta de estrellas él. Un aspirante a actor y guionista que se gana la vida como chofer de limusinas. Una joven con un pasado turbio que llega a Hollywood ansiosa por entablar relación con las estrellas. Todos estos personajes verán sus destinos colisionar en un Los Angeles decadente y apocalíptico.

A pesar de haber dejado de lado hace ya algunos años su faceta más fantástica, Cronenberg continua radiografiando los aspectos más oscuros de la condición humana, ahora de manera más terrorífica si cabe, ya que el espectador no tiene el agarradero que supone que una trama esté encajada dentro del cine de género. Porque esta película, al igual que "Rabia", "La mosca" o "Vinieron de dentro de" esta poblada de criaturas monstruosas, incomprendidas y condenadas por su herencia genética, pero a la vez, y esto es lo más terrible reales y reconocibles. A algunos les podrá parecer que el realizador canadiense se ha amansado con el paso del tiempo, pero no creo que esa aseveración sea  ni justa ni cierta. El que en esta película no
encontremos delirios fantásticos como los que poblaban "La mosca" o "Videodrome", no implica que Cronenberg sea menos virulento, sino que su estilo se ha depurado. Ya no necesita de aberraciones de carne y sangre para revolver el estomago al espectador: con su manera de filmar la realidad es suficiente. Porque si bien Cronenberg siempre ha sido un cineasta frio, en esta película su gelidez  y crudeza alcanza cimas insospechadas. Y es que en su obra, siempre había, por lo menos, destellos de compasión por sus personajes. Hasta en obras tan austeras como "Un método peligroso", había espacio para que los personajes se mostraran siquiera un resquicio de afecto. Bueno pues en este crudísimo retrato del Hollywood actual, no hay una sola muestra de calor humano.

El guión no es ajeno a ello, ya que muestra la llamada Meca del Cine como un lugar que indudablemente atractivo y que despierta el morbo (atención a las píldoras que va desperdigando a lo largo de la película sobre interpretes, productores y directores, bien con el nombre real, bien con el nombre alterado, pero aun así fácilmente reconocibles), pero en ultima instancia superficial, avaricioso, egoista y desalmado, condenado a la endogamia, al incesto y a la autodestrucción. Una ciudad en la que niños de 13 años que cobran millonadas por sus películas están desenganchandose de la droga y se dedican a insultar llamando menopaúsicas a mujeres de 21 años; o en la que todo queda supeditado a triunfar en el cine, sin posibilidad de que hayas lazos afectivos, como deja patente la secuencia en la que los personajes que Wasikowska y Pattinson, en lugar de demostrarse auténtico amor por palabras, se dedican a repetir frases de el guión que ella está escribiendo con el objetivo de llamar la atención y alcanzar el estrellato.

Para mostrar estas aberraciones Cronenberg cuenta con unos actores entregados, que se dejan fotografiar en su decadencia física y moral (hasta Pattinson está aquí tolerable...), viniendo a ser casi reversos oscuros de si mismos. Y aunque todos realizan una interpretación valiente, si alguien sobresale es Julianne Moore. Todos sabemos que esta bellísima actriz ha demostrado no temer a nada en su carrera (basta con acordarse de su monólogo en la magistral "Short Cuts. Vidas cruzadas" en el que demostró que era pelirroja natural...), pero la valentía que demuestra aquí al servicio de la historia va aun más allá. Se muestra practicando el coito más desgradable que he visto en mucho tiempo en una pantalla de cine; realizando una ridícula terapia mezcla de psicoanálisis con acupuntura: bailando de alegría ante la muerte de un niño, puesto que en última instancia le beneficia para obtener un papel que aspira a que reflote su carrera; y hasta cagando y tirandose pedos por culpa del estreñimiento causado por los opiáceos (con receta, que somos gente con clase) que consume.

Y aquí es donde entra en juego la maestría del realizador canadiense. No solo en su capacidad para sortear el ridículo en secuencias como las citadas, sino para enrarecer hasta la pesadilla el ambiente de la película sin fuegos artificiales de ningún tipo. Quizás lo que más me haya llamado la atención aquí sea el uso que hace del plano-contraplano como modo de aislar a los personajes. Esto se aprecia en varios momentos, siendo los dos más llamativos la reunión del niño estrella con los ejecutivos, resulta a base de planos en los que los personajes siempre aparecen en soledad dentro de la imagen, siendo una manera elegantísima,
sencilla y sutil de demostrar el egoísmo y el aislamiento de todos ellos; y las apariciones fantasmales de la madre del personaje incorporado por Moore, en las que una vez que el fantasma se manifiesta a su hija, no comparten plano en ningún momento, reforzando así la ambigüedad sobre si es una verdadera aparición, o un delirio de la mente desequilibrada de la actriz. Pero no se ciñe solo a esto el saber hacer de Cronenberg, ya quea lo largo de la película hay varios momentos brillantes: la tensa secuencia que involucra a los
mocosos drogados, un revolver presumiblemente descargado y un perro, que deja patente que el director podría volver a rodar cine de suspense y terror cuando lo venga en gana; la irónica repetición de planos en secuencias, como aquel en el que se encuadra el personaje de Moore tras una relación sexual frustrada, y que es repetido minutos después son repetidos a modo de burla  y humillación por el fantasma de su madre en una de sus apariciones; o el asesinato de un personaje a cargo de otro, en el que el realizador adopta el punto de vista subjetivo de la víctima mientras es rematada por su verdugo.

Y a pesar de ser tan dura y descarnada, como en todas las películas de Cronenberg, hay cierto lirismo. Encontramos poesía en momentos como la presentación del personaje de en el autobus, con un bonito travelling, o en la reiteración de un poema que van haciendo distintos personajes a lo largo de la película, convirtiendose casi en un oración.






Por si no ha quedado claro, la película me ha parecido estupenda, valiente y con una puesta en escena mucho más elaborada de lo que pueda parecer a simple vista. Cronenberg lleva 40 realizando gran cine y manteniendose fiel a sí mismo. Esperemos que aguante por lo menos, otros 20 más.

sábado, 14 de marzo de 2015

Los modales hacen al espia.


Eggsy Unwin es un chaval que vive en los suburbios londinenses. No es que lleve una vida especial, hasta que un día, tras meterse en lios con la policía, entrará en contacto con Harry Hart, agente de un cuerpo de agentes ultresecreto llamado Kingsman, del que el padre de Eggsy formó parte. Harry, contraviniendo el hecho de que salvo el padre del muchacho, todos sus miembros han sido parte de la nobleza o la oligarquía inglesa,  le ofrecerá la posibilidad de entrar en dicho cuerpo. Ni Kingsman ni Eggsy volverán a ser los mismos.

Surgido de la mente de ese gran creador de premisas y publicista que es Mark Millar, llega "Kingsman. El servicio secreto" la nueva vuelta de tuerca del escritor escoces a un icono popular, en este caso James Bond, tras haber retorcido a los Ocean´s Eleven, Batman, Superman, Spiderman y hasta Jesucristo. Aunque uno no sabe que pensar sobre la autoría de la historia, ya que como coargumentista figura también Matthew Vaughn, compinche habitual (dirigió la estupenda "Kick Ass. Listo para machacar" y un hombre que lleva haciendo aproximaciones a Bond desde el principio de su carrera. Ya su ópera prima "Layer cake" tenía, dentro de su tono más callejero, un cierto aire a 007, y los productores de la saga lo supieron captar bien, fichando pocos después a Daniel Craig para revitalizar la saga. Pero es que hay no queda la cosa, porque el Magneto que componía Fassbender en la estupenda "X-Men; Primera Genereción" también tenía cierto inspiración bondiana. Pues con esta propuesta, el realizador inglés se acerca lo más que se puede acercar a Bond sin llegar a ponerse tras las cámaras de una entrega de 007.

La película es una reformulación de los aspectos más lúdicos y fantasiosos de la saga Bond (basicamente las etapas de Connery y Moore), sin dejar de lado otros espías británicos canónicos, como Harry Flint o el numero 6 de la mítica serie "El prisionero", a la par que propone una crítica social más afilada  y dramática de lo que podría parecer a simple vista, y que resulta más efectiva y menos maniquea y moralista que los pestiños de Ken Loach. Las escena de los títulos de créditos vendría a ser toda una declaración de principios: de concepción claramente tebeística, tiene un tono desenfadado y gamberro hasta que el drama aparece como un mazazo, dejando claro que nadie va a estar seguro en esta película, por mucho cachondeo que haya.

Dentro de la herencia del género, encontramos a Colin Flirth se pega el gustazo de componer su Bond particular, ya resignado a no interpretarlo nunca más, o el personaje de Q particular de la saga, aquí llamado Merlín (una de las muchas referencias artúricas diseminadas a lo largo de la historia), incorporado con su habitual maestría por Mark Strong. O por supuesto el villano, entre la megalomania de Stavros de Spectra y el rídiculo del Dr. Maligno de la saga Austin Powers. O su secuaz, Gazelle, que vendría a ser una versión femenina en el siglo XXI de personajes como Tiburón o el mítico OddJob de "Goldfinger". Además de eso encontramos gadgets como la máquina de volar, sacada directamente de "Operación Trueno", y el resto del delirante equipamiento de los espías, que es imposible ver sin esbozar una sonrisa cómplice.

Por otra parte está la parte de crítica social, que funciona sorprendentemente bien. Esto me da a mí (en breve podré comprobarlo, ya que el tebeo ya está en mi mesilla) que será más mérito de la coguionista Jane Goldman, que ya fue capaz de sacar chispas como las citadas "Kick Ass" o "X-Men: Primera Generación", mejorando los aspectos más chuscos de las historias originales de Mark Millar, sin que por ello pierda mordiente. Más allá de la eficacia de la relación alumno maestro que se establece entre Eggsy y Harry, hay apuntes muy jugosos: la élite política, que se apunta al plan de exterminio global auspiciado por el villano, sin importarles nada lo que sea del pueblo; el villano, que viene a ser una distorsión hiperbólica y maligna de autoproclamados gurús de las nuevas tecnologías como Zukerberg o Jobs; o la imagen que se da de la clase trabajadora, a la que se responsabiliza en parte de sus males. Además la película aboga por las transgresión de los estratos sociales, pero no basada en el orgullo de clase, sino en la reafirmación de uno mismo como individuo consciente de lo que es y capaz de pensar por si mismo y de superar lo que la sociedad le tiene reservado, a través de la educación y el aprendizaje.

La realización de Vaughn, es quizás la más acelerada de las que ha realizado: no hay lugar para el clasicismo del que hacían gala sus anteriores trabajos. Aquí el montaje es más acelerado y los efectos especiales se hacen más explícitos, con esas planos de peleas largos y en continuo movimiento en las secuencias de acción, que más que traer a la mente el estilo de dibujo canónico y parcelado de Dave Gibbons (responsable del apartado gráfico de la serie), trae a la cabeza la dilatación temporal que tan bien ha trabajado Geoff Darrow durante toda su carrera. Aunque si que es cierto que hay momentos como los citados y excelentes título de crédito, con ese zoom desde la lejanía hasta llegar casi al plano detalle (una técnica muy explotada en obras como "Watchmen"), o la secuencia en la que cámara cambia de plano desplazandose hacía arriba, convirtiendo cada imagen en una viñeta, en la que el estilo de Gibbons parece tomar forma fílmica. Todo esto sin perder el hilo de la historia y sin que el aburrimiento o la confusión se apodere de la pantalla, que son los males endémicos del cine de acción contemporáneo.

En fín una más que digna película de entretenimiento, bien interpretada (hasta el novato Taron Egerton cumple dignamente), posmoderna y con un punto macarra (atención al giro que se le da a la promesa de encuentro sexual que cerraba las películas de la saga Bond hasta la llegada de Craig a la serie...), que partiendo de mimbres ya usados, es capaz de encontrar su propia personalidad. Y dejar al espectador con ganas de más.  Por lo pronto, yo ya me he comprado el tebeo.