domingo, 1 de mayo de 2016

Cine en random (XII): "Diamond flash"


Una mujer fascinada por los superheroes desde su infancia con problemas graves en su matrimonio. Una madre soltera que sufre el secuestro de su hija. Un banda criminal con tintes sectarios. Todos estas historias y personajes confluyen alrededor de Diamond Flash, un enigmático superheroe.

Después de quedar fascinado por la estupenda "Magical girl"no, había que recuperar el primer trabajo de Carlos Vermut "Diamond Flash". Y la experiencia ha sido interesante, pero desde luego, no tan satisfactoria como lo fue la visión de su segundo trabajo.

La primera película del realizador madrileño se embarca dentro de lo que se ha dado en llamar cine lo-fi y tiene todas sus señas de identidad: rodaje con cámaras no profesionales y predominio de planos estáticos; actores desconocidos y una narrativa muy fundamentada en los diálogos. Todo esto puede verse como una consecuencia del escaso presupuesto que seguramente manejó el realizador, pero dado que también se mantuvo, más depurado, eso sí, en su trabajo posterior, que ya contaba con menos apreturas presupuestarias, quizás se trate más de una seña de identidad y de una opción estética voluntaria.

Hasta aquí todo perfecto, ya que cuando veo una película nunca miro el presupuesto (de hecho la factura que presenta es más que aceptable...), sino lo que cuentan y como lo cuentan. El problema es que si ya en "Magical girl" había algunas caídas de ritmo a consecuencia de secuencias alargadas en excesos, y en el peor de los casos totalmente prescincidibles, en este "Diamond flash", este defecto se da en  bastantes más ocasiones, demasiadas, y la película se resiente. Y es que esa deriva narrativa, en una trama como esta planteada con un estructura de historias cruzadas, es un problema aun mayor si cabe. Porque aunque Vermut sea un guionista imaginativo y un dialoguista más que aceptable, por momentos se deja llevar demasiado por las secuencias que está contando, prolongandolas muchísimo, y en otras incluye secuencias, cuyo único motivo parece ser que le gustan. Vease por ejemplo, la secuencia en el bar de cocteles, absolutamente prescindible y aburrida, o las conversaciones de la pareja de lesbianas, que necesitaban bastante tijera y perdón por el chiste fácil. Y mejor ni hablar del inserto de animación, que, por mucho que se pretenda audaz, no puede ser más insulso.

Y es una pena, porque la película en si tiene bastantes puntos de interés, porque ya en ella Vermut mostraba su interés por indagar en los abismos más oscuros del alma humana, y en sus deseos más secretos y vergonzantes. Pero en lugar de hacerlo mediante un drama, que sería lo esperable, lo hace, sorprendentemente a través de un relato con superheroes. Muy atípico, pero con superheroes a fin de cuentas. Y no deja de tener sentido, porque si sus películas tratan de las cosas que el ser humano mantiene escondidas bajo máscaras de normalidad, que mejor metáfora de ello, que el superheroe, un arquetipo que, por definición tiene una personalidad escindida entre su identidad pública y su vida secreta como justiciero enmascarado, y que en muchos casos vive al
límite de la moralidad y las leyes. Sin animo de querer destripar nada, es brillante la presentación que hace de la niña, hija de una mujer maltratada, y su obsesión con los superhéroes, y su evolución vital y personal ya en su edad adulta. Es en estos momentos, cuando más se acerca al cine de género (con obras maestras como "Watchmen", la película y el tebeo, y "El protegido" de Shyamalan como referentes), cuando la película se vuelve más interesantes. Aunque es justo reconocer también logra generar tensión más allá de estos momentos más de género, con secuencias tan poderosas como las que involucran a la madre de la niña desaparecida, perversa y potente.

Como decía al principio, una película curiosa, y con puntos de interés, sobre todo por servir de anticipo del trabajo venidero del director, pero que acaba siendo irregular y termina muy lastrada por esa deriva narrativa.


domingo, 24 de abril de 2016

Selección artificial.


Caleb es un programador que trabaja para Bluebook el motor de búsqueda más potente del mundo. Gracias a su buen hacer gana como premio el pasar una semana en la casa/taller de Nathan, el excéntrico creador y dueño de la empresa, que le brindará la oportunidad de conocer su más importante y ambicioso proyecto, Ava, un androide equipado con una inteligencia artificial que rivaliza con el cerebro humano.
Voy tachando películas de la lista del año pasado que tenía pendiente (muy, demasiado) poco a poco. Y "Ex-Machina", una de las películas de ciencia-ficción más aclamadas del año tenía que caer. Y la verdad es que ha resultado una experiencia curiosa, no tanto por lo novedoso de la cinta, sino por la mixtura de géneros que supone.Y es que lo que a priori parece una pieza de C-F minimalista, casi de cámara: tres únicos personajes,  prácticamente una única localización... esconde una relectura en versión futurista de un relato noir con femme fatale, que a su vez sirve de envoltorio para una reflexión sobre la evolución humana.

Así, en un contexto ligeramente futurista, se plantea una historia sobre relaciones de poder y manipulaciones tanto intelectuales como emocionales, con reminiscencias a "Vertigo", "La huella" y el tratamiento de los espacios cerrados de Polanski en su primera época. Aunque la película presenta un tono moroso al inicio, que puede hacer que los más impacientes renuncien a ella por encontrarla aburrida, poco a poco el debutante Alex Garland (que antes había firmado guiones como "La playa", "28 días después" o la muy reivindicable "Dredd", propuestas todas ellas marcadas por la reclusión y los espacios cerrados), va logrando introducir al espectador en la trama y consigue un tono íntimo y claustrofóbico que enriquece el relato. A esto ayudan los diálogos, bastante trabajados y creíbles, y capaces de generar la tensión y la desconfianza que la película necesita. Sin embargo esa buena labor se echa de menos en la construcción del guión. Y es que a pesar de tener buenas ideas, como esa secuencia que implica a uno de los personajes, un espejo y una maquinilla de afeitar, tiene errores de bulto. Hay con situaciones forzadas con el único objetivo que la trama avance que, además de verse venir a kilómetros de distancia, le restan enjundia a la película al dejar la credibilidad para otro día.

Y tras esta capa noir, se encuentra el meollo de la película, que es una reflexión sobre la evolución de la inteligencia artificial, y por extensión sobre la condición humana. Sin animo de entrar en detalles que arruinen la trama, la cinta muestra una visión bastante pesimista del ser humano y de su evolución, que queda reflejado como una auténtica guerra en la que el más inteligente y despiadado sobrevive, siempre a base de dejar tras de sí victimas por ser más compasivas o más ingenuas.

No me puedo resistir a comentar los efectos visuales de "Ex-Machina". Resulta curioso el que esta cinta se llevara el Oscar a mejores efectos visuales en la pasada edición. No porque no sean ciertamente estupendos y del todo inapreciables, sino porque frente a delirios grandilocuentes como "Mad Max. Furia de la carretera" o "El despertar de la fuerza" resulta llamativo. Una vez que parece que ya no hay nada  imposible para las imágenes infográficas ¿se habrá producido un movimiento de péndulo y habremos entrado en una era de minimalismo visual? Solo el tiempo lo dirá.

Como decía al principio, a pesar de que "Ex-Machina" está lejos de ser una película perfecta, tiene los suficientes puntos de interés para verse con agrado.

lunes, 11 de abril de 2016

El amanecer de DC.




Unos meses después de la batalla de Superman contra Zod, la opinión pública se divide entre los partidarios y los detractores del ser que les salvó. Pero su mayor detractor no es otro que Bruce Wayne, que retomará su largo tiempo abandonada identidad de Batman para demostrar lo peligroso que es el kriptoniano.

A pesar de que "El hombre de acero" fue la experiencia cinematográfica más decepcionante de aquel año, en ningún momento dudé que iba a ir a ver la secuela si se producía. Cuando se anunció que inspirandose/plagiando al universo Marvel, dicha secuela no solo iba a unir a Batman y Superman por primera vez en pantalla grande, sino que también iba a significar el origen de un universo cinematográfico compartido, quedaba claro que eso no había que perderselo. Aunque fuera para criticarlo. Porque esa sí como hay que hacer para opinar de algo: experimentarlo y luego pronunciarse.

Pero al parecer eso es mucho pedir, porque esta película ha sido el saco de las hostias, y se ha convertido en el foco de tipo de iras desde su misma concepción. Vale que escoger a Affleck como nueva encarnación de Bruce Wayne era exagerado a la vista de su terrible incorporación de Daredevil era un riesgo, y que la idea de volcarse ya a crear un universo cinematográfico tiene cierto oportunismo que no genera ninguna simpatía. Sin embargo, el cine, como la vida, te da gratas sorpresas en ocasiones.

Y es que esta película es un enorme avance respecto a "El hombre de acero". Ya desde las primeras secuencias se muestra ese afán de mejora, con esa reinterpretación que se hace de la batalla de Superman contra Zod, vista por los ciudadanos a ras de tierra, y poniendo de relieve las consecuencias de aquella (absurda) orgía de destrucción. Y lo mejor de todo, es que para hacerlo, no se dedica a reciclar planos de aquella película, sino que recurre a una manera de rodar distinta y mejor. Pues este acercamiento diferenciado (y mejorado) al universo DC va a ser la tónica del resto de la cinta.

Voy a empezar con lo que más recelos despertaba, la reinterpretación de Batman a cargo de Ben Affleck, que para sorpresa de la mayoría, entre la que me incluyo, se salda con un resultado muy positivo. Su Batman es el Batman de Frank Miller en "El regreso del caballero oscuro", que a la vez puede verse como una evolución de Batman tal y como lo dejó la reinterpretación de Nolan: un hombre en la mediana edad, amargado y desconfiado de todo lo que le ha tocado vivir. Sus vivencias, que quedan apuntadas mediante esas potentes secuencias que muestran sus ensoñaciones (aunque más sentido tendría tacharlas de pesadillas), o mediante apuntes como el traje de ese supuesto Robin en la vitrina (otra referencia a la historia de Miller...), dejan claro que esta de vuelta de todo, y que no está dispuesto a confiar la seguridad del mundo a los caprichos de un alienígena. Affleck da la talla fisicamente, mostrando un físico más imponente que el de Superman, lo que aumenta la épica y la emoción de la batalla del hombre que simboliza él, contra la figura mesiánica que simboliza el kriptoniano.

Y siguiendo con Superman, y aunque quizás sea por el contrapunto que supone la figura de Batman,recibe un acercamiento que me parece bastante más adecuado. Los dilemas que plantea tanto a la sociedad como a el mismo la existencia de un ser tan poderoso están tratados con bastante acierto, con secuencias tan poderosas como el rescate durante el Día de los Muertos mexicano. También contrastan sus ensoñaciones con las que sufre Bruce Wayne, ya que aunque también tienen un poso de tristeza, son más luminosas, y están bastante alejadas del tono de pesadilla de aquellas.

Y por último el tercer personaje en importancia, y el que ha acabado resultando el más polémico, el Lex Luthor interpretado por Jesse Eisenberg. Y es que esta sea probablemente la decisión más arriesgada que se ha tomada respecto a la película, ya que convierte al personaje en un desnortado y perverso millenial, locuaz y cargado de traumas. Muy lejos quedan el Luthor caprichoso de Hackman y el avaricioso y calculador Luthor de Spacey: lo que el Luthor del siglo XXI parece perseguir es el caos por el caos, como manera de extender al mundo la locura y desazón que almacena dentro de él. Se podría decir que la opción que se ha tomado es la de acercar su actitud por momentos a la del Joker, y quizás ese sea el error, ya que termina por difuminar su personalidad: ahora es un genio de la tecnología, luego un psicópata disfrazado de filántropo, en la siguiente un profeta del caos, a continuación un niñato que parece complotar para lograr ser espectador de la mayor batalla jamás presenciada...

Otro tema del que se está hablando mucho es del guión, que aunque también supone un gran avance respecto al previo, si que tiene algún punto que hace aguas. Uno de ellos es la investigación que lleva a cabo Lois Lane, que parece un tanto metida con calzador para darle más fuste al personaje e implicarlo más en la trama, a pesar de que al final termine afectando bastante poco. Y otro de ellos es el motivo que hace que los dos personajes se reconcilien y aúnen fuerzas, que sin entrar en más detalles es de los más ramplones que se han visto nunca en una película. El resto les ha quedado bastante redondo, construyendo una historia bastante compacta y con unos cuantos giros interesantes, que además sale, a mi parecer, bien parada de introducir ideas y personajes para películas venideras. Y aquí hacer un inciso sobre Wonder Woman. Por más que su aparición esté un poco metida con calzador, Gal Gadot da muy bien en pantalla, y su uniforme y sus poderes funcionan bien. Lástima que tan poco tiempo en la película no de para saber si más allá de todo esto, la interprete va a tener el carisma necesaria para mantener en pie una película sobre el personaje. El año que viene tendremos la respuesta.

Y por último la realización, que era lo que más me hacía desconfiar. Como dije en su día, Zack Snyder me gusta mucho, pero su realización en "El hombre de acero" fue un auténtico desastre, y es que cada vez que pienso en secuencias como la de la muerte de Pa Kent, o el abuso que hizo de los zooms, me sube la fiebre... Afortunadamente aquí se ha enmendado. Sabe saltar de una trama a otra con bastante soltura sin que se desvíe el interés, cosa bastante complicada en una película como esta con tantos puntos de atención. El retrato que hace de los protagonistas, tanto en su vida personal como en su papel como superheroes es bastante certero, logrando darle un tratamiento distinto a ambos personajes, lo que es de agradecer, ya que otros hubieran dejado que fueran unicamente los uniformes lo que les diferenciaban. Además logra mantener el suspense en momentos como la fiesta en la mansión de Luthor, o la declaración en el
congreso, ambos muy bien resueltos. Y en lo que a las secuencias de acción se refiere, pues supone un regreso al mejor Snyder. Momentos como el enfrentamiento de Batman con los soldados en el sueño apocalíptico, resuelto en un virtuoso plano secuencia, o el combate final, brillan con luz propia. Es una lastima que el realizador no haya podido evitar dejarse llevar por la manía de acentuar el tono oscuro y adulto de la película ambientando las secuencias durante la noche, lo que hace que se pierdan nitidez en las batallas.

Por si no ha quedado claro, me ha gustado bastante la película y ha vuelto a generar mi interés en el universo DC cinematográfico. Ojala no haya sido un espejismo y el resto de las películas saquen partido al potencial que tiene este universo.


jueves, 31 de marzo de 2016

Con la Iglesia hemos topado.


A principios de este siglo, el equipo de investigación de un periodico de Boston, destapó una trama de abusos infantiles por parte del clero de la ciudad, que fue un escandalo a nivel mundial, y que a día de hoy sigue teniendo repercusiones en la Iglesia. Esta película narra el proceso que siguió dicha investigación.

Tocaba ver la última ganadora del Oscar, para saber si en realidad merecida haber pasado por encima de grandes películas como "Mad Max. Furia de la carretera" o "La gran apuesta". Y si bien no me ha gustado tanto, como esas dos película, es indudable que se trata de una buena película, pero un tanto olvidable.




Apoyada en un guión bien armado y con buenos diálogos, y defendida por unos interpretes más que competentes, entre los que destacan los siempre estupendos Michael Keaton y Stanley Tucci, la película persigue el sello de qualité y la colección de premios, algo que para mi sorpresa (porque me tocó pagar...), logró. Como haría un buen periodista confía en el poder de la palabra, no recurriendo a flashbacks explicativos, sino unicamente al poder de la narración para generar tensión y sentimientos, como las excelentes secuencias en las que victimas de abusos infantiles lo narran. Uno de ellos tiene serios problemas para manejar su ansiedad
y presenta una actitud nerviosa, y otro muestra cicatrices de pinchazos que hacen pensar en una adicción a la heroína, sin que mencione directamente. Y es de agradecer que el guión no se vaya por las ramas con tramas que expliquen la vida personal de los distintos periodistas del grupo: de su vida personal solo vemos aquello que se ve influido por la labor de investigación que están realizando, y cuando los personajes hablan de asuntos personales, no trasciende lo que todos podemos compartir con nuestros compañeros de trabajo. Todo un acierto, y un acto de valentía por parte de los guionistas, que han confiado en que la historia narrada se basta para emocionar e interesar.



Siguiendo con esta tónica de sobriedad, la realización se pliega al guión y a los actores, dejando que estos sean los que marquen el tono de la película, sin en caer en virtuosismos a ningún nivel visual (como si que pasaba con "Todos los hombres del presidente", un claro referente para este "Spotlight". Aun así, esto no quita para que tenga interesantes apuntes de puesta en escena como esa siluetas de torres de iglesias que, como si fuera de manera casual, se yerguen como amenazas o mudos observadores, sobre los periodistas mientras indagan en el caso: un buen reflejo de como la ciudad de Boston se encuentra, aunque sea de manera velada, siempre a la sombra del catolicismo. Y ya que he nombrado la película de Pakula, es imposible que no venga a la mente cuando se producen las conversaciones telefónicas con el "garganta profunda" particular de esta investigación, un sacerdote que se dedicó a hacer psicoterapia a otros miembros del clero, que hace revelaciones espeluznantes, y lo que es peor, totalmente certeras.



Si le tengo que poner un pero, es que da una imagen demasiado idílica del periodismo. La visión nostálgica de tiempos pasados, alejados de lo digital preside el relato, siendo en ocasiones un tanto excesiva y se echa de menos ahondar más en la autocrítica, que queda apuntada en algún momento del relato, en el que el director del equipo Spotlight, se pregunta a sí mismo porque se obvió la misma noticia cuando se recibieron indicios de ella años antes. Pero la reflexión se queda ahí, cuando hubiera sido interesante indagar en como probablemente el poder de la iglesia y los creencias de los periodistas le restaron valor a esa noticia. Esta bien que la película reivindique el poder que tiene la prensa para hacer notorios escándalos, pero no estaría de más que se reflejara como esta capacidad de influir en la opinión pública puede tener en ocasiones objetivos no tan nobles...



De todos modos, una película interesante y reveladora. Y aunque no fuera la mejor, una digna ganadora del Oscar a mejor película. Ojala todos los años la ganadora tuviera como mínimo este nivel.

martes, 15 de marzo de 2016

Héroe por accidente.


Chris Kyle es el mejor francotirador que nunca ha habido en el ejercito norteamericano. Con un record de más de 150 muertes en cuatro misiones a sus espaldas, se convirtió en toda un leyenda. Esta película explica su vida antes, durante y después de la guerra.

A sabiendas del enorme éxito que tuvo esta película en USA, uno no puede menos que pensar que esta película ha sido (bastante) malinterpretada, y que esas decenas de millones de norteamericanos que pasaron por taquilla obviaron toda la carga crítica que Eastwood incluye en la cinta. Porque aunque la película trata la historia de un heroe desde el punto de vista del propio protagonista, es decir, sin juzgar  sus acciones más allá de lo que lo hace él mismo Chris Kyle, la representación que hace de lo que es la heroicidad para el ciudadano norteamericano actual carece de toda épica. Aunque mirando con un poco de perspectiva, no es algo nuevo en la carrera de Eastwood, al que se tilda con muchísima ligereza (y sin ningún fundamento...) de reaccionario y conservador, cuando hace ya treinta años, y tras contar con todo el apoyo del ejercito durante la administración de su amigo Ronald Reagan, presentó una película tan venenosa y crítica con el estamento militar como la estupenda "El sargento de hierro".

Chris Kyle es sin duda alguna un lugar un superdotado en su especialidad, lo que ocurre es que su especialidad no es ni más ni menos que matar a gente a través de su rifle con mira telescópica. A través del largo y estupendo flashback que abre la película y que se inicia con las primeras vidas con las que acabó en misión de guerra, Clint Eastwood va mostrando como la violencia esta insertada en la sociedad norteamericana y por añadidura en su educación desde la más tierna infancia, mediante las pautas de comportamiento que le va dando su padre. Este hombre además lleva una vida desastrosa hasta que decide alistarse en el ejercito, y es a partir de ese momento cuando consigue que su brillante puntería compense sus carencias para funcionar en el resto de los ámbitos de la vida.


Porque en las tensas y además excelentemente rodadas secuencias bélicas, se ve como el personaje se desenvuelve como pez en el agua en zona de guerra. Cuando lo que priman son la agresividad y los instintos es en el único momento en el que Kyle encuentra su razón de ser y se convierte en un fuera de serie. Sin embargo, el desempeño de su labor hace que se vea obligado a acabar incluso con niños que, con sus atentado suicidas, ponen en peligro la vida de sus compañeros de batallón. Por eso cuando sus compañeros se refieren a él como "la leyenda" y le felicitan por su abultado numero de enemigos abatidos, el presenta una actitud que puede parecer humildad, pero más que probablemente se trate de vergüenza, por saber que su don unicamente destructivo. Y pero será aun cuando en su ciudad, un soldado amputado le muestre su admiración y sobre todo su gratitud por haberle salvado la vida en el campo de batalla, a lo que el responde de manera taciturna y evasiva...

Y cuando regresa a la vida civil, se vuelve mucho más llamativa su incapacidad para funcionar con normalidad: no sabe que hacer cuando esta en su casa y es casi incapaz de coger a su hijo recién nacido. Pero la secuencia que mejor lo ilustra será su acceso de furia cuando vea a su recién nacida hija en la zona de nidos del hospital. La manera que tiene de enfrentarse a los problemas en el mundo real es igual que le guerra, a sangre y fuego.Y que decir de la manera que Chris Kyle tiene de reconciliarse con su vida de civil es ayudar a antiguos soldados mutilados y víctimas de estrés post-traumático ¡¡¡llevandoselo a hacer prácticas de tiro!!! Con fatales consecuencias además.

Hace poco comenté por aquí la interesante "El puente de los espías" y como me pareció que a Spielberg se le fue la mano encumbrando al bloque capitalista contra el bloque comunista, hasta alcanzar cotas bochornosas en la secuencia final. Pues este "El francotirador" se trata de un buena película, bastante más ecuánime de lo que se ha comentado, que, eso sí, exige más esfuerzo del espectador. Nunca eso debería ser un problema.


lunes, 7 de marzo de 2016

El mercenario bocazas.


Wade Wilson es un mercenario ultrasecreto y bastante descerebrado, que de manera inesperada, a consecuencia de un experimento al que acepta someterse como última solución a una situación desesperada, recibira poderes alucinantes. Aunque esos poderes no harán que cambie un ápice su actitud vital...

Tras una desastrosa aparición en la aun más desastrosa "X-Men Origenes: Lobezno", un tortuoso proceso de preproducción y una casi milagrosa puesta en marcha, por fin se estrenó "Deadpool". Precedida por un brutal e inesperado éxito en taquilla y por comentarios que la convertían en la salvación del cine de superheroes (¿necesitaba ser salvado?), ya está al alcance de todos la adaptación de Masacre, uno de los héroes más irreverentes de la Marvel. ¿Es para tanto la cosa? En lo que a mí respecta no, lo que no quiere decir que se trate de una película despreciable.

Desde luego que en "Deadpool", hay muchas cosas que no se han visto en cintas de superheroes, como sexo (más o menos explícito y con algún que otro desnudo), ultraviolencia y un humor negrísimo y desvergonzado. Y hasta cierto punto se agradece, pero si se mira en profundidad lo que en realidad ofrece la película de nuevo es poco o nada.

Los autores de la película han optado por lo que la vía de la que tantas veces ha abusado Mark Millar, que es coger lo que no deja de ser la típica historia de origen superheroico e incluir unos cuantos exabruptos para descolocar un poco al personal y hacerle creer que le están ofreciendo más novedades que las que en realidad hay. Porque a fin de cuentas esta película lo que cuenta es la típica historia de origen superheroíco protagonizada por un antiheroe con un punto trágico: vida disoluta, adquisición de poderes de manera involuntaria tras una traición, el progresivo control sobre esos superpoderes, creación del traje y la máscara y enfrentamiento con su némesis (bastante sosa, por cierto).  O sea, nada nuevo bajo el sol.

Todo esto que he comentado no significa que la película sea un desastre: hay bastantes puntos que hacen de ella una experiencia muy entretenida. El debutante Tim Miller sorprende rodando con bastante desparpajo las escenas de acción (sobre todo la inicial), y solventa con bastante acierto la historia de amor, con detalles simpáticos, como esa celebración de las fiestas que hacen Wade y Copycat via coyunda. Para mi sorpresa, Ryan Reynolds realiza una gran actuación y sin abandonar ni un momento la pantalla, exuda una simpatía y una fé en
el personaje que logran llegar hasta el espectador. También son afortunados algunos apuntes cómicos, como las referencias explicitas a la saga cinematográfica de los mutantes (¡la primera aparición de Deadpool incluida!), el estupendo cameo de Stan Lee, las referencias a los creadores del personaje (Fabian Niciez y Rob Liefeld), los divertidos títulos de crédito (deudores de "El club de la lucha"), las rupturas de la cuarta pared o algunos chistes escatológicos bastante inspirados.

No puedo cerrar este entrada sin comentar que viendo esta película, me vino muchas veces a la mente la genial "Guardianes de la galaxia", que da la impresión de haber sido muy tenido en cuenta por los responsables de esta película: el humor desatado; la multitud de referencias pop; la reivindicicación de música ochentera mal vista (en este caso Wham!)... Sin embargo, en ningún momento se logra la implicación e inmersión que si que lograba aquella maravilla.



"Deadpool" es una película entretenida, pero da un poco de lástima que la primera película basada en un superheroe desde "El castigador", que ha recibido la calificación R (que en USA obliga a los menores a ir acompañados de adultos), haya desestimado las posibilidades de ofrecer algo más adulto o subresivo, para unicamente elevar el tono de los chistes, la violencia y enseñar algunas tetas y culos. De cualquier manera, si esta película sirve para demostrar a los estudios que hay espectadores adultos dispuestos a aceptar otros acercamientos a los superheroes (y parece que va a ser así...), bienvenida sea.


domingo, 28 de febrero de 2016

Nuestra quiniela 2016


Por aquello de mantener las tradiciones vamos a seguir con nuestra ¡quinta! quiniela sobre los Oscars. El que gane le tendrá que pagar una cena/comida (que ya nuestras noches han cambiado mucho...) al derrotado. Alla vamos:

Mejor Película
"El renacido" (León)
"Spotlight" (Gata)

Mejor Director 
George Miller por "Mad Max. Furia en la carretera" (León)
Iñarritu por "El renacido" (Gata)

Mejor Actriz
Brie Larson por "La habitación" (León)
Brie Larson por "La habitación" (Gata)

Mejor Actor
Leonardo Di Caprio por "El renacido" (León)
Leonardo Di Caprio por "El renacido" (Gata)

Mejor Actriz de reparto
Alicia Vikander por "La chica danesa" (León)
Kate Winslet por "Steve  Jobs"(Gata)

Mejor Actor de reparto
Sylverter Stallone por "Creed" (León)
Sylverter Stallone por "Creed" (Gata)

Mejor Guión Original 
Tom McCarthy y Josh Singer por "Spotlight" (León)
Tom McCarthy y Josh Singer por "Spotlight" (Gata)

Mejor Guión Adaptado
Adam McKay y Charles Rudolph por "La Gran Apuesta" (León)
Adam McKay y Charles Rudolph por "La Gran Apuesta" (Gata)


Mejor Película Extranjera
"El hijo de Saul" (León)
"El hijo de Saul" (Gata)

Mejor Película de animación
"Anomalissa" (León)
"Del revés" (Gata)


Esta es nuestra apuesta. No dudeis en dejar las vuestras


ACTUALIZADO 29/02/2016 Este año la Gata lo ha petado y se ha ganado la cena, así que me tocará rascarme el bolsillo. En cuanto a los premios, a falta de haber visto "Spotlight" algo que intentaré arreglar lo antes posible un reparto de premios bastante curioso. No recuerdo nunca una ganadora a mejor película que unicamente hubiera recibido otro premio más. Iñarritu ha hecho historia de manera para mi harto inmerecido, no tanto por "El renacido" que es una buena película, sino sobre todo por haberlo ganado el año pasado. Y encima ha pasado por encima de George Miller y su "Mad Max. Furia de la carretera" muy superior a esta película y que se ha tenido que conformar con merecidísimos premios técnicos. Así son la cosas.