viernes, 5 de febrero de 2016

Demasiado(s) odio(sos).


En pleno invierno en Wyoming, unos años después de la Guerra Civil americana, el cazarecompensas John "La horca" Ruth, lleva a su prisionera Daisy Domergue (excelente Jennifer Jason Leigh) a bordo de una diligencia con la intención de que sea entregada para ser ajusticiada. Sin embargo una tremenda tormenta de nieve hará que tengan que refugiarse en la mercería de Minnie, una fonda en la que todo es mucho más complicado de lo que aparenta.

Pues tras muchas vueltas y amenazas de no llegar a materializarse nunca, llegó la 8ª película de Quentin Tarantino. Y como siempre en él, venía cargada de expectación. Aunque en este caso, Tarantino (re)cae en el que para mí es su mayor fallos: la autoindulgencia. En los peores momentos de su filmografía, queda tan extasiado con su trabajo, que es incapaz de desechar tramos de película que no añaden nada y que hacen que el ritmo se resienta. Aquí el problema esta en la primera mitad de la película.

Y eso que la cinta empieza bien, con ese estupendo y larguísimo plano inicial de una cruz de piedra con un Cristo crucificado, que, arropado por la tensa música de Morricone, tiene la doble función de adelantar el martirio que van a sufrir los protagonistas, y que también le sirve como hito para marcar el tiempo en los saltos en el tiempo que irán apareciendo en la narración. El viaje en la diligencia que se sucede a continuación resulta interesante, trayendo a la mente la magistral "La diligencia" (sin alcanzar su nivel, por supuesto...), ya que a la vez que permite presentar a los personajes, muestra la sociedad violenta, machista, rencorosa y racista en la que se va a desarrollar la historia.

El problema es cuando se produce la llegada a la mercería de Minnie, momento en el que la película se transforma en un whodunit al más puro estilo de "Los diez negritos" de Agatha Christie. Tarantino sigue aquí presentando el resto de los personajes de la función y el lugar en el que va a transcurrir toda la historia. Pero en su intención de generar suspense en el espectador, incluye secuencias y detalles que no conducen a nada (la fijación de las cuerdas entre las distintas edificaciones, la puerta que precisa ser apuntalada para que no sea abierta por la tormenta de nieve...), y en lugar de inquietud lo que llega a generar es tedio (yo llegué a cabecear de sueño...). La cocción a fuego lento es la mejor manera de crear suspense, pero cuando uno deja un plato demasiado tiempo al fuego, puede ponerse correoso e incomestible.

Afortunadamente el de Knoxville consigue reconducir la trama, y a partir del flashback que narra el personaje de Samuel L. Jackson (tan genial como siempre), el interés remonta y no decae hasta el final. A partir de este momento, el referente pasa a ser, al igual que lo fue en su primeriza "Reservoir dogs", "La cosa" de John Carpenter (no creo que la presencia de Kurt Russell se trate de algo casual...), y se desata la paranoia y la desconfianza. Lo que sigue de aquí hasta el final es un  ejercicio de suspense bien narrado, personajes que nunca son lo que dicen ser, cambios de puntos de vista, flashbacks marca de la casa y sangre, muchas sangre. Y eso que estamos hablando de Tarantino, que nunca se suele cortar con la hemoglobina... A la construcción del suspense contribuye en no poca medida la música de Ennio Morricone, que tras ver muchos de sus temas utilizados en las películas de el realizador, por fin ha accedido a componerle música original, que al parecer, utiliza en parte música no utilizada para ¡again! "La cosa" de John Carpenter (y aviso que no será la última vez que aparezca el maestro del terror en este entrada...)
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Un aspecto que me ha llamado mucho la atención es que Tarantino ha realizado su película más política. Esto es toda una sorpresa, porque el cine de este hombre nunca se ha caracterizado por su interés en retratar la sociedad que le rodea. Pero la verdad es que aquí ha andado bastante acertado en mostrar un país dividido y lleno de rencor. Es fácil ver en esos personajes racistas, desconfiados y violentos un reflejo de la Norteamérica actual, siempre al borde de la revuelta racial y condenada por su avaricia y esa violencia a punto de estallar ante el más mínimo suceso.

Mucho se ha hablado del rodaje en Ultra Panavisión y 70 mm. Aunque yo no he conseguido verla en ese formato (por aquí solo se ha estrenado en ese formato en un único cine en Barcelona...), no termino de ver la utilidad, más allá de lograr publicidad extra y reivindicar su amor por el celuloide y el cine a la antigua usanza. Por lo menos de la manera en la que está rodada. El manejo que hace de  la profundidad de campo, pudiera haber sido realizado en otro formato tranquilamente, como ha ndemostrado Tarantino y su inestimable colaborador el genial Robert Richardson (el mejor cinematografo de la actualidad para el que esto firma...) en otros trabajos previos. Pero es que tampoco se termina de aprovechar las capacidades del formato panorámico en lo que a composición del plano se refiere para generar suspense. Algo que si que ocurría en el uso que se daba al formato alargado en las magistrales "Lawrence de Arabia" y "La noche de Halloween" (otra vez Carpenter, aunque no preocuparse que ya va a ser la última que le nombro...), o sin ir más lejos en la reciente y genial "It follows".

En fin, que aunque "Los odiosos ocho" no se trata de una película despreciable, si que resulta decepcionante, sobre todo viniendo de realizar trabajos tan estupendos como "Malditos bastardos" o "Django desencadenado": si a estas películas vuelvo cada cierto tiempo y las disfruto tanto o más que la primera vez, ahora mismo no tengo ganas de volver a la mercería de Minnie.

lunes, 1 de febrero de 2016

Las canciones con las que dormimos a nuestra niña.

Pues aunque queda muy socorrido decirlo, parece que fue ayer, pero ya ha pasado un año de que colgaramos cierta entrada por aquí. Un año enriquecedor, que me enseñado entre otras muchas cosas, lo estupenda madre que es La gata con gafas. Y un año también distinto a todos los que hemos tenido, lleno de alegrías y algún que otro susto. Y de bastante sueño. Porque hemos pasado bastante sueño, ya que nuestra criatura tendrá muchas virtudes, pero entre ellas no está la de ser muy dormilona. Más bien al contrario: le cuesta bastante dormir. Así que nos hemos visto haciendo las típicas cosas que se hacen para intentar que duerman los bebes: sacarla a dar paseos, mecerla en la cuna, colgarla en la mochila, zarandearla en la hamaca... Y como no, le hemos cantado mucho. Y con esto llegamos al motivo de este post, y es que me gustaría compartir las canciones que con más éxito le hemos tarareado para que caiga en brazos de Morfeo , porque son bastante curiosas. Vamos allá:

"Under the Bridge" de Red Hot Chili Peppers: Esta es bastante lógica si se piensa, ya que, a pesar de que se ha escuchado hasta la saciedad, se trata de uno de los medios tiempos más emotivos que ha parido el rock. Los acordes de guitarra del genial y complicado John Frusciante son inconfundibles y la canción te abraza con la sentida voz de Anthony Kiedis. Pues con esta hemos dormido a nuestra hija en muchas ocasiones. Además no solo tarareandola, sino que al ponerla en el coche (porque la afición que mi hija sintió por ella hizo que desempolvara mi viejo cd de "Blood sugar sex magic"...), el citado inicio hacía que la pequeña se calmara inmediatamente. Otro asunto es que esta canción es la que compusieron los angelinos como homenaje a su antiguo miembro Hillel Slovak, muerto de una sobredosis de caballo... 



"Rebel waltz/Matxinatu vals-a" de The Clash/Negu Gorriak. De esta canción, que me fascina, ya hablé en su día en el blog. Y con esta canción el impulso de tararearsela fue algo más intuitivo y visceral, ya que me vino a la mente ya en el hospital, para intentar calmarle el llanto mientras le acunaba en las primeras horas de vida. Y he seguido haciendolo todo este año. Eso sí, no sé cual es la versión que le tarareo, si la de de The Clash, o la  estupenda versión que le hicieron Negu Gorriak en su disco de despedida (que además tengo que reconocer que fue la que me hizo conocer la canción original, hace ya casi 20 años).




Y esto es. Me apetecía compartir esto con vosotros. Esperamos seguir tarareandolas por mucho tiempo, aunque tenemos los dedos cruzados para que la pequeña vaya durmiendo mejor. De las consecuencias de dormir a un bebe con canciones que hablan de un músico que murió de sobredosis, y con un vals escrito por el grupo de punk combativo por antonomasia, ya iremos sabiendo con el paso de los años. Porque parece que si que va a seguir con los gustos de sus progenitores...



jueves, 21 de enero de 2016

En una galaxia ya conocida...


Hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana [...] Luke Skywalker ha desaparecido. En su ausencia, la siniestra PRIMERA ORDEN ha surgido de las cenizas del Imperio y no descansará hasta que Skywalker, el último Jedi, haya sido destruido. Con el apoyo de la REPÚBLICA, la General Leia Organa dirige una valiente RESISTENCIA. Busca desesperadamente a su hermano Luke con el fin de obtener su ayuda para restaurar la paz y la justicia en la galaxia. Leia ha enviado a su piloto mas audaz en una misión secreta a el planeta Jakku, donde un viejo aliado ha descubierto una pista del paradero de Luke...

32 años después de "El retorno del Jedi", llega de la mano de Disney (que abonó a George Lucas 4.000 millones de dolares por su universo...),  la continuación de una de las sagas cinematográficas más celebres de todos los tiempos. A un mes vista, solo se puede asumir la operación como un éxito rotundo: es una cinta entretenidísima y espectacular, disfrutable por neofitos y también por fans. ¡Ah! Y la recaudación está siendo estratosférica, claro.

Los de Disney, que querían jugar sobre seguro, optaron por elegir a J.J. Abrams para poner reactivar este universo. ¿Podía haber una opción más lógica? Personalmente creo que no. A pesar de que en su carrera se repitan ciertas temáticas (esas mujeres fuertes, esos misterios que a su vez conducen a más misterios) y recursos visuales y narrativos (un inicio fuerte que acaba en suspense y que sirve de prólogo; esos haces de luz en la cámara...), le falta más cohesión a su obra y una visión del mundo propia para considerarle un autor. Además no es un hombre que destaque por su originalidad, puesto que su carrera cinematográfica hasta este "El despertar de la fuerza" comprende: dos secuelas ("Misión; Imposible III", "Star Trek. En la oscuridad" y este "El despertar de la fuerza"), un reinicio ("Star Trek") y una reformulación ("Super 8"). Sin embargo, es indudable que se  trata de un brillante artesano, capaz de sacar bastante partido al material que se le entregue, como ha demostrado con creces en su carrera televisiva y cinematográfica: es un profesional sabe como crear suspense y como
emocionar. Cierto es que la película empieza muy bien, y engancha, pero en su parte intermedia el ritmo decaen bastante, para, eso sí recuperarse en gran medida en el tramo final, bien rodado y con emoción. Además se trata de un hombre que maneja bien las escenas de acción y es un más que aceptable director de actores. Aquí todos los interpretes cumplen con solvencia, destacando Max Von Sydow, el recuperado Harrison Ford como Han Solo y el que es el descubrimiento de la película, Daisy Ridley, que lleva muy bien sobre sus hombros el peso de la película derrochando carisma y buen hacer. Que tiemble Jennifer  Lawrence...
Con lo que he comentado antes puede parecer que desprecio la labor de J.J. Abrams. y no es así. De hecho, el realizador es capaz de representar muy buenas ideas de puesta en escena, que tampoco escasean: el hacer que el soldado interpretado por John Bayega se reconozca por las restos de sangre en su casco; la presentación de Rey en Jakku, en la que alternando planos generales con otros más abiertos hace participe al espectador de los restos de batallas contra el imperio que son su morada; la recuperación del Halcon Milenario en off visual; el cara a cara entre
Han Solo y Kylo Ren, emotivo y con sorpresa; la visualización de la primera ocasión en la que se dispara la base Starkiller desde la nave de Kylo Ren; la pelea de los sables, en la nieve, capaz de aunar melancolía y espectacularidad; o la escena final, resuelta sin diálogos y de un agradable aliento místico. Lawrence... Ideas todas ellas reforzadas por la excelente partitura llevada a cabo por el mítico y recuperado para la ocasión John Williams.



Y a pesar de todo esto, "El despertar de la fuerza" tiene dos pegas, que hacen que la experiencia queda por debajo de lo esperado.

Por un lado está el hecho de que no ofrece nada auténticamente nuevo: la trama y en general todas las ideas que presenta la película viene a ser un refrito de todos los momentos anteriormente vistos: el hombre bueno seducido por el mal; los secretos oscuros de la familia; el jedi exiliado que vive en soledad; los heroes aparentemente surgidos del azar que finalmente no lo es tanto. Si se reflexiona un poco sobre la saga, la verdad es que no es nada nuevo, cuando ya "El retorno del Jedi" era una reformulación de "Una nueva esperanza": Pero más allá de algunas incógnitas que quedan al final de la proyección, se echa de menos cierta novedad.
Y luego está el hecho de que, seguramente guiados por el afán de atraer a cuanto más público mejor, la trama se infantiliza. Siempre que se quiere llegar a más público, lo que se hace es simplificar las cosas no vaya a ser que alguien se pierda, y aquí lo han hecho. Con esto no quiero decir que ninguna de las seis películas anteriores fueran un  profundo tratado sobre nada, pero si que presentaban ideas y personajes más complejos. Y de hecho en las denostadas precuelas, (que, sí, tendrán problemas serios, como Jar Jar Binks, el abuso de infografía que ha envejecido fatal, o el insufrible Hayden Christiansen...) es indudable que hay un afán por parte de Lucas de introducir ideas políticas y filosóficas bastante más trabajadas. En ocasiones no funcionaron (la deficiente "El ataque de los clones") y en otras si (la muy reivindicable "La venganza de los Sith", para mí el mejor título de la saga junto a "El imperio contrataca"). De hecho, y a la vista de los resultado de este Episodio VII, uno no puede dejar de preguntarse sino más allá de los citados problemas de casting y personajes, no sería esa apuesta por aumentar la complejidad lo que hizo que fueran tan mal recibidas por los fans...


Pues así queda la cosa. Un reinicio digno y en blockbuster entretenido, que, sin embargo, podía haber ido un paso más alla. De todos modos, habrá que estar pendiente de cual es la evolución de Rey y compañía.



domingo, 17 de enero de 2016

¡¡Cumplimos 4 años!! + Las películas más esperadas de 2016



Pues aunque hayamos bajado el pistón en lo que a número de entradas, se refiere, el blog sigue en pie. Y por eso hoy, 13 de Enero de 2016, celebramos su cuarto cumpleaños de la manera acostumbrada: agradeciendo de corazón a todos los que nos leen, y publicando la lista de las películas más esperadas de la temporada. En esta lista no incluyo "Silencio" de Martin Scorsese, ni "Midnight Special" de Jeff Nichols, ni "A hologram for the King" de Tom Tykwer, que incluí el año pasado desde el ansia cinéfila, y que aun no han sido estrenados por ningún lado. Sin más explicaciones, alla vamos.

"Anomalisa" de Charlie Kaufman. Antes de que ganara premios en múltiples festivales, ya tenía muchas ganas de ver la segunda película de el autor de algunos de los mejores guiones de la pasada década: un drama sobre un hombre gris en un motel, narrado con marionetas, con secuencias de sexo explícito y animación fotograma a fotograma. Ahí es nada.


"Batman v Superman: Amanecer de la justicia" de Zack Snyder. "El hombre de acero" fue una decepción supina, pero quiero creer que fue el empiece errático de un universo que va a merecer la pena. El trailer promete enmendarse.


"Billy Lynn´s Long Halftime Walk" de Ang Lee. El taiwanes continua demostrando que no teme ningún género con una comedia dramática sobre un soldado que vuelve de Iraq.


"Buscando a Dory" de Andrew Stanton. No creo que haga falta justificarse. Hay que verla y punto.


"Capitán América: Civil War" de los hermanos Russo. Aunque la historia en la que se basa me dejó un poco frío, este inicio de la Fase 3 del universo cinematográfico Marvel puede llevar a estas adaptaciones a un nuevo nivel.


"Doctor Extraño" de Scott Derrickson. Nunca he sido fan acérrimo de este curioso personaje, y creo que se trata de los más difíciles de adaptar. Pero el hecho de que abran la puerta al universo místico de Marvel, y sobre todo, que esté protagonizada por Benedict Cumberbatch, uno de los mejores actores de la actualidad, me llama lo suficiente.


"El espía de las mil caras" de Alberto Rodriguez. Un personaje como Francisco Paesa, bien merecía una película (de hecho debería haberlo mencionado en aquella entrada que hice sobre esto...). Y si la hace Alberto Rodriguez, que viene de realizar uno de los mejores thrillers españoles de la década, seguro que será una experiencia estimulante.


"El renacido" de Alejandro Gonzalez Iñarritu. Aunque "Birdman" me decepcionó muchísimo, el ver a este hombre acometiendo una película superviviencia me despierta la curiosidad. Y si no merece la pena, al igual que en "Birdman" siempre nos quedará admirar la iluminación de Emmanuel Luzbneski.


"Escuadrón Suicida" de David Ayer. Hay que reconocerle arrestos a la Warner para hacer que la tercera película de su universo compartido esté protagonizada por villanos, y que además hayan puesto al frente de ella a un tío tan interesante y poco complaciente como David Ayer.


"Mi amigo el gigante" de Steven Spielberg. Vale que "El puente de los espias" me dejara frio. Vale que el trailer invoque demasiado el espíritu de Harry Potter. Pero Spielberg es Spielberg, y allí estaré yo para verlo.


"Microbe & Gasoil" de Michel Gondry. Aunque "La espuma de los días" no terminó de matarme, si que demostró que al de Versalles hay que seguirle la pista siempre. Aunque sea para poder criticarlo con conocimiento de causa.


"Rogue One: A Star Wars story" de Gareth Edwards. La primera pieza dentro de la expansión que Disney pretende realizar para amortizar el universo que le compraron a Lucas. A ver que hace Gareth Edwards con ella, porque no tiene pinta de que en esta película vaya a haber monstruos, su especialidad.


"The Handmaid" de Park Chan-wook. Tras la infravalorada "Stoker" vuelve Chan-wook al cine
coreano. Esto no se puede dejar pasar.


"The nice guys" de Shane Black. Tras realizar la mejor adaptación que ha tenido Iron Man, este hombre vuelve a las buddy movies que cimentaron su fama en los 80 y 90. Con dos grandes actores con Crowe y Gosling y ambientación setentera. ¿Quien se puede resistir?


"X-Men: Apocalipsis" de Bryan Singer. Película que cierra la nueva trilogía sobre los mutantes, traladando al cine uno de sus personajes más icónicos y a la vez más complejos de imaginar en imagen real.


Estas son todas. Como siempre digo, seguro que hay alguna que decepciona y seguro que también hay otras que no figuran aquí que resultan ser maravillas. Y como siempre digo también, eso es lo que nos hace ir al cine a fin de cuentas.


¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ACTUALIZACIÓN!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
17/1/16No he podido resistirme a incluir la que ya es la película más esperada del año, por lo menos en lo que a mí respecta: el regreso a la dirección de mi admirado Paul Verhoeven, con un thriller de  coproducción europea llamada "Elle", protagonizado por Isabelle Huppert. Ahora solo falta que no reine la cobardia y le den estreno por aquí en una fecha razonable.



lunes, 11 de enero de 2016

Ha muerto David Bowie.



Poco más que añadir. Ha muerto El Duque. Pocas figuras tan influyentes en la música contemporánea y por extensión en la cultura popular. Poca gente ha sido tan influyente en tantos estilos: rock, pop, glam, punk, electrónica... Lo dicho una figura inigualable. Que en paz descanse.


martes, 5 de enero de 2016

Las entrañas de la guerra.


En 1945, en los estertores de la 2ª Guerra Mundial, y con los alemanes cada vez más contra las cuerdas, varios escuadrones de tierra atraviesan Europa con la intención de llegar a Berlín y acabar con el Führer. A uno de esos escuadrones esta el tanque "Fury", al que para sustituir a un soldado caido en batalla, entrará a formar parte Norman Ellison, un jovencísimo soldado que no se imagina lo que va a vivir.

Vaya por delante que este película, se trata más de un estudio de personajes que de una película de batallas bélicas. Siguiendo una estructura similar a "Salvar al soldado Ryan", al principio de la narración, se introduce un personaje novato, que va a ser los ojos del espectador del espectador a la hora de relacionarse con la guerra en general, y con el batallón que maneja el tanque, en particular.

Dicho tanque que da nombre a la película en versión original, "Fury", es una metáfora de sus propios ocupantes. Lo que a primera vista parece una maquina de matar vacia e inerte, alberga en su interior vida y emociones. Los que ocupan el tanque, comen, respiran, se pelean, se reconcilian, orinan y hasta follan dentro de él, convirtiendolo casi en un ser vivo (vease el momento en el que uno de los personajes renace de él como si de un vientre materno se tratara, como bien apuntaba el siempre brillante TFV en su crítica...). Esos soldados que alberga la máquina, que si el tanque fuera un ser vivo serían sus distintos órganos y sistemas (cerebro, piernas, ojos...) siguen un proceso paralelo: lo que parecen meras herramientas de guerra, albergan en
su interior emociones más allá del afán de sangre y fuego. Desde luego que lo que más los define es su condición de soldados como demuestra su actitud en la última batalla, en la que todos deciden pelear no empujados por el heroísmo ni por proteger a sus compañeros, sino porque tras todo lo que han vivido en esa guerra de pesadilla, luchar es practicamente lo único que ya saben hacer. Sin embargo, eso no quita que, conforme el nuevo recluta va conociendo a sus nuevos compañeros, él (y el espectador), va viendo que más allá de la repulsión inicial que generan sus acciones despiadadas, se trata de personas con miedos, esperanzas y valores. El punto de inflexión es la secuencia que involucra a dos mujeres alemanas, sensible por momentos y desgarradora en un última instancia, que supondrá el inicio del cambio para la actitud del personaje de Norman ante la guerra y sus compañeros.

Ahora bien, aunque lo que más llama la atención de esta película, eso no significa que la representación de las escaramuzas sea simple. Nada más lejos de la realidad. Las secuencias de batalla son estupendas, rebosan tensión, y son muy dinámicas, lo que tiene aun más mérito, ya que el  que centro de la acción sea algo tan lento y pesado como un tanque, no lo pone nada fácil a este respecto. Además la vivencia emocional y subjetiva de los personajes, se ve reforzada por ideas tan sencillas, pero a la par tan brillantes, como hacer que no se vean las batallas en ningún momento desde el punto de vista del ejercito alemán: no se ven sus trincheras, ni el interior de sus tanques, ni siquiera las ordenes que reciben de sus superiores, a no ser que estas sean vistas por alguno de los miembros del comando americano.
Un punto y aparte merece el tratamiento que recibe la violencia en esta cinta, muy cruda, spero carente de todo efectismo. Y es que la representación bascula entre el realismo más descarnado (se ve como el tanque aplasta cabezas y cercena miembros, aunque durante los instantes justos para que el momento no pierda fuerza y la sangre y la carne dejen de perder eficacia) y el mayor de los surrealismos (como queda claro ya en ese extraña secuencia inicial, o en detalles como el trozo de rostro que el recluta novato se ve obligado a limpiar del tanque). A este citado surrealismo, contribuye mucho que los disparos de todas las armas se vean en pantalla como si de disparos de un arma laser de "Star Wars" se tratara.

Por si no ha quedado claro leyendo la crónica, "Corazones de acero" se trata de una interesantísima película bélica, capaz de encontrar su propia voz en género y una temática tan trillada como el cine bélico de la 2ª Guerra Mundial. Muy recomendable.

martes, 29 de diciembre de 2015

Un hombre firme.


James Donovan es un abogado de prestigio, que, en plena Guerra Fría, y por motivos que poco tienen que ver con la justicia, se ve obligado a defender a Rudolf Abel, supuestamente un inglés acusado de ser un espía soviético. Su trabajo se complicará aun más, cuando un piloto norteamericano caiga en las manos de los comunistas, y Rudolf Abel pase a ser moneda de cambio, y James Donovan se convierta en el negociador en este proceso.

Spielberg continua por la senda marcada por su previa "Lincoln"; tomar un hecho histórico y abordarlo más desde la perspectiva personal de su principal protagonista que de la histórica, para, al igual que aquella. refleja la determinación de un hombre por defender y llevar a cabo aquello en lo que cree. Como era de esperar, hay en esta película ecos del cine de Frank Capra (que siempre ha sido un referente para el barbudo de Ohio) y del Atticus Finch de "Matar a un ruiseñor": el protagonista en un patriota que aplica la ética y la moral hasta sus últimas consecuencias, aunque eso le haga ser atacado y practicamente repudiado por la sociedad a la que pertenece, y casi por su familia. A este respecto la secuencia que mejor define al personaje de James Donovan, (interpretado por Tom Hanks con su habitual excelencia), es el emotivo momento en la que su defendido le narra la anécdota de el "hombre firme", que además de al protagonista, ilustra muy bien la corriente de simpatía que se ha generado entre ambos. En este punto, hay que señalar la excelente labor que lleva a cabo Mark Rylance interpretando a Rudolf Abel, ese hombre templado y (aparentemente) sin sentimientos, que para el que esto firma, se trata de la mejor actuación que vista este año.

En cuanto al desarrollo de la película, la verdad es que a pesar de sus más de dos horas, transcurre en un suspiro. El realizador da muestras de su gran manejo del suspense (la persecución que abre la cinta:  el momento en el que Donovan se siente perseguido y e intenta escapar; o en la tensa secuencia del intercambio del puente); del humor, que como en casi todos los trabajos de Spielberg, se extiende a lo largo del metraje (no exento, eso sí, en esta ocasión de un poso amargo...), solo que en este caso tira más hacia lo absurdo, en lo que quizás sea consecuencia de la labor de reescritura llevada a cabo por los  hermanos Coen; de la acción con la breve pero excelentemente ejecutada secuencia del accidente aereo; y de los momentos emotivos, como la citada anécdota de "el hombre firme", o las secuencias que implican a la familia de Donovan.

Sin embargo, ha sido en la puesta en escena, donde he encontrado el problema que a mi parecer malogra en parte la película. Al contrario de otros trabajos del realizador, en los que abundaban los planos llenos de movimientos de cámara vistosos, o de planos en los que la cámara parece ser un personaje más que se asoma a la secuencia, en este caso ha optado por una puesta en escena más marcada por el montaje que por el diseño del plano. Aunque esos recursos visuales son los que han forjado el facilmente reconocible estilo de realizador, aquí, la repetición de secuencias en distintos lugares y momentos es lo que se convierte en la principal herramienta narrativa. Una elección respetable y hasta cierto punto lógica, ya que dado que la película trata del enfrentamiento entre los dos bloques de la Guerra Fria, esta es una buena manera representarlo.
El problema es cuando esta herramienta narrativa acaba teniendo como único fin el ridiculizar el sistema sovietico: hay momentos en los que se roza la caricatura de brocha gorda, y ensalzar el norteamericano hasta el punto de llegar casi a convertirse en un panfleto proamericano. Desde luego que es el punto de vista del director y que tiene algo de verdad, pero por instantes  se le escapa las cosas de la manos. Hay están las citadas secuencias paralelas que comparan el trato que reciben los prisioneros norteamericanos y los soviéticos, que probablemente tengan algo de cierto, pero con la labor de montaje que las pone en comparación, resultan un tanto maniqueas. Pero quizás el momento que más me chirrió y estuvo a punto de sacarme de la película fue la secuencia del tren a través del muro de Berlín y su posterior espejo en el lado norteamericano (no explicaré más para no destriparla), que roza los sonrojante.

Y ahora vendrán  dos grupos de personas. Por un lado, los que aduzcan que tampoco es complaciente la imagen que da del sistema americano, cínico, que da veneno para inmolarse a los espías que caigan en manos enemigas, y que esta más preocupado de dar imagen de democracia y justicia al mundo exterior que de realmente serlo. A estos les digo que aunque se vierta cierta visión descreida sobre el sistema norteamericano, al compararlo con el ruso, se vuelve en comparación, un paraiso. Y por otro, los recalcitrantes, que digan que eso no es nuevo en Spielberg, y que siempre ha sido un blando y un defensor a muerte de la tarta de manzana y el tío Sam. Y a estos les respondo que de ninguna manera. En muchas de sus películas, a pesar de su aparente ligereza, hay una visión bastante más crítica de lo que podría parecer contra EE.UU. y por extensión el capitalismo occidental. Vease la crítica a la sociedad consumista y obnubilada por las apariencias que es en última instancia "Atrapame si puedes"; el ataque a la política migratoria de Norteamérica que escondía "La terminal"; la descarnada visión del intervencionismo que daba "Munich"; o mismamente la poco épica visión que daba "Lincoln" sobre la aprobación la enmienda que abolía la exclavitud. Así que aquí no vale ese argumento de "Viniendo de quien viene era la esperable...".
De todos modos, se trata de una buena película, entretenida y bien rodada, que no es poco, pero que,deja un ligero poso de insatisfacción al final.


Y dado que esta va a ser el último post del año, desear a todo el mundo un feliz 2016.