miércoles, 26 de agosto de 2015

No hay quinto malo.


Ethan Hunt descubre la exitencia de El Sindicato, un, en sus palabras, anti Misión: Imposible, que busca desestabilizar la paz mundial a base de manipular información y acabar con líderes y empresas multinacionales. Fruto de estas maniobras de destabilización, El Sindicato logra, que Misión:Imposible desaparezca y Ethan Hunt sea puesto en busqueda y captura. Hunt deberá demostrar su inocencia e intentar acabar con El Sindicato y sus planes de dominación mundial.

Interesante argumento ¿no?. Así leído parece una chorrada y un poco lo es. Sin embargo desde que el gran Brian DePalma inaugurara la serie hace casi 20 años, quedó claro que lo de menos en esta serie iba a ser la trama, y que lo importante iba a ser la pericia del director para lograr extraer de ese argumento cuanta más set-pieces epatatantes mejor. Así tuvimos una primera entrega magistral que aun es la mejor de la serie; una segunda entrega olvidable y olvidad a cargo del entonces muy en boga John Woo; una tercera entrega que suponía el debut de J.J. Abrams como director, e introducía con aceptable interés al personaje en el siglo XXI; y una cuarta entrega que suponía el estreno del genial Brad Bird en el cine de imagen real, que resucitó la serie económica y artísticamente gracias a aunar lo mejor de la primera y la tercera entrega. Y ahora Tom Cruise, que es el responsable primero y último de esta saga, ha puesto al frente de esta ¡¡quinta!! (¿Quién nos los hubiera dicho hace 20 años?) entrega a Christopher McQuirre, tras ver sus buenas formas como director en la interesante "Jack Reacher", que tenía ante sí el reto de nos desmerecer la estupenda anterior entrega.
¿Lo ha logrado? Pues podríamos decir que sí. Este “Misión Imposible: Nación Secreta” es una más que correcta película de acción que mantiene el interés en todo momento. Quizás no haya una set-piece tan alucinante como la que transcurría en Dubai, pero el realizador sabe hacer de ello un virtud, y gracias a eso, la película no da la sensación de cansancio que en su último tramo tenía aquella entrega, incapaz de superar lo que ya había mostrado. Aquí la parte más espectacular es la que transcurre en Marruecos (por lo demás, estupendamente rodada y con una gran secuencia submarina construida a base planos largos), pero en
lugar de rizar el rizo, los creadores de la película han optado por darle un tono menos abracadabrante a ese último tramo, dandole un enfoque más oscuro, con los personajes a pie de calle y (algo, que estamos en una superproducción) más de violencia. Es en este tramo final cuando más se pueden rastrear las señas de identidad que el realizador dejo caer en su primera película, la curiosa “Secuestro Infernal” y la citada “Jack Reacher”, películas descarnadas y agresivas. Tambien hay que reconocerle al realizador un buen manejo del suspense en la secuencia más juguetona de la película, la que transcurre durante la presentación de Turandor de Puccinni, que además de ser todo un homenaje a (las dos) “El hombre que sabía demasiado” de Hitchcock, marca un cierto
aliento trágico sobre el destino de los personajes. El realizador se dedica a remarcar esa cierta tragedia a base del sencillo pero efectivo truco de integrar algunas de las notas de la citada opera de Puccinni en ciertos momentos introspectivos de la película relativos al personaje más interesante de la película, el que esta a cardo de Rebecca Fergusson, actriz que es el descubrimiento de esta producción.. Y es que en la que quizás sea la mayor audacia de guión de la película, en cierto momento, los protagonistas reconocen que en ocasiones su trabajo tiene bastante de inútil e inacabable, como si estuvieran condenados a enfrentarse a una amenaza tras otra en un bucle sin fin, que sirve de distracción a poderes mayores. Pero bueno que nadie se asuste con esto que he escrito, que la película no es ninguna cinta de arte y ensayo. A pesar de lo que he
comentado, la película tiene claro en todo momento que su vocación es entretener a base de acción, suspense y acertados puntos de comedia, a cargo casi siempre de un cumplidor Simon Pegg. Además de él y la citada Rebecca Fergusson, el resto de reparto cumple con profesionalidad, aunque quizás sea Sean Harris, que da vida al villano, el que ofrece una composición más deslucida.
Vamos, que a estas alturas de la vida, no creo que casi ningún espectador vaya a ver esta película con unas expectativas erróneas sobre lo que ofrece esta saga. Y si esto se tiene claro, me cuesta imaginar que casi nadie salga defraudado.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Películas para ocasiones: "The rocky horror picture show"


Brad y Janet son dos jovenes un tanto mojigatos que tras declararse su amor y comprometerse (todo ese en la misma canción) deciden ir a darle la buena nueva al Dr. Scott, el investigador trabajando para el cual se conocieron. Sin embargo por el camino, su coche les deja tirados en una noche de tormenta, y se ven obligados a pedir ayuda en la casa más cercana, que resulta ser el castillo de Dr. Frank-N-Furter, un dulce travesti de Transexual, el planeta Transilvania. Esta noche cambiará sus destinos para siempre.


Hoy, 14 de Agosto, se cumplen 40 años del estreno de "The Rocky Horror Picture Show" y es algo que merece la pena celebrar y recordar, no por ser una gran película (aunque para mí lo es sin duda) sino porque es la cinta que podemos considerar como la precursora de lo que se ha venido a llamar "Cine de culto".





Surgida de la desesperación de Richard O´Brien, actor que tras ver que su mayor logro había sido interpretar un papel secundario en "Jesucristo Superstar" en el West End londinense, decidió volcar su pasión por las película de terror de los 50, los musicales, el travestismo y el glam de David Bowie en una obra musical. Al principio se iba a llamar "They came from Denton High" pero que en último momento pasó a llamarse "The Rocky Horror Show". Tras ser representado con moderado éxito en Reino Unido y USA, la Fox decidió convertirlo en película, manteniendo a O´Brien como actor secundario y como guionista, y poniendo al frente del proyecto a Jim Sharman, que venía de dirigir varios montajes en los que había actuado O´Brien. A este reparto se sumaron entre otros Barry Bostwick y Susan Sarandon para incorporar a la pareja protagonista, la actriz de
cabaret Little Nell para dar vida a Columbia, el cantante Meat Loaf como Eddie, el veterano Charles Gray como el narrador, y en la que sería su primera interpretación de un personaje icónico (la otra sería Pennywise en "It") Tim Curry dando vida al inolvidable Dr. Frank-N-Furter. La película se rodó en el Reino Unido con un presupuesto moderado sin mayores incidencias, y en Agosto se estrenó allí para unas semanas más tarde hacerlo en USA. El estreno, quitando buen funcionamiento en ciudades puntuales, fue un fracaso de los gordos. Sin embargo, un avispado ejecutivo de la FOX, a la vista del éxito de sesiones golfas de películas iconoclastas como "Pink Flamingos" animó a que se hiciera lo mismo en un cine de Nueva York. A partir de aquí el resto es historia. Estas sesiones funcionaron de maravilla, y este fenómeno se empezó a expandir como la peste, primero por USA y luego por todo el mundo. Pero no solo eso, el público se entragaba en los pases y empezó a interactuar con la película, dando lugar a unos rituales que con el tiempo han crecido y se han hecho canónicos. Así hasta hoy en día, en el que se ha convertido en la película con la presencia ininterrumpida más larga en salas de la historia del cine, es una de las películas que están conservadas en la Biblioteca del Congreso de USA, y es un clásico indudable del cine musical, de la ciencia-ficción y del cine homosexual.

Y ahora lo que de verdad importa ¿merece realmente la película el status del que goza? Vaya por delante que no es ninguna obra maestra: la realización es bastante tosca y poco trabajada (en algún momento se puede ver hasta microfonos colgando en la parte superior del plano...),hay algunos altibajos de ritmo, y el diseño de producción es un tanto chapucero. Y a pesar de todo es una película enormemente disfrutable, que engancha y apetece repetir de vez en cuando.


En primer lugar, el guión. El argumento es una vuelta de tuerca irónica y perversa de las tramas de películas de ciencia-ficción de los 50, demostrando que las jóvenes parejas protagonistas de aquellas películas no eran tan castas como podía parecer, y que aquellos científicos que solventaban la papeleta en último lugar, era en su mayoría parte del botín de mente de la derrota de la Alemania nazi. Peor no solo eso, sino que tienen mucho desparpajo y no se corta en mostrar travestis desatados y relaciones (sexuales) gays. Además tiene los arrestos de huir del final feliz: la ardiente pasión que posee a los personajes les deja secuelas importantes, si es que sobreviven a ellas.
Luego están los actores, que están todos ellos estupendos, conscientes del registro en el que se mueven y la película en la que está participando. Son inolvidables una Susan Sarandon jovencísima y deliciosa, que se pasa la mayora parte de la película en bragas y sujetador, demostrando que ya de joven estaba de muy buen ver, y por supuesto, Tim Curry como el mejor Frank-N-Furter imaginable. No solo por lo divertido y exagerado que está, sino porque además hace gala de una voz alucinante, la mejor del evento si quitamos a cantantes profesionales como Meat Loaf.


Y por último, pero quizás lo más importante, para que esta película sea tan mítica como es: las canciones. Son simplemente alucinantes. Desde la primera a la última. Muy influenciada en general por David Bowie, a lo largo de la cinta, dado su caracter de pastiche, hat guiños/homenajes/paródias al Beboop, al Rock cincuentero, a las baladas románticas, al cabaret, y a la canción melódica. Si me tengo que quedar con uno, sería con "Dammit Janet", pero es por motivos personales (para que os hagáis una idea  de como me gusta, la Gata con gafas y yo abrimos el baile nupcial con ella), aunque   "Double feature picture show", "Time warp", "Sweet Transviste", "Touch-a, touch-a, touch-me" o  "I can make you a man", "Hot patootie" o "Rose tinte my world" son geniales. Basicamente, ejem, todas (por si no ha quedado claro soy un fan irredento...).





En fín, que no se trata de una película para todo el mundo. Pero todo el mundo debería verla al menos un vez en la vida. Y si es posible en mucha compañía y en un cine en sesión golfa mejor. Y si es posible con actores amateurs que interpreten la película y con el publico interactuando con ello mucho mejor. Y si encima es en San Francisco en un cine con bastantes gays locazas desatados, miel sobre hojuelas.







Imagino que la mayoría de los que leáis esto ahora estaréis en la playa o de viaje por ahí y os dará pereza. Que no os de, es una película muy fresquita y divertida para estas fechas. Así que a animarse todo el mundo.

viernes, 7 de agosto de 2015

El pequeño gran superhombre


Scott Lang es un ingeniero recien salido de la cárcel tras ser condenado por robo, que busca reconducir su vida y recuperar la relación con su hija de 6 años. Ante todas las complicaciones que se presentan en su camino, la mejor solución será la propuesta de Hank Pym, científico y superheroe retirado, que le ofrecerá usar un traje que, gracias a sus capacidades reductoras, le convierte en Ant-Man, un nuevo superheroe.

Pues por fín llegó la película que cierra la que se ha bautizado como fase 2 del Universo Marvel Cinematográfico. Cinta que muchos auguraban como el primer pinchazo de Marvel Studios en su periplo como estudio cinematográfico independiente. Una película que ha pasado por más de 10 años de desarrollo, 3 estudios y un cambio de director (de Edgar Wright, que mantiene créditos como guionista y productor ejecutivo, a Peyton Reed) a menos de un mes de inicio del rodaje. ¿Era posible que saliera algo medianamente aceptable tras semejante baile? Pues a una vez vista "Ant-Man", hay que decir, que sí, que era posible (y que conste que las hormigas nunca han sido bienvenidas en esta casa...). Los odiadores de Marvel van a tener que seguir afilando los cuchillos un tiempo más. Y aunque es obvio que este trabajo no va a cambiar su opinión sobre el estudio, para el resto de los espectadores es la confirmación de que Marvel continua sin estrellarse en taquilla (y van 12 películas ya) y que el estudio (y Kevin Feige, como cerebro que guia su evolución) siempre (si obviamos la execrable "Iron Man 2"...) entrega, como mínimo, entretenimientos dignos.

Creo que ya lo he comentado por aqúi alguna vez, pero si algo hay que agradecerle a Marvel Studios es que ha sido capaz de mantener una cierta coherencia temática y visual que se ha constituido como el canon en el género cinematográfico superheroico actual, sin renunciar a bucear, aunque sea a veces tangencialmente, en otros géneros. Así después de haber pasado por la épica fantástica, el cine de aventuras bélicas, el thriller político, la buddy-movie y la space opera, ahora le ha llegado el turno al cine de robos. En "Ant-Man" encontramos todos los ingredientes de este tipo de películas: el ladrón honrado y exconvicto arrepentido; la necesidad de un último golpe maestro para conseguir poner en orden su vida y dejar de delinquir para siempre; el reclutamiento de la banda necesaria para el robo; la idea y preparación minuciosa del golpe... Todo lo que ya hemos visto en 
"Topkapi", "El golpe" o la saga "Ocean´s Eleven". Siendo como es este genero muy agradecido, el interés y el ritmo se mantienen a lo largo de todo el metraje, sin caer en ningún momento en el aburrimiento. Los gags y chistes que jalonan con bastante acierto la historia contribuyen a ese tono entretenido y ligero. Es además en los gags donde se pueden rastrear las reescrituras a las que ha sido sometida la historia: hay detalles facilmente atribuibles a Edgar Wright y su compinche habitual Joe Cornish, como la pistola que reduce a la gente a pulpa o los detalles surrealistas de la batalla final; otros gags, que serían más de diálogos se pueden atribuir a Adam McCay y Paul Rudd, con un humor menos visual y más basado en la verborrea y la inmadurez.

En cuanto a la labor de Peyton Reed tras las cámaras, es funcional para lo bueno y para lo malo. Para lo bueno en cuanto a que equilibra con bastante acierto todos los aspectos tanto argumentales (integrando con acierto al personaje con el resto del Universo Marvel sin que resulte un lastre para la historía) como visuales (aunque en el look de la película habrá tenido mucho que ver el reputado director de fotografía Russell Carpenter...) de la película y no hay estridencias en cuanto al tono, resolviendo con igual corrección las secuencias cómicas y, sobre todo, las de acción. Entre lo mejor de estas últimas, esta el enfrentamiento final entre el héroe y el villano, que juega de manera muy original con la perspectiva y el tamaño real, logrando un divertido tono a medio camino entre la caricatura de la épica en la que suelen desembocar estas películas y lo directamente surrealista.


Pero hay momentos en los que esa funcionalidad se convierte en tibieza y termina jugando en contra de la película. Apuntes interesantes como las consecuencias psicológicas que tiene el uso continuado de las partículas reductoras, salen a la luz en situaciones puntuales, como mera excusa argumental, cuando vienen bien para resolver una escena, pero se quedan ahí, sin profundizar en ellas. Y es una lástima, porque ideas como esta, que podría servir como explicación para la oscura existencia de Hank Pym (¿es algún tipo de medicación psiquiátrica la que se ve que lleva siempre encima para combatir las consecuencias mentales de sus años como Hombre Hormiga...? Y además la elección de casting se lo ponía fácil, con un actor como Michael Douglas, que tantas veces se ha prestado a mostar personajes oscuros en pantalla...), o los arrebatos megalomaniacos de Chaqueta Amarilla, se pierden como lágrimas en la lluvia. Y lo mismo se aplica a otras ideas igual no tan novedosas (la sombra de "El increible hombre menguante" es alargada...) pero que si que daban para más, como los peligros que representa los objetos más mundanos cuando se tiene el tamaño de una hormiga, o el universo subcuántico, original pero poco aprovechado.


Una correcta película, que  marca las (interesantes) bases de lo que está por venir, con esa prometeredora segunda escena post-créditos, y que supone un correcto cierre a la fase 2, y que por una parte supone una vuelta a los origenes (el primer "Iron Man" viene muchas veces a la mente...). Si nos cuentan hace 8 años que iba a haber 12 películas Marvel que formarían un universo compartido hubieramos buscado la cámara oculta. Solo por el triunfo que eso ha supuesto, merece un respeto este estudio.

martes, 28 de julio de 2015

IntensaMente


Riley es una joven de 11 años que vive con sus padres felizmente en Minessotta, hasta que una mudanza a consecuencia del trabajo de su padre haga tambalearse su apacible existencia. Su mente, capitaneada por Alegría y secundada por Miedo, Asco, Tristeza e Ira, intentará lidiar con ello de la mejor manera posible.
Antes de hablar de esta estupenda película voy a dejar clara una cosa: la cinta es una gozada, pero "Lava", el corto que acompaña a esta nuevo trabajo de la Pixar es, simplemente, una obra maestra. No solo es maravilloso a nivel de diseño de personajes y animación (ahí es nada dar vida a dos volcanes), y también de música, como se ve en el enlace que he dejado, sino que se trata de la mejor historia de amor que el que escribe ha visto en muchísimo tiempo en una pantalla. Solo esta pieza ya merece el precio de la entrada.

Una vez dejado esto claro vamos con "Del revés" (malísima traducción del título original "Inside Out": mucho mejor el que le han dado en Latinoamerica y que da nombre a la entrada "IntensaMente").

Aunque los trailers eran muy esperanzadores, había un poquito de desconfianza (por lo menos en mi caso) a la hora de ver lo nuevo de Pixar, la primera película que presentaban basada en algo completamente nuevo desde la muy reivindicable "Brave" en 2012. No es que el estudio hubiera dejado de ser un sinónimo de calidad (pocos estudios pueden presumir de semejante retahila de obras maestras en su catálogo...) pero los últimos tiempos hacían temer que se fueran perder en secuelas más interesadas en vender merchandising que en contar historias nuevas y tremendamente originales que les habían convertido en la apuesta segura en el mundo de la animación (y del cine en general).

Afortunadamente, todos los miedos quedan despejados tras ver esta cinta, que vuelve a marcar otro hito en la historia del estudio (y van...), porque todo en ella es sobresaliente. Intentare ir analizando por capas, como su complejidad y brillantez merece.

El diseño de producción y de personajes es simplemente magistral. Y no solo por lo espectacular y vistoso, que lo es y mucho, sino que además enriquece la historia. La concepción del mundo que representa la mente de la protagonista es una buena muestra con ese enorme almacen de recuerdos con forma de circunvoluciones cerebrales, o detalles pequeños pero brillantes como la consola que las emociones manejan para controlar el comportamiento: tiene un único botón cuando nace, aumenta en complejidad durante la infancia, para acabar convertida en un galimatias de cientos de botones cuando se inicia la adolescencia. O ideas que harían las delicias de Dalí y Buñuel, como la secuencia en la que los personajes pasan a ser
pintura figurativa, o la concepción de los sueños como si de un estudio de cine se tratara. Y lo mismo se aplica a los personajes que dan cuerpo a las emociones: su concepción, más allá del uso de los colores historicamente relacionados con las emociones, es muy imaginativa, con ese Miedo larguiducho que se mueve como deslizandose en todo momento o el Asco, con modos de niña pija. Pero es que además la textura con la que los han diseñado les acerca a los muñecos de tela (a la manera de los Teleñecos, para que nos entendamos...) y sin embargo sus siluetas están un tanto desdibujadas, lo que los hace les da un aspecto de eterea fisicidad (o ficisidad eterea, si se prefiere...). Mención aparte merece Bing Bong, el personaje más bizarro (y probablemente el más entrañable) de todos, que introduce en la película el que es uno de los temas principales de muchas de las películas Pixar: el dejar marchar.

Todo este despliegue visual sería un vacuo artificio si la historia no estuviera narrada con brio, emotividad e imaginación. Y de todo esto anda sobrada, a pesar de tratar temás tan complejos como la neuropsicología, logrando mantener en todo momento el interés (tanto de mayores como de pequeños) gracias a un ritmo perfecto, que le permite pasar de la risa al llanto casi de un plano a otro. Pero es que además trabaja con bastante fortuna aspectos a menudo ignorados en el cine de animación como la fotografía, algo que queda plasmado en la secuencia de la fuga de Riley concebida como si estuviera rodada con la cámara al hombro y con predominancia del color gris.

Y para el final el punto sobre el que se sustenta todo: un guión ejemplar. A grandes rasgos se podría decir que es la versión "La vida es así" de la película "Origen": uno no puede más que quitarse el sombrero por la capacidad que tiene el libreto de manejar un tema tan complejo como este y hacerlo entendible y disfrutable para adultos y niños, sin caer en la simplificación perezosa o el edulcoramiento excesivo. Pero es que al brillantez no está solo en el punto didactico, sino en la llamada de atención que hace la cinta sobre la necesidad de todas las emociones para alcanzar la plenitud, algo muy de agradecer en estos tiempos en los que la neutralización de los sentimientos negativos está tan de moda. Y un sopapo para todos aquellos que siguen acusando a (todo) el cine animado de pasteloso y superficial.

Pixar sigue jugando en otra categoría. Y a la vista del trailer de "The good dinosaur", la dosis extra de esta año para compensar la ausencia de pelícual Pixar el año pasado, todo apunta que no van a moverse de ahí a medio plazo. Solo puedo celebrarlo.

lunes, 20 de julio de 2015

Cine en random (XI): "Loca Evasión"


A partir de un hecho real, se nos cuenta la historia de la joven Jean Lou Poplin (Goldie Hawn en la mejor interpretación que le he visto), que pondrá en jaque a toda la policía de Texas tras organizar la fuga de su marido Clovis Michael (William Atherton, cuyo mayor logro en  su carrera sería ser el sparring de la ira de la mujer de John McClane en las dos primera "Jungla de Cristal"...) de un correccional, con el objetivo de llegar a Sugarland, ciudad en la que se encuentra su hijo, apenas un bebé, en una familia de acogida, tras que les fuera retirada la custodia por sus problemas con la ley.

Tantos años admirando a Spielberg, y aun  me faltaba su estreno en largometraje cinematográfico. Un fallo un tanto imperdonable, ya que he visto hasta dos de sus primeros telefilms de larga duración: el curioso "Something evil" y el magistral "El diablo sobre ruedas". Una vez visto, puedo decir que no se trata en una película en absoluto imprescindible (se trata con suerte de un  trabajo irregular...), pero si que se trata de una propuesta interesante, sino por su valor intrínseco, si por su valor como semillero de lo que estaba por venir en la carrera del barbudo.

Se trata de un trabajo insatisfactorio principalmente por dos motivos. El principal de ellos es el guión, que resulta muy tosco, sobre todo en el tratamiento del humor. Esto resulta sorprendente en Spielberg, al tratarse de un realizador que posteriormente daría muestras de una gran habilidad para insertar humor en otros géneros como la aventura, el terror o la ciencia-ficción. Aquí los chistes son fáciles y a veces hasta zafios, con gags alargados en exceso y otros directamente sin gracia. Y el otro gran problema son los altibajos de ritmo que tiene la película: se reincide en algunos temas en exceso, y la película extiende su duración más allá de lo necesario, lo que hace que el aburrimiento se haga dueño de la situación en algunos momentos. Vale que el ritmo esta relacionado con el guión, pero es obvio que esta película necesitaba tijera por algunos sitios, y el jovencísimo Spielberg no supo hacerlo.

Los que he citado son los problemas (bastante importantes) que acarrea la película, pero sin embargo, a lo largo de la película hay semillas diseminadas de todo lo que estaba por venir en la carrera del genio de Ohio.

A nivel temático, aparece el tantas veces comentado tema cuando se habla Spielberg de la familia rota y el peso de las respondabilidades familiares, que en este caso, no deja de ser la espoleta de la trama. Y si a eso se añade la estructura de road-movie de la película, al espectador le acaba viniendo muchas veces a la cabeza "Un mundo perfecto" de Clint Eastwood, como reseñó en su día el gran Tomás Fernandez Valentí en un artículo de "Dirigido por" en el que trazaba paralelismos entre ambos cineastas. Pero más allá de esto, que es indudable, está otro de los principales temas de su filmografía que se suele pasar por alto: el de el protagonista que desclasado que busca su supervivencia y/o lugar en el mundo. ¿O es que no es acaso ese el tema de cintas aparentemente tan
dispares como "El diablo sobre ruedas", "Encuentros en la Tercera fase", "El imperio del Sol". "Inteligencia Artificial", "La terminal" o "E.T."?. Y luego estaría el tono de la cinta, que la emparenta con propuestas como "Atrapame si puedes" o "La Terminal", que es aparentemente  ligero, pero en general bastante pesimista, y  que siempre ha presidido su carrera, desde su cortometraje "Amblin", incluso. Y aquí no me puedo resistir a defender que Spielberg, en contra de lo que piensa mucha gente, que lo tacha de manera muy alegre (y superficial) de director blando y ñoño, se trata de un cineasta bastante oscuro. Y no hablo solo de sus dramas como "El color púrpura", sino de películas con finales con un mensaje tan deprimente como el de "E.T", "Munich", "En busca del arca perdida" o "Salvar al soldado Ryan", por citar solo algunas de ellas.

Una vez que ya me he despachado a gusto, a lo que íbamos.
Los apuntes que adelantan lo que esta por venir no quedan solo en lo temático y en el tono, sino también en al realización. Así en esta película encontramos ya imágenes (esos planos de reflejos en el retrovisor: una constante visual/autoguiño, también desde los tiempos de "Amblin"...) y movimientos de cámara que se convertirían en santo y seña spielbergianos. Así abundan los movimientos de cámara que siguen algo en segundo plano para terminar fijandose en un objeto que se encuentra en primer plano, o esa cámara que se asoma por la un borde del plano para terminar mostrando una imagen impactante. A esto no es ajena la excelente labor de fotografía del mítico cinematógrafo húngaro Vilmos Zigsmond, cuyo virtuosismo se hace notar, además de en los momentos de persecución, con la cámara acercándose y rodeando los distintos vehículos en lo que se puede entender como un precedente de la célebre secuencia de la huida en auto
de "La guerra de los mundos", en secuencias tan bellas como esa en la que los dos protagonistas ven desde la caravana donde se refugian cortometrajes del coyote y el correcaminos, y en el que la imagen de los dibujos animados superpuesta sobre las caras de los protagonistas a través del cristal del que lo están viendo, es una brillante manera de aunar la inocencia e impulsividad de los personajes con el destino trágico que les espera. Y para el recuerdo, una de esas imágenes, que se graban en la retina, el intento de taponar una herida de bala con pañales: no son los excrementos para los que están diseñados lo que recogen, sino sangre...

Una película irregular y lejos del nivel de maestría que venía de alcanzar con "El diablo sobre ruedas" y que alcanzaría cotas inauditas hasta entonces en "Tiburón", pero que deja claro que ese chaval llamado Spielberg era alguien a tener muy en cuenta

viernes, 10 de julio de 2015

Un mundo infeliz

Año 2022. François es un catedrático de literatura en la Sorbona de París que vive en la más inmensa apatía, en soledad y sin ningún atisbo de mejora en el horizonte. Para su sorpresa, el Partido Musulman francés, verá incrementado su poder de manera harto sorprendente, hasta llegar a disputarse con el Frente Nacional de Marinne Le Pen el Eliseo. Todo esto supondrá un vuelco para su vida y para la de toda Francia.

Precedido del inmenso ruido mediático que genera cada novela de este autor, que en este caso, además se vió aumentado por coincidir su publicación con el día en el que se cometió la infame y trágica matanza en el semanario "Charlie Ebdo", Michel Houellebecq presenta su nueva novela, "Sumisión",  que ha hecho que haya terminado teniendo que tener un guardaespaldas las 24 horas del día por estar amenzado de muerte por integristas musulmanes.

A pesar de todo el revuelo montado (revuelo, que una vez leída la novela, no se termina de entender del todo, pero sobre escribiré luego..), cuando pase el tiempo y las aguas vuelvan a su cauce, lo único que quedará será el valor de la obra como tal. ¿Y es una obra que en realidad merezca la pena? Pues sin encontrarse entre sus mejores trabajos, para mí esos son "Plataforma" y "Las partículas elementales", si que se trata de un libro interesante, más que por su narrativa, por las reflexiones que plantea sobre la sociedad occidental moderna.

Porque a pesar de que Houellebecq es tachado, con demasiada ligereza, de provocador, en este caso el autor no busca tanto escandalizar, como ofrecer un retrato de la desorientación y tristeza vital del hombre occidental, y por añaduría, de la población occidental en general. Pero para hacerlo, lejos de los exabruptos que le aupan a las páginas de los diarios, opta por mostrar como un régimen, que significa un retroceso en los valores que tanto ha tardado en conquistar la sociedad moderna, es abrazado de manera voluntaria y democrática por la población francesa, cuna de las ideologías sobre los que se basa el sistema político y social actual. Para dejarlo más claro y acudiendo a las dos distopías políticas más celebres, Houellebecq, que aquí opta por acercarse más a "Un mundo feliz" de Aldous Huxley, que a "1984" de George Orwell. Y no deja de ser un acto lógico a nada que se piense, ya que si algo nos demuestra la historia es que los absolutismos más terribles que se han conocido, fueron  siempre, en primera instancia por lo menos, elegidos y auspiciados por los votantes, en general empujados por el descontento y la deriva vital, y las promesas de fraternidad y grandeza. Porque, como el propio autor cita en el libro, cuando una civilización se derrumba, es porque se había suicidado antes. Por eso, el panorama político que pinta, que empuja al electorado francés a elegir en segunda vuelta entre el Frente Nacional de Marine Le Pen y el Partido Musulman, no puede resultar más plausible en nuestro día a día, con unos políticos que solo se preocupan por ser reelegidos, siendo capaces de pactar con cualquiera para lograrlo y generando así el desencanto en la población. Población que ante una situación de incertidumbre y de ausencia de de valores, encuentra en la vuelta a ideologías retrógradas las certezas que necesita. Porque si otra cosa queda clara si se vuelve la vista atrás (o si leemos esa visionaria obra maestra que es "Alamut" de Vladimir Bartol...), es que las utopías son ideas muy poderosas y seductoras, que hacen que la sociedad pierda la capacidad crítica: la pureza y fraternidad de la nación aria, el compromiso de igualdad sobre el que se sustenta el comunismo, la promesa de vida eterna de las distintas religiones... Todas estas ideas, han calado en la Humanidad a lo largo de la Historia. Y dudo mucho que su fracaso haya servido como aprendizaje al Ser Humano: si vivimos lo suficiente veremos como se repiten.
El que el gobierno del Partido Musulmán sea logrado en las urnas es, a mi entender, todo un acierto. En lugar de optar por un golpe de estado lleno de violencia y sangre, el autor sacrifica el impacto que esto podría tener para construir algo menos llamativo pero mucho más perturbador. Vendría a ser lo mismo que aleja las ya citadas "1984" de "Un mundo feliz": donde la primera muestra un gobierno basado en el miedo y la represión, la segunda opta presentar por un sistema político que se apoya en el hedonismo y la ausencia de reflexión de al ciudadanía. Leer la obra de Orwell es terrorífico, pero la de Huxley terminando siendo una experiencia mucho más perturbadora, porque la situación que plantea es más perversa y creible, y las reflexiones que genera en el lector son más duraderas...
Todo esto es muy interesante y esta bien planteado, pero hay un problema: en lugar de haber optado por desarrollarlo a través del desarrollo de la trama, como si que logró hacer en su anterior trabajo "El mapa y el territorio", en este caso el escritor francés opta por hacerlo a través de conversaciones que mantiene el protagonista con otros personajes. Dichos diálogos son interesantes, pero muy discursivos, lo que hace que uno sienta por momentos que está leyendo un ensayo más que una novela.
Y ya para ir cerrando la polémica sobre la imagen que da del islamismo. A la vista de los comentarios encendidos que ha generado, uno no puede evitar pensar que la inmensa mayoría de la gente no se ha parado a leer la novela. Puede ser que a algunos les moleste que se recuerde que el Islam es una religión que permite la poligamia y que recorta la libertad de la mujer (como también la recorta el catolicismo más retrógrado, ojo), pero por lo demás, la imagen que da de esa religión es bastante respetuosa, y su manera de retratar a los musulmanes, y en especial al presidente de la nación no cae en ningún momento en la caricatura ni el maniqueísmo.

Como anécdota, no puedo cerrar la entrada sin llamar la atención sobre el hecho de que se ha recortado mucho la carga sexual respecto a las novelas previas: el follar no le sirve de alivio, ni siquiera momentáneo, del vacío existencial del protagonista. Lo único que parece hacerle disfrutar de la vida es la comida, a la que se dedican bastantes párrafos. ¿Será que Houellebecq ya ha dejado atrás el sexo en su vida y se ha volcado en la gastronomía como única fuente de deleite? Los años no perdonan ni a los más libidinosos...




Una novela interesante, pero en la que Houellebecq se ha preocupado más desplegar sus tesis que en contar una buena historia. De cualquier manera, seguiré esperando sus próximos trabajos como agua de mayo, porque este autor es muy necesario en nuestros días. Como despedida curiosa, una canción cantada (a medias) por el escritor.


martes, 30 de junio de 2015

Parque (meta)jurásico

22 años después de la infructuosa apertura de "Jurassic Park", el parque temático "Jurassic World" se ha convertido en el parque temático más espectacular del mundo. Sin embargo, empujados por la necesidad de seguir ofreciendo novedades nunca vistas, sus responsables se dedican a manipular el ADN y lograr especies nuevas más sangrientas y espectaculares, como el Indominnus Rex. Cuando este especimen se escape de su jaula, coincidiendo con la visita de los sobrinos adolescentes de la directora del parque, cundirá el pánico, y solo Owen Grady, exmilitar y experto adiestrador de dinosaurios, podrá hacerle frente.

Siguiendo con la moda (de la que se puede considerar precursora la excelente "El Origen del Planeta de los simios", escrita, curiosamente por los mismos guionistas de esta película...) de secuelas/resurreciones tardias  (que a la vista del éxito logrado por "Mad Max" y sobre, por la que ahora toca, tiene visos de no haber hecho más que empezar, con las secuelas de  "Star Wars" y "Blade Runner" en el horizonte...), llega, como iba a faltar, la puesta al día de "Parque Jurásico".


¿Que ofrece esta nueva entrega? Pues una trama bastante similar a la de la primera entrega, lo cual no deja de tener su lógica,  ya que era la única que transcurría en un parque temático:  con sus niños en peligro; su castigo a la avaricia y a manipular las leyes de la naturaleza; su traidor; y sus persecuciones de dinosaurios. Pero no sería justo quedarse en eso, ya que la segunda entrega también viene a la memoria en momentos como la primera cacería en la jungla, y la tercera también con la aparición de los dinosaurios voladores, que hicieron su irrupción en esa entrega. Todo eso servido con bastante corrección y competencia, manteniendo el ritmo y el interés a lo largo del metraje. El encargado de coordinar esta entrega ha sido Colin Trevorrow, que repitiendo la jugada de poner a cargo de  "Godzilla" a Gareth Edwards, venía de dirigir una película de independiente "Seguridad no garantizda", que desconozco. Como ya comento, el hombre sale bastante bien parado del proyecto, y resuelve la papeleta con oficio y destellos de brillantez, con esa imagen del Indominus Rex reflejandose en la girosfera previo a atacarla; o la de Bryce Dallas Howard sujetando la bengala frente al T-Rex, que se trata de una imagen concebida a imagen y semejanza de la aparición de Ripley a lomos del robot en la magistral "Aliens".



Y alguno se preguntará "¿Y eso es todo? Pues para eso me veo las películas previas y ya esta." Pues no. Es de ley reconocerle a la película que tiene algo de lo que carecían todas las entregas previas, y es un héroe carísmatico con el que la audiencia se identifica y que hace que uno se meta más en la historia. Y es que hasta ahora casi todos los personajes de esta saga habían sido un tanto antipáticos. Eso ha cambiado con la incorporación que Chris Pratt hace de Owen Grady, que derrocha simpatía, y le afianza como el Harrison Ford del siglo XXI. Si de verdad van a acometer un reinicio de Indiana Jones, no se me ocurren mejores actores que él...

Y ante lo visto hasta ahora, se puede pensar "Otra superproducción correcta más. Casi que me ahorro el dinero". Pues independientemente de lo que uno esté dispuesto a pagar por dos horas de entretenimiento, la cosa no acaba allí, ya que la película va diseminando a lo largo y ancho de ella curiosos apunte metacinematográficos, que sin llegar a ser explotados del todo ni tampoco terminar de integrarse en la trama, hacen de la película algo menos convencional de lo que podría parecer a simple vista.
Lo primero que llama la atención son la metáforas un tanto obvias que insertan en el largometraje: el dinosaurio marino gigante que devora a un gran tiburón (que se puede ver, además de como una broma que Spielberg se gasta a sí mismo, como representación de como el taquillazo digital acabó con el taquillazo analógico...), o el comentario de Bryce Dallas Howard sobre como los dinosaurios eran llamativos hace 22 años, pero ahora hay que dar un golpe de efecto nunca visto para atraer a la gente al parque (aquí se podría sustituir el concepto de parque por cine, y encontraríamos la dinámica imperante en el cine de entretenimiento actual...). Pero es que más allá de
Esto, la película, en base a repetir conceptos e imágenes de las entregas previas (y la música, a cargo de  Michael Giaccino, que remeda/homenajea en momento el icónico tema principal de Williams...), puede llegar a verse como un parque de atracciones para los espectadores de esas entregas previas: los espectadores/visitantes, hemos/han pagado por tener emociones y experiencias (que ya le son conocidas) y hay que cumplir y entregarselas aumentadas. Vease sino la actitud un tanto descerebrado de los visitantes en las distintas atracciones y espectáculos, grabando todo con sus telefonos móviles; la visita al centro donde trascurría el climax de "Parque Jurásico" dotada de una atmósfera muy siniestra; o la pelea final entre depredadores, ya vista en la primera y tercera entregas, y que aquí es llevada la paroxismo...

Desgraciadamente, el realizador no termina de llevar la jugada hasta el final, quizás porque no sepa, quizás porque no le dejaron. Si todo esto que he comentado hubiera recibido un tono más exagerado, que hubiera hecho terminado de hacer irreal la experiencia, estaríamos sin duda ante el blockbuster más subversivo visto en mucho tiempo. Pero habrá que quedarse con lo que realmente hay y dejar las suposiciones de lado...

De cualquier manera se trata de la mejor de las secuelas de la primera entrega y, como ya he comentado, entretiene de principio a fin.