martes, 28 de julio de 2015

IntensaMente


Riley es una joven de 11 años que vive con sus padres felizmente en Minessotta, hasta que una mudanza a consecuencia del trabajo de su padre haga tambalearse su apacible existencia. Su mente, capitaneada por Alegría y secundada por Miedo, Asco, Tristeza e Ira, intentará lidiar con ello de la mejor manera posible.
Antes de hablar de esta estupenda película voy a dejar clara una cosa: la cinta es una gozada, pero "Lava", el corto que acompaña a esta nuevo trabajo de la Pixar es, simplemente, una obra maestra. No solo es maravilloso a nivel de diseño de personajes y animación (ahí es nada dar vida a dos volcanes), y también de música, como se ve en el enlace que he dejado, sino que se trata de la mejor historia de amor que el que escribe ha visto en muchísimo tiempo en una pantalla. Solo esta pieza ya merece el precio de la entrada.

Una vez dejado esto claro vamos con "Del revés" (malísima traducción del título original "Inside Out": mucho mejor el que le han dado en Latinoamerica y que da nombre a la entrada "IntensaMente").

Aunque los trailers eran muy esperanzadores, había un poquito de desconfianza (por lo menos en mi caso) a la hora de ver lo nuevo de Pixar, la primera película que presentaban basada en algo completamente nuevo desde la muy reivindicable "Brave" en 2012. No es que el estudio hubiera dejado de ser un sinónimo de calidad (pocos estudios pueden presumir de semejante retahila de obras maestras en su catálogo...) pero los últimos tiempos hacían temer que se fueran perder en secuelas más interesadas en vender merchandising que en contar historias nuevas y tremendamente originales que les habían convertido en la apuesta segura en el mundo de la animación (y del cine en general).

Afortunadamente, todos los miedos quedan despejados tras ver esta cinta, que vuelve a marcar otro hito en la historia del estudio (y van...), porque todo en ella es sobresaliente. Intentare ir analizando por capas, como su complejidad y brillantez merece.

El diseño de producción y de personajes es simplemente magistral. Y no solo por lo espectacular y vistoso, que lo es y mucho, sino que además enriquece la historia. La concepción del mundo que representa la mente de la protagonista es una buena muestra con ese enorme almacen de recuerdos con forma de circunvoluciones cerebrales, o detalles pequeños pero brillantes como la consola que las emociones manejan para controlar el comportamiento: tiene un único botón cuando nace, aumenta en complejidad durante la infancia, para acabar convertida en un galimatias de cientos de botones cuando se inicia la adolescencia. O ideas que harían las delicias de Dalí y Buñuel, como la secuencia en la que los personajes pasan a ser
pintura figurativa, o la concepción de los sueños como si de un estudio de cine se tratara. Y lo mismo se aplica a los personajes que dan cuerpo a las emociones: su concepción, más allá del uso de los colores historicamente relacionados con las emociones, es muy imaginativa, con ese Miedo larguiducho que se mueve como deslizandose en todo momento o el Asco, con modos de niña pija. Pero es que además la textura con la que los han diseñado les acerca a los muñecos de tela (a la manera de los Teleñecos, para que nos entendamos...) y sin embargo sus siluetas están un tanto desdibujadas, lo que los hace les da un aspecto de eterea fisicidad (o ficisidad eterea, si se prefiere...). Mención aparte merece Bing Bong, el personaje más bizarro (y probablemente el más entrañable) de todos, que introduce en la película el que es uno de los temas principales de muchas de las películas Pixar: el dejar marchar.

Todo este despliegue visual sería un vacuo artificio si la historia no estuviera narrada con brio, emotividad e imaginación. Y de todo esto anda sobrada, a pesar de tratar temás tan complejos como la neuropsicología, logrando mantener en todo momento el interés (tanto de mayores como de pequeños) gracias a un ritmo perfecto, que le permite pasar de la risa al llanto casi de un plano a otro. Pero es que además trabaja con bastante fortuna aspectos a menudo ignorados en el cine de animación como la fotografía, algo que queda plasmado en la secuencia de la fuga de Riley concebida como si estuviera rodada con la cámara al hombro y con predominancia del color gris.

Y para el final el punto sobre el que se sustenta todo: un guión ejemplar. A grandes rasgos se podría decir que es la versión "La vida es así" de la película "Origen": uno no puede más que quitarse el sombrero por la capacidad que tiene el libreto de manejar un tema tan complejo como este y hacerlo entendible y disfrutable para adultos y niños, sin caer en la simplificación perezosa o el edulcoramiento excesivo. Pero es que al brillantez no está solo en el punto didactico, sino en la llamada de atención que hace la cinta sobre la necesidad de todas las emociones para alcanzar la plenitud, algo muy de agradecer en estos tiempos en los que la neutralización de los sentimientos negativos está tan de moda. Y un sopapo para todos aquellos que siguen acusando a (todo) el cine animado de pasteloso y superficial.

Pixar sigue jugando en otra categoría. Y a la vista del trailer de "The good dinosaur", la dosis extra de esta año para compensar la ausencia de pelícual Pixar el año pasado, todo apunta que no van a moverse de ahí a medio plazo. Solo puedo celebrarlo.

lunes, 20 de julio de 2015

Cine en random (XI): "Loca Evasión"


A partir de un hecho real, se nos cuenta la historia de la joven Jean Lou Poplin (Goldie Hawn en la mejor interpretación que le he visto), que pondrá en jaque a toda la policía de Texas tras organizar la fuga de su marido Clovis Michael (William Atherton, cuyo mayor logro en  su carrera sería ser el sparring de la ira de la mujer de John McClane en las dos primera "Jungla de Cristal"...) de un correccional, con el objetivo de llegar a Sugarland, ciudad en la que se encuentra su hijo, apenas un bebé, en una familia de acogida, tras que les fuera retirada la custodia por sus problemas con la ley.

Tantos años admirando a Spielberg, y aun  me faltaba su estreno en largometraje cinematográfico. Un fallo un tanto imperdonable, ya que he visto hasta dos de sus primeros telefilms de larga duración: el curioso "Something evil" y el magistral "El diablo sobre ruedas". Una vez visto, puedo decir que no se trata en una película en absoluto imprescindible (se trata con suerte de un  trabajo irregular...), pero si que se trata de una propuesta interesante, sino por su valor intrínseco, si por su valor como semillero de lo que estaba por venir en la carrera del barbudo.

Se trata de un trabajo insatisfactorio principalmente por dos motivos. El principal de ellos es el guión, que resulta muy tosco, sobre todo en el tratamiento del humor. Esto resulta sorprendente en Spielberg, al tratarse de un realizador que posteriormente daría muestras de una gran habilidad para insertar humor en otros géneros como la aventura, el terror o la ciencia-ficción. Aquí los chistes son fáciles y a veces hasta zafios, con gags alargados en exceso y otros directamente sin gracia. Y el otro gran problema son los altibajos de ritmo que tiene la película: se reincide en algunos temas en exceso, y la película extiende su duración más allá de lo necesario, lo que hace que el aburrimiento se haga dueño de la situación en algunos momentos. Vale que el ritmo esta relacionado con el guión, pero es obvio que esta película necesitaba tijera por algunos sitios, y el jovencísimo Spielberg no supo hacerlo.

Los que he citado son los problemas (bastante importantes) que acarrea la película, pero sin embargo, a lo largo de la película hay semillas diseminadas de todo lo que estaba por venir en la carrera del genio de Ohio.

A nivel temático, aparece el tantas veces comentado tema cuando se habla Spielberg de la familia rota y el peso de las respondabilidades familiares, que en este caso, no deja de ser la espoleta de la trama. Y si a eso se añade la estructura de road-movie de la película, al espectador le acaba viniendo muchas veces a la cabeza "Un mundo perfecto" de Clint Eastwood, como reseñó en su día el gran Tomás Fernandez Valentí en un artículo de "Dirigido por" en el que trazaba paralelismos entre ambos cineastas. Pero más allá de esto, que es indudable, está otro de los principales temas de su filmografía que se suele pasar por alto: el de el protagonista que desclasado que busca su supervivencia y/o lugar en el mundo. ¿O es que no es acaso ese el tema de cintas aparentemente tan
dispares como "El diablo sobre ruedas", "Encuentros en la Tercera fase", "El imperio del Sol". "Inteligencia Artificial", "La terminal" o "E.T."?. Y luego estaría el tono de la cinta, que la emparenta con propuestas como "Atrapame si puedes" o "La Terminal", que es aparentemente  ligero, pero en general bastante pesimista, y  que siempre ha presidido su carrera, desde su cortometraje "Amblin", incluso. Y aquí no me puedo resistir a defender que Spielberg, en contra de lo que piensa mucha gente, que lo tacha de manera muy alegre (y superficial) de director blando y ñoño, se trata de un cineasta bastante oscuro. Y no hablo solo de sus dramas como "El color púrpura", sino de películas con finales con un mensaje tan deprimente como el de "E.T", "Munich", "En busca del arca perdida" o "Salvar al soldado Ryan", por citar solo algunas de ellas.

Una vez que ya me he despachado a gusto, a lo que íbamos.
Los apuntes que adelantan lo que esta por venir no quedan solo en lo temático y en el tono, sino también en al realización. Así en esta película encontramos ya imágenes (esos planos de reflejos en el retrovisor: una constante visual/autoguiño, también desde los tiempos de "Amblin"...) y movimientos de cámara que se convertirían en santo y seña spielbergianos. Así abundan los movimientos de cámara que siguen algo en segundo plano para terminar fijandose en un objeto que se encuentra en primer plano, o esa cámara que se asoma por la un borde del plano para terminar mostrando una imagen impactante. A esto no es ajena la excelente labor de fotografía del mítico cinematógrafo húngaro Vilmos Zigsmond, cuyo virtuosismo se hace notar, además de en los momentos de persecución, con la cámara acercándose y rodeando los distintos vehículos en lo que se puede entender como un precedente de la célebre secuencia de la huida en auto
de "La guerra de los mundos", en secuencias tan bellas como esa en la que los dos protagonistas ven desde la caravana donde se refugian cortometrajes del coyote y el correcaminos, y en el que la imagen de los dibujos animados superpuesta sobre las caras de los protagonistas a través del cristal del que lo están viendo, es una brillante manera de aunar la inocencia e impulsividad de los personajes con el destino trágico que les espera. Y para el recuerdo, una de esas imágenes, que se graban en la retina, el intento de taponar una herida de bala con pañales: no son los excrementos para los que están diseñados lo que recogen, sino sangre...

Una película irregular y lejos del nivel de maestría que venía de alcanzar con "El diablo sobre ruedas" y que alcanzaría cotas inauditas hasta entonces en "Tiburón", pero que deja claro que ese chaval llamado Spielberg era alguien a tener muy en cuenta

viernes, 10 de julio de 2015

Un mundo infeliz

Año 2022. François es un catedrático de literatura en la Sorbona de París que vive en la más inmensa apatía, en soledad y sin ningún atisbo de mejora en el horizonte. Para su sorpresa, el Partido Musulman francés, verá incrementado su poder de manera harto sorprendente, hasta llegar a disputarse con el Frente Nacional de Marinne Le Pen el Eliseo. Todo esto supondrá un vuelco para su vida y para la de toda Francia.

Precedido del inmenso ruido mediático que genera cada novela de este autor, que en este caso, además se vió aumentado por coincidir su publicación con el día en el que se cometió la infame y trágica matanza en el semanario "Charlie Ebdo", Michel Houellebecq presenta su nueva novela, "Sumisión",  que ha hecho que haya terminado teniendo que tener un guardaespaldas las 24 horas del día por estar amenzado de muerte por integristas musulmanes.

A pesar de todo el revuelo montado (revuelo, que una vez leída la novela, no se termina de entender del todo, pero sobre escribiré luego..), cuando pase el tiempo y las aguas vuelvan a su cauce, lo único que quedará será el valor de la obra como tal. ¿Y es una obra que en realidad merezca la pena? Pues sin encontrarse entre sus mejores trabajos, para mí esos son "Plataforma" y "Las partículas elementales", si que se trata de un libro interesante, más que por su narrativa, por las reflexiones que plantea sobre la sociedad occidental moderna.

Porque a pesar de que Houellebecq es tachado, con demasiada ligereza, de provocador, en este caso el autor no busca tanto escandalizar, como ofrecer un retrato de la desorientación y tristeza vital del hombre occidental, y por añaduría, de la población occidental en general. Pero para hacerlo, lejos de los exabruptos que le aupan a las páginas de los diarios, opta por mostrar como un régimen, que significa un retroceso en los valores que tanto ha tardado en conquistar la sociedad moderna, es abrazado de manera voluntaria y democrática por la población francesa, cuna de las ideologías sobre los que se basa el sistema político y social actual. Para dejarlo más claro y acudiendo a las dos distopías políticas más celebres, Houellebecq, que aquí opta por acercarse más a "Un mundo feliz" de Aldous Huxley, que a "1984" de George Orwell. Y no deja de ser un acto lógico a nada que se piense, ya que si algo nos demuestra la historia es que los absolutismos más terribles que se han conocido, fueron  siempre, en primera instancia por lo menos, elegidos y auspiciados por los votantes, en general empujados por el descontento y la deriva vital, y las promesas de fraternidad y grandeza. Porque, como el propio autor cita en el libro, cuando una civilización se derrumba, es porque se había suicidado antes. Por eso, el panorama político que pinta, que empuja al electorado francés a elegir en segunda vuelta entre el Frente Nacional de Marine Le Pen y el Partido Musulman, no puede resultar más plausible en nuestro día a día, con unos políticos que solo se preocupan por ser reelegidos, siendo capaces de pactar con cualquiera para lograrlo y generando así el desencanto en la población. Población que ante una situación de incertidumbre y de ausencia de de valores, encuentra en la vuelta a ideologías retrógradas las certezas que necesita. Porque si otra cosa queda clara si se vuelve la vista atrás (o si leemos esa visionaria obra maestra que es "Alamut" de Vladimir Bartol...), es que las utopías son ideas muy poderosas y seductoras, que hacen que la sociedad pierda la capacidad crítica: la pureza y fraternidad de la nación aria, el compromiso de igualdad sobre el que se sustenta el comunismo, la promesa de vida eterna de las distintas religiones... Todas estas ideas, han calado en la Humanidad a lo largo de la Historia. Y dudo mucho que su fracaso haya servido como aprendizaje al Ser Humano: si vivimos lo suficiente veremos como se repiten.
El que el gobierno del Partido Musulmán sea logrado en las urnas es, a mi entender, todo un acierto. En lugar de optar por un golpe de estado lleno de violencia y sangre, el autor sacrifica el impacto que esto podría tener para construir algo menos llamativo pero mucho más perturbador. Vendría a ser lo mismo que aleja las ya citadas "1984" de "Un mundo feliz": donde la primera muestra un gobierno basado en el miedo y la represión, la segunda opta presentar por un sistema político que se apoya en el hedonismo y la ausencia de reflexión de al ciudadanía. Leer la obra de Orwell es terrorífico, pero la de Huxley terminando siendo una experiencia mucho más perturbadora, porque la situación que plantea es más perversa y creible, y las reflexiones que genera en el lector son más duraderas...
Todo esto es muy interesante y esta bien planteado, pero hay un problema: en lugar de haber optado por desarrollarlo a través del desarrollo de la trama, como si que logró hacer en su anterior trabajo "El mapa y el territorio", en este caso el escritor francés opta por hacerlo a través de conversaciones que mantiene el protagonista con otros personajes. Dichos diálogos son interesantes, pero muy discursivos, lo que hace que uno sienta por momentos que está leyendo un ensayo más que una novela.
Y ya para ir cerrando la polémica sobre la imagen que da del islamismo. A la vista de los comentarios encendidos que ha generado, uno no puede evitar pensar que la inmensa mayoría de la gente no se ha parado a leer la novela. Puede ser que a algunos les moleste que se recuerde que el Islam es una religión que permite la poligamia y que recorta la libertad de la mujer (como también la recorta el catolicismo más retrógrado, ojo), pero por lo demás, la imagen que da de esa religión es bastante respetuosa, y su manera de retratar a los musulmanes, y en especial al presidente de la nación no cae en ningún momento en la caricatura ni el maniqueísmo.

Como anécdota, no puedo cerrar la entrada sin llamar la atención sobre el hecho de que se ha recortado mucho la carga sexual respecto a las novelas previas: el follar no le sirve de alivio, ni siquiera momentáneo, del vacío existencial del protagonista. Lo único que parece hacerle disfrutar de la vida es la comida, a la que se dedican bastantes párrafos. ¿Será que Houellebecq ya ha dejado atrás el sexo en su vida y se ha volcado en la gastronomía como única fuente de deleite? Los años no perdonan ni a los más libidinosos...




Una novela interesante, pero en la que Houellebecq se ha preocupado más desplegar sus tesis que en contar una buena historia. De cualquier manera, seguiré esperando sus próximos trabajos como agua de mayo, porque este autor es muy necesario en nuestros días. Como despedida curiosa, una canción cantada (a medias) por el escritor.


martes, 30 de junio de 2015

Parque (meta)jurásico

22 años después de la infructuosa apertura de "Jurassic Park", el parque temático "Jurassic World" se ha convertido en el parque temático más espectacular del mundo. Sin embargo, empujados por la necesidad de seguir ofreciendo novedades nunca vistas, sus responsables se dedican a manipular el ADN y lograr especies nuevas más sangrientas y espectaculares, como el Indominnus Rex. Cuando este especimen se escape de su jaula, coincidiendo con la visita de los sobrinos adolescentes de la directora del parque, cundirá el pánico, y solo Owen Grady, exmilitar y experto adiestrador de dinosaurios, podrá hacerle frente.

Siguiendo con la moda (de la que se puede considerar precursora la excelente "El Origen del Planeta de los simios", escrita, curiosamente por los mismos guionistas de esta película...) de secuelas/resurreciones tardias  (que a la vista del éxito logrado por "Mad Max" y sobre, por la que ahora toca, tiene visos de no haber hecho más que empezar, con las secuelas de  "Star Wars" y "Blade Runner" en el horizonte...), llega, como iba a faltar, la puesta al día de "Parque Jurásico".


¿Que ofrece esta nueva entrega? Pues una trama bastante similar a la de la primera entrega, lo cual no deja de tener su lógica,  ya que era la única que transcurría en un parque temático:  con sus niños en peligro; su castigo a la avaricia y a manipular las leyes de la naturaleza; su traidor; y sus persecuciones de dinosaurios. Pero no sería justo quedarse en eso, ya que la segunda entrega también viene a la memoria en momentos como la primera cacería en la jungla, y la tercera también con la aparición de los dinosaurios voladores, que hicieron su irrupción en esa entrega. Todo eso servido con bastante corrección y competencia, manteniendo el ritmo y el interés a lo largo del metraje. El encargado de coordinar esta entrega ha sido Colin Trevorrow, que repitiendo la jugada de poner a cargo de  "Godzilla" a Gareth Edwards, venía de dirigir una película de independiente "Seguridad no garantizda", que desconozco. Como ya comento, el hombre sale bastante bien parado del proyecto, y resuelve la papeleta con oficio y destellos de brillantez, con esa imagen del Indominus Rex reflejandose en la girosfera previo a atacarla; o la de Bryce Dallas Howard sujetando la bengala frente al T-Rex, que se trata de una imagen concebida a imagen y semejanza de la aparición de Ripley a lomos del robot en la magistral "Aliens".



Y alguno se preguntará "¿Y eso es todo? Pues para eso me veo las películas previas y ya esta." Pues no. Es de ley reconocerle a la película que tiene algo de lo que carecían todas las entregas previas, y es un héroe carísmatico con el que la audiencia se identifica y que hace que uno se meta más en la historia. Y es que hasta ahora casi todos los personajes de esta saga habían sido un tanto antipáticos. Eso ha cambiado con la incorporación que Chris Pratt hace de Owen Grady, que derrocha simpatía, y le afianza como el Harrison Ford del siglo XXI. Si de verdad van a acometer un reinicio de Indiana Jones, no se me ocurren mejores actores que él...

Y ante lo visto hasta ahora, se puede pensar "Otra superproducción correcta más. Casi que me ahorro el dinero". Pues independientemente de lo que uno esté dispuesto a pagar por dos horas de entretenimiento, la cosa no acaba allí, ya que la película va diseminando a lo largo y ancho de ella curiosos apunte metacinematográficos, que sin llegar a ser explotados del todo ni tampoco terminar de integrarse en la trama, hacen de la película algo menos convencional de lo que podría parecer a simple vista.
Lo primero que llama la atención son la metáforas un tanto obvias que insertan en el largometraje: el dinosaurio marino gigante que devora a un gran tiburón (que se puede ver, además de como una broma que Spielberg se gasta a sí mismo, como representación de como el taquillazo digital acabó con el taquillazo analógico...), o el comentario de Bryce Dallas Howard sobre como los dinosaurios eran llamativos hace 22 años, pero ahora hay que dar un golpe de efecto nunca visto para atraer a la gente al parque (aquí se podría sustituir el concepto de parque por cine, y encontraríamos la dinámica imperante en el cine de entretenimiento actual...). Pero es que más allá de
Esto, la película, en base a repetir conceptos e imágenes de las entregas previas (y la música, a cargo de  Michael Giaccino, que remeda/homenajea en momento el icónico tema principal de Williams...), puede llegar a verse como un parque de atracciones para los espectadores de esas entregas previas: los espectadores/visitantes, hemos/han pagado por tener emociones y experiencias (que ya le son conocidas) y hay que cumplir y entregarselas aumentadas. Vease sino la actitud un tanto descerebrado de los visitantes en las distintas atracciones y espectáculos, grabando todo con sus telefonos móviles; la visita al centro donde trascurría el climax de "Parque Jurásico" dotada de una atmósfera muy siniestra; o la pelea final entre depredadores, ya vista en la primera y tercera entregas, y que aquí es llevada la paroxismo...

Desgraciadamente, el realizador no termina de llevar la jugada hasta el final, quizás porque no sepa, quizás porque no le dejaron. Si todo esto que he comentado hubiera recibido un tono más exagerado, que hubiera hecho terminado de hacer irreal la experiencia, estaríamos sin duda ante el blockbuster más subversivo visto en mucho tiempo. Pero habrá que quedarse con lo que realmente hay y dejar las suposiciones de lado...

De cualquier manera se trata de la mejor de las secuelas de la primera entrega y, como ya he comentado, entretiene de principio a fin.

domingo, 28 de junio de 2015

¡¡¡100.000 visitas!!!

Pues aunque seguro que a muchos les parecerá una cifra nimia (y seguramente lo sea...) hemos alcanzado esa llamativa cifra redonda.  ¡¡Y no solo eso, también más de 2400 comentarios!! Más, muchísimo más de lo que nunca hubiera imaginado al crear el blog. Gracias a tod@s y espero seguir escribiendo cosas (aunque sea de manera menos prolífica que antes por la paternidad...) que os apetezca leer y comentar por muchos años.


martes, 16 de junio de 2015

Cine en random (X): "La espuma de los días"




Colin es un joven parisino enormemente creativo y algo tímido, que en una fiesta se enamora de Chloe, una mujer soñadora y optimista. Pese a las reticencias iniciales de ella, finalmente su amor crecerá hasta que acaban casándose. Sin embargo, su amor se verá ensombreciendo por problemas de salud...


¿Volverá Gondry a alcanzar el nivel de sus dos primeros trabajos? Esa es la pregunta del millón, que todos los que quedamos embelesados con ellos nos seguimos haciendo, cada vez con menos esperanza, todo sea dicho, pero que hace que sea un director a tener muy en cuenta. Eso sí, viendo que la actriz protagonistas es Audrey Tatou, pues a uno le entraba un poco de miedo de que Gondry hubiera abrazado la ñoñez empachosa de "Amelie"...

Voy a dejar claro que no conozco ni la novela de Boris Vian ni la película de los 60 que inspiró. Por eso es posible que los problemas de guión (o más bien de ritmo...) que presenta esta película, estén ya en el libro del  que parte. Pero aun así, contando con que una adaptación, como su propio nombre indica, significa adaptar y transformar para adecuar a otro medio (porque lo que funciona en una disciplina no funciona en otra), algo de responsabilidad tendrán los guionistas.. Es por eso cuando la necesidad de un coguionista del nivel de Charlie Kaufman se hace patente: los guiones de Kaufman serán todo lo bizarros que se quiera, pero en todo momento plegados al desarrollo dramático de los personajes y de la historia.


Las películas de Gondry, más personales (como sería el caso de "La ciencia del sueño" y "Rebobine, por favor"), se pierden en ocasiones en la parafernalia visual y en dar riendo suelta al personal mundo de su realizador, dejando a veces de lado lo que necesita la historia. Pues en esta ocasión, en la primera mitad de de la película, se muestra tan empeñado en hacerlo, que uno no sabe si pensar si está poniendo a prueba al espectador, con tantas animaciones y un diseño de producción tan bizarro. Se podría tildar casi de una realización kamikaze, como si el realizador estuviera en las últimas, (como uno de los personajes de la película) y este trabajo se tratará del último trabajo de su carrera y tuviera que volcar en ella su mundo interior de manera desaforada, independiente de si entorpece o no la historia.

Este problema se siente, sobre todo, en su primera mitad. Aquí hay cosas como el ratón que vive en casa; los platos de cocina del personaje interpretado por Omar Sy; la obsesion con ese sosías de Sartre que tiene el amigo del protagonista; o la estúpida fusión de maquina de piano y maquina de cocteles. El realizador se habrá quedado a gusto metiendo esto en la película, pero a punto esta de sacar al espectador de ella, y de hecho seguro que lo ha hecho con muchos. Sin embargo, siendo como es una película ametralladora, a base de lanzar tantas ideas hay varias que dan en el blanco:  la factoría de oficinistas tecleando como si de una cadena de montaje se tratara la vida del personaje y firmandola como Boris Viain, que es una buena manera de reflexionar sobre la aleatoriedad de la ficción, y por añaduría, de la vida misma; o el uso de la pantalla partida durante la luna de miel de los protagonistas, una manera curiosa de mostrar su muy distinta forma de ver el mundo.. Sin embargo, el hecho de volcarlas en un aluvión de rarezas, le resta impacto. Pero, afortunadamente, avanzada la película, el pulso de la película mejora.

En la segunda mitad, cuando todo se empieza a torcer y se desata el drama, la cosa mejora. Así uno puede llegar a pensar que Gondry ha jugado la carta de coger a actores famosos por haber protagonizado películas de buen rollo como "Amelie" o "Intocables" para pillar al espectador (que, como yo, repito, no conoce la novela original) con el paso cambiado, a la espera de que se produzca una solución mágica y maravillosa que arregle todo, forzando así cierta tensión en la situaciones dramáticas que se van sucediendo. Pero es que además es

en a partir de aquí cuando la capacidad de Gondry para crear poesía (no mera parafernalia visual) queda al fin al descubierto, con ideas muy bellas, (que no describiré con mucho detalle para no arruinar la sorpresa): la visualización de cuando contrae la enfermedad; la casa, que va empequeñeciendose confome vayan aumentando los problemas; el periplo laboral en la fabrica de armas, un tanto obvio, pero aun así interesante; la estancia en el sanatorio y el tratamiento y avance de la enfermedad, visualmente fascinante y melancólico; o el funeral, con un bello virado a blanco y negro.

Como siempre en las películas de Gondry la elección músical está muy cuidada, estando la banda sonora copada por canciones de Duke Ellington, que realiza un cameo, y cuya canción "Mood Indigo" fue el nombre con el que la película fue estrenada en los países angloparlantes. Además hay canciones de The Lumineers entre otros y la banda sonora está compuesta por uno de los integrantes de la antigua banda de Gondry, "Oui oui", con colaboración del mísmisimo Paul McCarthney.


Una película imperfecta pero interesante. Al principio de la entrada me preguntaba si  Gondry volvería a alcanzar el nivel de sus primeros trabajso. Seguramente no lo haga. Pero si mantiene el nivel de esta película, conseguirá que, por lo menos, mantengamos la esperanza de que así sea.

domingo, 7 de junio de 2015

La ciudad de los prodigios.






Casey Newton es una joven optimista y apasionada de la ciencia, que mediante un pin que le transporta a  Tomorrowland, un mundo paralelo tecnológicamente muy superior y aparentemente perfecto, verá su destino ligado a Frank Walker, un genial pero desencantado científico, que ha decidido recluirse en su casa.

Había ganas de ver la segunda propuesta en imagen real del interesante Brad Bird, que fue capaz de sacar a la saga "Misión: Imposible" de la tumba, tras realizar la mejor secuela de las tres que había tenido la gran película de Brian De Palma en su primera incursión fuera del cine de animación. Además durante toda la promoción había mantenido un aire enigmático, que, unido a que no se basa en nada previo (lo que la convierta casi en la única superproducción norteamericana plenamente original del año...), le ponían a uno los dientes largos.

Si algo confirma esta película, es que Bird es un narrador consumado, capaz de captar la atención como nadie desde el primer momento. Y eso que estamos hablando de una producción que esta narrada en flashback y tiene hasta tres planos narrativos distintos. Un ejemplo es el largo prólogo, que nos pone en antecedentes para la película, narrado con un sentido de la maravilla que no se recordaba desde ciertas películas de Spielberg y los mejores trabajos de la Pixar (a lo que contribuye bastante la banda sonora de Michael Giaccino, el John Williams de la nueva generación, y la fotografía de Claudio Miranda, que ya deslumbró con su trabajo en "El curioso caso de Benjamin Button" o "La vida de Pi"). Este sentido de la maravilla se mantiene durante el primer y segundo acto de la película, con excelentes secuencias: la primera incursión de Casey (una más que aceptable Britt Roberson) en Tomorrowland, resuelta en un plano secuencia de quitarse el sombrero y que es una forma muy bella de reflejar lo maravillada que está la muchacha ante ese nuevo mundo; el paso por la tienda de merchandising, lleno de guiños y homenajes a la ciencia ficción y la fantasía del siglo XX; la huida de casa del personaje que encarna Clooney; o el maravilloso tramo que trascurre en París, que genera un momento, que ya entra de pleno derecho en el Olimpo de las imágenes steampunk que ha dado el cine.



Bird maneja estupendamente todas las pistas del circo, hasta el tramo final, y aquí es cuando uno lamenta que detrás del guión encontremos entre otros a Damon Lindelof, un hombre que sabe parir ideas interesantes ("Perdidos" o esta misma cinta son confirmaciones de ello) pero que es incapaz de no ser engullido por ellas. Aunque la cosa empieza bien y presenta ideas que rozan lo brillante, como todo lo relativo al personaje de Athenea y su relación con Walker, siempre acaba liando la cosa hasta límites excesivos que dan al traste (en mayor o menor grado) con lo planteado previamente. En este caso ese problema surge en el climax del relato, momento en el que se enrevesa la cosa, con reflexiones metacinematográficas y científicas, que tienen su interés aunque no vengan mucho a cuento, pero que además son resueltas de una manera bastante simple y convencional. Además de desaprovechar a un actor excelente como Hugh Laurie. Y que conste que no estoy hablando de que no me convenza el final feliz y lleno de esperanza, ya que yo sabía a lo que iba al ver una película Disney, sino de la solución que se le da a ello. De cualquier manera la película deja buen sabor de boca, y aunque quizás se trate del trabajo más endeble de Bird, se hace muy entretenida y se agradece su originalidad.

Por último, no puede cerrar este texto sin una reflexión. Las imágenes de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, utilizada para dar cuerpo a ese Tomorrowland en estado de preabandono, tienen un valor que solo será reconocido por el espectador patrio. Y es que se me ocurren pocas metáforas visuales mejores que la de este fascinante y megalomano monumento construido en los tiempos en los que el cielo parecía el límite para una economía que bullía espolada por el auge inmobiliario (auge también fomentado desde todas y cada una de las administraciones públicas), y que a día de hoy ha quedado convertido en un carísimo y doloroso recuerdo de lo que pudo ser y no fue. Una ruina del Mundo del Mañana...