sábado, 22 de noviembre de 2014

Hasta el infinito y más allá...



Estamos unos años (indeterminados) en el futuro, la vida en la Tierra está condenada a extinguirse a consecuencia de una alteración en el metabolismo del oxígeno de los seres vivos (o algo así...). Se ha puesto en marcha un programa para intentar colonizar otros planetas a galaxias de distancia, llegado a ellos a través de un agujero de gusano que ha aparecido en los anillos de Saturno. Uno de los elegidos para pilotar la nave colonizadora es Cooper, una padre viudo de dos hijos, que se vió obligado a dejar su carrera como piloto de la NASA. Junto con otros tres astronautas, intentará descubrir si realmente la raza humana puede habitar en otros planetas.

Papelón que tenía entre manos Christopher Nolan. Tras haber alcanzado la cima de lo que hasta ahora ha dado de sí el cine de superheroes (serio) con "El caballero oscuro", el mundo se dividió entre los que estaban dispuestos a abrazar cualquier cosa que hiciera como si fuera una religión, y aquellos dispuestos a crucificarle en la plaza del pueblo. Incomprensiblemente, al menos para mí, la que probablemente sea su mejor película, "Origen", generó rechazo en unos cuantos siendo tachada de pretenciosa y excesiva. Con "El caballero oscuro: la leyenda renace" le cayeron aún más palos, y si bien es cierto que no estaba a la altura de la película precedente, es una cinta con más puntos positivos que negativos. Y ahora con este "Interestelar" la mitad de la platea le estaba esperando con los cuchillos en alto para hacerlo trizas y la otra esperaba esta cinta como la salvación del cine de ciencia ficción. Ambos saldrán del cine con sus expectativas colmadas: los odiadores tendrán su confirmación de su megalomanía, de su condescendencia y de su pretenciosidad; y sus adoradores saldrán dando palmas con las orejas al demostrar Nolan que además de ser un director que intenta llevar más allá el cine de entretenimiento, ha sido capaz de realizar su película más emotiva, siendo este indudablemente el mayor punto débil en su perfil como cineasta. Y los dos tienen razón. Por lo menos parcialmente.

Los odiadores verán aquí confirmada las ansias megalómanas del inglés. Tras haber realizado la película de superheroes definitiva, aplica el mismo empeño a la ciencia ficción. Y la película se resiente en varios puntos por ello.

El primero es la duración de la película. Son más de dos horas y media, mucho tiempo para mantener el interés del espectador. Y Nolan no lo logra plenamente, y a mitad de película se produce un bache narrativo, casi tan grande que está a punto de llevar a pique la película. Toda la parte que trascurre en el planeta al que ha sido enviado el científico Mann es además de aburrida, tremendamente predecible. Desde el momento que ves al actor que lo encarna, se ve venir el giro de guión supuestamente sorprendente, y el enfrentamiento al que da lugar es de lo peor que ha filmado este realizador. Puedo entender el motivo por el que lo ha incluido en la trama y que persigue mostrando eso, pero no es algo que no se pueda tratar de otra manera, lo que hubiera permitido dejar la película en, por lo menos, media hora menos, que le hubiera sentado de maravilla.
También está la necesidad que este director parece sentir en ocasiones de ofrecer explicaciones al espectador. Uno no sabe si tomarselo como un acción para facilitar el entendimiento por todo tipo de público, o si en realidad se trata de una actitud condescendiente, que demuestra una desconfianza absoluta en la inteligencia del público en plan "voy a dejarselo bien clarito, no vaya a ser que se me pierdan, que ya sabemos que esta gente no da para mucho..."



Y luego está otra cosa que igual entra ya en una manía personal, pero es la fijación que tiene este hombre con poner muchos finales a sus películas. En "El caballero oscuro: La leyenda renace" se le podía perdonar, porque lo que contaba resultaba emotivo y pertinente (la visión de Alfred de Bruce y Selina y el origen de Robin eran secuencias maravillosas...), pero aquí es bastante prescindible tanto el destino de Amelia como el de Murphy: no solo alargan la película, sino que le restan mucha fuerza a lo que hubiera dado de sí dejar sus destinos más abiertos. Pero lo peor es el destino de Cooper, que además de forzadísimo, queda muy increíble. Y para que resulte increíble en una película de viajes espaciales y agujeros de gusano, tiene que ser muy, muy exagerado...


Pero los defensores de Nolan también encontraran en esta película aquello que le ha hecho amar, y con razón, al realizador inglés.

Esta película, lleva mas allá el humanismo, una idea que siempre ha sobrevolado su obra, pero que ya despuntaba en "Origen" y que tomaba aún más cuerpo en "El caballero oscuro: La leyenda renace" y es el situar al ser humano como centro del universo, para bien y para mal: nosotros somos responsables de la situación actual, pero también somos los únicos capaces de arreglarlo. No debemos culpar a otros ni pretender que nadie venga a enmendar la plana: somos el origen y la solución. No se puede hacer otra que intentar aprender de los errores e intentar buscar una solución a los problemas que hemos generado en este mundo. Me parece valiente y noble que utilice esa idea, sin recurrir a catástrofes ni intervenciones celestiales ni para plantear ni para resolver la historia.

Ese enfoque esta bien, pero la idea que está mejor tratada es el fugacidad del tiempo: ese es el enemigo a batir. Dentro de la estructura narrativa de la película es el gatillo que pone en marcha el suspense y la tensión en las mejores secuencias. De hecho, en el tramo de la cinta en el que esta idea queda aparte, es cuando cae el interés y el ritmo cae a niveles preocupantes... Y ya a nivel de la historia que se cuenta, se apuntan varias ideas interesantes como la estupenda secuencia en la que Cooper ve por primera vez los mensajes enviados por su familia tras años de viaje espacial, una secuencia emotiva y ajustada que condensa 30 años en pocos minutos (es la escena de lucimiento de McConaughey, y cumple más que dignamente...); o el pasaje en el planeta dominado por el oleaje y sus consecuencias, que hace que el espectador reflexione sobre el auténtico valor de el tiempo y que es lo que hacemos con él en nuestra vida. Curiosamente, a pesar de que esto está muy bien tratado, hay que reconocer que luego el propio director desluce esta idea, ya que tras haber articulado todo su discurso sobre la incapacidad de resistir el paso del tiempo, se dedica a hace vivir a personajes durante más de 100 años sin mucha explicación y sin que tampoco añadan mucho a la historia...
Además de esto que he comentado, se van apuntando muchas más ideas interesantes en la película, como la anulación de las misiones Apollo de la historia por parte de los gobiernos (un inteligente guiño a Orwell); la ausencia de guerras en el mundo con el objetivo de alcanzar un objetivo común; el ninguneo que sufren los científicos por parte del gobierno (una buena crítica a la actitud que prevalece en tiempos de crisis ante la I+D)... No creo que nadie puede decir que Nolan es corto de miras: sus películas desbordan ideas. El problema es que el hambre del director es mayor a su apetito, y al final, como pasaba en su última película, no se saca todo el jugo a premisas tan interesantes.

Otro punto que sorprende para bien, es la relevancia que ganan tanto la ya citada emotividad como el humor en esta película. Curiosamente, los momentos más divertidos son los que brindan los robots, que roban muchas de las escenas... Parece que el director comienza a perder el miedo a que no se le tome en serio si introduce humor en sus historias, un mal endémico en directores que malinterpretan conceptos como solemnidad y trascendencia.

Y ya para acabar hay que reconocer que el director británico no ha perdido el pulso a la hora de componer secuencias de acción espectaculares y bien coreografiadas, en las que Nolan, defensor a ultranza del celuloide y lo analógico, sigue sacando todo el jugo posible a las miniaturas y los efectos mecánicos. Además crea una de las secuencias más hipnóticas del año, la que acontece tras atravesar el agujero negro, en la que lleva un paso más allá ese afán por desarmar las leyes de la (meta)física que tan bien puso en imágenes en "Origen".



Y voy plegando que me ha quedado la entrada como la película, demasiado larga. A pesar de todo, espero que también como la película, merezca la pena terminarla. Porque por más que "Interestelar" sea una cinta un tanto arrítmics y con puntos fallidos, tiene en su haber bastantes puntos de interés e ideas valientes, como para que merezca le pena verla.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Y este año disco nuevo... (XXIV): TV on the radio


Retomo esta sección que ha estado en animación suspendida casi medio año en parte porque no hubiera ningún grupo que estrenara disco del que me apeteciera hablar, y en parte porque no me da la vida. Pero mañana los neoyorkinos vuelven a las andadas tras el mediocre "Nine types of light" con "Seeds". Y aunque los adelantos que han presentado no son lo mejor que se ha oido de ellos, no está de más llamar la atención sobre una banda que no siempre ha recibido la atención que merecía.
Surgidos en Nueva York en los albores del presente siglo, esta banda que viene a ser una mixtura de Prince, David Bowie, Red Hot Chili Peppers (los que molaban, no los de ahora...), y un punto punk cercano a lo Bad Brains. Todo ello defendido en un directo bastante potente.

El trabajo con el que se presentaron en sociedad fue "OK Calculator", en referencia/homenaje/parodia (tachese lo que más rabia dé) al "OK Computer" de Radiohead. Gracias a el consiguieron girar y lograron llamar la atención lo suficiente como para conseguir editar en 2004 su primer largo "Desperate Youth, Blood Thirsty Babes", con el que lograron cierta celebridad. Yo lo conocí después de sus trabajos posteriores, pero no cuesta entender que funcionara sobre todo gracias a lo bien que suena "Staring at the sun", que además se acompaña de un video más que resultón.





En 2006, sacaban "Return to cookie mountain" que tuvo mucha prédica y no faltó en casi ninguna lista de los mejor de aquel año. La verdad es que es un gran disco, en el que la vertiene experimental de la banda queda más pulida, y la música se vuelve más accesible. El pepinazo del disco fue la cañera "Playhouses", que ha sonado en un montón de anuncios y series, y que es un trallazo rockero de los buenos, que trae a la mente a los mejores Red Hot Chili Peppers. Pero eso no quita que haya salidas de tono tan maravillosas como "Let the devil in" o "A-method" , que no se porque, pero que a mí con su percusión final me trae a la cabeza un tablao flamenco. Para cerrar el disco la optimista "Tonight", que es una deliciosa pildorita pop y lo más luminoso que habían hecho hasta entonces los de Brooklyn, a la que sigue a "Wash that day away", que funciona a modo epílogo y replanteamiento de su sonido. Como muestra aquí al lado os dejo "Playhouses" y a renglón seguido la aflamencada (por lo menos para mí...) "A-Method".





Y en 2009 llegó el que a día de hoy es su disco que más me gusta "Dear Science". ¿Es mejor que el anterior? No lo sé. A lo mejor es porque se trata de su disco más funky, lleno de melodías bailables y tarareables de principio. O quizás sea  simplemente se trata de un disco más digerible y que yo nunca he sido de mucha rareza... El caso es que lo disfruto de principio a fin, desde ese inicio en alto con "Halfway home" para seguir con ese "Crying" que es puro soul, e ir avanzando por el disco con  momentos 100% bailables como "Dancing Choose" o "Golden age" (esta última con arreglos ochenteros a lo Prince incluidos) y medios tiempos tan emotivos como "Family tree". Justo antes de acabar, está el corte más punk y oscuro del disco "DLZ", que, además fue utilizado en "Breaking bad", para después abrazar de nuevo la luz  y buscar un cierre más optimista con "Lover´s Day". Está última es una canción rica y exhuberante, con un montonazo de instrumentos, que se van añadiendo hasta casi dar la sensación que se ha improvisado una banda de música para hacer una demostración de amor. Como ya he dicho, recomiendo escucharlo de principio a fin, pero para poneros los dientes largo arriba teneís "Dancing Choose" y aquí abajo "Lover´s day".



En 2011 volvieron con "Nine types of light", que para mí es su trabajo más flojete, y por eso mismo no lo escuche mucho. Además tiene una triste anécdota, y es que a punto de finalizar la grabación del disco, al bajista Gerard Smith le detectaron un cancer de pulmón del que murió unos meses más tarde. A pesar de que para otros discos no habían hecho casí videoclips, en este caso optaron por lo contrario e hicieron una película del mismo nombre  con todas las canciones, intercalada con entrevistas. Un curioso experimento. Ahí os lo dejo





Y mañana sale a la luz "Seeds". ¿Que esperar de él? Pues no podemos confiarnos, los dos adelantos oficiales dan una de cal y otra de arena. Uno de ellos, "Happy Idiot" me recuerda a lo peor de los no muy memorables Bloc Party, y eso me preocupa. En cambio, el otro, "Careful  you" me simpatiza muchos más, aunque solo sea por ese guiño francés con el que abren la canción. La solución a las dudas, mañana mismo, cuando podamos escucharlo entero. Crucemos los dedos...





viernes, 14 de noviembre de 2014

Recuperando clásicos (XV): "Gilda"


Esta entrada va dedicada a mi madre, que adora esta película y me le descubrió, y que hoy cumple años. ¡¡Felicidades Mamá!!

En 1944 el buscavidas norteamericano Johnny Farrell da con sus maltrechos huesos en Buenos Aires. Allí será tomado como empleado de sguridad por el acuadalado dueño del casino ilegal de la ciudad, Ballin Mundson. Todo irá bien, hasta que la mujer que le malogró la vida, la despampanante Gilda, aparezca repentinamente como la nueva mujer de Mundson.

Cuesta hablar de una de la películas más míticas de todos los tiempos, pero como siempre me ha encantado (el poster adornó durante muchos años mi habitación...) y hace poco la editaron en Blu Ray, me apetecía darle un repaso. Y sigue siendo tan fascinante como cuando la descubrí hace ya casi 20 años. Algunos dirán que se trata de una cinta muy mitificada, pero para mí esta mítica está totalmente justificada, ya que se trata de una de las historias de amor más ardientes jamas puestas en pantalla.

Dejemos las cosas clara, esta película no se trata de una obra de director, sino que entraría de lleno dentro de lo que se llaman productos de estudio. Esto a algunos les echará para atrás, esgrimiendo que si algo no tiene rasgos autorales detrás no puede tener ningún interés, pero lo que realmente debería importar a la hora de ver la película no debería ser esto, sino los resultados. Y amig@ aquí el resultado es muy bueno.

Hay que partir de la base que lo que puso en marcha esta obra fue el interés por explotar el status de Rita Hayworth como la mujer más sexy del momento. Y vaya que si lo explotó; hay secuencias que están grabadas a fuego en la cultura popular. Y con motivo. Pero con este objetivo se han parido muchas películas que han caído en el más profundo de los olvidos. Y si este no ha sido el destino de "Gilda"  es porque todos los implicados en ella hicieron una gran labor. A este respecto recomiendo ver el extra que acompaña al BD, en el que Baz Lurhman y Martin Scorsese ponen en contexto el valor de la película.

Para empezar la historia, que algunos les parecerá que es un poco simple, y desde luego que no es tan alambicada como se estilaba por entonces en el cine negro (caso de "El sueño eterno" o "El halcón maltés), pero en la que no se echa en falta complejidad, ya que sino hubiera hecho perder el interés sobre lo que realmente importa: la relación entre Gilda y Johnny. Y eso sí que está bastante bien desarrollado.  Algunos se quejaran de que la trama criminal de la película es un tanto simplona, y no les falta razón, pero es que no creo que fuera nunca ese el principal objetivo de sus autores. El guión tiene la idea brillante (y audaz: estamos en los 40), de utilizar como catalizador de la trama el personaje de Mundson, que no solo hace que se reencuentren Gilda y Johnny, sino que con su actitud ambigua ante ambos, le da mucha chispa a la cosa. Hay bastantes detalles a este respecto, como el fálico bastón que siempre usa (al que se refiere como su mejor amigo), que contiene una navaja retractil oculta (no digo nada y lo digo todo) y que es con el que salva la vida a Johnny cuando le conoce... Pero la cosa no queda ir, la actitud que tiene hasta Gilda no puede ser más turbia, ya que desde el principio dice haberla "comprado", como
otro más de los caros adornos de su casa, pero es que además en ningún momento muestra deseo por ella (pocos hombres heterosexuales no se verían atraídos por Gilda...) y cuando se enfurece por su relación con Johnny, uno no sabe si es por ella o porque el que realmente le atrae a Mundson es Johnny. Pero lo que ha hecho que haya pasado a la historia esta película es la química que desprenden Glenn Ford y Rita Hayworth, que echan chispas. La manera en la que se utiliza el odio que se tienen sus personajes para mostrar el amor que se niegan a mostrar es deliciosamente divertida, gracias tanto a la labor del director y guionistas, como a la de la pareja protagonista, que están estupendos.

Como ya comentaba al principio, estamos ante un producto de estudio, y el resultado final depende en gran parte de la labor de los diferentes departamentos. Así, a cargo de la iluminación encontramos al gran Rudolph Maté, que años más tarde acabaría realizando películas como "Cuando los mundos chocan". Las canciones (que no canta la Hayworth...) son también responsables del poder de la película con "Amado mio", y sobre todo la inolvidable interpretaciones "Put the Blame on me", ardiente y que llegó a generar el rumor, en la España de los 40, que la escena estaba censurada y que Gilda se quedaba totalmente desnuda. Pobres incautos...

Y para acabar, me gustaría romper una lanza a favor del director. Charles Vidor fue una de tantos artesanos de la época de los estudios de Hollywood. Su principal labor era llevar el proyecto a buen puerto, haciendo una buena labor coordinando a los distintos profesionales que trabajaban en la película, logrando un producto vendible y popular, sin pasarse del presupuesto ni del calendario. Pero a pesar de todo fue capaz de algunos chispazos de talento. Hablo de momentos como el plano inicial, en la que la cámara se eleva desde el suelo para entrar en la historia: una bonita manera de introducir al espectador en un mundo casi mitológico, al que se accede ascendiendo. O siguiendo con el paralelismo mitológico, la idea de convertir el despacho desde el que Mundson controla todo el garito de juego, ubicado en la parte alta del local, en una suerte Olimpo griego, en el que seres cuasidivinos se entregan a sus dramas y decide el destino de los mortales como si se tratara de un juego (vease el suicidio del traficante de tungsteno...).

Y como guinda, un par de anécdotas. La bomba atómica de Hiroshima se llamó Gilda, por su potencia. Y ya a nivel ibérico, no me resisto a decir que, al igual que la Joan Fontaine de "Rebeca" de Hitchcock termino dando nombre a las chaquetas de ese tipo, la Rita Hayworth de esta película le dió su nombre a un tipo de banderillas debido a la sagacidad de una tasquero donostiarra, que le dió ese nombre. Por su carácter picante, como es lógico. Cuando pasan cosas como esa, es que marcó mucho a la gente...









Una película merecidamente mítica (no como otras, como, ejem, "Casablanca"...), que todo el mundo debería ver al menos una vez.


domingo, 9 de noviembre de 2014

Las tribulaciones de un policía escocés.


Bruce Robertson es un policía de Edimburgo que es un dechado de virtudes (violento, corrupto, drogadicto, alcohólico, racista, homofobo...) que intenta resolver un crimen racista que le podría suponer su ascenso a inspector.

Voy a poner por delante que me gusta bastante Irvine Welsh. Desde que me fascinará la película "Trainspoitting" allá por el 96 me he ido leyendo todas sus novelas y varios de sus libros de relatos (solo me faltan "Col recalentada", "Extasis" y "Si te gustó la escuela, te encantará el trabajo"). Me gusta su manera de narrar, descarnada, bastante punk y muy canalla, aunque casi siempre esconde en sus trabajos compasión por los protagonistas. Además creo que sus capacidades como narrador se han ido depurando bastante desde sus primeros trabajos, que incluso, en sus novelas eran más una sucesión de anécdotas que otra cosa, para llegar al momento actual, en el que ha sido capaz de generar novelas rio como la estupenda "Cola" (para mí, su mejor trabajo, y que está pidiendo a gritos una adaptación en formato miniserie por la BBC...).


Por eso, al ver que en la cada vez más desangelada cartelera aparecía una adaptación de uno de sus primeros trabajos, allá que me fui lleno de esperanza. ¿Y como salí? Pues aceptablemente satisfecho. La película esta realizada con bastante desparpajo, siguiendo el estilo de las primeras películas de Danny Boyle o Guy Ritchie, y en ningún momento resulta aburrida, a lo que también contibuye que no pase de los 90 minutos. Resuelve aceptablemente bien las atormentadas alucinaciones del protagonista y la manera que tiene de ir despojándole de lo que le rodea para llegar a su auténtico
origen no esta mal del todo. Además capta el espíritu de la novel en cuanto a la descripción feísta  que hace del ambiente físico y humano que rodea al protagonista: todos los decorados son sórdidos y grotescos, (con la excepción de la casa del protagonista: una buena idea del director convertirla en la antítesis del hombre que la habita, es decir, moderna, equilibrada y acogedora...), y las acciones de los personajes que transitan por ella también son siempre vulgares (los deprimentes encontronazos sexuales...) El problema lo veo yo más en su trabajo como guionista al adaptar la novela. En lugar de indagar en la transmisión casi genética del mal como hacía la novela (que es una de las constantes en la obra de el autor escoces, y que era uno de los puntos más interesantes de la novela), se queda con la explicación más tópica, la del trauma infantil y la del abandono para justificar la personalidad del protagonista. Sí se hubiera respetado eso, nos hubieramos encontrado con una película más cruel y pesimista, y tal y como la resuelven, queda como asimilable con un telefilm de sobremesa... Eso sí, tengo que reconocer que me encantó ese guiño a los fans del autor que fue mostrar el nombre de Begbie (el inolvidable personaje al que dio vida Robert Carlylye en "Trainspotting") inscrito en una pared del calabozo de la comisaría de Edimburgo, donde los lectores de las novelas sabemos que ha echado unas cuantas noches. ¿Estaremos ante el naciemiento de un universo Welsh, a imagen y semejanza del universo Marvel cinematográfico? Ni en un millón de años, pero la idea es muy divertida.

Los actores cumplen todos con su cometido bastante bien, pero es James McAvoy el que sale más victorioso de llevar el peso de la película: abandona su imagen la imagen de candidez que le acompañó en los inicios de su carrera y, sin abandonar la pantalla en ningún momento, sortea bastante bien el riesgo de resultar sobreactuado.








Una película que se deja ver, con algunos aciertos, pero que queda más complaciente de lo que debiera. "Trainspoitting" sigue siendo la mejor película basada en su obra, aunque ese proyecto en el horizonte de adaptar  la estupenda secuela de esta, "Porno", por los mismos actores y director de la original, para dentro de dos años, hace que se puedan albergar esperanzas.

domingo, 2 de noviembre de 2014

La jungla humana.


Un vuelo de avión. Una retirada de un coche por una grúa. Un adelantamiento. Una boda. Todo esto son cosas que ocurren a diario y normalmente, pasan sin más. Pero en ocasiones, se tuercen las cosas y la delgadísima que separa el civismo y la humanidad (entendida como el respeto a los semejantes con los que compartimos el mundo) de la barbarie se ve sobrepasada.

Precedida por el enorme éxito en su país de origen, Argentina, y con el apoyo mediático de su productor, Pedro Almodovar, hace unos días se estrenaba "Relatos Salvajes". ¿Hay para tanto? Probablemente no, aunque es fácil entender que en el momento de frustración generalizada que vivimos como sociedad, la catarsis que plantea la película sea abrazada por el público en masa.
Aunque el título ya da pistas, a mí me pilló por completo de improviso que se tratara de una película de episodios. Y es que a pesar de que se ha hecho bastante propaganda sobre ella en los medios, en ningún sitio lo mencionan de manera abierta. Imagino que será por miedo a que a la gente le de pereza...

La intención del director y guionista es la de reflejar como el principio de no agresión que mantiene al ser humano como un animal social no es tan resistente y amplio como pensamos (hay muchas formas de violencia además del maltrato físico que esta sino socialmente admitidas, si que están toleradas) y que se puede venir abajo de por la anécdota más inesperada y anodina. Para mostrar esto el director tira por vía de la exageración  y el esperpento (en uno de los episodios es inevitable no acordarse de la pintura de Goya "Duelo a garrotazos"...).
En ocasiones funciona, pero en la mayoría de los casos, la historia se le escapa de las manos y la alarga demasiado, lo que hace que pierda fuerza y credibilidad, quedando reducido a un chiste, un acercamiento superficial, que prima lo espectacular por encima de la auténtica reflexión sobre lo que plantea. Por eso, la visión de esta película se acerca por momentos a ver un programa de sketchs por la televisión: unos con más (bastante incluso) gracia y otros con menos, según la anécdota de origen y la brillantez del realizador para llevarlo a cabo...

Así, la historia que sirve de prólogo a la película, ambientada en un avión funciona de maravilla. O la única que no presenta violencia física, pero que acaba siendo la más perversa: la del accidente de tráfico. Y la de la boda también funciona bien, pero me resultó bastante decepcionante la solución elegida por el realizador, que es demasiado amable y parece elegida para que el público salga con mejor sensación de la sala, al tratarse de la última historia en ser presentada. Me pareció una maniobra un poco tramposa...




Resumiendo, que se trata de una película aceptablemente divertida (uno se encuentra carcajeandose en varias ocasiones a lo largo del metraje...) pero que se queda corta en su afán de trascender el chiste y erigirse en retrato social...





lunes, 27 de octubre de 2014

Cuando Morrison dominaba los mutantes...


Aprovechando la edición que sacó Panini hace unos meses para rentabilizar el estreno de la notable "X-Men: Dias de un futuro pasado" me hice con la mítica etapa de Grant Morrison al frente de los mutantes. Y si bien hay que reconocer que el paso del tiempo le ha restado algo de potencia, no por la saga en si misma, sino por el uso que se ha ido haciendo de sus hallazgos.

Marvel andaba recuperándose de la travesía en el desierto que habían sido los infames 90 (en lo que a tebeos de superheroes se refiere, que en el tebeo americano hubo cosas tan geniales como el nacimiento del sello Legends o el despunte de Daniel Clowes...). La década que empezó con expectativas de ir hacia el infinito y más allá tras ver pulverizadas todas las cifras de ventas en el año 91 (cifras aun no superadas...), acabó con la bancarrota de la editorial y lo que es peor, unos tebeos que en la mayoría de los casos a lo mejor que pueden aspirar es a ser olvidados. Como todo iba a ser mejorar, se cedió las riendas a Bill Jemas y a Joe Quesada, y se les dió libertad para hacer lo que quisieran. Gracias a estos surgieron cosas tan interesantes como el Spiderman de Strazynski, la creación del Universo Ultimate (con Millar y Bendis a los mandos, demostrando que las reimaginaciones podían merecer la pena...), los Statix de Milligan y Allred, el "1502" de Gaiman y Kubert. O estos New X-Men de Grant Morrison.
Morrison venía petarlo con su faceta más comercial en DC gracias a su reinterpretación de la Liga de la Justicia. Así que Quesada y Jemas pensaron, que aprovechando el tirón de la película de Bryan Singer, era el momento de darle un empujón a los mutantes. Y vaya si lo dieron.
El escoces en verdad no inventó mucho, ya que los conceptos sobre los que pivotó su etapa estaban ahí desde los primeros numeros de al serie: la Escuela de Charles Xavier como hervidero de hormonas adolescentes; la faceta épica y galáctica de los mutantes; el miedo que suscitan los mutantes; y todo ello bañado en una visión posmoderna (es decir entre el homenaje y la parodia) el delirio pop inherente a la Edad de Plata y de Bronce de los superheroes. Es decir, un mix de las etapas de Thomas y Adams con la de Claremont y Byrne con un punto de los primeros Nuevos Mutantes. Todo ello, eso sí, pasado por la peculiar visión de este hombre.
Los jefazos de Marvel le dieron a Morrison carta blanca y le permitieron desentenderse de crossovers, sinergias y demás mandangas. Y el autor optó por crear su propia continuidad. No es necesario saber que es lo que había pasado con los mutantes antes ni tampoco después. De hecho, no es casi necesario ni siquiera conocer a los personajes para disfrutar de lo que se nos narra: estos son los Nuevos X-Men de Grant Morrison y tiene principio y fin.

La primera saga con la que empezó fue un puñetazo en la mesa: introducía a la hermana melliza oculta de Charles Xavier y exterminaba a los millones de mutantes exiliados en la isla de Genosha. Esto es un empiece, si señor. Pero es que además los de Marvel lograron mucha propaganda extra cuando se produjeron los infames atentados del 11-S, porque Morrison y su fiel escudero Quitely, hicieron que una de las viñetas del tebeo fuera la imagen de una centinela visto desde dentro de un rascacielos a punto de colisionar con él. ¿Casualidad? ¿O es que la magia que Morrison dice practicar iba a ser finalmente algo más que una pose?
A partir de aquí hay momentos buenísimos y otros que quedan algo más irregulares.
Entre los primeros, las sagas que trascurren en la escuela con la recuperación de protagonismo por parte de los alumnos, que brinda alguno de los mejores momentos con nuevos personajes como Pico, Angel, Quentin Quire o Xorn. Pero Morrison no solo se esmera en los personajes nuevos, sino que desarrolla otros cambiando para siempre su devenir, como ocurre con Emma Frost y Cíclope. El tratamiento que hace de este último es modélico y debería servir como ejemplo de como (r)evolucionar un personaje, sin traicionar su idiosincrasia. Otras sagas buenas son la del imperios Shiar, aquella que introduce a Fantomex, o el final, con esa distopía con la que Morrison clausura los mutantes (de nuevo la etapa de Claremont y Byrne en la recamara...). Por lo menos en lo que a él respecta.
En el otro lado de la balanza, estarían las sagas que desmerecen un poco el conjunto: la trama detectivesca que implica a Bishop y Sabra, bastante mediocre; la saga relacionada con Arma X, mal resuelta y a la que no beneficia en nada el trabajo de Bachalo (un hombre que me suele gustar, pero que saca aquí su faceta más farragosa); o la conclusión de la saga relativa al Fenix y a Magneto, con un final un tanto absurdo. Aun así, incluso en sus momento más bajos, Morrison sabe despertar interés, sobre todo por lo bien dialogadas que están las historia.

En el apartado gráfico, pues al historia de siempre en las series regulares, el baile de dibujantes hace que el conjunto se resienta un poco y pierda coherencia. El que brilla por encima de todos es Quitely, como era de esperar. Su narrativa es alucinante y el número sin dialogos en el que Emma Frost y Jean Grey se internan en la mente de Charles Xavier, está sin duda entre los mejores tebeos de mutantes jamas publicados. Aparte de eso me encanta como retrata este hombre a los estudiantes adolescentes, porque, no nos engañemos ¿Hay algo más hermosamente feo que la adolescencia? No. Pues imaginetelo si encima te hubieran salido alas de mosca. O peor aún, pico y plumas. Pero claro, la labor maravillosa de este hombre tiene un precio, y esa es una lentitud probervial. Como se hubiera decidido que el iba a ser el único de dibujar esta serie costara lo que costara, pues aún estaríamos esperando a que acabara.
Y claro aquí entran los sustitutos, de estilo totalmente distinto a este hombre: Phil Jimenez, colaborador habitual de Morrison también, y que por mucho que le comparen a George Perez, a mí nunca me ha convencido mucho, porque su estilo termina quedando a medio camino entre lo épico y lo realista, y siempre me genera insatisfacción; Leinil Yu, un hombre que a día de hoy recibe todo tipo de parabienes, y que tampoco me termina de convencer, y menos aun en estos trabajos primerizos, más preocupado en crear ilustraciones llamativas que en narrar una historia y lo mismo para Ethan van Sciver, otro que hoy tiene caracter de dibujante hot, vayase a saber porque...; IgorKordey, que se llevó muchos palos, y merece romper una lanza a favor de él, ya hace una labor más que digna, porque a pesar de carecer del acabado preciosista que se gastan los otros dibujantes, es valiente y tiene una narrativa clara y audaz, como la viñeta que dejo al lado de
Emma Frost, que me encanta; John Paul Leon se encarga de un único número, y menos mal, porque casi consigue hundir la emotiva historia que protagoniza Xorn; del farragoso trabajo de Chris Bachalo en esta saga ya he hablado antes; y para acabar la recuperación para los mutantes de  Marc Silvestri, con un estilo totalmente alejado del que le encumbró a finales de los 80 al frente de "La patrulla-X", pero que al contrario que en otros trabajos suyos, en este caso, sí que se ajusta a la historia que está contando.





Con todos sus altibajos, el nivel de la historia, es, como mínimo, de bien alto. Y la edición de Panini esta muy ajustada en precio y tiene bastantes extras, así que es un momento estupendo para hacerse con una de las mejores etapas de los mutantes de todos los tiempos.


domingo, 19 de octubre de 2014

Sin posibilidad de escape


Nick Dunne, al llegar a casa el día de su quinto aniversario de boda, halla signos de violencia y ningún rastro de su mujer. A partir de eso momento se pondrá en marchar una investigación policial que le tomará como principal sospechoso ¿Es el realmente el culpable?

David Fincher siempre ha defendido que el cine más que entretener, debería inquietar. Y conmigo lo ha logrado en muchas ocasiones. Pero curiosamente, no fue con "Se7en", su película más cercana al terror (interesante, pero lejos de la maestría de lo que vendría después) con la que me aterrorizó, sino con "El club de la lucha", su primera obra maestra. Además es a partir de esta película cuando el director empezó a desarrollar plenamente su discurso sobre el ser humano moderno. Esto no quiere decir que no hubieran asomado pinceladas en "Se7en" y "The Game", pero lo hacían de manera más tangencial: y es que, al igual que ocurre con las posteriores "La habitación del pánico" y "Millenium. Los hombres que no amaban a las mujeres", su condición de películas de género y la mera (aunque enorme) profesionalidad que las preside, hace que el retrato de la sociedad actual que preside toda su obra quede en ellas algo diluido. Yo creo que es en las obras que tienen más indefinición genérica en aquellas en las que su descarnada visión del mundo se hace más palpable: en "El club de la lucha" nos obligó, a hostias, a una generación entera a plantearnos cual iba a ser nuestra vida y que estabamos dispuestos a hacer al respecto para hacerla más auténtica; con "Zodiac" mostró los rincones más oscuros del alma humana y el precio de la obsesión; en "El curioso caso de Benjamin Button" se dedico hablar de la familia, del amor y de la vida y la muerte con una delicadeza y una determinación pocas veces vista; y con "La red social" se dedicó a sacar los colores a las redes sociales y a aquellos que las defienden como la mayor herramienta de comunicación jamas creada, demostrando que sus propios creadores eran incapaces de comunicarse con las personas que más querían, cegados por la avaricia y el orgullo. Sin embargo, nunca se había introducido en la intimidad (y más concretamente en uno de sus pilares, el matrimonio) de la sociedad occidental de manera tan estrecha y tan inmisericorde. En esta "Perdida" toma como armazón la desaparición de una mujer para, aunando varios géneros (thriller, drama de pareja, sátira de los medios de comunicación) asestar un puñetazo en la barriga del espectador.


Es imposible referirse a esta película sin destripar nada, así que los que no la hayan visto y vayan a hacerlo (todo el mundo debería hacerlo) que deje de leer a partir de aquí, hasta el final de la entrada.
Lo repito en grande, que no me perdonaría estropearle a nadie esta maravilla.

A PARTIR DE AQUI, SPOILERS



Lo que más me ha llamado la atención es la actitud del realizador. Y es que Fincher se muestra más pesimista que nunca: si en "El club de la lucha" mostraba que la situación era bastante deprimente pero aun había posibilidad de salvación si se conseguía sacar a la gente del atontamiento en el que estaba inmersa (aunque fuera a base de golpes y bombas), en "Perdida" la batalla por enmendarnos está, y perdón por el chiste, perdida. Y el demoledor final, con la maldad perpetuandose no deja ninguna duda... Pero bueno, vayamos por partes.


El centro de toda la película es el personaje de Amy, excelentemente incorporado por Rosemund Pike. Esta terrorífica femme fatale del siglo XXI ejemplifica a la perfección los males de la sociedad moderna: superficial, cínica, manipuladora, y totalmente carente de escrúpulos para lograr lo que cree merecer. Hasta aquí, una femme fatale de manual. Pero es que aquí, todo esto unido a el rasgo que la hace totalmente contemporánea: un afán infinito con vivir una vida soñada y envidada por todos los que le rodean, y una total desconexión con el mundo real. El periplo del personaje en la casa de campo del personaje de Dessi (incorporado por Neil Patrick Harris) es la demostración última de todo esto: en lo que va de año ha habido pocas imagenes tan perversas como la mueca de satisfacción de Amy ante el espejo mientras utiliza una botella para fingir una violación anal. Pero este personaje no esta hecho a sí mismo: es la destilación de los peor de nuestra sociedad lograda a lo largo de varias generaciones. ¿Porque acaso este personaje no es en parte así por sus padres? La vampirización que estos han hecho de su vida a través de las novelas infantiles inspiradas en ella es bastante retorcida. Y no podemos olvidar la antipática actitud de los citados progenitores en la rueda de prensa y la condescendencia que presentan ante Nick en todo momento... Uno acaba por pensar que Amy ha terminado creyendose capaz de manipular su realidad, tal y como sus padre han venido haciendo durante toda su vida para sacar tajada.

Pero no es este el único personaje negativo. El protagonista, Nick (en la que probablemente sea la mejor actuación de Ben Affleck), quizás no sea tan despiadado, pero no es un dechado de virtudes. Miente y usa su carisma para obtener lo que quiere. Pero lo peor de todo no es eso, sino que cuando intenta ser honesto, todo se tuerce, y solo consigue enmendar la situación cuando decide entrar en el juego de manipulaciones que plantea el personaje de Amy. Aquí hay que reseñar dos de las mejores secuencias de la película: la preparación previa a la que el protagonista es sometido por su abogado antes de su entrevista en un programa amarillo de máxima audiencia, rodada como si fuera un amaestramiento en todo regla (al protagonista se le lanzan bolitas de comida para premiarle o castigarle...); y la posterior entrevista. Sobre todo esta última secuencia vuelve a demostrar que Fincher es un genio de la narrativa cinematográfica, no solo por ambigüedad con la que resuelve la escena, sino por el uso que hace del montaje, ya que no el espectador no ve la escena cuando el personaje la vive, sino cuando se retransmite por televisión: en el mundo en que vivimos, nada tiene valor hasta que no está legitimado por los medios de comunicación.

Y el resto de la fauna que puebla la película tampoco son para tirar cohetes: presentadoras televisivas amarillistas y oportunistas; rednecks ignorantes y avariciosos; niños ricos vanidosos e inseguros; abogados mediáticos que saben que en la sociedad actual los juicios se ganan antes en los medios que en los juzgados (de hecho, en la película ni siquiera se llega a ver uno...). Los dos únicos personajes que tienen algún rasgo positivo son la inspectora de polícía que investiga la desaparición, profesional y medianamente ecuanime; y la hermana melliza de Nick, que es quizás el único personaje que muestra un amor desinteresado y noble por otro en toda la película

La trama de thriller y la investigación no es lo que más le interesa mucho al director y opta por hacerla grotesca hasta límites casi caricaturescos, con golpes de efecto y momentos en el límite de lo verosimil ¿Pero es realmente una caricatura? ¿O en verdad somos los ciudadanos los que somos grotescos? Con todo, es admirable el uso que hay de los puntos de vista y como va manipulando al espectador a través de la visualización de lo que Amy escribe en su diario. Pocas cosas habrá más perversas, que usar un diario  (el único sitio en el que ser siempre uno mismo, en el que no es necesario aparentar...) para manipular y hacer daño a la gente.

Y para acabar, la realización de la película. Algunos dirán que se trata de una película simple y que la puesta en escena de Fincher es la más sencilla que nunca ha realizado. Craso error. Yo no definiría el aspecto visual de esta película como sencillo, sino más bien como desnudo. No hay nada superfluo en ella, no hay filigranas visuales ni salidas de tono. Pero está todo muy pensado. No es el trabajo de un perezoso. Fincher sigue calculando sus trabajos con la misma precisión, como ha quedado claro en los ejemplos que he ido poniendo y en más cosas. La configuración que hace de los planos esta muy trabajada, tanto en la composición como en la iluminación, de tal manera, que por momentos uno cree estar mirando un cuadro de Hooper. Y su maestría se ve en cosas, como por ejemplo el uso que hace de los espejos para reflejar la mentira. O en como maneja la rueda de prensa o el discurso en el parque con un montaje prodigioso. O la inquietante visita al centro comercial abandonado y ocupado por vagabundos... Y remarcar la música, su tercera colaboración con Trent Reznor y Atticus Ross, que con un estilo minimalista, aumenta el ambiente perverso que preside toda la cinta.


SE ACABARON LOS SPOILERS

Que la vaya a ver todo el mundo. Fincher ha vuelto a parir otra maravilla. Además del trailer os dejo un video muy interesante repasando su carrera. Ojala este hombre estrene películas cada temporada. O mejor aun, cada mes. O mucho mejor aun, cada semana.