miércoles, 20 de mayo de 2015

De chandalero arrabalero a exquisito espía.


Hace poco hablabamos por aquí de la entretenida "Kingsman. El servicio Secreto". Como la película me dejó tan buen sabor de boca, pues al final me decidí a darle una oportunidad, y eso que de una década para aquí casi todos los trabajos de este hombre me han decepcionado, pero bueno, todo el mundo tiene derecho a una nueva oportunidad.

Mark Millar es un excelente creador de premisas. Su cabeza pare ideas atractivas y, lo que parece que le importa más a él en los últimos tiempos, vendibles. Desde que vio la luz y descubrió que la pasta estaba en vender los derechos de sus obras (de hecho tengo una entrevista suya en la que afirmaba sin ningún pudor que ese era el objetivo de sus obras de creación propia...), parece esforzarse más en idear puntos de partida llamativos y promocionarlos, que en darles un desarrollo y final a la altura. Por eso mismo, cada vez espero con menos ganas sus trabajos. Y eso que hace algo más de una década me cautivó hasta la médula con su primer volumen de "The Ultimates", tebeos que leí hasta el desgaste y me empeñaba en descubrir a cualquiera que se me acercara, y que son uno de los motivos del triunfo del actual universo Marvel cinematográfico. Pero el declive que viene sufriendo su obra desde entonces (quitando chispazos puntuales de simpatía y diversión como "Old Man Logan", el primer volumen de "Kick Ass" o el simpático "Supercrooks"),  parece no tener fin. ¿Confirma este nuevo tebeo su declive? Pues ni si, ni no, sino todo lo contrario.

Desde luego que la premisa es atractiva, y está aceptablemente desarrollada. El escocés continua teniendo chispa a la hora de escribir diálogos ingeniosos en distintos registros. Es indudable que sabe crear momentos entretenidos y consigue que los personajes tengan el carisma suficiente como para que a uno le importe lo que le están contando. El problema es que su tendencia a tirar de la exageración y el humor de brocha gorda no parece tener fin. Porque, por ejemplo, ¿es necesario sacar a un niño haciendo un porro ante los ojos divertidos de sus padres para demostrar lo mal que ejercen de progenitores? ¿Convertir al villano en un cornudo apaleado era la única forma de hacerlo más risible y patético? Yo creo que no. Es un poco rastrero que un autor, que ha demostrado que puede escribir cosas muy interesantes, tire por tierra el nivel de sus obras en el afán de contentar a cuanta más gente mejor. En la entrada que dediqué a la película comentaba la gran labor de la guionista Jane Goldmam, y una vez leido el tebeo, no puedo sino confirmarlo. Aunque también es justo reconocer que hay una idea estupenda de Millar que la guionista no ha sabido/querido/aprovechar, y es el final, que huye de la pirotecnia de bombas humanas de color para ofrecer un climax que recuerda, salvando las distancias, al de "El perfume" de Patrick Suskind.
El plan para raptar estrellas es a priori interesante, aunque se queda en algo superficial, y no aprovecha la idea de ahondar en el poder que tienen las celebridades a nivel social. Aquí hay que darle mérito de nuevo a la guionista por haber sabido dar a esto el giro adecuado, dejando una idea que en pantalla iba quedar en una mera sucesión de cameos para en cambio poner en relieve el poder que las telecomunicaciones en nuestra sociedad.
En cuanto a Gibbons al dibujo, pues poco se le puede reprochar: es un narrador muy consumado y siempre logra lo que queire. Quizás si que resulta llamativo que el detallismo y la finura del trazo que presentó en su obra magna "Watchmen" ha quedado atrás, para acercarse cada vez más el de trazo grueso de Steve Dillon, de tal manera que si nos dijeran que algunas de las páginas del tebeo han sido realizadas por este último, no costaría nada creerlo.









Al final de todo, lo que que queda es un tebeo entretenido que ha servido de germen para una película aun más entretenida y elaborada. ¿Pero no sería acaso eso lo que los tres autores pretendían con este trabajo?


lunes, 18 de mayo de 2015

Y este año disco nuevo... (XXV) ¡¡¡¡Faith No More!!!!


Es curioso todos los regresos que estamos teniendo desde que internet cambiara para siempre el mercado discográfico. Antes los artistas podían retirarse si tenian un puñado de discos que hubieran pegado fuerte y seguir viviendo de los royalties hasta el final de los tiempos. Pero desde que llegó Napster (¿os acordais de él con aquel gatito tan mono de icono...?) y los programas que los siguieron en los años posteriores, la cosa cambio. Se dejaron de vender discos y no había manera de mantener el loft en Manhattan, la mansión en las Bahamas y el jet privado, así que los artistas tuvieron que remangarse y salir a girar. Así se han ido produciendo retornos que uno nunca hubiera pensado posibles (y los que están por venir...): Blur, Soundgarden, Rage against The Machine, The Police, Pulp, The Verve, Sex Pistols, The Beach Boys, The Afghan Whigs, The Libertines, los mismos Faith No More, ¡¡¡ y hasta las Spice Girls y Take That!!!... Estos retornos, que eran añorados como agua de mayo por el público, hacían que un festival agotara rapidamente el papel, y les proporcionaban giras millonarias a los retornados. Pero con el paso del tiempo, si seguían mucho tiempo de gira, ya dejaban de ser relevantes y no llamaban tanto la atención, así que lo que tocaba hacer para seguir estando en el candelero era sacar un disco nuevo, lo que les permitiría seguir girando y ganando pasta. Y claro, así han salido los churros que han salido en muchos de los casos.
Pues en esta situación está Faith No More. Tras varios años girando demostrando un estado de forma envidiable, el año pasado anunciaban, que finalmente este 2015 iba a haber material nuevo, bajo el título de "Sol Invictus". Y lo van a hacer con una portada tan kamikaze como siempre, a medio camino entre "El señor de las moscas" y el american-gothic.


El vigor mostrado en sus directos y los adelantos hacen albergar esperanzas. Las dos canciones adelantadas suenan de lujo: por un lado "Superhero" retoma la parte metalera con fortuna y por otro "Motherfucker" es uno de sus geniales salidas de tiesto, con Patton poniendo voz de tenor para cantar a un hijoputa que se ponga al telefono. Aquí las teneis para que las valoreís vosotros mismos.




Pero hay otro factor más importante para tener esperanzas, y es que Mike Patton, como el bueno de Greg Dulli y su más que digno retorno conThe Afghan Whigs, nunca ha dejado la música. En los 18 años trascurridos entre ambos discos ha dado salida a todo tipo de proyectos y colaboraciones, casi siempre minoritarios y difíciles, pero que a él le llenaban y le interesaban, a sabiendas que no iban a tener mayor repercusión, pero que satisfacían su inquietud personal. Y eso es bueno, porque demuestra que no es un tío que haya acabado harto de la música y vuelva ahora acuciado por la necesidad. Da cierta garantía.

Todo esto lo piensa el hombre adulto, más calculador y reasabiado por la vida, que aun así, ansía y desea albergar ciertas esperanzas...

Pero por otra parte está el chaval que con 16 años se compró "Album of the year", juntando dos pagas semanales de aquellos tiempos, el día que salía a la venta, y que se quedó pocos meses después con un palmo de narices ante la noticia de que el grupo se disolvía sin haber tenido la posibilidad de verlos en directo. El chaval que flipó hasta el infnito e incontables veces con esa trilogía pluscuamperfecta y ecléctica como pocas que conforma "The Real Thing", "Angel Dust" y "King for a day... Fool for a lifetime". Discos, que sí, vale, fueron catastróficamente fundacionales para el, en la mayoría de los casos, espeluznante, nü metal que ibamos a tener que padecer en los años venideros, pero no se les pude culpar de ello: no se puede responsabilizar a alguién de las malas copias que genera su buen hacer en gente sin talento. Discos que cuando los escuchabas te dejaban con el culo torcido, con la camaleónica voz de Mike Patton y el resto de la banda arrastrandote por un abaníco de emociones extremas sin compasión ninguna; podían hacerte botar ("Midlife crisis"), para accontinuación quedarse contigo con una vacilada de las que hacen epoca ("RV") y acabar meciendote con un mantra camuflado y pesimista ("Smaller and smaller"). Albumes en los que se podía saltar del rapeo de "Epic" a la experimental "Woodpeckers from Mars", del contagioso pero malvado optimismo (el propio Patton ha reconocido que la escribió juntando consejos que encontraba en galletitas de la suerte de restaurantes chinos) de "Land of Sunshine" al oscuro rock gótico de "Crack Hitler", de la bossa nova de "Evidence" al metal más salvaje y gritón de "What a day". Y en los que, para terminar de noquearte, te encontrabas versiones que iban de "War Pigs" de Black Sabbath, a "Easy" de los Commodores de Lionel Richie (en la que ha sido ironicamente su mayor éxito) pasando por "I started a joke" de Bee Gees o el tema instrumental principal de la banda sonora de "Cowboy de medianoche" de John Barry.









Pero es que ese chaval, con más años y (algo) menos de pelo, asistió, por fín (escudado por mi hermana y la Gata con Gafas por si sufría  un desmayo,cono una fan cualquiera de One Direction...), 13 años más tarde, a ver su directo. Muy nervioso, como es de esperar que uno asistiría a una primera cita con alguíen que te gusta locamente en el instituto demorada durante tanto tiempo. . Por suerte, ese chaval tocó el cielo. Seguían tan vacilones como se podía esperar: ataviados como si fueran los protagonistas del cachondo videoclip de "I started a joke", tuvieron los arrestos de abrir el concierto con Patton con la citada versión de "Cowboy de medianoche", para luego ametrellar al personal con "From out to nowhere". De ahí hasta el final el delirio, con homenaje a Michael Jackson incluido (esa inesperada versión de "Ben"...) y citas al mismísimo "Pokerface" de Lady Gaga..




Todo eso y mucho más me han hecho sentir Faith No More, así que espero que llegue el día 19 de Mayo con ansia viva y que estén a la altura, para contentar a los dos por igual, al hombre y al adolescente. A veces tienen que pasar cosas que nos hagan mantener la fé en la música ¿no?

miércoles, 13 de mayo de 2015

El mundo no es suficiente.


Los Vengadores, tras lograr por fín el control del cetro de Loki, intetan usarlo para constituir un sistema de defensa global. Sin embargo el plan se tuerce y esto acabará degenerando en Ultrón, el mayor enemigo al que nunca se han enfrentado, que les pondrá al limite a nivel físico y mental.

Tras una Fase I resultona, pero un tanto titubeante, uno no puede más que quitarse el sombrero ante lo que están logrando los Marvel Studios en esta Fase II. TODAS las películas que la integran hasta el momento (a falta de ver la polémica "Ant-Man"...) superan a la anterior: las secuelas de Iron Man, Thor y Capitan América fueron superiores, y la puesta de largo de "Los guardianes de la Galaxia" es simplemente gloriosa. Bien, pues se diga lo que se diga por ahí, esta "Vengadores: La era de Ultrón", sigue el mismo patrón y supera los logros de su antecesora a todos los niveles.

A nivel de guión, se trata de una trama más sofisticada y compleja, que se presta a más reflexiones (como todo lo relativo a las consecuencias que dejan a su paso las peleas de superheroes...) y deja espacio a momentos íntimos, importantísimos para hacer que las películas de grupos funcionen. Cierto es que cuenta con la ventaja de que la mayoría de los personajes ya tienen sus caracteres establecidos gracias a las películas previas, pero aun así, todos ellos avanzan en cuanto a desarrollo vital. Es especialmente afortunado el tratamiento de la relación que hace entre la Viuda Negra y Hulk, que consigue resultar emotivo incluso, gracias a un hábil uso de los flashbacks y a la buena labor  de los interpretes. Además captura
de maravilla el espíritu de los Vengadores: un equipo que vive casi de continuo al borde de la disolución, puesto una y otra vez contra las cuerdas por sus enemigos, pero capaz de triunfar gracias a la fortaleza interior de los personajes. Cuesta no acordarse viendo la película de sagas como la de "Los señores del mal" de Roger Stern y John Buscema... Y no solo eso sino que logra introducir tres nuevos personajes con bastante fortuna (Pietro es el que queda más deslucido, aunque me temo que es gran parte por lo mediocre que es el actor que lo defiende...); compone uno de los mejores villanos del universo Marvel cinematográfico, (porque
Hiddleston será muy buen actor, pero su Loki quedaba muy deslavazado en la primera entrega entre tanta ballena alienigena...) que si, tiene un origen demasiado precipitado, pero logra la difícil pirueta de darle un origen completamente distinto al de los tebeos sin traicionar un ápice su personalidad y carácter de hijo cainita de los heroes; y hace justicia al personaje que más en segundo plano había quedado hasta ahora, mi querido Ojo de Halcón. Y es que el personaje que está protagonizando la mejor serie de tebeos de la Marvel en la actualidad, merecía mejor suerte que la recibida hasta ahora, y Whedon, consciente de ello, le regala algunas de las mejores lineas de la película, convirtiendo al personaje en el Ringo Starr de los Vengadores; probablemente sea el que menores talentos tiene, pero es el que logra mantener al grupo unido gracias a su personalidad y templanza.

A nivel visual, pues la verdad es que poco se le puede echar en cara. Whedon maneja las escenas de acción estupendamente, y eso que hay muchas en la película. Reincide en la splash-page cinematográfica que patentará en "Los Vengadores" en un par de ocasiones, siendo la primera de ellas, la de la secuencia de apertura, un tanto gratuita (aunque enormemente espectacular), pero no tanto la segunda, ya que tiene como objetivo demostrar a los personajes funcionando como un equipo por primera vez en mucho tiempo y contando con nuevas incorporaciones. Todas las secuencias de acción
están bien dosificadas y gracias a que la trama salta de un país a otro, deja de lado la sensación de estiramiento excesivo que terminaba por desprender el largo climax de "Los Vengadores". Pero no este el único momento en que se luce. Las visiones que genera la Bruja Escarlata están muy bien planteadas y tienen utilidad dramática, en cuanto a que permiten conocer más de los personajes y sus miedos y a la vez sirven de espoleta para desencadenar toda la trama, con ese Stark atormentado por ellas. En estos momentos es cuando más se nota el cambio de cinematógrafo respecto a la anterior entrega. Aquí el director de fotografía es Ben Davis, que ya se lució con su trabajo en "Los guardianes de la galaxia" y que logra una luz mucho más elaborada y matizada que la de la anterior entrega, mucho más monotona.
Y no sería justo reconocer  que (casi) todos los actores, hasta el limitado Hemsworth, están muy bien. Y las nuevas incorporaciones tambien: Elizabeth Olsen cumple de maravilla un papel tan difícil como la Bruja Escarlata; y Paul Bettany está estupendo como La Visión, dotandolo de personalidad, y eso que uno pensaba que se iba a limitar a servirle para la captura de movimiento y la voz, en cambio el personaje se siente como algo orgánico y tiene algunas de las mejores frases de guión. Si hay que tirar de las orejas a alguién es a Taylor-Johnson, pero es que creo que lo que logró este hombre en "Kick Ass. Listo para machacar", fue más fruto de la casualidad que de otra cosa, a la vista de lo malas que han sido sus interpretaciones.
Por ahí he oido que esta película es una mera transición de cara a la Fase 3 y al enfrentamiento con Thanos en esas dos partes venideras de "Infinity War" a cargo de los hermanos Russo. Y no puedo estar más en desacuerdo.  Es bastante sabido que ha habido muchos problemas entre Whedon y Marvel en la sala de montaje, y cierto es que se nota en cosas como el destino incierto de Pietro, o los papeles testimoniales de actores tan consagrados como Julie Delpy. Pero con eso y con todo, es una película que se sostiene de maravilla por si misma y tiene el suficiente conflicto interior como para mantenerse a flote. Y no solo eso, sino que introduce otro concepto vital dentro del universo Vengador, como es la alineación cambiante del grupo, algo que hasta ahora no se había visto reflejado.

Por si no ha quedado claro, me ha encantado y recomiendo a todo el mundo que la vea. Se trata de una de esas escasas secuelas que superan al original. Es una lástima que Whedon abandone el barco. Esperemos que los Russo sepan mantener el nivel con la misma dignidad. Y ya puede tener suerte y talento DC para emular lo que esta logrando Marvel con su universo. Mucha. Muchísima.

domingo, 3 de mayo de 2015

Películas para ocasiones (VI): "El vuelo"


Tras casi un año, recupero esta sección para hablar sobre "El vuelo" del irregular Robert Zemeckis, en relación con hechos como la acción heroica del piloto en Taiwan y el trágico desastre aereo de Germanwings. Y es que la película viene a ser, más o menos, la suma de los dos sucesos.
Whio Whitaker es un capitan de vuelo alcohólico y consumidor habitual de otras sustancias, que no tiene reparos en correrse una noche de juerga previa a pilotar un vuelo. En uno de estas ocasiones, el avión sufre un fallo mecánico y Whitaker, que había bebido la noche previa y durante el vuelo, consigue mediante una maniobra temeraria, salvar la vida de 98 de los 104 pasajeros del avión. En la estancia en el hospital para reponerse de sus heridas conoce a Nicole, una mujer que intenta recuperarse de una sobredosis de heroina. Pero aunque todo parece que pinta bien para Whitarker, lo que en principio le convierte en un heroe, poco a poco se convertirá en una pesadilla, ya que en la investigación abierta sobre el suceso empezarán a quedar a la luz los serios problemas del piloto, poniendo en duda si estaba en condiciones o no de pilotar el vuelo.
Grandes directores como Hitchcock, eran conscientes del riesgo de introducir la secuencia más potente de la película al inicio y que luego el resto de la película palideciera en comparación. Bien, pues "El vuelo" es uno de esos casos de película lastrada, entre otras cosas, por un inicio demasiado potente: las primeras secuencias y el accidente aereo (suceso que ya ensayó en la magistral "Naufrago") que desata toda la trama están excelentemente rodados, con brío y mucha tensión. Sin embargo, a partir de hay, el resto de la película no vuelve a retomar el vuelo y perdón por el chiste. El principal fallo es que en lugar de indagar en el dilema ético que plantea la película, francamente interesante: ¿Es aceptable o noque un piloto, probablemente a consecuencia de las drogas y alcohol que consumía, realice una acción temeraria que salve muchísimas vidas? Porque obviamente todos preferimos que el piloto que guía el avión en el que viajamos no vaya colocado, pero ¿y si estado alterado le hace asumir riesgos, a priori intolerables, que nos salva la vida en caso de emergencia? Pues este interesante dilema es dejado de lado para ofrecer la tantas veces vista película de caida-y-redención-de-un-adicto. Esto no tiene que ser necesariamente malo si está resuelto con un poco de brio, pero no es así, y vemos escenas mil y una veces rodadas: el arrojar todo el alcohol a la basura; el tirar la droga por el inodoro; la visita a alcohólicos anónimos; las peleas con la familia; el juicio todo esto podría pasar perfectamente por un telefilm. Además tampoco aprovecha las posibilidades que los medios de comunicación ofrecen a la historia y mostrar como la sociedad actual está igual de ansiosa por ensalzar héroes que por linchar villanos.
Y eso si no tenemos en cuenta momentos que entran en lo absolutamente delirante, como la secuencia de le resucitación del personaje de Washington de una borrachera monumental horas antes de un momento crítico en el que es vital que este sobrio. Ya no se trata de Dean Martin metiendo la cabeza en un abrevadero en "Rio Bravo"; ni
en Paul Newman hundiendo la cabeza en un lavabo lleno de hielo recién picado en "El golpe"; en el siglo XXI la mejor manera de despejarse es pegarse unas buenos pericazos y fumarse un nevadito de cocaína. Y alguno pensará: "Pues es lógico que así sea si lo que vemos es la historia de un adicto". Y no le falta razón. Lo que no es de recibo por parte del realizador es la ligereza y el tono cómico con el que muestra la secuencia, (que no tiene porque ser necesariamente malo, ya que en "El lobo de Wall Street" dió la secuencia más divertida de esa gran película...), sino que lo hace para luego hacer más dramática e intensa la siguiente escena. Uno no espera esto de un realizador del que estamos hablando.
Porque da pena, porque Zemeckis, aunque ha rodado bodrios como "Forrest Gump", "Contact" o "Lo que la verdad esconde", pero tambien ha parido joyas como la trilogía "Regreso al futuro" o la magistral "Naufrago". Además de sus interesantes incursiones en la animación por captura de movimiento. Vamos, que cuando quiere puede hacer grandes películas.

Si algo redime la película parcialmente es el reparto, que es de campanillas. Además de la más quecorrecta labor de Washington, tenemos a Kelly Reilly, que hace poco estuvo por aquí con "Calvary", Don Cheadle o Greenwood. Todos ellos actores de gran solvencia. Mención aparte merece John Goodman, que parece haberse escapado de una película de los Coen, y cuando aparece en escena rompe por completo el tono de la narración, con un tono por completo delirante.




Pues eso es "El vuelo", una película correcta, que se deja ver sin aburrir, pero que deja un sabor amargo por haber desaprovechado la ocasión para hacer algo realmente rompedor y que diera que pensar.

lunes, 27 de abril de 2015

Ora et labora.


El padre James es el párroco de un pequeño pueblo irlandés. De vocación tardía, se ordeno sacerdote cuando se quedó viudo siendo ya padre de una hija, Un domingo recibe la confesión de un hombre, presumiblemente uno de sus parroquianos, que le avisa que en siete días acabará con él como venganza por los abusos sexuales que sufrió cuando era niño durante años por un sacerdote ya muerto. El futuro asesino reconoce que el padre James es un buen sacerdote, y que no lo merece, pero cree que es llamativo matar a un buen sacerdote que a uno malo. A partir de ese momento, James intentará poner paz en todos sus asuntos y saber quien es el autor de las amenazas.

El que persevera triunfa dicen algunos por ahí. Y en este caso se ha cumplido, ya que casi ¡un año y medio después! de que se dejara ver en festivales como Sundance, por fín se estrenó por aquí "Calvary", el segundo trabajo de John Michael McDonagh, que hace unos años llamó la atención con la simpática "El irlandés". Y aunque hay ciertas similitudes temáticas y visuales entre ambos trabajos, los que esperen un "El irlandés 2" se van a sentir bastante decepcionados. Y con esto no quiero decir que se trata de un mal trabajo, de hecho, es quizás hasta más redondo que "El irlandés", pero se trata de un trabajo menos complaciente y más arduo. Y eso que la película sigue manteniendo bastante humor y cierta estructura de western, a lo "Solo ante el peligro" que ya estaba en el trabajo previo.

Y es que el realizador londinense ha optado por dejar atrás (en parte, por lo menos) tramas estrámbóticas protagonizadas por personajes más estrafalarios aun  para fijar su atención en algo tan influyente en Irlanda como la Iglesia Católica, y más aun en en el ámbito rural como el que muestra la historia. Y aunque continua tirando del humor, entre negro y costumbrista para definir situaciones y personajes, el retrato que ofrece de la religión católica no es por ello menos certero. Muestra a los creyentes como gente más llevada por, llamemosla costumbre de ir a misa, llamemoslo el acto social que implica, o por el miedo a la muerte, que por auténtica Fé en algo que sirva de guía en la vida. Y esto no es culpa solo de los católicos, sino tambien de la Iglesia, que es mostrada como algo condenado a la desaparición: bien desde las altas esferas (que actuan con una ausencia de fervor insultante, vease sino las reuniones con el obispo...), bien en a pie de calle, con curas como el otro capellán de la parroquia de James, que es mostrado como un mero funcionario de la religión, sin ninguna empatía ni auténtico afán por cambiar nada (la secuencia en la que James le recomienda que se haga vendedor de seguros o contable mejor que sacerdote es muy reveladora...). Y no se puede olvidar que la espoleta de la trama son uno de los frecuentes casos de abusos sexuales cometidos dentro de la Iglesia. Eso sí, entre tanto encontramos al protagonista, hombre honesto, que fue, (y perdón por el chiste) cocinero antes que fraile, que cree en que el reconfortar a sus fieles a través de aquello en lo que el cree para hacer de su vida algo mejor es una obligación para él. Es consciente de la sociedad en la que vive y huye de moralismos y sermones vacíos. En este aspecto me trajo a la mente, salvando la distancias, al protagonista de "La piel del tambor", la novela de Arturo Perez Reverte. La sociedad actual no necesita santos, sino personas capaces de dar alivio a las almas de la gente, sea por la via que sea
Siendo este una tema un tanto espinoso, hay que reconocerle McDonagh el mérito de haber tratado de ser ecuanime sin caer en glorificaciones ni demonizaciones a la hora de describir los distintos personajes, logrando sortear con bastante éxito la caricatura, que es en lo que tan facilmente se puede caer cuando se tratan asuntos como este. Así además de las conversaciones que el personaje encarnado por Gleeson mantiene con los distintos parroquianos, a los que responde de manera llana y sin hacerse el estrecho, hay momentos muy emotivos como los paseos con su hija, en los que ambos desnudan sus sentimientos y reconocen los errores que  han cometido en su relación, o la relación del sacerdote con su perro. Aunque si que es cierto que este buen trabajo en lo relativo al desarrollo de personajes se hace a costa de dejar un poco de lado la parte de thriller de la historia, que a pesar de lo que indica la situación que sirve de detonante para toda la historia, queda en un segundo plano hasta el momento final. Uno podría llegar a entender que el sacerdote asume la amenaza con resignación y renuncia a hacer nada con ello, pero sin embargo, el realizador vuelve a ello cuando la historia parece atascarse, soltando pistas por aquí y por allá sin que se llegue a generar en ningún momento auténtica intriga por la identidad del autor de las amenazas.
Hasta este momento solo he escrito sobre el guión, y si me quedo en eso sería injusto, ya que la realización es también bastante interesante. En primer lugar saca bastante partido de los bellos paisajes irlandeses de la región de Sligo. No como mera postal turística, sino mediante elegantes planos de helicoptero, que vienen a asumir un punto de vista, llamemoslo celestial, y  elevan el tono espiritual de la película. Además también hace un buen uso del diseño de producción para definir el estado anímico de los personajes, como demuestra la austera habitación del sacerdote, o el hospital al que acude a dar una extremaunción fotografiado con tonos lugubres y casi fantasmagóricos. Además, el final, aunque fusila una idea de la excesiva "Magnolia" de P.T. Anderson, logra ser emotivo sin caer en la sensibleria.
Y por último la labor de los interpretes, que es otro de los pilares sobre los que se sustenta la película. La labor de Gleeson es impecable de principio a fin y cuesta imaginar a otro actor que hubiera sido capaz de mantener el peso de la cinta. Pero también merece la pena destacar el trabajo de secundarios como la guapísima y cada vez más presente en la pantalla Kelly Reilly, Chris O´Dowd o Aiden Gillen, famoso por dar vida a Meñique en "Juego de tronos".


Una película que confirma a McDonagh como un director a tener en cuenta, más incluso que su hermano, que fue el autor de "Escondidos en Brujas" y "Siete asesinos", y certifica que Brendan Gleeson es uno de los grandes del panorama actual. Y que aunque no termina de funcionar como thriller, se erige como una lúcida reflexión sobre el papel de la religión en la sociedad a día de hoy.

martes, 21 de abril de 2015

Cine en random (XIX): "Jack Reacher"

Jack Reacher es un antiguo policía militar que, a consecuencia de su afán por vivir en la clandestinidad, es considerado una figura mítica. Sin embargo, tras ser demandado como investigador por un francotirador del ejercito que ha acabado con la vida de 6 personas de manera, en apariencia,  indiscriminada, volverá a la acción para ver que hay tras todo esto.

Seguimos con la sección cine en random, ya que dada la situación actual, aprovecho los ratos que me quedan libres para ir recuperando películas que se me escaparon en su día. Así la otra mañana, porque sí, ahora veo cine a la mañana, cosas del cambio de costumbres y horarios en el domicilio... le tocó el turno a este thriller de acción protagonizado por Tom Cruise y dirigido por Chistopher McQuirre, guionista habitual de Bryan Singer, y director en su día de la curiosa "Secuestro sangriento".

La sensación que queda tras ver este película, y digo esto como un elogio, es que podría haber sido rodada hace 40 años por un Siegel, un Fleischer o un Friedkin entonado cualquiera. Esto se deja sentir en varios aspectos. El que más llama la atención y que más me ha gustado es que a pesar de tratarse de un realizador que se forjó como guionista, apoya la narración en el poder de la imagen, sin perderse en diálogos superfluos, un mal bastante extendido entre guionistas metidos a directores. Esto ya queda claro en la primera y excelente secuencia de la película en la que vemos la preparación del tiroteo, su ejecución (aquí es imposible no acordarse de las andanzas de Scorpio en la magistral "Harry el Sucio"...), la investigación posterior y la detención del autor sin escuchar una sola linea de diálogo en casi 10 minutos, toda una proeza en los tiempos actuales, en el que los diálogos redudantes y explicativos en exceso son cada vez un mal más extendido. Aunque uno no sabe si pensar que los autores se equivocan en tomar a los espectadores por cabezas huecas a las que hay que dar todo mascado, o en verdad el espectador actual es incapaz de esforzarse lo más mínimo cuando se sienta a ver una película...
Es a partir de este momento cuando hace acto de presencia el Jack Reacher encarnado por Tom Cruise, y a partir de aquí no abandona la pantalla hasta el final de la película. Afortunadamente, el personaje que compone aquí no es un superheroe como el Ethan Hunt de la  (por otra parte, entretenidísima) saga de "Misión: Imposible", sino más bien el típico investigador de thriller norteamericano de los 70: solitario, curtido en mil batallas, descreido y confiado en si mismo. No es así porque quiere, sino porque es la única manera en la que puede existir. Vive como un nómada porque no puede vivir fijo a nada ni a nadie. Todo esto está bastante bien expuesto por el realizador en secuencias como la presentación, en la que le vemos adquirir ropa nueva y desprenderse de la vieja (porque no tiene más prendas que las que lleva puestas...), que puede verse como un renacer: Reacher viven en estado latente hasta que cree que alguién le necesita y vuelve a entrar en activo hasta dar solución a dicha situación. Todo esto está presentado desnudo de toda épica y romanticismo: el personaje lleva una vida gris, se aloja en moteles de mala muerte y viaje en autobuses cutres. Esta desnudez y crudeza queda también reflejada en las peleas y persecuciones, de nuevo, de claro aliento setentero, todas ellas rodadas de manera bastante física y alejada de artificios y filigranas digitales a lo "Fast&Furious". Y que decir del final, contundente y pesimista, e intimamente emparentado con la citada "Harry el Sucio".
En cuanto al guión, la historia que cuenta es bastante simple y en realidad hasta pequeña, aunque eso no quita para ir diseminando desencantados apuntes sobre la sociedad actual, avariciosa y controlada por el dinero y las grandes corporaciones, capaz de pasar por encima de cualquier ciudadano para lograr sus intereses. Aunque dura algo más de dos horas, la trama mantiene el interés a pesar de los momentos menos interesantes, que son aquellos en los que aparecen conatos de relación sentimental entre Reacher y la abogada interpretada por Rosemund Pike, en un registro aquí completamente alejado de su terrorífica Amy de "Perdida". Estas secuencias, que se sitúan en el tramo intermedio de la película, son las más prescindibles de la función y vienen a ser el peaje a pagar por tener a una estrella del calibre de Cruise de protagonista, pero por suerte el realizador consigue resolverlas en el menor tiempo posible, evitando que caiga en exceso el interés del espectador y consiguiendo elevar el interés en el tramo final, bastante bien resuelto. Y no solo porque saca bastante partido al lugar en que se produce, sino porque dejar un sabor de boca agridulce en el espectador, con una resolución muchos menos heroíca de lo que se podría esperar de una producción de este tipo.
Y no puede acabar esta reseña sin alabar la labor de los secundarios encarnados por los siempre excelentes Robert Duvall, Richard Jenkins (el inolvidable padre fantasmal de "Six feet under") y Werner Herzog (cineasta tambien surgido de ¡Oh, sorpresa! los 70, aunque fuera al otro lado del charco...), en una de sus puntuales labores como actor, que construye un personaje bastante terrorífico sin más elementos que su amenazadora presencia.

¿Podría haber sido mejor esta película? Pues sí, si el guión hubiera sorteado con más acierto algunas convenciones del cine comercial y si hubieran contado con un protagonista como, por ejemplo Tom Hardy, la cinta (pese a la correcta labor de Cruise) hubiera ganado en intensidad y contundencia. Pero eso queda perdonado si pensamos que esta película podría haber sido. mucho, muchísimo peor en manos de otro realizador. Y eso ya es es decir bastante. Al parecer Cruise quedó tan contento con la labor de McQuirre que lo eligión como director para la nueva entrega de "Mision: Imposible". Ojala esa película demuestre que forman un buen tandem y que este "Jack Reacher" no ha sido un mero espejismo. La verdad es que es encomiable el interés de Cruise por mantenerse a flote como estrella taquillera desde su resurrección por todo lo alto con "Misión: Imposible. Protocolo Fantasma", sin renuncia a películas de una cierta personalidad, como "Oblivion", la simpática "Al filo del mañana" o este Jack Reacher. Os dejo el trailer de esta y de la proxima colaboración entre Cruise y McQuirre. Tengo que confesar que casi seguro que pico...




lunes, 13 de abril de 2015

Si esto fuera Hollywood...

Desde que salió a la luz el tema del jeta del Pequeño Nicolas, que vendría a ser una puesta al día en ibérico, rastrero y digital de la genial "Atrapame si puedes", llevo dando vueltas a gente que si esto fuera Hollywood ya tendría una (buena) película basada en su vida. Y es que allí han hecho maravillas de gente a priori  tan poco interesante como los creadores de Facebook o del peor director de cine de la Historia. En cambio, aquí a lo máximo que podemos aspirar es a telefilms (casi siempre cutres, solo me pareció digno de respeto "El día más difícil del Rey", sobre el 23-F, que estaba rodado con brio y buenos actores...) de esos que las cadenas de televisión producen obligados por la ley Audiovisual y para desgrabar impuestos... Pero personajes merecedores de un largometraje, desde luego que no faltan. A continuación pongo los que me parece que piden una película a gritos y quienes serían los realizadores más adecuados para llevarla a buen puerto. Espero que os divierta leerlo tanto como a mí escribirlo.

Personaje: Isabel Pantoja
Motivos por los que merece una película: Mujer de ascendencia muy humilde que consigue ser una de las más grandes estrellas de la Copla, para luego casarse con un torero, que muere en el ruedo y pasar a ser la viuda de España. Pero hay no queda la cosa: con el paso de los años tendrá, entre otras, relaciones amorosas, con la periodista más poderosa de su momento, y luego con el alcalde del municipio más corrupto del país, que romperá su matrimonio para estar con ella. El amor se acabará, pero ella, al igual que el alcalde acabará en la cárcel por corrupción y blanqueo de capitales. Por el camino tendrá un hijo dj y una hija que será madre soltera siendo adolescente. Y aun no tiene 60 años la mujer...
Director más adecuado: Paul Verhoeven. ¿En serio soy yo el único que ve en la Pantoja una mujer puramente verhoviana? Para mí, dada la sensibilidad que el grandísimo realizador holandés ha mostrado a la hora de retratar mujeres de armas tomar capaces de sobrevivir a todo, seguro que haría cosas grandes con este personaje, un claro cruce entre las protagonistas de "Katty Tippel", "Instinto básico" y "El libro negro".

Personaje: Jesus Gil
Motivos por los que merece una película: Un hombre ambicioso y sin muchos escrúpulos, zafio y grosero, pero poseedor de un extraño carisma y capaz de hacer de cualquier de sus apariciones algo digno de ver. Presidió uno de los clubs de fútbol más importantes del país y fue alcalde del municipio que terminó siendo el más corrupto del país. Entre medias: presento programas de televisión, se dejó grabar en bañador en la piscina en múltiples ocasiones, se peleo con otros presidentes de clubs deportivos delante de las cámaras, pasó dos veces por la carcel, intentó hablar inglés...
Director más adecuado: Martin Scorsese. Es la elección más obvia de todas. Más allá de que el neoyorkino ha demostrado a lo largo de su excelsa carrera que puede dirigir lo que le de la gana y sentar catedra, no hay practicamente distancia entre Jesus Gil y sus típicos antiheroes: Jake LaMotta, Henry Hill, Sam Rothstein o Jordan Belfort.


Personajes: Eskorbuto
Motivos por los que merecen una película: Ser uno de los grupos de punks más importantes, malditos y auténticos que han existido en España. Autodestructivos hasta el punto de que dos de sus tres fundadores murieron antes de los 35 e incapaces de desaprovechar cualquier oportunidad para provocar y levantar ampollas, contra todo y contra todos, desde la derecha más recalcitrante al nacionalismo más rancio. Y por que aun no se ha hecho una película que refleje el convulso punk español de los 80.

Director más adecuado: David Fincher. Lo obvio sería citar a Danny Boyle, Michael Winterbotton, Anton Corbjin o Alex Cox, que ya desmostraron en su día que sabían manejar muy bien el punk. Pero no me digaís que no se os ponen los dientes largos de pensar en Fincher, que ha hecho la película más punk nunca producida por una major, describiendo la sociedad española de los 80 a través del auge y destrucción de esta banda: la transición, la movida, la epidemia de la heroina, la expansión del SIDA...









Personaje:  Jaime Gimenez Arbe, alias "El solitario"
Motivos por los que merece una película: Un atracador meticuloso, violento y calculador que actuaba solo y que durante varios años tuvo en jaque a la policía
Directo más adecuado: Michael Mann. Otra elección obvia, que mejor realizador que el autor de "Heat", "Collateral" o "Corrupción en Miami", que añadiría así otro personaje más a su galería de protagonistas inteligentes, despiadados y muy profesionales. Vale que Tarazona, Pozoblanco o Calasparra, no resultan a priori tan llamativas como Los Angeles o Miami, pero seguro que el realizador de Chicago sabría sacar chispas a estas localizaciones...










Personaje: Urtain
Motivos por los que merece una película: Un boxeador surgido de la noche a la mañana del deporte rural vasco, que revolucionó el mundo del boxeo español tardofranquista e hizo enloquecer a la sociedad, con sus combates breves y explosivos. Ganó montañas de dinero, pero terminó totalmente arruinado y alcoholizado, tras intentar triunfar en la lucha libre y como presentador de televisión, para acabar lanzandose desde la ventana del décimo piso en el que vivía. De hecho, ya tiene un fascinante documental, que os dejo aquí al lado, y  una obra de teatro interesantísima dedicada a él.
Director más adecuado: Paul Thomas Anderson. No soy yo mucho de este realizador californiano, pero es indudable que la historia de este inadaptado le iría como anillo al dedo y le permitiría retratar una época interesantísima y oscura, como ya ha hecho en tantas ocasiones.



Personaje: Emilio Rodriguez Menendez.
Motivos por los que merece una película: ¿Hay que explicarlos? Un abogado que no hace ascos a defender a nada ni a nadie, con una vida que no se le ocurre ni al más alocado de los guionistas: su (cuarta o quinta) mujer contrato a varios sicarios para matarlo y casi lo logra; tuvo novias tan delirantes como Malena Gracia, Mila Ximenez y Nuria Bermudez (cuando recuerdo las imagenes de este hombre magrandose con ellas en su casa pasando de una otra como el más chungo de los lupanares, se me revuelven las tripas...); creo una revista de cotilleos "Digame" para difamar a los que le molestaban (estrategia tomada del "Huss, huss" tantas veces presentes en la literatura de James Ellroy) y entre otras cosas llegó a filtrar un video íntimo, grabado a traición por alguien escondido en un armario, y protagonizado por ¡¡¡el periodista Pedro J. Ramirez!!!, en el que este, al parecer (el mismo lo ha reconocido, por muy demencial que parezca lo que viene a continuación...), vistiendo un corpiño rosa, era sodomizado por la prostituta nigeriana Exuperancia Rapu con un consolador (esta parte de la película la podía dirigir John Waters o, mejor aun, Kenneth Anger, si estuviera vivo...); condenando a prisión por esto último, entró en la carcel tras ser capturado al regresar a España desde Portugal para ver dar un último adiós a su madre, para posteriormente, escapar a Argentina durante un permiso penitenciario aprovechando, al parecer, que las bases de datos de prisiones y de pasaportes no están cruzadas ¿¿??. A pesar de dirigir un bufete con hasta 12 abogados en Buenos Aires, al parecer ahora se encuentra en España. Seguro que pronto genera más noticias...
Director más adecuado: Pues a mí da que el Oliver Stone de los primeros tiempos (no el de los últimos...), podría sacar chispas a esta historia. Algo así como un cruce entre "Wall Street" y "Giro al infierno", con algo de la locura mediática de "Asesinos natos" y el delirio de "The doors". Aunque Vince Gilligan, el creador de "Breaking bad", pero sobre todo de "Better call Saul" también le vendría al pelo a este sujeto...



Y esto es todo. Si a alguno se os ocurre alguno más, por favor no os corteis y dejadlo en los comentarios. Lo mismo se alinean los planetas y alguien nos hace caso....