jueves, 17 de abril de 2014

El diluvio universal


Todo llega en esta vida y por fín, casi un año y medio después de incluirla en mi lista de lo más esperado para 2013 (vale que igual me pasé de rapidillo), se estreno, la (a priori, que una vez vista no lo es tanto) polémica interpretación que Darren Aronofsky hace del episodio del diluvio universal: "Noé".

Diez generaciones después de que Caín acabará con Abel, casi toda la tierra está dominada por los descendientes del primero, que se han dedicado a explotar la Tierra hasta la extenuación, sin preocuparse de las consecuencias de sus actos. Sin embargo, Noé, un descendiente del otro hermano de Caín y Abel, Set, que intenta vivir en comunión con la naturaleza respetando todas las criaturas, comienza a tener visiones en las que Dios le avisa de que se va a producir un cataclismo que acabará con todos los humanos, y le elige para preservar todas las especies.


Aunque parece que Aronofsky tuvo que pelear mucho para conseguir presentar finalmente su montaje de la película, resulta un poco sorprendente ya que la cinta logra en gran medida el difícil triple objetivo de: 1) ser respetuosa con la Biblia; 2) ocupar un lugar coherente en la obra de su realizador; 3) y ser un digno espectáculo.

El primer punto es logrado por una narración bastante canónica de la historia, sobre todo en el primer tramo de la película. Es indudable que la historia de Noé y su arca es muy potente (no hay que olvidar que forma parte de el libro que ha generado el fenómeno fan más grande de la historia conocida...) y el director sabe exprimir esos aspectos estupendamente. En lugar de obviar los elementos más fantásticos de la historia, los potencia, logrando que la película trascienda la adaptación realista y abrace los momentos icónicos, que hacen más fácil dejarse empatizar con los personajes y dejarse llevar por lo narrado. SPOILER Eso sí, aunque no ahorra esos detalles crueles y escabrosos que tanto abundan en el Antiguo Testamento, me ha parecido uno concesión a la correción política muy forzada el destino de Cam, el hijo mediano de Noé. Si en la historia real, era condenado a la exclavitud por ver a su padre desnudo y borracho, siendo esta cita la justificación utilizada por los injustificables exclavistas que se dedicaron a capturar y
explotar africanos, aquí el personaje abandona a su padre por decisión propia por un cúmulo de desencuentros con él. Aunque en la historia de la película no resulta forzado, si que es una actitud poco valiente e inesperada después de lo que nos ha ido mostrando, sobre todo lo que acontece dentro del barco. Así que tirón de orejas para Aronofsky por esto...SPOILER

En lo referente a la ubicación de la película en el contexto de la obra de Darren Aronofsky, es fácil entender porque esta historia le atrapó siendo niño y le ha continuado fascinando durante los años. El director ha optado por presentar a Noé como el primer ecologista, preocupado por racionar los recurso que brinda la Naturaleza y dejar una huella mínima de su paso por el mundo. Pero además de  eso, enfoca la historia de tal manera que convierte al protagonista en otro más de sus personajes obsesivos, al borde de (si no plenamente inmersos en) la psicosis. Toda la parte que trascurre en el Arca durante el diluvio le emparenta con los protagonistas de "Pi. Fe en el caos" o "El cisne negro", y no escatima en mostrarnos el lado oscuro esas visiones mesiánicas que asolan al personaje: es capaz de dejar morir a miles de personas porque Dios se lo ha pedido haciendo oidos sordos a sus alaridos, y (casí, que estamos en una película de 130 millones de dolares...) no les salva ni formar parte de su familia. Y por otra parte, su actitud respecto a su familia y el intento de mantenerla unida a pesar de la necesidad de cumplir la misión para la que se siente elegido, trae a la mente pasajes de la durísima "Requiem por un sueño" o del
calvario que vivía el protagonista de "El luchador" para intentar reconciliarse con su familia. Y los que busquen las secuencias hipnóticas que han marcado el cine de su realizador, encontraran lo que buscan en la representación que hace de la creación o las visiones de Noé, bastante impresionantes. Algunos se quejaran de que no llevé la apuesta hasta el final, como si que hacía en todos sus trabajos previos, pero a mí quitando el apunte que he revelado arriba, el resto me ha resultado bastante satisfactorio.

Y por último la película como cine de espectáculo. En primer lugar aclarar que mantiene buen ritmo y resulta muy entretenida a pesar de sus casi dos horas y media. Algunos se han quejado de la incursión de Los Vigilantes, unos angeles caidos convertidos en monstruos de piedra y que vienen a ser unos Transformers del Antiguo Testamento. A mí me han gustado. No sé si será por mi debilidad por los monstruos grandes, pero funcionan y potencian el tono fantástico de la película, que, como ya he comentado antes, favorece a la película, aumentando su aliento fantásctico. Las secuencias de la llegada de los animales están rodadas con bastante sentido de la maravilla y el inicio del diluvio está bien resuelto. No me ha convencido tanto como están rodadas las batallas, que tiene un montaje demasiado entrecortado para mí gusto. La labor de los actores es más que digna. Los actores jóvenes son los más flojos, pero Ray Winstone da la altura con el villano Tubal Cain (que por momentos parece un doble de Mickey Rourke, en las época en las que no se duchaba...). Jennifer Connelly y Russell Crowe están tan bien como siempre, y se agradece el interés que pone Anthony Hopkins, que en sus últimas actuaciones solo mostraba pereza y ganas de cobrar el cheque.

En fín que es una buena película. Puede que a algunos les parezca que ha quedado demasiado complaciente, pero yo creo que tiene bastantes puntos de interés como para dejar escaparla.


sábado, 12 de abril de 2014

Cine en random (V): "Ese oscuro objeto de deseo"


Era esta película un recado que tenía pendiente desde hace bastante tiempo: ¡¡¡el último trabajo del maestro de Calanda!!! Pero hasta hace poco no he hecho los deberes...

Mateo (Fernando Rey) es un hombre de negocios francés maduro que regresa a París en tren desde Sevilla tras una tormentosa relación con Conchita (Carole Bouquet/Angela Molina) una joven española a la que conoce tras entrar a trabajar de sirvienta a su casa y de la que quedará fascinado. En el trayecto se dedica a narrar a sus compañeros de compartimento los pormenores de su relación con la muchacha.




La verdad es que me merezco unas cuantas collejas por no haberla visto antes, ya que sin ser su mejor película (esa siempre será para mí ""Viridiana"", la cumbre del cine español), es un grandísimo trabajo de Don Luis. Y es que a pesar de haberla rodado con casi 80 años, sigue siendo igual de aguerrido que en el resto de su carrera. A pesar de formar parte de la burguesía, Buñuel siguió azotando la conciencia burguesa (que fue basicamente el objeto de toda su obra desde su inició hasta este último trabajo), mostrando sus frustraciones, personificadas en el personaje de Fernando Rey, sin misericordia. Ya en los primeros minutos de película deja clara la turbulencia que va a presidir la película y el estado emocional del protagonista con ese inesperado atentado terrorista, que marca el tono sobresaltado de todo lo que está por venir.

Una de las cosas que más me han gustado de esta película es lo bien que trabaja el punto de vista, ya que toda ella es una evocación del personaje de Mateo, lo que refuerza la sensación de subjetividad de todo el conjunto. En este aspecto, es modélica en este aspecto la secuencia de sexo en el patio andaluz: ¿lo que narra Mateo es lo que ocurrió realmente, o fruto de su imaginación? Todo lo que se muestra en pantalla es lo que ve y siente el personaje, y la mejor demostración de esto es el  hecho de que Buñuel utilizara dos actrices para el mismo papel de manera aparentemente indistinta. Aunque valoró la idea de utilizar a dos actrices desde el
principio, desechó la idea cuando escogió a Maria Scheneider para el papel. Pero cuando esta finalmente no pudo participar en la película, retomó la feliz idea de usar a dos interpretes. Si se ve de manera superficial,  este desdoblamiento puede entenderse como uno de los desvarios típicos del director, herencia de sus orígenes surrealistas, pero a nada que se preste atención (no hace falta tampoco ser un lince), queda bastante claro que Buñuel se sirvió de las dos actrices y de su aspecto tan diferente (una delgada, eterea y de rasgos más delicados; la otra más carnal y voluptuosa y
de facciones más marcadas) para reflejar las dos aspectos de la relación que mantiene el personaje de Conchita con el de Mateo. Por un lado, cuando lo interpreta Bouquet, la actitud del personaje es, con sus excepciones, más distante y a la vez más sumisa, más plegada a los deseos de Mateo. En cambio cuando la intepreta Molina, también con sus excepciones muestra una actitud más beligerante, y manipuladora. A este respecto se pueden extraer jugosas connotaciones masoquistas en la secuencia en la que el personaje de Mateo golpea a Conchita. ¿Quien es en realidad el que gobierna esa situación, el que agrede o la agredida? Además en otro momento que hemos visto al principio de la película, en el que se recogían los restos de la disputa, que veremos bastante después, se nos dice que las bragas que ha recogido estaban mojadas, presumiblemente de orina por el miedo. Presumiblemente. Riete te tu de Grey, Anastasia y sus sombras...

Pero además de esto, aunque la narración de la película sea bastante lineal, el maestro va desplegando a lo largo del metraje esos detalles que tanto enriquecen sus películas: el ratón que cae en una trampa en la habitación donde Mateo negocia con la beatona y vaga madre de Conchita las condiciones económicas de su relación con su hija (una idea similar ya la usó antes en su obra maestra "Viridiana"); las gitanas que llevan a un cerdo en brazos como si fuera un bebé; los citados atentados y asaltos que jalonan la trama; el zurcido que hacen del un paño manchado de
sangre (obvia referencia a la virginidad anhelada por el personaje de Mateo, que también ha sido visto como la sutura del ojo que cortaba Buñuel en la primera secuencia de "Un chien andalou"); o el celebre saco que aparece de manera recurrente en la película, a veces cargado por Mateo y a veces por otro, y que adquiere matices muy profundos desde el momento en el que un personaje define a las mujeres como un saco lleno de excrementos. Aquí voy a hacer un inciso. Algunos pueden acusar a la película de misogina en base a la actitud del personaje encarnado por Fernando Rey. Y desde luego que los hombres en la película presentan una actitud machista, pero no se da una imagen de ellos que los glorifique. Y como batalla de sexos, Buñuel no ve ningún triunfador, abocando a los dos a la destrucción, como certifica el plano final.


Y volviendo con los detalles, no hay que olvidar el perverso sentido del humor que siempre desplegó el aragonés en sus películas:  los infructuosos intentos de avance sexual de Mateo (el de la faja cosida es de mearse de la risa); la niña en la cabina de tren pidiendo escuchar más de la libidinosa narración de Fernando Rey;  o la ocurrencia de llamar a un grupo terrorista ¡¡¡¡Grupo Revolucionario Armado del Niño Jesus!!! Y el citado cierre de la película, valiente como pocos. No se me ocurre una secuencia más coherente para cerrar la iconoclasta obra de Buñuel.



Una grandísima película, que entra ya en mi podio de películas del aragonés junto con "Viridiana" y "Los olvidados"

martes, 8 de abril de 2014

Y este año disco nuevo...(XXII): The Afghan Whigs



Pues retomamos esta sección largo tiempo olvidada porque en unos días, el 15 de Abril para ser más exactos, sale a la venta el nuevo trabajo de The Afghan Whigs, la continuación, 16 años después del fascinante "1965", disco, que ahora que lo pienso, es de los que te acompañan siempre (yo mismo, sin ir más lejos lo he escuchado en mi walkman, en mi discman y en mi mp3...). ¿Se puede pedir más a la vida? Pues si tenemos en cuenta que un servidor se puso a dar palmas con las orejas cuando publicaron un triste tema inédito hace ya casi dos años, en mi caso, rotundamente, no. Ya sé que Dulli no ha dejado de sacar música de una manera u otra (Twilight Singers, Gutter Twins) y en muchos casos, de gran calidad además. Pero The Afghan Whigs son palabras mayores.

Greg Dulli y Samuel Goodman 
El caso es que aunque hace dos años se volvieron a juntar para dar de nuevo conciertos, no habían confirmado la producción de nuevo material. Pero el 24 de Enero saltaba la liebre cuando Bob Odenkirk (que es la falsa identidad de actor creada el abogado huido Saul Goodman para no ser implicado con el imperio del narcotráfico que convulsionó Albuquerque hace un tiempo...) anunciaba en su twitter que... ¡The Afghan Whigs iban a sacar un disco nuevo!

Ya con ocasión de aquel tema que estrenaron hice el repaso a su carrera que suelo hacer en esta sección, así que el quiera saber más de este grandísimo grupo (que si hubiera tenido el éxito que se merece, hubiera aumentado los indices de natalidad mundiales porque son perfectos como banda sonora de la coyunda...), que le eche un vistazo.







Hoy me voy a conformar con presentaros los dos temas que han adelantado de "Do the beast", que cubren los dos aspectos de la banda, el más rockero-guitarrero y el más soulero-intimista. En la primera categoría entra "The lottery", lleno de furia guitarrera, y en el segundo "Algiers", más melancolico pero con mucha garra también y con un videoclip cercano al western bastante chulo. Y con Greg Dulli demostrando que su peculiar voz no ha perdido la capacidad para emocionar. Ahí van:







Por ahora no han confirmado ninguna fecha a nivel estatal, y con casi todos los carteles de festivales cerrados, pues no parece que se vayan a dignar a pasarse por aquí (tendré que conformarme con el recuerdo de haberle visto, ni que sea en solitario...), pero la esperanza es lo último que se pierde. Además cualquier pena, con un disco nuevo de esta gente, será más llevadera...
Como bonus track, este concierto del año pasado, en el que ¿¿Usher?? se subió al escenario con ellos para cantar un par de canciones, entre ellas, la mítica "Something hot". A los que les haya picado la curiosidad que salten al minuto 19:56. El resultado es mucho mejor de lo que cabría esperar...


miércoles, 2 de abril de 2014

Barras y estrellas


Han pasado dos años de los acontecimientos de Nueva York vistos en "Los Vengadores". En ese tiempo el Capitán América ha estado trabajando para SHIELD en misiones más o menos encubiertas. Sin embargo la puesta en marcha del proyecto INSIGHT, que amenaza con vulnerar la libertad individual, hace que Steve Rogers se plantee su labor. Además, en este entramado se mezcla el Soldado de Invierno, un letal agente secreto que lleva en activo, más de 50 años.

Pues ya está aquí la continuación de las aventuras de el cruzado de las barras y estrellas, "Capitán América: El Soldado de Invierno". En este caso, el tono cambia completamente respecto a la anterior entrega y aquel tono nostálgico de serial bélico-aventurero deja paso a un thriller político, de esos que tanto se practicaban en los 70 ("Los tres días del condor", "Todos los hombres del presidente"...). A la manera Marvel, claro. La verdad es que la jugada de dar un tono a cada una de las sagas cinematográficas que tienen en marcha les está funcionando, logrando conferir un tono a cada uno de sus franquicias. Esto es de agradecer, ya que podían haber optado por darles a todas el mismo enfoque y cambiar basicamente al personaje de cara y de uniforme pero manteniendo los rasgos básicos sin cambios, como hizo DC con la frustrante "El hombre de acero", que al final quedó convertido en un Batman de Nolan vestido de azul...

Si empezamos a mirar la película por partes, el guión no está mal, pero le cuesta arrancar, y los primeros compases se hacen un poco pesados. Aunque por otra parte, hay que reconocer que son capaces de reflejar bastante bien las emociones del Capi como un hombre fuera de su tiempo. Y el Soldado de Invierno y el Halcón están bastante bien definidos, aunque quizás se eche de menos que el primero tenga más metraje, sobre todo por el título que le han dado a la película. La idea de como la corrupción se infiltra en las más altas esferas del poder y esa (ligera) reflexión sobre hasta que punto se puede ceder libertad a cambio seguridad, son ideas muy arraigadas en el personaje y están defendidas bastante bien. Eso sí, que nadie espere que esta película deje el menor poso reflexivo tras salir de la sala, algo que si que pasaba en, por ejemplo "El caballero oscuro" o "Spiderman 2". Estamos hablando de mero entretenimiento. Bien articulado y que no considera al espectador como tonto, pero entretenimiento a fin de cuentas. Quizás por eso mismo se echa de menos algo de humor que aligere un poco el tono de la propuesta, algo más difícil de lo que parece, y que parecían haber dominado con éxito en las últimas producciones de Marvel Studios.

Las actuaciones de la película están bien. Samuel L. Jackson y Chris Evans demuestran que saben manejar muy bien sus roles y que los entienden de maravilla. La incorporación de Robert Redford dejó a muchos descolocados, pero si se piensa un poco, es bastante lógica, ya que su villano parece sacado de los anteriormente citados thrillers que en los 70 protagonizó. Todos sabemos que siempre se ficha a intérpretes de postín para roles secundarios en las superproducciones para darle un barniz de respetabilidad, y seguro de que Redford ha aceptado principalmente para sacar pasta para sus propios proyectos y festivales, pero se agradece que ponga interés, no como pasa con Hopkins en las películas de Thor, que tiene una cara de pasota que tira para atrás. Y luego está la Viuda Negra de Johansson. Vale que esta chica no es buena actriz, pero dado lo bien que le sienta el pelirrojo y el cuero, se le perdona...

En cuanto a la realización, pasa un poco lo mismo que en la anterior película Marvel "Thor. El mundo oscuro". En las dos, la primera media hora empieza bastante floja y sin mucho interés, hasta que aparece el villano de la función y entonces la cosa comienza a ganar manteniendo un ritmo más que aceptable hasta el final. Ese es uno de los problemas de contratar directores sin muchas personalidad (sin olvidar que las películas de Marvel son cintas tan de
productor como, por ejemplo, la saga Bond...): cuando el guión aporta ideas interesantes, les sacan buen partido y la cosa va como la seda, pero cuando la historia no funciona, son incapaces de elevar el interés por su labor de puesta en escena. Con esto no quiero decir que hagan una mala labor, de hecho a mí parecer, su labor es mejor que la que hicieron en este ámbito directores que cuentan con más prédica como Jon Favreau o el mismísimo Kenneth Brannagh. Por lo menos demuestran manejar bastante mejor las secuencias de acción que esos dos. A ver que tal sale la apuesta de haber fichado a James Gunn y Edgar Wright para "Los guardianes de la galaxia" y "El hombre hormiga", lo que probablemente marcará los criterios venideros a la hora de elegir los realizadores de la próximas propuestas.

Una película correcta y entretenida que apuntala el desarrollo del universo Vengador y que contentara tanto a los que van a estas películas buscando una buena película de acción, como a los Marvel zombies (al loro con las secuencias postcréditos, el cameo de Stan Lee y la mención que hacen de cierto Hechicero Supremo....)


lunes, 31 de marzo de 2014

Recuperando clásicos (XI.III): "El padrino III"


Y tras pasar por las dos entregas (aquí la primera y aquí la segunda) que son consideradas en consenso como maravillas, toca hoy la tercera entrega, considerada una unánimemente la peor de la saga. Y desde luego que lo es, pero eso no implica que sea una mala película ni carezca de puntos de interés. Así que vamos a intentar ponerla un poco en su sitio.

"El padrino III" (1990): Los 80 fueron una época difícil para Coppola a todos los niveles. En lo personal perdió a un hijo, que me imagino que tiene que destrozarte animicamente. Pero es que en lo profesional la cosa no le fue nada mejor, ya que fue una sucesión de fracasos económicos (y en su momento críticos, aunque luego el tiempo ha ido colocando esas cintas en el lugar que merecen...): se arruino con "Corazonada", que hundió su productora American Zoetrope; volvió a colaborar con Robert Evans buscando crear otra cinta que gansters que revolucionara el género, "Cotton club" y le llovieron palos por todos los lados; y sus dos siguientes propuestas, "Jardines de piedra" y "Tucker, un hombre y su sueño" perdieron dinero a espuertas. Y ahí encontramos a Coppola a finales de los 80, a punto de ser marginado por la industria y sin ningún apoyo para llevar a cabo los costosos proyectos que quería levantar en aquel momento. Así que decidió ir a seguro y realizar una nueva entrega de la saga que le convirtió en una estrella. Y así surgió la película que hoy nos ocupa.
El principal problema de esta película es que carece del novedoso enfoque de las dos entregas previas, la primera por dar una pátina épica al cine de gansters, y la segunda por su audaz manera de mezclar presente y pasado. En esta cinta lo que hizo basicamente fue contar una película con la misma estructura de la primera entrega: la imposibilidad del Don de vivir con el remordimiento de lo que ha hecho en su vida y de alejar a su familia de las consecuencias de sus chanchullos. Eso sí, todo ello magnificado: los remordimientos son mayores que los de su padre (también los pecados que ha cometido...) y de chanchullos a nivel de EE.UU. pasamos a tramas que involucran al mismísimo Vaticano. Pero, a pesar de ello, sigue siendo basicamente lo mismo que la primera. Y claro, eso ya de inicio le resta enteros.

Luego esta otro tema que a mí me saca por momentos de la película, que es la, siendo generosos, deficiente actuación de Al Pacino. Este hombre, que había hecho historia (y con toda justicia) con su composición de un Michael hierático, en esta entrega esta sobreactuado, pero mucho además (la escena en la que sufre el coma hiperglucémico da risa...) y el conjunto se resiente por ello. Mi teoría es que Pacino por aquella época estaba rabioso porque le dieran un Oscar, y todos sabemos que a los académicos le gusta mucho que los actores se pasen de rosca y hagan de enfermos, adictos y esas cosas, así que Pacino se inmolaba a base de poner más muecas que Jim Carrey. Lo más gracioso se que por esta película tampoco pilló la estatuilla, y tuvo
que esperar a la horrenda "Esencia de mujer", con la que interpretando a un ciego alcohólico (doble tara, una apuesta segura en lo que a premios se refiere...), logró que por fin le dieran el Oscar. Afortunadamente después de eso se relajó, bajó el tono y volvió a entregar otro puñado de grandísimas interpretaciones ("Heat", "Atrapado por su pasado", "El dilema", "Pactar con el diablo"...). Menos mal. Y luego esta Sofia Coppola, que esta para matarla. Gracias al cielo, tras la cera (totalmente justificada) que recibió por su actuación en esta película, se replanteó su carrera y se convirtió en una directora bastante interesante.

Y luego una minucia, pero que a mí me chirrió un poco. El diseño de producción, pero sobre todo el vestuario. A algunos les parecera una chorrada, pero a mí por momentos me saca de la película. Me explico. La película se supone que trascurre en el 79, y todos sabemos como era la moda entonces: excesiva, colorida, laca a tutiplen... Pues el look que llevan todos los personajes es basicamente contemporaneo al momento en que se rodó la película, ya que la ropa que llevan encaja perfectamente con lo que se llevaba entonces (yo recuerdo haber visto gente vestida así y no había nacido en el 79...). No estoy pidiendo que los mafiosos lleven chandal (Scorsese estaba a punto de ponerselo en unos meses en "Uno de los nuestros"...), que esta familia tiene mucho glamour, pero con el esmero puesto en las anteriores entregas, me resulta muy decepcionante. Se conoce que Coppola estaba ensayando para el Dracula grunge llorón que realizaría unos años más tarde...

Hasta aquí los problemas. Ahora toca ser justos y reconocerle los méritos, que también los tiene.

La trama relativa al Vaticano es muy interesante. Por lo menos a mí me encanta desde la primera vez que la vi, y es todo un acto de valentía por parte de Coppola dar una imagen tan dura de la curia romana, avariciosa y vengativa. Además tiene los arrestos de dar una explicación para la sospechosa muerte de Juan Pablo I. 15 años antes de que Dan Brown escandalizara a medio mundo con sus inofensivos y vacuos libros sobre conspiraciones pseudoreligiosas, Coppola lo hizo en una superproducción. Bien por él.



También hay que reconocer que la labor del director brilla, y mucho, en algunos momentos. El tiroteo en la sala del hotel es brillante, desarrollando de manera excelente la idea de que no se vea el helicoptero desde el que se dispara en ningún momento. El asesinato durante la procesión no alcanza el nivel del visto en la segunda entrega, pero está bastante bien. Y toda la parte final de la trama durante la ópera y la ya preceptiva matanza final,bas narradas de manera simultanea, están muy bien resueltas, manteniendo muy bien el suspense.
Y luego hay que ser justos y reconocer que a pesar de lo que he dicho unos parrafos antes, tenemos un puñado de actuaciones estupendas. El que se lleva la palma es el siempre excelente Elli Wallach, el inolvidable Tuco del clásico de Leone. Pero también están muy bien Diane Keaton, Talia Share y Andy Garcia, que sale bastante airoso de dar vida al hijo de Sonny.


En fin, que me apetecía romper una lanza a favor de esta cinta, que a pesar de sus fallos tiene sus momentos.

Y ya que hoy se acaba mi comentario sobre esta saga, unos comentarios sobre la edición, que me ha parecido estupenda. La imagen y el sonido están muy bien, como ya dije en su día han respetado los míticos doblajes originales, y han cuidado mucho los extras, que además de incluir los extras que estaban en la edición previa en DVD (que tienen joyas como las pruebas que hizo DeNiro para interpretar a Sonny en la primera entrega...), lleva hasta dos horas de documentales bastante interesantes. Y como se puede encontrar en oferta en varios sitios por ahí, creo que es una compra bastante recomendable.


Y con esto acabo con esta saga. Espero que os haya entretenido tanto como a mí escribirlo, y que a aquel que no la haya visto, le hayan entrado ganas de verla.

martes, 25 de marzo de 2014

Una estancia de lujo


Una muchacha deja un regalo en el mausoleo de un escritor e inicia la lectura de su obra "El gran hotel Budapest". Unos años antes ese escritor rememora para un documental el origen de dicho libro. 20 años antes un hombre le cuenta al escritor sus vivencias de adolescente en el citado hotel. 30 años antes ese mismo hombre es instruido en la actualmente desaparecida republica de Zubrowka.  por el mejor conserje de uno de los mejores hoteles de la época, el gran hotel Budapest .

A través de este entramado de muñecas rusas, se nos presenta la última propuesta de Wes Anderson, "El gran Hotel Budapest" una de las películas más esperadas poreste blog desde que supimos de su existencia.
Si en la anterior y excelente "Moonrise kingdoom" se servía de la emotiva historia de amor de los dos preadolescentes (el efímero mejor momento de sus vidas) para presentarnos una galería de personajes disfuncionales necesitados de amor, en esta caso eleva la apuesta, a todos niveles como iremos viendo luego: alrededor de las vivencias (que también es probablemente el mejor momento de su vida) del mozo de vestibulo del citado Gran Hotel Budapest, va articulando una crónica, ambientada en el periodo de entreguerras, de la caída de la burguesía europea tal y como había existido hasta entonces. Para mostrarnos eso, y para dar rienda suelta a su particular mundo personal.


Como ya he comentado hace unas lineas, Anderson ha tomado una anécdota parecida a la de su anterior trabajo para articularla, pero ha llevado todo un paso más allá a todos los niveles.
A nivel narrativo, si en aquel caso la película estaba narrada por un personaje que a la vez estaba dentro y fuera de la historia, aquí, la pirueta narrativa va más allá, con cuatro niveles de narración, lo que le permite reflexionar sobre el poder y las consecuencias de la ficción en nuestra vida, y desarrollar un montón de géneros: screwball comedy, drama de época, cine carcelario, reconstrucción histórica, película de paso a la madurez, e incluso intriga tipo cluedo. En esta aspecto me trajo a la memoria "El atlas de las nubes", que hacía de este motivo su razón de ser. Si en otras cintas tomaba como referencia la entrañable "Harold & Maude", el cine de Truffaut o la mítica "Fuga de Alcatraz", aquí parece fijar más la mirada en el cine de Lubitsch.

A nivel de guión, la escala de este trabajo se ve también aumentada respecto a propuestas previas, presentando más personajes que ninguna de sus ya muy corales películas. En lo que si que no hay perdido un ápice es en su capacidad para crear diálogos antológicos y personajes entrañables dentro de sus disfuncionalidad. Aunque esta empatía de los personajes no es solo mérito del guión, sino de la estupenda labor de los actores, que están todos estupendos, con especial mención a Ralph Fiennes, que sorprende mucho desplegando una vis cómica que pocas veces ha mostrado en su carrera. Parece que el bizarrismo extremo de "The life aquatic", ha quedado, afortunadamente, atrás.
Pero si en todo esto se aprecia la personalidad del director, es con el aspecto visual de esta película cuando no nos queda ninguna duda sobre quien la ha parido: su inconfundible sello visual está presente en cada uno de los planos, y en esta ocasión, probablemente, con más cuidado que nunca. Esa querencia por planos calculados al milímetro de precisión casi geométrica da imagenes dignas de enmarcar y unos barridos de cámara laterales de sabor anacrónico, que uno no sabe si están traídos de "El resplandor" de Kubrick o de los tebeos. El diseño de producción es de campanillas. Es en las secuencias ambientadas en los años 30 en el hotel cuando más llama la atención con ese estilo modernista centroeuropeo, pero también hacen un gran trabajo en las secuencias ambientadas en los 60 en el mismo hotel, ya inmerso en lo que vendría a ser el estilo austero-funcional soviético. Este diferenciación de las distintas épocas, además de por la decoración está marcada por
el uso que hace de los formatos de cámara (estandar cinematográfico, televisivo, panorámico), que cambia según el momento que se nos narra, llegando a a adoptar durante la mayor parte de la película el formato casi cuadrado, 1:33, con el que se trabajaba en los años 30. Y como no, en esta película encontramos también los dioramas tan característicos del cine de este hombre, en secuencias como la del teleférico o la persecución en la nieve. Aquí quiero hacer un inciso para decir que todos estos detalles visuales que comento como maravillosos quedarían como vacuos apuntes preciosistas, si no fuera por el tono de fábula subjetiva que presenta la película. Es decir, las situaciones nos son mostradas tal como las vivieron (o por lo menos, como las recuerdan) sus protagonistas, quedando justificado así el particular tono de la película.

Y para acabar, señalar la excelente labor del compositor Alexandre Desplat, llamado ya a convertirse en un habitual del director, que compone una partitura llena de instrumentos de cuerda, melancólica y aventurera que funciona estupendamente..
Dado el dulce momento en el que se encuentra el director imagino que habrá muchos que esperen esta película con los cuchillos en alto: que si se repite dando siempre lo mismo, que si solo es porque está de moda entre hipster y modernetes. En cuanto a lo de que repite, yo creo que no. Su personalidad trasciende todas sus películas, pero también ha demostrado que cuando no procede repetir algunos de sus tics, estos quedan fuera, como es el caso de las canciones pop que siempre han acompañado su obra y que aquí estan ausentes. Si se repite, también se repiten Nolan, Thomas Anderson, Haneke o Scorsese. Y en lo relativo a que se trata de una moda pasajera para hipsters, no voy gastar palabras, ya que la película se defiende perfectamente ella sola.

Desde ya mismo, una de las mejores películas que se van a poder ver este año con toda seguridad. Que nadie la deje escapar.

viernes, 21 de marzo de 2014

Recuperando clásicos (XI.II): "El padrino II"


Como las amenazas hay que cumplirlas, retomamos hoy la saga de los "Corleone".

"El padrino II" (1974) Pues como en Hollywood nunca dejan escapar un éxito, tan solo dos años más tarde continuaron la saga con una película que era a la vez secuela y precuela (aunque ese término no se manejaba entonces: los departamentos de marketing no eran los que cortaban el bacalao...). Y solo por eso, que era algo que no se había hecho nunca, ya hay que reconocerle el mérito a esta película, a mí parecer superior a la primera entrega. Es más compleja y la trama tiene más enjundia, aunque también es cierto que esta complejidad se apoya en lo construido en la primera entrega. En principio Coppola no quería dirigirla, y estuvo a punto de convencer al estudio que eligieran a su amigo Martin Scorsese para hacerlo (venía de petarlo con "Malas calles"...) pero a cambio de lograr el compromiso del equipo para otros proyectos que quería acometer, terminó por aceptar dirigirla. Y tan mal no le salió, que se llevó el Oscar a la dirección. Aquí quiero recordar que lo tenía todo de cara para llevarselo, ya que también estaba nominado por "La conversación", que para mí es su obra maestra. Hay que reconocerle los arrestos a este hombre que estrenó en el mismo año dos peliculones de semejante calibre.

A PARTIR DE AQUÍ SPOILERS A MANSALVA...
Volviendo a la película, con la brillante idea de narrar la película en dos tiempos, lograba aumentar lo que le había dado el éxito a la primera película: por un lado toda la carga romántica por esa manera de ver la mafia queda presente en las partes de la película que narran la vida de Vito Corleone, fotografiadas de nuevo por Gordon Willis en unos maravillosos tonos ocres, como de fotografía envejecida; y por otra parte carga las tintas en el coste moral que tiene pertenecer al crimen organizado y en la representación de las ramificaciones de la mafia dentro de la sociedad americana, con toda la trama que relativa a la caída del regimen de Batista en Cuba, que es simplemente fascinante. En este caso, en lugar de con una boda, lo que vemos al inicio es una comunión, que sirve de telón de fondo para que la gente le pida favores al Don, ahora ya Michael Corleone, más frío y ambicioso que su padre, y que a base de elevar la altura de los chanchullos, busca lograr que los negocios de la familia lleguen a ser limpios. Así de esta manera, Coppola nos ofrece la subida de Vito y la caida moral de Michael. La cara y la cruz de la mafia.

En lo relativo a los flashbacks, ver la labor de DeNiro en esta película es una delicia.No solo por eso tan comentado de que ganó el Oscar sin decir una sola palabra en inglés, sino por la composición gestual que hace, dado el carácter introvertido y callado de Vito Corleone. También está estupendo Bruno Kirby como el joven Clemenza. Y por supuesto hay remarcar la secuencia del asesinato durante la procesión y su avance por los tejados. El detalle de la toalla que empieza arder es de los que hacen época...


Y en la otra parte de la trama, el personaje de Fredo, el hermano de Michael Corleone se convierte en el más interesante de la trama, con sus complejos y sus vicios. Y su destino fatal. Además de todo el brillante tramo de Cuba, hay otros momentos de los que uno nunca se puede olvidar, como la tremenda conversación entre Michael y Kay tras que esta aborte (probablemente, aunque no tenga una gota de sangre, la secuencia más sobrecogedora de la película...) o la matanza final, que aquí adquiere tintes aun más trágicos con la muerte de Fredo. Y para cerrar esta maravilla, el flashback que sirve el epilogo final, que hubiera supuesto un gran cierra a la saga y que refuerza el tono fatalista del destino de Michael Corleone, ya que le da un tono circular a lo que hemos visto en las dos películas...




Una de las escasas películas que mejoran el original, y que hubiera dado un díptico sublime. Pero 17 años más tarde, un Coppola acuciado por las deudas accedió a realizar la tercera entrega, una de las películas más polémicas entre los amantes del cine y sin duda la más endeble de las tres, pero que aun así tiene bastantes puntos de interés. Pero tendréis que esperar unos días para que la tratemos por aquí...