sábado, 6 de octubre de 2012

Domados


Oliver Stone ha vuelto a la provocación que le dio fama, pero no sé si serán los años o el material de partida, pero esta vez queda en tierra de nadie. Con esta película vuelve a los terrenos que le son conocidos por su labor como guionista en la mítica "El precio del poder", explicando los entresijos del narcotráfico, solo que en lugar de la cocaína en el Miami en los 80, en "Salvajes" nos traslada a la California actual con marihuana como sustancia de contrabando.

La historia nos presenta dos amigos que comparten novia y cultivan la mejor hierba del mundo. Todo les va muy bien con su negocio hasta que reciben una oferta de colaboración/compra de un cartel mejicano. Como son tíos dignos y comprometidos (uno de ellos tiene una fundación que hace pozos por el tercer mundo y todo) deciden que no quieren asociarse con esa gente sin principios, y optan por huir los tres juntos. Pero claro, estamos en una película de cine negro, y todos sabemos que las huidas en este tipo de cine siempre sale mal... Entre tanto encontraremos sicarios sanguinarios, policías corruptos, reinas del narcotráfico al otro lado de la frontera y demás fauna.



A mi entender, esta película tiene varios problemas. El primero de ellos derivado del material de partida, y es que, aunque no me he leído esta novela, si que conozco otras de Don Winslow, y en todas me encuentro con el mismo problema:la incapacidad que tiene este hombre de crear personajes creíbles. Los seres que pueblan sus historias siempre son una acumulación de tópicos mil veces vistos, de tal manera que se vuelven maniquÍs. En ocasiones, parece que hace esto para que los personajes resulten viejos conocidos y así la novela puede llegar más fácilmente a la gente. Y es que, por mucho que este hombre intente imitar a James Ellroy con sus explosiones de violencia y sus tramas alambicadas, esta lejos, muy lejos del maestro.
Otro problema son los actores, sobre todo el trio amoroso protagonista a los que interpretan Aaron Johnson, Blake Lively y Taylor Kistch. Ya, de primeras, tienen la papeleta de defender personajes que no se sostienen sobre el papel, pero todos sabemos que la labor de un buen interprete te puedes hacer que te creas cualquier cosa... Bueno, pues no es este el caso. No es que lo hagan rematadamente mal, pero no hacen nada por darles más cuerpo a los personajes, de tal manera que, en general, casi te da igual que les pase. Se limitan a leer lo que esta en guión de manera más o menos convincente y con un tono bastante neutro, que no cuadra con esta película, a la que le hubiera ido mejor una labor bastante más pasada de rosca. Por mucho que compartan novia y hagan trios (bastante recatados, por cierto), en ningún momento resultan tan salvajes como el título pretende. Si que hay que reconocer que los actores secundarios, que parecen entender mejor cual es el tono desquiciado que tiene que tener la cinta están mucho más divertidos, como es el caso de  John Travolta, Benicio del Toro, y sobre todo, Salma Hayek.

Y por último esta la realización de Stone, que sin estar mal del todo, resulta un descafeinada. Yo creo que a esta película le hubiese venido mejor el estilo alucinado de "Asesinos Natos", o la muy reivindicable "Domino", del malogrado Tony Scott, que hubiese dado lugar a algo más divertido e interesante. Hay momentos en los que Stone demuestra su buen hacer, como el asalto al convoy que transporta dinero, que es bastante efectivo, o la secuencia de la tortura a latigazos, pero la película no termina de entregarse al salvajismo prometido en el título.
Mención aparte merece el final, con el que juega a despistar al espectador con la ambigüedad sobre que ocurrió realmente y que es lo que las protagonistas querían que ocurriese, pero no creo que le salga bien, dando demasiadas pistas al respecto (ese cambio de color a blanco y negro justo antes de la transacción), y pocas salidas de tono previas que te preparen para  ello, que le restan efectividad.


Una oportunidad perdida para haber realizado un buen thriller con estilo noventero, algo que Stone ha demostrado que puede hacer muy bien ("Giro al infierno", "J.F.K."), pero que en esta ocasión no ha logrado. Esperemos que sea una perdida de pulso momentanea y no definitiva. Como propina, la canción "Do Ya" de la Electric Light Orchesta, que suena en la película:


jueves, 4 de octubre de 2012

Woody Allen continua de Erasmus



Pues el neoyorkino por excelencia no ha fallado, y como cada temporada, nos ha vuelto a presentar película, "A Roma con amor". En esta ocasión ha vuelto a realizar una de esas obras turísticas tan típicas en él en los últimos tiempos, que ha ido ambientando en ciudades europeas: Londres, París, Barcelona y ahora Roma. Y la verdad es que mantiene el tono que tenían el resto de estas películas (exceptuando quizás "El sueño de Cassandra" y alguna parte de "Match Point") que son vistas desde el punto de vista de un turista. Y es que aunque algunos intelectualillos se empeñen en decir que Allen es muy europeo, el hipocondríaco más famoso es de Nueva York por los cuatro costados, y no puede, ni quiere quitarse ese punto de vista al realizar las películas.
En este caso ha optado por presentar cuatro historias, sin relación entre si pero narradas de manera intercalada, que comparten como escenario la ciudad del Tiber:
- está la visita de unos padres norteamericanos a Roma para conocer al prometido de su hija y a sus futuros suegros, uno de los cuales resulta tener un cantante de opera oculto en su ser, aunque el hecho de solo cante en la ducha da lugar a una de las representaciones más surrealistas que se hayan podido ver en pantalla;
- otra nos narra la odisea de un romano de clase y vida media, que sin más ni mas, se convierte en una celebridad, lo que le permitirá conocer lo positivo y negativo de la fama de golpe;
- también una pareja de recién casados italianos demasiado puritanos (o por lo menos eso parece), que se muda para empezar una nueva vida en la capital,  y que por una serie casualidades, y sobre todo, gracias a una divertida prostituta, acabarán conociendose a si mismos;
- y por último,  la historia de una joven pareja norteamericana afincada en Roma para estudiar, que se tambalea tras la irrupción de una amiga de ella, de la cual el chico se enamora, todo esto mientras recibe consejos de lo que parece una versión más vieja de si mismo, que hará de Pepito Grillo, y le desaconseja en todo momento el dejarse llevar por esos nuevos sentimientos.
Todo esto narrado explotando todos los tópicos romanos e italianos: los míticos monumentos y piazzas; hombres galantes y elegantes que enamoran al primer vistazo y capaces de cantar opera como los ángeles, eso si, en la ducha, y solo en la ducha; mujeres voluptuosas y ardientes y que llevan siempre bonitos vestidos...
Como casi siempre que se realiza una película que aglutina diferentes historias, termina por quedar un poco descompensada por la diferencia de interés que presentan unas y otras. En mi caso, las más interesantes han sido la de la pareja de estadounidenses y su amigo, que además de ser divertida, tiene momentos muy curiosos, con las intromisiones-consejos de Alec Baldwin que habla desde el descreimiento que da la vejez y la experiencia, y que demuestra las chorradas que decimos (y nos creemos) cuando queremos seducir a alguien, y la de la pareja de italianos recién casados, por la frescura que tiene de comedia picarona. Aunque el resto de las historias tienen buenos momentos, sobre todo por la labor de los interpretes. En particular llama la atención la labor Penelope Cruz y Roberto Begnini, que a mi personalmente me resultan muchas veces insoportables, y están aquí bastante acertados.
También es curioso el valor que tiene la película como compendio de la obra previa de Woody Allen, ya que el planteamiento de cada historia nos remite a cintas previas, como "Sueños de un seductor", "Poderosa Afrodita" o el episodio de Allen en el film conjunto "Historias de Nueva York". Y la realización, siguiendo también la tónica de su carrera, no es la estrella de la función, con una puesta en escena sin estridencias, pero que no quita que haya soluciones bastante originales, como las citadas intromisiones de Baldwin, o la divertida representación de la ópera.
Por último, anotar que esta película seguramente ha irritado a parte del público italiano por la imagen folklorica que da de ellos, como "Vicky Cristina Barcelona" irrito tambien a parte del público español, por su reincidencia en tópicos manidos, pero, como comentaba al principio de la entrada, no hay que olvidar que Allen siempre se va a acercar a otras ciudades desde esa optica entre sorprendida y divertida, lógica de alguien que viene de fuera de esos países.
 Allen sigue indagando en los problemas de la (in)madurez y las relaciones de pareja, de los que siempre termina dando una imagen más amarga de lo que pudiera parecer a simple vista, a pesar del envoltorio cómico
Resumiendo, una película simpática, que no está al nivel de la esplendida "Midnight in Paris", pero que resulta entretenida, lo que no es poco en los tiempos que corren. Como despedida os dejo con parte de la música, que versionea la canción "Amada mia, amore mio", con un toque setentero delicioso: