Oliver Stone ha vuelto a la provocación que le dio fama, pero no sé si serán los años o el material de partida, pero esta vez queda en tierra de nadie. Con esta película vuelve a los terrenos que le son conocidos por su labor como guionista en la mítica "El precio del poder", explicando los entresijos del narcotráfico, solo que en lugar de la cocaína en el Miami en los 80, en "Salvajes" nos traslada a la California actual con marihuana como sustancia de contrabando.La historia nos presenta dos amigos que comparten novia y cultivan la mejor hierba del mundo. Todo les va muy bien con su negocio hasta que reciben una oferta de colaboración/compra de un cartel mejicano. Como son tíos dignos y comprometidos (uno de ellos tiene una fundación que hace pozos por el tercer mundo y todo) deciden que no quieren asociarse con esa gente sin principios, y optan por huir los tres juntos. Pero claro, estamos en una película de cine negro, y todos sabemos que las huidas en este tipo de cine siempre sale mal... Entre tanto encontraremos sicarios sanguinarios, policías corruptos, reinas del narcotráfico al otro lado de la frontera y demás fauna.
A mi entender, esta película tiene varios problemas. El primero de ellos derivado del material de partida, y es que, aunque no me he leído esta novela, si que conozco otras de Don Winslow, y en todas me encuentro con el mismo problema:la incapacidad que tiene este hombre de crear personajes creíbles. Los seres que pueblan sus historias siempre son una acumulación de tópicos mil veces vistos, de tal manera que se vuelven maniquÍs. En ocasiones, parece que hace esto para que los personajes resulten viejos conocidos y así la novela puede llegar más fácilmente a la gente. Y es que, por mucho que este hombre intente imitar a James Ellroy con sus explosiones de violencia y sus tramas alambicadas, esta lejos, muy lejos del maestro.
Y por último esta la realización de Stone, que sin estar mal del todo, resulta un descafeinada. Yo creo que a esta película le hubiese venido mejor el estilo alucinado de "Asesinos Natos", o la muy reivindicable "Domino", del malogrado Tony Scott, que hubiese dado lugar a algo más divertido e interesante. Hay momentos en los que Stone demuestra su buen hacer, como el asalto al convoy que transporta dinero, que es bastante efectivo, o la secuencia de la tortura a latigazos, pero la película no termina de entregarse al salvajismo prometido en el título.Mención aparte merece el final, con el que juega a despistar al espectador con la ambigüedad sobre que ocurrió realmente y que es lo que las protagonistas querían que ocurriese, pero no creo que le salga bien, dando demasiadas pistas al respecto (ese cambio de color a blanco y negro justo antes de la transacción), y pocas salidas de tono previas que te preparen para ello, que le restan efectividad.

Una oportunidad perdida para haber realizado un buen thriller con estilo noventero, algo que Stone ha demostrado que puede hacer muy bien ("Giro al infierno", "J.F.K."), pero que en esta ocasión no ha logrado. Esperemos que sea una perdida de pulso momentanea y no definitiva. Como propina, la canción "Do Ya" de la Electric Light Orchesta, que suena en la película:






